martes, 29 de octubre de 2013

29O (primeras impresiones acerca del fallo de la Corte sobre la ley de medios)

La Corte Suprema de Justicia hace política. Vaya novedad. El fallo publicado esta tarde estaba listo hace tiempo, los integrantes del máximo tribunal fueron calibrando el mejor momento para firmarlo.

Y no había mejor oportunidad que ésta: apenas confirmada la derrota electoral más dura en diez años de existencia del gobierno que lideró la sanción de la ley audiovisual. De hecho, Clarín siempre organizó su estrategia de desacato a la ley 26.522 a través de los tiempos electorales: calculando que un debilitamiento del kirchnerismo en ese territorio se replicaría automáticamente en el de la desinversión a que se ve obligado. Ocurrió exactamente al revés. Porque Ricardo Lorenzetti decidió hacer valer, a base de muñeca política, que le sobra, su lugar. Cuidando de no quedar pegado a ninguna de las partes del litigio. En beneficio propio, más vale. 

Será gracioso ver cómo hace ahora Clarín para argumentar denuncias sobre hipotéticas presiones del gobierno nacional a la CSJN a escasas 48 horas de haber sentenciado mediáticamente el fin del ciclo kirchnerista.

Que, explicaron, se encamina rumbo a dos años de esterilidad política.

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Nosotros, a propósito de lo anterior, hemos dicho: “La desinversión de Clarín que ordena la 26.522 (…) consumirá, hasta agotarse por completo, no sólo todo lo que resta del mandato de la presidenta CFK --que, inexorablemente, finalizará el 10 de diciembre de 2015--, sino, además, más que muy probablemente también el de quien resulte ser elegido para sucederla hasta el año 2019. (…) Dicho sencillo: no habrá, al menos por largo tiempo, y esto es casi indiscutible, posibilidad de articular aprovechamiento político con la puesta en regla de Clarín.”

Eso por una advertencia previa que había aportado el jurista Gustavo Arballo, en su blog, el 25 de septiembre de 2009.

Que decía: “(…) los actores grandes del mercado de medios audiovisuales van a iniciar una guerra de guerrillas contra la Administración, litigando en sede administrativa y luego en sede judicial los mecanismos de transición. Cosa muy complicada, la cirugía bucomaxilofacial de la hidra de mil cabezas va a llevar tiempo y un pallet de anestesias y cautelares. (…) El cronograma y las bazas de esa transición no la puede controlar absolutamente el gobierno, no porque no pueda ser mayoría en la autoridad de aplicación, sino porque hay algo que se llama ‘control judicial’, que va a ser aquí persistentemente requerido y monitoreado, y uno piensa, prestamente ejercido.”

Esto es lo que se viene. La constitucionalidad de la ley, que de por sí ya implicó un laberinto judicial, abre paso a muchos otros, a los fines de hacer operativos los mecanismos que han recibido convalidación constitucional. El impacto en el plano específico que importa al asunto demorará aún más en hacerse efectivo, notorio y eficiente. Lo que, en cambio, sí será inmediato es lo que surge del dato político: la capacidad del Grupo Clarín de operar para mantenerse al margen de la ley encontró sus límites. Ahora en Tribunales, antes había sido en los poderes electivos.

Eso se está haciendo sentir en “los mercados”, como bien cuenta acá Mariano Grimoldi.

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“Para los defensores de la ‘democracia abstracta’, esos que festejan la ‘continuidad’ inaugurada en diciembre del ‘83, el fetichismo de las urnas sigue siendo el corazón del sistema político. Los que no compartimos las alegrías fáciles, señalamos que democracia sin igualdad ante la ley (igual delito, igual pena), con impunidad sistémica para los crímenes de lesa humanidad, una democracia que conservaba en las tinieblas a los beneficiarios de la dictadura burguesa terrorista del ’76, no es siquiera formal; más bien se trata del mismo programa del partido del estado bajo control parlamentario; tan así, que votaras lo que votaras los mismos hacían lo mismo para beneficiar del mismo modo a idéntico bloque (…)”


Y agregaba: “(…) en lugar de celebrar ‘continuidades’ como las tres décadas democráticas nosotros festejamos discontinuidades, puntos de ruptura, estallidos sistémicos. (…) Y si bien el oficialismo logró elevar el escandaloso piso de la catástrofe social (un país que produce alimentos para 350 millones de personas, no logra alimentar decorosamente a 40 millones) no logró plasmar un nuevo proyecto colectivo, ni cambiar el bloque de clases dominantes, ni terminar de alterar el sistema de valores compartidos.”

