martes, 29 de marzo de 2011

De bloqueos e imposturas

Como el pasquín del hijo bobo de Magnetto, alias Jorge Fontevecchia, publica una encuesta según la cual CFK está en similares niveles de aprobación que al comenzar su mandato constitucional (http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0559/articulo.php?art=28026&ed=0559), Clarín se vuelve loco.


Hay que decirlo fuerte y bien claro para que no queden dudas: a Clarín no le da lo mismo que Cristina gane o pierda en octubre. Vale la pena repetirlo hasta el cansancio, para que se sepa desde dónde se habla y por qué razón se le otorgan los contornos que se le otorgan a determinados sucesos. Acá no está en juego la libertad de expresión, sino la posibilidad de que Clarín persista como factor de poder capaz de vivir en una institucionalidad paralela condicionante de los gobiernos elegidos democráticamente. Porque hasta el día de hoy han sido capaces de estar al margen de la ley pasó lo que pasó el domingo.


De la legalidad de la medida, mejor que nosotros ha dicho ya lo suyo Gustavo Arballo, y cada vez que él habla conviene, a mi juicio, remitirse a lo que dice si es que se quiere entender lo que ocurre en ese ítem (http://www.saberderecho.com/2011/03/sobre-el-bloqueo-clarin-juridicamente.html).


Clarín, no en este caso solamente, siempre hace lo que tiene a mano para eludir la ley, llámese Ley de Medios, análisis de sangre de los “hijos de” Ernestina, grilla de cable, instalación de radio Mitre, Papel Prensa, cercenamiento de derechos sindicales o lo que se quiera. La carencia que existe en todos los partidos políticos de oposición de estructuras y orgánicas, hacen que para ellos sea imperiosamente necesario, para poder insertarse y desplegarse acabadamente a lo largo y ancho del territorio, someterse a cualquier caprichito de Clarín. Sólo así se entiende semejante nivel de genuflexión.


Cristina ganó en Catamarca y muy probablemente haya ganado también en Chubut. Frente a eso -vamos viendo vía Sanz bajándose de la pre interna que él mismo había impulsado y Macri convocando a un supuesto acuerdo patriótico sobre no se sabe qué cosa entre todas las oposiciones-, se viene el “juntémonos todos”, atento que cada uno por la suya no puede nada. Juntos, con el Grupo A, quedó probado, tampoco han podido mucho. Sobre que se junten todos, hemos dicho, nosotros, algo ya, y a eso remitimos (http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/03/malas-segundas-lecturas.html). Ha muerto el antikirchnerismo, y no se toma nota de ese dato.


Del mismo modo, los medios de comunicación buscan abroquelarse a partir de una estrategia que se reveló, esa también, fallida. Véase que Lanata abominaba de Clarín (http://www.elintransigente.com/notas/2009/4/5/editoriales-16271.asp) y hoy lo defiende como si se tratara de la reencarnación del mismísimo Roberto Noble. También cada uno de ellos por separado, frente a la estrategia del kirchnerismo de robustecer la gestión y la batalla por el recupero de las capacidades estatales combinada en espejo con varias culturales. Decía Lucas Carrasco hace poco, que ante la incapacidad de los periodistas opositores de plantársele al Gobierno en un mano a mano ideológico (vean la columna que firmó Magdalena en Clarín este último lunes y entenderán por qué decimos esto), bueno es un Vargas Llosa que venga a dar una mano para interpelar la esencia kirchnerista –esto ya es aporte nuestro- hoy sin contrincante (http://www.diarioregistrado.com/Politica-nota-47641-La-discusion-cultural-de-fondo.html).


Y mal les irá, sobre todo, agitando la bandera del temor. Esto también ya lo han intentado varias veces. Uno está tentado de pedirles que reincidan, siendo que fue a partir de que incursionaron en tal tesitura –sí que no gracias a ello- que CFK repuntó en imagen e intención de voto. La embarraron mal, y eso que fueron advertidos (http://lucascarrasco.blogspot.com/2010_04_27_archive.html). Así de inútil, supongo, será esta vez, otra vez.


Yo mismo no estoy muy seguro de que haya sido la mejor estrategia bloquear la salida del diario, así como tampoco creo que la intentona de Moyano hace dos semanas haya sido la más inteligente. Una cosa es eso, y otra muy distinta decir que en Argentina han muerto o estén muriendo las libertades, en especial la de prensa. Eso es demasiado, incluso para ellos, tan afectos a sobredimensionar todo. Antes de agitar esa bandera, que se hable un cachito al menos de lo canales impedidos por Cablevisión o del cierre del diario Crítica. O del escandaloso escrutinio en Chubut promovido por el sector que Clarín apoyaba.


Y si a alguno le molesta lo que digo en este post, que vaya y me denuncie. ¡Ah, no! Cierto, no pueden: resulta que las calumnias e injurias han sido despenalizadas por un proyecto de ley de puño y letra de… la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Caramba, ¿no?


Las cosas están empezando a cambiar. Porque ya no se aceptan complacientemente los términos en base a los cuales se delimitaron las discusiones durante duró la hegemonía de determinados centros de poder mediático. Lo mismo con las categorías y esquemas de análisis. Es una especie de revolución cultural. Y ese cambio, porque viene a por lo menos interpelar el statu quo, genera fricciones. Las estamos viendo. Se debilita, aunque no todavía del todo, la capacidad mediática de imponer agenda.


No se trata de que acá se pueda reclamar solamente si se tiene un curriculum respetable, y sino no. Se trata de poner las discusiones en sus justos términos. No es el tema más importante, pero tampoco menor. Justamente ahora que hace poquito que pasó el 24 de marzo, me pareció oportuno terminar con las palabras que dijo el año pasado Eduardo Aliverti, en ocasión de una discusión bastante similar a esta: “Acá se chupó demasiada gente, se picaneó, se violó, se tiraron cadáveres al mar, como para que venga alguno acá a decir que tiene miedo. Hay que tener más respeto por las palabras”. Y, sí…

jueves, 24 de marzo de 2011

Esto tiene que ir mucho más allá de simplemente ‘no olvidar’

Memoria, verdad y justicia es una fórmula que reactualiza. No habrá justicia verdadera hasta tanto no se logre que hasta el último de los casos de violación a los DDHH sea resuelto y sus responsables encarcelados. De manual.

