lunes, 24 de noviembre de 2014

El teatro de revista opositor

Hasta hace 15 días, la UCR marchaba hacia la PMDBización, indiscutidamente.

Esto es, apostaría a colar gente tanto en los armados de Maurizio Macrì como en los de Sergio Massa. Lo que, además, presumían, les daría mayores chances de arrimar en las distintas competencias locales.

Los rumores alrededor de una supuesta voluntad de Gerardo Morales y Ernesto Sanz a favor de una interna transversal, inclusiva de la totalidad de las facciones opositoras; o bien los incipientes intentos de presión al diputado nacional renovador en uso de licencia para que converja, como aspirante a la gobernación de PBA, hacia la candidatura presidencial del jefe de gobierno porteño testimonial, dan cuenta de dificultades para la táctica PMDBista. No hace falta mayor explicación para tal giro: para una campaña presidencial hace falta plata. Mucha. Y en el marco de una supremacía del FpV-PJ de cuyo ensanchamiento ya nadie oculta tener registro, la fragmentación a que apostaba la UCR no convoca chequeras. Ergo, hay que concentrar. Así les exigen hacer, tal como ya les hicieron firmar su compromiso de debate 2015.

Pero en política 2+2 suele no ser 4. Y la mera suma de las partes probablemente (y lo decimos de esa manera sólo porque a seguro se lo llevaron preso) daría como resultado un número distinto al que, a priori, se podría suponer.

El abajo, los niveles subnacionales, tan a menudo subestimados (por todos), y a favor de cuya consagración parecía haber nacido el Frente Renovador (hoy más preocupado en problemas de sabanas y en defenderse en tribunales de los dardos denuncistas de Elisa Carrió), se complica. Lo sobreabundancia de una amalgama multipartidaria dificultaría al extremo los cierres provinciales y municipales, de tal suerte que las potencialidades que amenazan los distintos mencionados como aspirantes corren riesgos de resentirse: a las heridas que provoque la definición de las listas, le sigue una huelga de brazos caídos (para trabajar el sufragio comarcal, que se entienda). Las organizaciones vencen al tiempo, enseñó alguien que de esto entendía bastante. Y la resolución de los cuellos de botella comentados requiere de ambas cosas: sistematicidad y paciencia.

Esto ha pretendido saldarlo, a favor de Macrì, Lilita Carrió, a través de su enésimo vómito verbal, al inicio de la semana pasada, luego de que la inveterada e ineluctable ineptitud radical no lo lograra en la cumbre payasesca de San Fernando. Deberá procederse, descartada la hipótesis del revival de la Unión Democrática, a través del darwinismo.

La ventaja comparativa de Macrì es su nulo armado, que le permite entregar todo por debajo de él. Le encaja justo a la UCR.

El programa del radicalismo pasa por, apenas, conservar su condición de segunda minoría parlamentaria --que, a su vez, implica cajas en organismos de control (AGN y Consejo de la Magistratura)--, las intendencias que aún posee y, a lo mucho, avanzar en algunas gobernaciones. Nada más. Pero debe conciliar eso con las apuestas de quienes han sido designados en aptitud de ganar por los financistas electorales, que se juegan en la sucesión 2015 cuestiones bastante más frondosas que la rosca del partido que hace rato dejó de ser el de Hipólito Yrigoyen. Y, también, con la definición del formato de aprovechamiento de lo que les ofrece el massismo, regalado en su desesperación, sin afectar la estrategia nacional. 

Demasiado para lo que admiten las destrezas de Sanz y Morales, incapaces siquiera de domesticar los caprichos de estériles como Julio Cobos y el hijo de Raúl Alfonsín. No pudieron más que pedir aplazamientos. Pero los atormentan las urgencias de sus bases de sustentación reales: el establishment. Linda autonomía decisoria la de ese hipotético gobierno.

No debe extrañar semejante mediocridad en un elenco dirigencial que tramita litigios en fiestas de casamiento.

2 comentarios:

  1. Excelente post pablo! ¿Qué pensás de la que tiró omar-omix (y a mi criterio le robó sartorio en la panamarevista) de que a la ucr le convendría estrategicamente hacer alianza con massa para derrotar al fpv y al pro (competencia dentro del antiperonismo) y volver a ser alternativa bipartidista en 2019? Para mi es un delirio, compro más el antiperonismo unido pro-ucr pero bué...

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    1. Me parece demasiado inconsistente y contradictoria. Porque si resulta cierta la recuperación de poder del radicalismo, lo que surge proyectando --eso, de por sí, ya es medio complicado-- desde lo local a lo federal, para eso no necesitan, no han necesitado de hecho, a Massa. Y, por consiguiente, tampoco se entendería por qué crecerían mejor como socios en una coalición, con el riesgo siempre latente de que Massa intente conducir al PJ desde una estrategia distinta a la que --vanamente-- intentó hasta ahora, que desde una oposición nacional que proyecte los liderazgos territoriales hacia una construcción nacional propia. Todo esto sin entrar a discutir cuánto hay de cierto en la recuperación radical. En fin. Muy gruyere esa hipótesis. Incluso la nota de Sartorio está en sí demasiado irresuelta.

      Abrazo.

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