Este expediente discurre por el carril de un quiebre, como lo pide Horowicz. Implica un avance en dirección a la domesticación de Clarín. A la liquidación de su capacidad de influir en los procesos políticos, sociales, culturales y económicos del país, como lo ha hecho en forma determinante, y sin pausa, desde su fundación en el año 1945. Y que en realidad forma parte del comportamiento táctico/estratégico de un sujeto colectivo, a cuyo provecho se estructuró el orden socioeconómico inaugurado el 24 de marzo de 1976. Es decir, excede al actor de esta causa.

Este tipo de sucesos escapan de la voluntad inicial de sus productores en sus efectos, generalmente. Se proyectan hacia los restantes componentes del consorcio que el holding propiedad de Ernestina Herrera de Noble conduce, expresa, sintetiza y vocea.   

A horas de celebrarse los 30 años de la recuperación de la democracia formal, un mojón, una herramienta importante en la carrera hacia la democratización material de la sociedad.

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No es, pues, menor el detalle del voto en soledad de Carlos Fayt a favor de Clarín. Acá no haremos mérito en ningún sentido del ministro más longevo del tribunal, pero el dato objetivo es contundente: Fayt asumió su cargo actual y desarrolló la mayor parte de su mandato durante la denominada democracia de la derrota, el período de nuestra historia durante el cual el Estado no fue otra cosa que la instancia de mera convalidación de decisiones orquestadas de modo extrainstitucional.

La puesta en crisis de esa epistemología todavía encuentra resistencias a la somatización en lo jurídico, refugio de los privilegios que ahora sufren interpelación. Pero quizás cada vez sean menos. Ojala. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Los laberintos de una derrota electoral que no liquida un ciclo histórico (primeras reflexiones)

Toda elección contiene, aporta dos elementos. Distintos, pero que se intervienen recíprocamente. 

Producen, pues, por un lado, un determinado dibujo institucional. Y, a la vez, organizan un clima político, a través de la traducción de otro, anterior, a partir y a través del cual se concurre a las urnas. Son un cóctel de pasado, presente y futuro. El descontento para con la gestión del gobierno nacional ha merecido recepción parlamentaria. Ahora comenzará otro tipo de debate. Mejor. Porque siempre será preferible que haya canalización formal de estas cuestiones. El fenómeno cacerolero, explotando sin rumbo no era buen consejero.

Pero: maticemos. La presidenta CFK habló en uno de los reportajes que recientemente concedió de la cosmovisión de país sobre la que se edifica el espacio que ella conduce, con el peronismo tradicional como eje. El debilitamiento que desde ayer sufre esa manera de entender al gobierno y al Estado, al margen que en muchos casos se ha alimentado del repudio hacia déficits de eficiencia, que no ideológicos, del oficialismo, es el que determina que el resultado no pueda ser calificado de otra forma que la siguiente: el kirchnerismo perdió las elecciones legislativas de 2013.

Entonces, hay que pasar a discutir la dinámica que vincula al llamado mensaje de las urnas con la fría matemática de las bancadas legislativas que emergieron de esta renovación. El kirchnerismo conserva fuerzas casi intactas medidas en términos de bloques parlamentarios. Sin embargo, son varios los dirigentes que se han ganado un boleto para discutir la puja sucesoria que se aproxima.

Los recursos políticos aspiran a un horizonte propio, también. Y si el Frente para la Victoria no puede ofrecer eso, lo que no equivale al latiguillo reeleccionista descartado ya incluso por la propia Cristina Fernández, lo que no tendrá, no es ya posibilidades para 2015, sino, y peor, posibilidad de incidir en los dos años que aún le restan de mandato. Para una fuerza que pedalea sobre un programa de transformaciones, es demasiado arriba lo que se hace la cuesta.

De todos modos, se cuenta, y no es menor, todavía con el gobierno nacional y varios provinciales. Hay con qué intentar la remontada: se trata --tan sencillo, pero a la vez complejo-- de querer modificar el asunto. De hacer política, en definitiva.