Pero, además, hasta que se recupere, articulado en capacidad de construcción de accionar en el presente, el recto sentido de época que reinaba en el tiempo político de aquella época cuya destrucción, y no sólo la de las personas –tomadas, estas, en forma aislada-, fue lo que se propusieron los que se encaramaron en el poder el 24 de marzo de 1976.

Hoy, recordar y buscar el sentido que subyace detrás de lo que fue el genocidio, implica tener en claro que todo aquello no se trato de "un grupo de locos que se pelearon contra otros más locos".

Fueron, los milicos, ejecutores de la “necesaria depuración” que se debía el proyecto oligárquico-conservador para establecerse como factor dominante del país, cosa que por cierto lograron, pues los impulsores, sostenedores, ideólogos, justificadores y beneficiarios de la orquesta macabra, le dictaron el compás a la patria hasta el 25 de mayo de 2003.

Recordar implica actuar, hoy, en repudio directo de aquel ideario y sus producidos, que todavía pugnan por recuperar sus momentos felices. Pero, además, reaccionar fuertemente frente a la idea de saldar el debate con el solo encarcelamiento de los instrumentales militares. Derribar hasta el último ladrillo que de la trama multifacética de procesismo quede en pie es tarea ineludible para que la justicia sea plenamente satisfecha.

El asesinato de 30.000 compañeros y compañeras fue, no fin, sino herramienta. El fin todavía está dando la pelea por no extinguirse, aunque cada día pierde un poquito más. Entonces es cuestión, más que de no olvidarlo, de tenerlo presente.

En 1955 los sectores del poder económico emprendieron la tarea de aniquilar un modelo de país que ya no los tenía como únicos privilegiados. Dieciocho años de intentar montar una farsa democrática que nunca lo fue fueron el primer intento. No les resultó, sólo consiguieron reforzar el sustento humano de aquel ideario de país justo, libre y soberano. En 1976 decretaron la solución final: ya que no se los podía aniquilar, era necesario, a algunos, exterminarlos; y a otros, para que aprendan, dejarlos bien asustaditos. Esto, y no la ridícula idea de que hubo dos bandos de enajenados que se enfrentaron en defensa de ellos mismos, es lo que ocurrió.

Si somos capaces de comprender cabalmente y en su totalidad el espíritu de lo que empezó el 24 de marzo de 1976, seremos capaces de dar la pelea por el establecimiento de verdadera de Memoria, verdad y justicia.

Esos inmensos titanes de la democracia que son las madres y las abuelas de Plaza de Mayo, con sus agendas provocativas y progresivas, son el mejor ejemplo. No quedarse en el recuerdo y el lamento, sino valerse de ellos como estimulantes. Ellas saben que los asesinos de sus hijos y apropiadores de sus nietos todavía no están derrotados, y que la derrota no implica solamente ponerlos, como merecen, detrás de las rejas.

No es una batalla de la justicia penal. Es mucho más profunda. Nos obliga a todos. Y, ¿la verdad?, no cuesta nada. Mucho más hicieron aquellos a los que hoy recordamos. Mucho más, también, sufrieron por eso. Honrar sus memorias nos llama a involucrarnos. Manos a la obra.

lunes, 21 de marzo de 2011

Apuntes chubutenses

Va el análisis de los resultados chubutenses con la demora del caso por haberse tratado de un escrutinio lamentable, porque resulta que todavía está cuestionado el recuento de 250.000 votos... 250.000 votos.

1) Primero, lo primero: ganó Das Neves, felicitaciones. Por poco, lastimosamente, con susto, lejos de los aires triunfalistas de que en la previa hacía gala, pero ganó. Lástima para él que, por apostar a que, por si perdía, apostó a reconocer la derrota cuando estuvieran todos durmiendo, se haya perdido de tener el triunfo confirmado en las tapas de los diarios serios.

2) Das Neves dijo que, ayer, "ganó el cambio": ¿qué cambio, si en Chubut el oficialismo es él? Enredada argumentación que tiene por objetivo, otra vez, acabar con que, en octubre, también a nivel nacional habrá un cambio: o sea, perdería Cristina. Lo concreto es que el ex ultrakirchnerista hoy ultraantikirchnerista Das Neves puso ayer a prueba su "modelo". Un "modelo" -"moderno", según el chamuyo republicanoide/mediático- que tarda cinco horas más que Catamarca -"atrasada", según la vulgata chamuyo republicanoide/mediático- en contar 250.000 votos... 250.000 votos.

3) Murió, anoche, para 'la' oposición, la posibilidad de torear al gobierno nacional con una, por así llamarle, 'agenda institucional'. ¿En base a qué, si anoche no permitieron que se pueda seguir, al segundo, el detalle del conteo por Internet con procedencia de los votos incluida, cosa que sí pudo hacerse en el 'feudo' catamarqueño, allí donde, por otro lado, todos apostaron a un tipo que iba por la re-re? Minga, ahora, que vengan a reclamar la pancarta -perdón, boleta- única. No tienen chasis para apuntar con el dedo a nadie, ya desde antes, pero confirmado desde el papelonazo de Chubut, así que chito la boca con ese ítem de acá en más.

4) Estuvieron, anoche, por lo general, todos bien. C5N, TN y las Web de todos los medios fueron a tono con el goteo de información dasnevista al que, lógicamente, hasta Clarín calificó de bochornoso. La nota la dio -era muy obvio que así sería- el patético programa de TN, Argentina para desarmar, el que conduce la lastimosa actriz melodramática María Laura Santillán, que esta vez –a diferencia del capítulo Catamarca- se rodeó de una mesa amiga, de 'expertos': serios, prolijos y trajeados prohombres de la república (el payaso de Marcos Novaro, entre ellos), que fueron a expresar -con cara apesadumbrada, claro- su muy sincera preocupación por los dolores que les está causando el parto institucional de la patria. Alguno de los sabedores allí presentes, dijo, cuando todavía Das Neves iba perdiendo, que "el mensaje de 'lagente' es que “basta de oficialismos" (con esa semántica tan elegante que siempre los caracteriza). Claro, si la cosa es "basta de oficialismo", de nuevo, en octubre sería "basta de Cristina". Se desconoce, ahora que Das Neves ganó, tanto su paradero como el de su ridícula teoría.