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Hay quienes dicen que el kirchnerismo no podrá emprender una remontada similar a la de 2009 porque “ahora” ha surgido una opción distinta al interior del propio peronismo. La candidatura de Francisco De Narváez hace cuatro años también estuvo apoyada en sectores disidentes del partido. Y aunque Sergio Massa ostenta un rango superior al del colombiano en todo concepto, fundamentalmente porque tiene habilitada la alternativa presidencial, él mismo, según se desprende de la radiografía de su voto y de sus declaraciones, ha elegido crecer articulando hacia sectores del no peronismo. En parte porque ocupa un lugar que estaba disponible sin él haber tenido parte en su construcción: de ahí su oferta electoral policromática.

Varios de los gobernadores kirchneristas remontaron la mediocre performance que habían tenido en las PASO. No está clausurada para Cristina la opción de armar con ellos, mixturando eso con la gestión.

El significado del sufragio, siempre, pero más en esta oportunidad porque --se reitera-- proviene desde un enojo plagado de imprecisiones, es difícil de determinar con precisión quirúrgica. Hay por delante la tarea de revitalizar la agenda de sectores a los que pretende dirigir su representatividad el kirchnerismo. De forma tal que recupere terreno en el debate público el universo que sustenta un programa de tal calibre.

Si se logra eso, el litigio sucesorio será mucho más sencillo.

domingo, 27 de octubre de 2013

Hoy se cosecha la siembra de Néstor Kirchner

En los últimos días, se difundió un spot/tributo a Néstor Kirchner, de cuyo fallecimiento se cumplen tres años en el día de la fecha. Vengo a proponerles un sueño, se llama. Frase que formara parte de su discurso de asunción presidencial en 2003. Se recuerdan, en el video, además, otros pasajes destacados de aquella inauguración, repetidos a coro por distintas personalidades del mundo artístico y del común, en conjunto con la voz de Lupín. La más famosa de las cuales, según el consenso mayoritario, es la promesa que hizo de no dejar sus convicciones en la puerta de entrada de Casa Rosada.  

A mi criterio, en cambio, lo más importante que dijo NK ese día fue que él aspiraba, en nombre de la dirigencia política toda, a cambiar los paradigmas desde los que se analiza el éxito o el fracaso de una gestión.  

Con esa definición se iniciaba en Argentina, con todos los matices que pueden caber al respecto, el tiempo social que hasta entonces la democracia (que cumplirá 30 años dentro de pocos días) no se había permitido integrar a sus programas de gobierno. Cada cual evaluará si el kirchnerismo cumplió o no en esa materia. Lo que es indudable, porque está fresco, es que por estas horas se está votando y las fuerzas opositoras, al menos discursivamente, han debido incorporar aquel concepto de Kirchner. Han variado los costos políticos de decir, o de callar, ciertas cosas.

Durante la campaña para estas elecciones se oyó hacerse mucho hincapié en la necesidad de subrayar las continuidades esenciales que existen entre los distintos gobiernos en tres décadas desde recuperada la democracia. Porque todas explican el país actual. A partir del lunes tocará trabajar para soldarlas más allá de lo retórico. A horas de sufrir la que probablemente será la peor derrota electoral en diez años de existencia, a quienes integramos el espacio oficialista nos debería quedar al menos el sabor dulce de ese aporte.

Si bien de modo extraño, hoy verificamos que, tal vez, se va afianzando una de las máximas aspiraciones que tuvo Kirchner al asumir. (Quizás no tanto, y en todo caso ése será el mejor combustible para lo que sigue en adelante.)

A su memoria vaya como homenaje a 36 meses de ausencia física, pues.

jueves, 24 de octubre de 2013

El futuro llegó hace rato

Acá tenemos costumbre de respetar la veda, aunque en la red no es obligatorio.

No sabía bien qué decir que pudiera resultar original como cierre previo a la emisión del sufragio del próximo domingo. Por otro lado, desde lo analítico tampoco queda mucho por agregar. Sobre todo, estando el resultado puesto: Sergio Massa va a ampliar su triunfo del 11 de agosto pasado. El asunto será, a partir del lunes que viene, intentar descular el escenario que organizará este voto de cara a 2015.

Hace un par de horas me dio por revisar en Facebook el muro del programa Pro.Cre.Ar. Por entremedio de mensajes de alegría y agradecimiento, pude encontrar tramitando el asunto a gente a la que le conozco repugnancia por el gobierno nacional. Y está muy bien. El kirchnerismo va camino a perder una elección aún con la entrega de millones de AUH y Netbooks, de miles de propiedades y, por mencionar otra al azar, de la televisación gratuita del fútbol.     

Esta elección, entonces, va a entregar como conclusión que el pueblo ostenta una madurez y una calidad ciudadana muy superior de la que se desprecia en ciertos análisis que con el fin de lastimar políticamente desatienden otras heridas que pueden producir al mismo tiempo.

La segunda novedad interesante será el casi seguro ingreso del trotskismo al Congreso Nacional. Un avance gigantesco en términos de pluralidad democrática.

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, como política que se pretende de Estado --cosa que habrá que comprobar luego de la sucesión presidencial, dentro de dos años--, debutan con la paradoja de reportar sus primeras consecuencias con beneficios para un partido en cuyo ideario pedalea principalmente la idea de combatir al Estado como ropaje destinado a encubrir relaciones de dominio clasista. Y tienen, en buena medida, razón de pensar así. Pero también ya han logrado un milagro para la candidatura presidencial de Altamira, marca que van a superar. Nada es tan fatal, pues.

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Es muy probable que, en lo inmediato, nadie vaya a reconocer en esto méritos al oficialismo. Es lógico, se trata de un rasgo identitario típico de la competencia comicial. Lo central, de todos modos, es que éstas y otras cuestiones vayan confundiéndose en el paisaje con naturalidad, que será la mejor forma de aportar espesor republicano a la democracia argentina, a 30 años de recuperada ella definitivamente. Ahora, se trata de cualificarla. Tampoco se puede negar al kirchnerismo derecho a recordar su aporte a estos respectos. Es parte del juego.

En realidad, no sé si estoy diciendo lo correcto, o si logro expresar lo que pretendo con toda la exactitud que requiere. Y quizá no importe tanto, tampoco. En cualquier caso, el domingo no empieza el futuro. Ni cosa parecida. Porque nunca eso tiene fecha de inicio si es cierto que hay la voluntad de conservar intactas ciertas conquistas que, se reitera, dieron un paso gigante: la indisponibilidad electoral. Es el saldo de una derrota. ¿Será conformarse con poco?

Es lo de menos. Que así sea, y ya.

lunes, 21 de octubre de 2013

Ley de AUH: ¿es realmente tan necesario eso?

Resulta llamativo que se diga que la mejor forma de proteger a la Asignación Universal por Hijo es sancionarla por ley. Eso, cuentan quienes así lo entienden, la blindaría frente a posibles intentonas de quienes tuvieran en mente desactivarla. Una visión, a criterio de este espacio, extremadamente formalista de la política, ésa.

El elemento institucional, más vale, merece ponderación significativa. No se trata aquí de decir lo contrario, sino más bien de matizar su incidencia en la ecuación general de las cosas. Así como la ideología, opinan generalmente los mismos que acá se intenta rebatir, no puede ser el único valor que se computa en la discusión pública --dictamen con el que se puede coincidir perfectamente--, los ropajes jurídicos no implican garantías ad eternum. Es decir, no pasa por negar que el Congreso intervenga al respecto, sino por mensurar bien los fundamentos que sustentan tal curso de acción.

Las mayorías legislativas pueden variar, y aún sin necesidad de que ello suceda los acuerdos partidarios pueden acudir en auxilio. Más bien debiéramos inquirir en la voluntad programática de los actores que componen el actual escenario dirigencial argentino: si, como se insiste, todos están de acuerdo con la AUH, ¿cuál es la cuestión con que sea DNU y no ley? No deroguen el DNU y ya. Los costos serían los mismos en cualquiera de los casos. Esto genera ruido. Distinto sería meter esa ayuda social en la Constitución Nacional. Para cuya reforma se requieren, sabiamente, mayorías agravadas. Pero, recuérdese, ya se ha dictaminado que aquí “la Constitución no se toca”. 

La AUH es un decreto sencillamente porque así se reconfigura con mayor facilidad el universo sobre el cual impacta, lo que ha ocurrido varias veces desde que se la instituyera.

Arturo Sampay enseñó que reglamentar ciertos asuntos a veces puede equivaler a neutralizarlos en la práctica. Y caído el general Perón, con huelga constitucionalizada y todo, hubo palo para los obreros. Aún cuando se declamaba conservar las conquistas sociales del primer peronismo.