5) Resultan ridículas estas lecturas de que si la elección se nacionalizó o se provincializó. Ni una ni otra, hay un ida y vuelta incesante y juegan datos de todos los órdenes. Para un presidente o 'candidato a', tiene valor el resultado de una elección provincial -en la que necesariamente siempre se verá inmiscuido-, tanto como para un gobernador o 'candidato a'. Hay impacto nacional de un resultado provincial, y hay impacto en las provincias de la postura que adopte la nación. Se definen encuadramientos, posturas y hasta modos de llevar adelante una campaña programáticamente.

6) Acá la lectura es que Cristina es la única dirigente en este país que transfiere imagen e intención de voto a sus ocasionales delfines. Das Neves, no; Sanz/Alfonsín/Cobos, tampoco. Basta que Cristina señale a uno, para que ese pelee aún en las condiciones más adversas: el tándem Catamarca - Chubut, según los tontos y mentirosos, se había adelantado “para poner las goleadas en contra que se sufrirían, lo más lejos posible de octubre”. Nada de eso: en una, se ganó; en la otra, se perdió, entre mil sospechas, por un pelito. En ambas, se arrancó 30 puntos abajo y se remontó. En ambas, perder por poco era satisfactorio. Así fue, y confirma el dato de la defunción del antikirchnerismo como expresión electoral potente. Corta la bocha.

7) El kirchnerismo esta en condiciones de pelear los 24 distritos. Eso confirma que es la única expresión electoral con potencia y despliegue nacional. En varios lados, con más de un postulante, como en Neuquen y Salta -en las que, como en la F1, el FPV hará 1/2-. Esto, además de la enorme cantidad de encuestas que circula, sustentan la solidez de la candidatura de CFK de cara a octubre. Carrió, Macri, Sanz, Alfonsín, Pino, los "peronistas" "federales", todos, o hacen elecciones pésimas (el "P" "F" en Catamarca, la UCR y Carrió ayer) o ni figuran (Macri en ambas, la mensajera de Dios y enemiga de la tecnología en 'el feudo'). ¿Cómo se le hace frente a una opción nacional si no se puede afrontar con dignidad las competencias locales, siquiera en los territorios en los que se juega de local, como lo fueron estas dos que han pasado? También define encuadramientos, pre y post electorales. El despliegue orgánico del kirchnerismo a lo largo y a lo ancho de toda la patria, peleando, todos, en pos del triunfo de la misma persona, hace una empresa de difícil abordaje competirle. Que quede claro: el “P” “F”, ya lo había dicho Felipe Solá, no tiene militancia, ni sindicatos ni ninguna de todas esas cosas que sirven para bancar una candidatura. La UCR sí, pero visto está que poco aceitada.

8) Das Neves era y es un muerto político. Nada cambió ayer. En la payasesca interna escalonada que se viene en el "P" "F", lo van a triturar. A lo mucho, le queda una vicepresidencia, y aún eso es dudoso. Sólo no tiene con qué, sobre todo si no puede hacerse de una victoria como la gente ni en su cancha y con su árbitro y sus reglas. Cuestionamiento que también va para el "P" "F", espacio al que pertenece y que también ayer ponía en juego muchas cosas –y las perdió todas-: la correcta lectura es que Cristina le quitó votos a los “federales”. Más temprano que tarde, el gobernador electo silenciado (que no quiere ser delegado del gobierno nacional pero sí lo es del actual gobernador, por ende de AEA) Buzzi, tanto como varios hasta ayer dasnevistas, acabarán en el kirchnerismo por la fuerza del sentido común de la política. ¿Desde dónde, desde qué Das Neves podrá encuadrarlo?

9) El Clarín de hoy es para matarse de risa (aparte de que la cobertura haya estado a cargo de Juan Cruz Sanz): hacen foco en que "el candidato K no quiso reconocer la derrota" (como si no tuviera elementos de sobra para dudar), pero no dicen nada de la vergonzosa administración que del escrutinio hizo Das Neves; y en la "derrota K", en vez de la remontada espectacular que metió el FPV. Asimismo, hablan de "1500 votos de diferencia" de Buzzi sobre Eliceche, pero no de porcentajes, porque entonces quedaría más expuesta la escuálida diferencia. ¿Por qué no se habló de los más de 4000 que Corpacci le sacó a Brizuela? Son mañeros, dan pena, risa, tan desesperados. La Nación, en cambio, porque no quiere perder seriedad, sigue arrancando aplausos a opositores como uno: la cobertura en general (califica de "polémico", clarísimo, al resultado, enfocando dónde se debe), y el análisis de Dinatale son excelentes.

10) Los peronistas tienen que saber la marcha: avísenle eso a De Narváez. Daban penita festejando ayer el 'cero coma' de ventaja. Felipe Solá estaba en mangas de camisa: eso pasa cuando se tiene calor –difícil en Chubut- o se está preocupado. La verdad que viene leyendo bien las cosas Felipe, lástima para él que tarde ha piado el payador. Si alguno temía, deje ya eso: ayer llegó a su techo el “P” “F”.

Postdata:
ojo, ojito, ojazo, que los encuestadores “oficialistas” Aurelio y Artemio, la pegaron ambos ayer y ya la habían pegado en Catamarca. Solamente les cuentan las malas, y machacan con que Poligarquía la pegó en ’09. Bueno, Artemio dijo el jueves que se perdía y Aurelio que en Chubut habría empate técnico. Ambos dan ganadora a Cristina en primera vuelta.

domingo, 20 de marzo de 2011

Segundo single 2011: Chubut

Habrá quien crea que se trata de una cábala. Créasenos que no. Hecha esta aclaración, decimos: es muy probable que el kirchnerismo pierda, frente al candidato de Das Neves, las elecciones a gobernador de Chubut el domingo que viene.

Igual que en Catamarca, se arrancó muy cuesta arriba. Igual que en Catamarca, se ha venido, involucramiento de CFK mediante, levantando. Igual que en Catamarca, todavía se puede. Igual que en Catamarca, será victoria perder por poco.

Hay, con todo, algunas diferencias con Catamarca. Y una pequeña hipótesis que nos permiten concluir en que existe una alternativa más que permitirá albergar una sonrisa independientemente del resultado final.