Da como para pensar en las equivalencias históricas.

viernes, 18 de octubre de 2013

Pensando el poder más allá del 27O

En los últimos días se ha podido leer dentro del kirchnerismo --al cual este espacio no dejará de pertenecer en función de reveses electorales o multas de tránsito-- que varios interpretan como esperanzadoras ciertas declaraciones de Sergio Massa. Que anduvo alertando con que luego de 27 de octubre la presidenta CFK “insista” con la re reelección --que nunca intentó, siquiera--, o con el “avance sobre la Justicia”, que acá llamamos reforma de los tribunales y el sistema judicial. 

Cuestiones semánticas al margen, pues son lo de menos, entendemos que los/as compañeros/as harían mal en concluir “si Massa dice eso es porque la cosa se puede estar dando vuelta”. Pues, no.

Que quede claro desde ahora, y para que no sigamos dando vueltas con cuestiones ya resueltas: el massismo va a repetir el 27 de octubre venidero su triunfo del 11 de agosto último, de seguro con mayores márgenes. No hay golpe en la cabeza, para tranquilidad de Joaquín Morales Solá, Luis Majul, Alfredo Leuco y Nelson Castro, que vaya a alterar eso. Punto, y pasemos a otro tema. La discusión pasa a ser, entonces, y en realidad ya está siendo, la del escenario post eleccionario y el que comienza a organizarse a partir de ello tanto como a organizar la carrera hacia la sucesión presidencial de 2015.

Para ir rápido al punto: el jefe del Frente Renovador ha iniciado la construcción de su razón de ser a partir de su asunción como diputado nacional.

Tanto él como sus laderos han instalado sus respectivas imágenes desde el hacer en el día a día de la gestión municipal, donde el impacto se nota mucho y rápido. Eso le bastó para imponerse en una disputa en la que el valor gestión adquirió un relieve de rango superlativo. Pero en adelante le toca ver cómo podrá destacarse en medio de 257 pares, la mayoría de los cuales cuentan con mayor experiencia que él en esas ligas. Porque, además, la agenda que mayormente intentarán articular legislativamente tiene cabida en la PBA y no en Nación, que es donde recalará la figura de mayor peso.

La variable institucionalista puede ser la ruta por la que aguantar arriba en el ranking durante dos años en los que las realizaciones se notarán menos.

Manuel Barge, histórico del peronismo tradicional y referencia obligada a la hora del análisis del mismo, explicó, en una entrevista con la Agencia Paco Urondo, que, mientras Martín Insaurralde retuvo el voto más duro del peronismo (los del segundo y tercer cordón del conurbano de PBA, donde la proporción, cuenta Barge, fue 65/35 a favor del FpV), Massa representó una variante encargada de “vaciar de contenido los votos que, en teoría, tendrían que haber ido para el no peronismo, los republicanos, o sea votos que fueron para Alfonsín en el ’83 y en el ’85.” Y agregó que captó a un electorado que requiere de alguien “que dé una imagen lo menos peronista posible. Que sea peronista pero que no lo parezca.”

Incluso Luciano Chiconi dijo cosas parecidas apenas anunciada la candidatura del intendente de Tigre: “Las pretensiones de la candidatura de Massa están claramente relacionadas con esa eterna búsqueda voraz que tiene el peronismo por capturar nuevos esquemas (tanto simbólicos como prácticos) de representación.”

El Frente Renovador tuvo la virtud de ofrecer una construcción más seria, porque nace desde anclajes territoriales y estatales, y con posibilidad de duración consolidada. El sistema político se había desequilibrado con peligrosidad durante 2012, cuando la seguidilla cacerolera explotó en el vacío de una representación opositora que no era tal desde que el segundo espacio en las elecciones generales de 2011 había acabado a casi 40 puntos de distancia de la triunfante Cristina Fernández.

En cualquier caso, queda claro, como hasta el hartazgo hemos venido diciendo, que no habrá lugar para continuar lo bueno y cambiar lo malo, habida cuenta que Massa ha crecido a partir de sectores fuertemente contradictores del oficialismo nacional. Sólo se trata de seguir confirmándolo. Verificando cómo el personaje en cuestión va amoldando sus acciones a los contornos del tipo de representatividad que las urnas le han dictado. Racionalidad instrumental de la más pura.

Al kirchnerismo le toca, de aquí y hasta el 27 de octubre, reducir daños, impidiendo que ingrese el Frente Renovador a su territorio representativo. Y de allí en más, iniciar la reconquista de los sectores oscilantes que lo acompañaron en 2011 y ahora se han ido con el massismo a base de, como dijera el filósofo quilmeño Aníbal Fernández, probarse como mejor garante del cuidado de los garbanzos. A tales efectos, ante todo requiere de ofrecerle al peronismo una alternativa de poder hacia 2015, frente a la incertidumbre que representará un FR crecido a través de las realizaciones a la hora de tener que reinventarse parlamentariamente. Las elucubraciones han explorado un parate debido a la convalecencia de CFK. 

Sin embargo, la posibilidad de reconfigurar el gabinete en función de iniciar un bosquejo sucesorio puede que indiquen que ella está pensando en esa dirección.  

miércoles, 16 de octubre de 2013

Revelaciones, confirmaciones

"El escándalo complicó las posibilidades de Daniel Filmus para conseguir la reelección como senador en la Capital, que ya estaba en seria discusión", comenta en La Nación de hoy Joaquín Morales Solá sobre la operación Juan Cabandié.

¿Y contra quién decíamos nosotros en Segundas Lecturas, el lunes --es decir, antes de que se publicara la columna de Morales Solá al respecto--, que estaba dirigida esta maniobra? Nos auto citamos para recordarlo: "(...) la banca que Daniel Filmus ocupa por la minoría de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y que buscará revalidar dentro de 15 días, deviene fundamental, decisiva."

Hoy Joaquín Morales Solá, sincericidio mediante, ha develado el misterio (que, en realidad, no lo era), otorgándole la razón a nuestra hipótesis. El objetivo del establishment el próximo 27 de octubre es el Senado. Más específicamente, evitar que Filmus conserve su lugar en el cuerpo. Eduardo Van Der Kooy, en Clarín --también del día de la fecha--, va por un carril similar: “(…) la indecencia pública y ética del candidato del FPV porteño propagó su onda expansiva contra Martín Insaurralde, el postulante K bonaerense, contra Daniel Filmus, que debe revalidar su banca de senador por Capital (…)”.

Son demasiado fáciles estos señores. Muy obvios. Se les notan los hilos, y se les escapan de los labios --inconscientemente, por acostumbramiento a la impunidad o porque sencillamente creen que todos los demás somos imbéciles-- las mugres que organizan.

No más por decir, su señoría.

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Hoy nos enteramos por intermedio de Romina Manguel que la Corte Suprema de Justicia estaría cerca de publicar el fallo sobre el planteo que respecto de la inconstitucionalidad de la ley audiovisual promovió el Grupo Clarín S.A. contra el Estado nacional, con victoria 4 a 3 a favor de la posición oficial.

Extrañamente, o quizás no tanto, el domingo último, Joaquín Morales Solá y Eduardo Van Der Kooy, en coincidencia, deslizaron, en sus respectivas y habituales columnas de opinión, acusaciones contra distintas figuras del gobierno nacional, llegando incluso a la propia presidenta CFK en dicha tesitura, por supuestas presiones que habrían ejercido sobre la Corte a los fines de conseguir una sentencia, a favor por supuesto, antes de la elección del próximo 27 de octubre.

Cuando uno leyó esas versiones, con el duopolio sonando a coro de modo tan evidente, podía intuir que venía por este lado la cosa: la conveniente apertura de paraguas, que le dicen. 

lunes, 14 de octubre de 2013

La "cámara oculta" a Juan Cabandié

Con 36 senadores propios, condicionando el quórum de la cámara alta --denegándolo sistemáticamente cuando así se requiera--, o con 37, garantizándose la mayoría propia, el kirchnerismo tiene resuelta la marcha del Congreso Nacional durante los próximos dos años, independientemente del resultado del próximo 27 de octubre. En una situación más ventajosa que la del bienio 2009/2011, cuando el gobierno nacional perdiera su mayoría legislativa durante el primer mandato de la presidenta CFK, y con menos que eso (32 soldados en el bloque y 3 aliados estables) igual se consiguió bloquear la agenda opositora. 

A tales efectos, la banca que Daniel Filmus ocupa por la minoría de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y que buscará revalidar dentro de 15 días, deviene fundamental, decisiva.

Lo ha reconocido con reveladora insistencia la propia Elisa Carrió, quien últimamente se la pasa llamando a que los tres senadores nacionales porteños "sean de la oposición", independientemente de si la mayoría le es concedida a su espacio, UNEN, o bien a PRO. Dicho de otro modo: no se trata de quiénes llegan, sino de hacer trastabillar al Frente para la Victoria en el Senado.