Primero, en Chubut compiten dos expresiones distintas del justicialismo (claro que uno de ellos, el dasnevista Buzzi, no hace peronismo, aunque lo sea), y ninguna de otro partido con chances serias.

Segundo, el actual gobernador no va por otro período en el mismo cargo, pues intentará proyectarse a nivel nacional: es precandidato a presidente por el “Peronismo” “Federal” (espacio que comparte con Estanislao López, ‘Pancho’ Ramírez, Facundo Quiroga, Bautista Bustos y Felipe Ibarra –perdón, son Alberto, Adolfo, Duhalde, Romero y Busti, el vocablo “federal” hace confudir-).

Tercero y último, que dado lo segundo, es Das Neves un opositor mucho más decidido, duro e instalado, al actual gobierno nacional. Dato, este último, no menor, que tracciona. Para atrás.

Así como es muy probable que el delfín de Das Neves gane la elección que se juega el domingo, y, también, que Cristina lo haga en las generales de octubre; hay algo que, a pesar de que a seguro se lo llevaron preso, no ocurrirá ni en pedo: aún cuando nos separan de las presidenciales alrededor de siete meses, Das Neves no será ni candidato a vice, lo triturarán en la interna del mal llamado Peronismo mal llamado Federal. Corre –a menos que termine aceptando ser primer candidato a diputado nacional por su provincia- serios riesgos de, a partir del 10 de diciembre que viene, pasar a ser un desocupado más.

Dicho todo esto, planteamos: si Buzzi gana el domingo / y CFK en octubre / cuando El Tenor Portugués se haga cadáver político en diciembre, preguntamos, para desasnarnos: ¿qué quita que Buzzi, para construir poder propio –en su legítimo derecho estará- e independizarse de Das Neves, hoy fuertemente crítico del Gobierno –después de haber sido, durante años, fuertemente adherente al mismo-, que además no tendrá mucho con qué disciplinarlo al posible futuro gobernador, no termine, a partir de 2012 (“necesidad de gestión” y/o “necesidad de reunificar a todo el peronismo de nuevo”), enrolado en un oficialismo nacional que recientemente se haya revalidado en las urnas?

Dicho todo ello, aclaramos que nuestro deseo es que triunfe Carlos Eliceche, que, como Corpacci en Catamarca, se ha jugado una patriada enorme.

Pero como desde acá no analizamos de realidades locales, de las que conocemos poco como para hacer un análisis serio, sino que medimos el impacto de las mismas a nivel nacional, nos pareció atinado hacer estas aclaraciones.

viernes, 18 de marzo de 2011

Como de mearnos en la cama

Más allá de que, como era de esperarse, era todo una fantochada.

Más allá de que fue, es y será una ridiculez monumental y una burla a la inteligencia ajena presentar una denuncia basada en recortes periodísticos (máxime si se trata de recortes periodísticos de medios argentinos, sobre todo del Grupo Clarín).

Más allá de que se devolvió el exhorto que enviaron para que digan a ver qué es lo que quieren específicamente, porque resultó, unas horas después de que se armó el kilombo, ser que no era contra los Moyano la cosa.

Más allá de que sufre las embestidas de una tropa cultural medio pelo y que simula jugar de respetuosa por la ley, pero no se preocupa por las cuentas –más; y más grandes- de otros –más; y más peligroso- en Suiza; ni por los que no cumplen las órdenes de la Justicia porque se burlan de verdad de ella –Ernestina que no se adecua a la Ley de Medios, a la grilla del cable ni permite que sus “hijos” se hagan los análisis de sangre que corresponden a los fines de determinar si son o no hijos de desaparecidos; o Macri que se va de vacaciones a Europa cuando tenía que haber estado acá para declarar en la causa por escuchas-.

Más allá de que el ataque, no es a Moyano persona, sino a un sindicalismo que –a pesar de varios manchones que persisten- se puso de pie, que ha recobrado conquistas, que busca y seguirá buscando lugares de poder, y que, ahora, está, ya, dispuesto hasta a pelear las ganancias mismas a los sectores del capital.

Más allá de que fue todo una sinvergüenzada.

Más allá de todo eso, Moyano estuvo a punto de fregarla y feo. Bien por el gesto de suspender el paro, porque la verdad que ese lastre, para Cristina, y por ende para él -que, por suerte, es parte de esto-, iba a ser enormísimo.

Me extraña sobremanera que Moyano haya caído en esta. Se dejó (por un buen rato, al final recobró lucidez) ganar por la furia. Mal ahí. Ok, uno entiende el hartazgo frente a la persistencia y pertinacia del intento de horadación.

Pero es ahora más que nunca que hay que poner la cabeza adentro de un balde de hielo, razonar cada movimiento como si se tratase del último y tragar, ya no saliva, clavos ante cada ataque, cada intento de desprestigiar, cada cuña que busquen meter en medio de la unidad del peronismo.

Llenamos Huracán, ganamos en Catamarca cuando parecía imposible, a ellos cada vez más se les llena el culo de dudas: frente a eso, hay que esperar, esto que pasó hoy, y mucho más.

No nos metamos los goles en contra. Parecería una constante que cuando estamos en la buena, algún error, así sea forzado, cometemos, y de repente se nos viene la estantería abajo, o al menos se nos mueve más que mucho.

En toda esta historia, surge que la persona más lúcida de toda esta historia es la que era y la que seguirá siendo: Cristina. Ella, y su triunfo, son el norte. Prohibido olvidarlo.

jueves, 17 de marzo de 2011

Les habíamos advertido, les advertimos y les seguiremos advirtiendo; pero... no nos dan pelota, viejo

A un post del día 11 de agosto de 2010 lo titulamos Artemio, “el 40+10”, el Teorema de Baglini y las embestidas de una derecha desesperada (http://segundaslecturas.blogspot.com/2010/08/artemio-el-40-10-el-teorema-de-baglini.html). En el mismo nos preguntábamos, respecto de la hipótesis de Artemio López de que el kirchnerismo estaba a nada de su triunfo en 2011 en la variante constitucional de obtención de cuarenta puntos porcentuales con diez de ventaja sobre el segundo, por aquellos días recién nacida, y sus posibilidades de verse concretada.