La boleta de Filmus va a las urnas pegada a la de Juan Cabandié. Y las distancias entre el ex ministro de Educación de Néstor Kirchner y Pino Solanas --el delfín de Carrió--, según unánimemente reconocen las encuestas, es mínima, pero aún con ventaja para el oficialista (Gabriela Michetti/Diego Santilli marchan primeros cómodos). Y cuestiones como éstas pegan sobre todo en el microclima cuyo eje principal es la CABA: justo el territorio donde se disputará la brava parada que venimos describiendo. En otras provincias, Río Negro por ejemplo, el kirchnerismo está bien parado.

He ahí la explicación del asunto con Cabandié y su multa de tránsito surgido en las últimas horas. Así de sencillas son las cosas.

lunes, 7 de octubre de 2013

No queda otra


“(…) hay que armar una gobernanza distributiva compatible con el crecimiento a la baja que se viene. Para los gobiernos esto significa repensar alianzas económicas (…) cierta clase de concertación sindical que comprenda mejor la tramitación de la contenciosidad (…)”. Nos cuenta un cerebro massista de los más conocidos en la red.

De ese modo, con el lenguaje pretendidamente sofisticado con que nos habla el escriba comentado (cual si se tratase de un apóstol de la sabiduría en las alturas al que uno debe admirar), se quiso justificar como ineluctable el arrase que produjo el gobierno del neoliberalismo en Argentina durante algo más de un cuarto de siglo. Por caso, para imponer el desguace de la Ley de Contrato de Trabajo, que estipula los mínimos protectorios de la clase trabajadora. 

Ahora están en la tarea de convencer, otra vez, que no cabe más que someterse a la baja.

Maquillado y todo, se advierte fácil que subyace acá que el FR juega el partido de gerenciar al Círculo rojo, pero con gestos lindos y de buena onda.

Pero, claro, es sólo lo loco que está uno, que imagina cosas.

viernes, 4 de octubre de 2013

Las fronteras del Círculo rojo

A aquello que Maurizio Macrì llamó Círculo rojo, 6-7-8 lo denomina La Corpo; Alejandro Horowicz, bloque de clases dominantes; y Carta Abierta, poderes fácticos. En cualquier caso, se lo entiende fácil diciendo establishment. Y ahí nadie podrá decir que no comprende qué se quiso decir. Cuando el intendente porteño puso blanco sobre negro acerca del comportamiento de esos sectores le hizo a la discusión pública el nunca redundante favor del sinceramiento. De lo que era un secreto a voces.

La reacción, de entre intranquilidad y desaprobación, que mayoritariamente siguió a aquellas declaraciones de Macrì, evidencia un salto cualitativo de la ciudadanía en relación con la calidad institucional. Esas subyacencias, respecto de cuyos accionares fue creciendo la concientización, ahora ya no son tan mansamente aceptadas.

Entre que sus implicancias en el proceso que llevó al derrumbe de 2001 se hicieron demasiado evidentes, el indudable aporte cultural y material que la década kirchnerista hizo a favor de correr el velo con que desde el Estado siempre se favoreció a estos elementos y la explosión del acceso masivo y horizontalizado a la información que se ha dado concomitantemente con la crisis económica mundial --que ha permitido un examen minucioso sobre las responsabilidades de los sectores financieros en el desastre--, lo que antes era impunidad vergonzosa y vergonzante ahora ha ingresado en el territorio del escrutinio popular.

Falta, pero esto colabora en la reconfiguración de los modos en que se ejerce la gobernabilidad.

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En su libro La Nueva Izquierda, José Natanson cita al intelectual chileno Marcos Ominami para explicar la supremacía electoral de la Concertación hasta el año 2009 al otro lado de Los Andes.

Allí se explica que mientras el clivaje que organizó la política chilena fue el lema Sí-No, bajo el cual discurrió la campaña para el referéndum del año 1988 que definió la salida del poder de la dictadura de Augusto Pinochet, la derecha, emparentada por obvias razones al recuerdo del genocidio, no pudo revertir su situación desventajosa. Macrì expuso sobre el Círculo rojo para recuperar el favor que ese sector ahora dispensa a Sergio Massa. Si uno se pregunta por qué el tigrense no explora discursivamente más allá de vaguedades como “la ancha avenida del centro”, tiene que prestar atención a aquello que ya no es rentable asumir.