Se discutía, por entonces, la Ley de Quiebra del Estado, promovida por el Grupo A corporativo en el Congreso bajo el seudónimo de ‘Ley del 82% móvil’ –esa que fue destrozada, punto por punto, por el investigador del Conicet, Demian Panigo-.

Sobre la base de lo curioso que nos resultaba tanta preocupación por la sanidad fiscal de la nación por parte de un Gobierno que, decían, ya se estaba yendo, y de ahí su insistencia por negarse a que se aprobara semejante cosa –tan mal hecha-; y recordando aquel viejo postulado de Baglini, que reza que “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; y, cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”, concluíamos que ese episodio era claramente demostrativo de que las chances del FPV eran altísimas, y que lo del Grupo A no era más que una estrategia desesperada recuperar consideración social.

Lógico: si el Gobierno supiera que está perdido, pues le convendría aceptar una medida, así fuese impracticable, que le supusiera ganar apoyos –que, según el relato, imperiosamente necesita-. Como no está tan necesitado, opta por la prudencia, sabiéndose más que posible ganador, elige cuidar la caja porque sabe que será él quien tenga que responder por ella: se vuelve racional. ‘La’ oposición, en cambio, conoce que está por perder, entonces opta, desesperadamente, por quemar las naves con una locura por la cual no tendrá que responder –y de última, si sale, podrá, luego, echar culpas a la “pesada herencia recibida”-, conocido que es potable que acapare seguimientos por haberla impulsado: deviene demente.

Todo este repaso, ¿a cuenta de qué? A que el gobernador catamarqueño, Brizuela Del Moral, perdió las elecciones para revalidar su cargo el domingo último frente a la candidata kirchnerista Lucía Corpacci. Semanas antes, había, Brizuela, impulsado el ‘82% móvil’ para el salario mínimo de todos aquellos que se hayan jubilado desde 1995 (http://www.elargentino.com/nota-128939-Brizuela-del-Moral-decreto-el-82-movil-a-dias-de-las-elecciones-catamarquenas.html).

Y, sí: ya lo veníamos anticipando.

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Bueno, el tema es fácil (para nosotros, de entender; para ellos, es difícil, pero de resolver).

‘La’ oposición no tiene desarrollados dispositivos de armado orgánico territorial con despliegue nacional. Para conseguir trascendencia e instalación, requieren, entonces, del favor que les puedan hacer los distintos actores de los distintos conglomerados oligopólicos de medios.

Para hacerles el favor, los medios, partícipes y en la mayoría de los casos decisores máximos, de articulaciones empresariales complejas y mucho más grandes que el propio entramado de la industria infocomunicacional, les reclaman, como condición sine qua non, pugnar por posicionarse, todos y cada uno de ellos, como expresiones profunda, tajante e indubitablemente kirchneristas. Antikirchnerismo puro y duro o acusación de complicidad con el régimen.

Eso funcionó, desde el así llamado ‘Conflicto del campo’, hasta las elecciones legislativas de medio término de 2009, en las cuales lo candidatos opositores al kirchnerismo se valieron de la fortísima amplificación mediática con que fueron beneficiados (y que no está mal que así haya sido, salvo por el pequeño defecto de que tal apoyo no fue sincero). Pero, las cosas cambian, queridos. Resulta que eso, que sirvió y sirve y servirá siempre para ganar una elección –más una de medio término como la de 2009-, pero nunca para gobernar.

Y resulta que el kirchnerismo, gobernando, re politizando, yendo a por más, recuperó su imagen a partir de romper la hegemonía del relato mediático antikirchnerista. Hoy, el antikirchnerismo como expresión política, filosófica y cultural, ya no existe, no vende, no tiene la menor consistencia.

Y entonces la oposición se enfrenta a un callejón sin salida: si no hace antikirchnerismo, se pierde de hacerse de la capacidad de instalación que le ofrecen las unidades básicas infocomunicacionales, principalmente las del Grupo Clarín, que es el más enfrentado al Gobierno. Pero, por otro lado, si hacen antikirchnerismo, se entregan a un relato que no tiene, hoy día, ninguna cabida en el electorado –no al menos mayoritariamente-.

Veremos, ahora, cómo le hacen para salir. La primera idea que se les ha oído, esto de la reedición de la Alianza, ya lo hemos dicho, es una paparruchada. Sigan intentando.

martes, 15 de marzo de 2011

Malas segundas lecturas

No hay caso. Miren que ahora hay un inmenso exceso de oferta en materia de análisis político de excelencia (no como este, claro, que peca de excesiva precariedad). Ya no tienen la excusa de que solamente hay para leer las imbecilidades que escriben ignorantes como Van Der Kooy, Majul o Nelson Castro. Y no, no aprenden más.

Leemos en diarios, blogs, folletos y pasquines, desde que la noche del domingo último nos trajo la noticia del triunfo en Catamarca, que "ahora la oposición piensa en armar una coalición más amplia". Una que vaya desde Macri a Pino, pasando por Sanz y Stolbizer, Pinedo y Roy Cortina, Olmedo y Luis Juez. Lo impedirán, desde luego, los vedettismos, porque ya todos sabemos que acá no interesan, en el Grupo A, ni Los Programas de Gobierno, ni La Recuperación del Respeto a la Ley y la División de Poderes, ni Las Instituciones, ni La República.

Chamuyo puro que quedó probado durante todo 2010 en el Congreso, papelón de Resto del Congreso mediante, y a cuya metáfora perfecta asistimos en Catamarca, donde todos, absolutamente todos -excepto los que se la veían venir negra, cosa que, por ser por eso, no les agrega méritos-, Medios, empresarios y peones políticos en busca de cartel, esperaban festejar, colgados de la papada de Brizuela Del Moral, el triunfo re reeleccionista del actual mandatario al que ahora, miserablemente, "descubren" corrupto, totalitario, clientelista, abandonándolo en la mala, tal como hacen las ratas.

No nos importan a nosotros, desde acá, por supuesto, que todo pueda "terminar como la Alianza", porque acaben juntando agua con aceite. Podríamos, más acorde con el espíritu que guía la intentona que pretenden encarar, equipar esta idea con la que unió a todo el antiperonismo en 1955 y durante dieciocho años. Pequeño detalle: no hay, ahora, armas, como sí las había entonces para imponer lo que impusieron.

Por más que, como hicieron en el Congreso durante 2010, se junten, en una misma alternativa electoral, todos los que dieron vida al Grupo A, no será ese un dato decisivo para abonar a una derrota de CFK en octubre. Porque para que ello ocurriera, falta, hoy, un dato que tal vez sí existió en 2009: relevancia electoral del antikirchnerismo, que permitiría que el votante de cualquiera de las opciones opositoras apueste, en 2011, por cualquiera que termine resultando el candidato opositor al kirchnerismo, suponiendo que terminara, finalmente, habiendo uno sólo.

Ese fenómeno, junto a la "sensación de fin de época" y de "necesidad imperiosa de un cambio", sucumbió justamente a partir del exacto instante posterior a la derrota del kirchnerismo en 2009, producto del golpe cuasi mortal que asestó el kirchnerismo a la credibilidad del conglomerado de medios opositores conductores de la alianza social opositora que lo derrotó en 2009, por un lado -más, esto, para los benditos sectores medios-; y de la reconfiguración de los dispositivos de armado territorial del peronismo (sí que con hegemonía, al interior, del FPV, que se fortalece con la unidad, pero también es determinante de ella, en un ida y vuelta interesante: el FPV impulsa, porque le conviene, unidad, pero los que acpetan, lo hacen porque también ellos ganan apareciendo con CFK) y la decisión de las distintas organizaciones sociales afines de aunarse en una herramienta de construcción orgánica única, por el otro -acá ya más para el voto histórico del peronismo, hacia las afueras de la General Paz-.

Cristina se recuperó producto de la gestión pura y dura (por ejemplo, gestión de la crisis internacional, vía los REPRO), profundización de batallas culturales en tono de épica (Ley de Medios, matrimonio igualitario) y otras que tienen elementos de ambas (y aquí, por excelencia, Asignación Universal por Hijo). Moraleja: no queda lugar para posturas que vengan a por la revisión de lo actuado por el kirchnerismo, sino a por su continuidad y/o profundización. Propositivismo, si se permite el uso de este término.

Así que, humilde consejo (en voz baja, tampoco es cuestión de andar avivando giles): júntense, si quieren, todos los que están diciendo que quieren juntarse. De poco les valdrá. Y el que avisa...

lunes, 14 de marzo de 2011

Apuntes catamarqueños

1) Ganó Corpacci, sí. Pero, fundamentalmente, ganó Cristina. Corpacci arrancó más de treinta puntos por debajo de Brizuela esta carrera. Dijo que ella era Cristina, y a partir de allí su ascenso fue imparable. Eso marca que, aparte de estar mejorando ella misma de cara a octubre, hace ganadores a otros. Nada menor para alguien a quien se catalogó de cadáver político el 29 de junio de 2009. Perder por poco ya era hazaña.

2) La derecha corporativa bebe de su propia medicina. Tenían, para esta elección, preparados dos discursos. Si ganaban, “Este es el inicio del fin del kirchnerismo”. Si perdían, “Catamarca es insignificante”. Cierto, la proyección nacional de Catamarca es enana. Entonces, ¿por qué le dieron tanta dimensión? Se desesperaron y les salió el tiro por la culata. Corpacci ganó con la contraria: fue paciente en ’09, leal en ‘10, y ahora se prueba lo bien que hizo.

3) Hasta las 23:30, Clarín.com no reconocía ni siquiera que Corpacci iba adelante. Patético. La Nación, opositor y todo, eligió el camino de la sensatez: ‘va ganando Corpacci, todavía falta’. Con eso basta para no pasar, por odio irracional, una inmensa vergüenza. TN, asimismo, fue un velorio. De periodismo independiente, cero. De militancia, mucho, y gracias a Dios que así sea, para cortarla con esa sanata de la supuesta neutralidad periodística. De caraduras, todo.

4) Perdió, en Catamarca, un tipo que iba -en serio y no como la expresión de deseos de Diana Conti para CFK hace poco- por su tercer mandato, que dijo que gobernaría 20 años –cinco mandatos se requieren para ello- “quiera o no la gente” y que recibió –también hizo- denuncias de clientelismo y demagogia. Prueba cabal de que todo el discurso ese de “respeto por las instituciones y contra el populismo”, es puro chamuyo que se altera según convenga.

5) La estrategia antikirchnerista, esto de culpar a CFK hasta de los postes de luz que caen en cualquier pueblito perdido, chamuyar con que no manda fondos a las provincias, machacar con el revanchismo montonero y/o el totalitarismo o la persecución de la disidencia, va quedando claro, no sirve más. Hace rato que dijimos en Segundas Lecturas que estas elecciones se jugarán, a diferencia de ’09, en clave propositiva. Y el que así no lo entienda va muerto.

6) Alberto F dio asco, en C5N, llenando de elogios a la Presidenta a la que abandonó en la mala. En el lamentable programa de TN, Argentina para desarmar, ese que conduce esa patética actriz melodramática que es María Laura Santillán, hubo cátedra de desconcierto e ignorancia. Sólo Rosendo Fraga, que cuando no se pone a burlarse de tragedias ajenas es un lúcido, dijo algo rico: la proyección nacional de Catamarca –bueno sería que se hubieran dado cuenta antes- es entre poca y nula, lo que cuenta es la generación de un clima político determinado. Tal cual.

7) En relación con ‘6’, Juan Manuel Urtubey, kirchnerista hasta estas últimas horas crítico, salió inmediatamente a decir que “en Salta, Cristina acompaña nuestra propuesta”. Es, en realidad, al revés: él es el que se cuelga de las faldas de las que hace poco quiso soltarse (igual que su padrino Alberto, quien, gracioso él, lo quiso vender como un estadista). No importa, tampoco se va a quemar públicamente, también su declaración es demostrativa del clima de época.

8) En Río Negro, en la interna de la UCR, ganó el candidato del actual gobernador, de excelente relación con el kirchnerismo, Miguel Saiz. Otro dato en línea con los dos puntos inmediatamente anteriores. Día negrísimo para el radicalismo ultra anti K: pasada la medianoche no hablaron ni Sanz ni Cobos, que viajaron para colgarse del triunfo que esperaban de Brizuela, por el que nada habían hecho. El imitador Alfonsín ni siquiera pintó.