Resta comprobar si la misma resistencia que se observa hoy para con ciertos discursos logra correlato frente a hechos de igual corte regresivo. Si llegase a haberlos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El que se va era un rebelde, y por eso su partida duele más

Nunca los héroes son como se los cuenta en libros y películas: lineales en su perfección inmaculada, predestinados, enteramente pulcros y ejemplares. Eduardo Galeano dijo alguna vez que la enorme atracción que --ya sea para alabarlo, o bien para denostarlo-- concita Diego Maradona está sustentada en su condición de "Dios sucio, pecador". Humano, en definitiva. Pero eso, lejos de ser una exclusividad de Diego, en verdad se ajusta más a la vida real. Donde la sinuosidad es regla. No obstante, uno permanentemente enfrenta el desafío de hacer su voluntad frente a los imperativos, escritos o no, del deber ser. David Nalbandian constituyó, quizás, el ejemplo máximo de esa pulseada en el universo de la raqueta.

Vayamos al punto. Es, cuando del tenista que acaba de anunciar su retiro de la actividad profesional se trata, número puesto la cantinela de “lo que podría haber sido”. Si se hubiese dedicado. Si se hubiese cuidado más. Si no se hubiese desperdiciado tanto en los menesteres del buen vivir.

Este verdadero artesano del juego que en esta tierra inventó Guillermo Vilas optó en su carrera por modificar las medidas del éxito. Aquellas desde la que evaluaría el suyo, mejor dicho. Y, entonces, allí donde todos se desviven por maquinar sus físicos, sumando torneos del circuito y horas (y millas) de sangre, sudor y lágrimas, porque en eso encuentran satisfacción, él prefirió siempre reservar sus mejores armas para la Copa Davis. Un extraterrestre: en el deporte que por excelencia rinde culto al individualismo, se especializó en el único rinconcito con espíritu de equipo que tolera ese espacio de egoísmos y vanidades, que igualmente tanto interfirieron a su sueño máximo.

Porque, ojo, también Nalbandian pecó en ese sentido. Y no se exime por haber activado sus miserias en función de un objetivo que en un país futbolero puede entenderse superador (pero que, a la vez, por ello lleva a tantas metidas de pata en la discusión de los asuntos que rodean al torneo/obsesión que le falta a la Argentina tenística; tema para otro momento): estar más pendiente del equipo que de su ranking.

David era el raro, no los otros. Y desplegó lo problemático de su yo detrás de una razón de existir poco común para su ámbito.

Por entremedio de esos pliegues, regó con su talento, que a la fecha de despedida aún faltaba explorar del todo --inagotable que era su repertorio--, a lo largo y a lo ancho del mundo, canchas de todo tipo. Porque ésa fue otra de las particularidades tan suyas, escapando a lo que parecía ser una condena histórica nacional en el rubro: la falta de competitividad por fuera del polvo de ladrillo, la superficie --en cambio-- más floja del unquillense --deberíamos decir "menos buena", porque la rompía en todas--. Y allí abrió una senda que hoy también recorre Juan Martín Del Potro, su alter ego; tal vez la única continuidad que los conecta en las profundidades de sus desencuentros, tan lamentables y dolorosos para los hinchas.

Se despide un fuera de serie que vivió huyendo de marcos estructurados preestablecidos. Eso mismo hizo, y sigue haciendo, del personaje en cuestión, alguien tan rico y atrapante por fuera de lo que estrictamente hacía con la pelotita amarilla. Así en la abstracción de los análisis, como en lo concreto de los hechos. Probablemente, vivió como jugó. Nadie, lo quiera o lo deteste --con esta clase de tipos no suele haber espacio a términos medios, justamente porque salen de la previsibilidad que los admite--, podrá, entonces, negarle méritos a su rango de extraordinariedad.

Nos deja David Nalbandian.

Y ¡la puta que ya se lo extraña!, en la gris mediocridad del mundo en que gobierna la dictadura de los normales, que encima siempre están atentos a mirar el punto negro del pizarrón blanco ajeno. Más allá de en las voleas, los reveses a dos manos, los drops, y tanto otro golpe de novela salido de esa muñeca que, a base de mera prepotencia del más puro talento, lo puso en la cima de un campeonato preparado para otra clase de jugadores, su legado se proyecta.

Vale la pena vivir a lo Nalbandian, más que sólo jugar como él.