9) La lectura de los comicios ‘09, ahora se ve, fue errónea. Hablar del fin de quien sumó más de un 1/3 de la provincia de Bs As y mantuvo la primera minoría en el total del país, fue (es) demencial. Hubo circunstancias extraordinarias, se jugaba al mero oposicionismo y muy fuerte en lo mediático. Hoy, todo pasa por las construcciones orgánicas y de la militancia. Todo puede cambiar, falta mucho para las presidenciales, no es poco atento desde dónde se partió.

10) Todo esto, claro que mucho más tímidamente, ya lo veníamos anticipando (http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/03/pimer-single-de-2011-catamarca.html ; http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/02/impactos-provinciales-escala-nacional-y.html). Nos da la tranquilidad de no tener que afrontar acusaciones de que se habla ahora porque se ha ganado. Apunte de neto corte ombliguista, por supuesto.

Bonus track I: punto para Artemio, que fue el primero, ya hace mucho tiempo, en apuntar que la clave de cara a 2011 pasaba por reconstruir o fortalecer la unidad del peronismo, sí que con hegemonía, al interior del espacio, de las construcciones más afines al Frente Para la Victoria. En la plaza de Catamarca, mientras está por hablar Corpacci a las casi doce y media de la noche, están, sí, todos, pero se canta: “Néstor no se murió, Néstor vive en el pueblo, la puta madre que lo parió”. Bien por CFK, responsable última del armado.

Bonus track II: quedó claro, el periodismo afín –y conductor, claro- del antikirchnerismo, juega, y mucho y muy fuerte, en política. No tiene que quedar claro a los militantes, como nota de reflexión autocrítica: no son invencibles ni mucho menos; muy seguido damos por ellos más de lo que realmente valen.

Bonus track III: desesperación se llama, hoy, a que para no adjudicarle este triunfo a la Presidenta, como deberían, hablen de que “en Catamarca ganó el cambio”. Claro, si en nación ‘gana el cambio’, pierde CFK. Ridículos: en Catamarca, también, ganó Cristina. Y es histórico: los oficialismos provinciales suelen ser muy difíciles de vencer, se remontó una cuesta arriba hasta histórica importantísima, se jugó de visitante mal: contra todo eso, se ganó igual.
Falta. Menos, pero falta. Humildad y perseverancia; gestión y militancia. Mito también, sí, ¿y por qué no? Laburo, en definitiva.

domingo, 13 de marzo de 2011

Pimer single 2011: Catamarca

Los Medios de Comunicación Bajo Emoción Violenta (en adelante -si hay adelante, estamos improvisando- MEDECOBEV) intentaron, hace algo más de días, generar un escándalo (impregnados de la cultura solanista, de allí el término) a partir de las declaraciones de la diputada ultrakirchnerista (según ella misma se definió) Diana Conti, por cierto que bastante desafortunadas e insensatas. Obviamente, a la cola estuvieron todos los integrantes del Grupo A para aportar a la causa y arrimar leña a la bajada de fuego discursivo, aceitado el mecanismo de que los Medios instalan y disponen, y los dirigentes opositores machacan y se prestan a cualquiera, carentes por completo del menor rasgo de autonomía.

Hoy se abre el calendario electoral, en una carrera que seguramente será larga y agotadora, entre internas, municipales, provinciales y nacionales, ejeutivas y legislativas hasta el día 23 de octubre de este año, fecha en la que Segundas Lecturas espera la consagración -al día de hoy más que muy probable- de la actual presidenta de la nación, CFK, en cuya defensa y promoción encuentra este espacio su razón de existir.

El puntapié inicial lo dará Catamarca. Gobierna Eduardo Brizuela Del Moral, radical, que alguna vez supo ser candidato de la Casa Rosada, y que actualmente (y uno se vería tentado de decir que siempre fue lo mismo con él) va más por la de él que otra cosa. Es un dirigente con fuerte armado propio en su distrito bastante desconectado de la realidad nacional, un plano en el cual sabe acomodarse bien para siempre negociar donde esté el poder, aún cuando actualmente, es cierto, se presenta como opositor a Cristina. Es BDM, digamos, alguien con poca o nula capacidad de incidir en discusiones nacionales (por escasas importancia económica -ver, allí: http://yendoamenos.blogspot.com/2011/03/re-reeleccion.html, explicado esto mejor que acá), proyección de votos a nivel nacional y cantidad de legisladores en el Congreso), lo que explica lo antedicho.

Bueno, algo sí ya hemos dicho en Segundas Lecturas (http://segundaslecturas.blogspot.com/2011/02/impactos-provinciales-escala-nacional-y.html), pero cabe, igualmente, atento que se trata del primer capítulo de la serie 2011, hacer una reflexión al respecto.

Y con relación al inicio de este postito, diremos que los sectores del establishment que apuestan a la derrota de Cristina en octubre (hegemónicos al interiores de los estamentos corporativos), apuestan esta tarde todas sus fichas a un candidato (de Brizuela hablamos, claro, su rival es su ex vicegobernadora en 2007 y candidata K, la actual senadora Lucía Corpacci) que va, efectivamente y no como mera hipótesis -tal cosa fue, como luego aclaró CFK en la apertura de sesiones legislativas, la declaración de Diana Conti, atento las posibilidades de hacerse realidad que tiene-, a por la consecución de su tercer mandato consecutivo, y hasta ha llegado a decir en campaña que quiere gobernar durante veinte años (http://www.catamarcaya.com.ar/2010/index.php?modulo=notas&accion=ver&id=6800) para lo cual le faltarían, además del que muy probablemente consiga esta tarde, otros dos mandatos más.

Todo esto, sazonado con denuncias (cruzadas por cierto, pero que justamente por eso mismo demostrarían que los males, lejos de lo que se pretende instalar, no estarían de un sólo lado) de clientelismo, ausencia de federalismo al interior de la provincia, manejo discrecional de fondos públicos y "aparatismo" al por mayor. Nada nuevo, es verdad, bastante pesado, eso sí, para una coalición opositora que pretende venderse en base a 'la recuperación de las buenas formas políticas, el consenso y el respeto por la ley y la calidad institucional'.

Del mismo modo, sea cual sea el resultado, asistiremos, sin duda alguna, a un escenario de potentes intentos de conveniente construcción de relato: si gana Brizuela Del Moral, el mensaje será que se trata de "una dura derrota del kirchnerismo, que viene a demostrar que la mayoría del país quiere un cambio de modelo a nivel nacional y que preanuncia la debacle indetenible que sufrirá el oficialismo de cara a octubre". Si, por el contrario, triunfa Corpacci, pues entonces tendremos que "la importancia de esto de Catamarca es ínfima", o bien que "todo se ha debido a la corrupta forma de intervenir en el comicio en que incurrió el gobierno nacional".

En fin, todo, como hemos repetido incansablemente a lo largo de todo el texto, bastante común. Pero que viene a reconfirmar, una vez más, para los que lo quieran ver, que toda discusión que se instala mediáticamente es nada más que, como vulgarmente se dice, 'gato por liebre'.

sábado, 12 de marzo de 2011

“Dos 11 de marzo parecidos pero distintos a la vez” o “Más sobre la Trascendencia K”

Se cumplieron treinta y ocho (38) años del triunfo de Héctor J. Cámpora en las elecciones presidenciales de 1973, que pusieron fin a la dictadura más larga de nuestra historia: dieciocho (18) años en los que se sucedieron varios gobiernos, todos igualmente ilegales, ilegítimos, inconstitucionales; entre dictadores militares (Lonardi, Aramburu, Onganía, Levingston, Lanusse) y civiles (Frondizi, Guido, Illia).

El peronismo había sido derrocado en 1955 por una alianza social compuesta por la casi totalidad de los sectores reaccionarios de nuestro país ('Iglesia, Campo y Ejército, los que hicieron la patria', por decirlo de algún modo), por un lado, porque había logrado empardar la participación que en el reparto de la renta nacional tenían capital y trabajo; y por el otro, porque el impacto cultural que su accionar político había generado en las masas galvanizaba el sustento político del que se valía el peronismo para sostener la gobernabilidad, imprescindible siempre, más cuando se intenta subvertir esquemas de dominación social de larga data.

Si Perón pudo volver al país en 1973 fue, no sólo, pero sí en gran medida, gracias al accionar de los sectores juveniles que se involucraron en el movimiento: gran parte del Movimiento Obrero Organizado había renunciado a la puja efectiva por la consecución de tal empresa y lo mismo para la mayoría de los dirigentes partidarios que habían acompañado a Perón en sus primeras presidencias. El resto, en uno y otro caso, estaban, simplificando, tras las rejas, o bien exiliados.

Pero, porque siempre hay un pero en la vida, después, en algún momento, en algún punto, todos equivocaron el camino. No supo (o no quiso, o no pudo) Perón articular su nueva base social; no supieron (o no quisieron, o no entendieron) los sectores juveniles administrar su capacidad de determinación política, desdeñando en todo la táctica por obsesionarse con las estrategias; y se fueron al carajo, lisa y llanamente, los sectores más ortodoxos del movimiento, que no hicieron el más mínimo esfuerzo en buscar entender los nuevos tiempos, que demandaban adaptarse a otro esquema, uno en el que debían, no resignar, sino compartir espacios de poder.

Esto requiere un análisis mucho más sustancial y profundo. No es el objetivo de este texto hacerlo, sino referenciar siquiera una aproximación, un resumen de aquel contexto. Porque lo que es interesante, acá, es marcar que si hay una similitud en el presente con aquellos tiempos, es que el volumen de participación juvenil, no importa si mayor o menor que el de esas épocas, ha vuelto a ser importante. Sin juzgar a nadie, sería oportuno ejercer sabiamente este protagonismo que Cristina está concediéndonos. Nosotros, los jóvenes; y todos los que no lo son pero que igualmente abrevan en este espacio, también.

Hay señales más que alentadoras. Cristina otorga espacio. Y la convivencia entre los sectores orgánicos del PJ, el Movimiento Obrero Organizado, y la Corriente Nacional de la Militancia, más allá de lógicas –pero, también, muy menores- fricciones, es más que satisfactoria. Se aprende a compartir espacios de poder, porque primero hay la conciencia de cuánto más se pierde si se rompe, si se saca los pies del plato. Ahí andan Felipe Solá y Pablo Bruera haciendo todo tipo de señales para que se les permita retornar, negociando en clara desventaja.

La alianza social opositora, liderada por las cabezas máximas de AEA entre las cuales se encuentra el Grupo Clarín con sus más de 250 empresas hace tiempo viene operando en pos de que se haga trizas el equilibrio que sostiene la alianza de poder que encabeza la Presidenta CFK: con Scioli, con las mal llamadas colectoras, con el supuesto desdén para con el PJ (Julio Blanck dice en Clarín del viernes que no habría representantes de los gobernadores e intendentes en el acto de la Corriente: mal se habrá sentido al ver a Gioja y Otacehé en Huracán).

Carlos Pagni exploró, en LN, denostar la figura de Cámpora, porque representa, la figura de ‘El Tío’, simbólicamente, a la participación juvenil actual. Habla de que hoy se reproduce la pelea de aquellos años, donde Duhalde representaría la ortodoxia (y además -y esto es lo más gracioso, a Perón-); y Cristina, a los Montoneros, en un esquema, por supuesto, como todos los que se leen en la prensa dominante de hoy, híper simplificado, pero, además, total y absolutamente demencial y alejado de la realidad.

Pagni no sabe –o más bien, se hace el que no sabe- nada de peronismo. Duhalde es, hoy, en el peronismo, nadie. No tiene, lo dijo Felipe Solá, organizaciones sociales, militantes, intelectuales, sindicatos, en fin, orgánicas que lo respalden y lo sustenten, sólo las empresas del Grupo Clarín. Y así no se puede hacer peronismo. Por eso hasta Macri, que es líder de un partido ¡vecinal!, se da el lujo de cachetearlo con que “va a ver si le conviene” aliarse con él y Estanislao López, Pancho Ramírez, Bautista Bustos y Felipe Ibarra (perdon, quise decir Adolfo, Alberto, Das Neves y Romero, pasa que como se hacen llamar “Federales”, uno a veces se confunde). Pero además, se le escurre el agua entre las manos cuando la Juventud Sindical de Facundo Moyano articula con La Cámpora.

Volviendo. No sólo hay la certeza, en los enemigos del kirchnerismo, de que numéricamente es más (el hecho de que cuanto dirigente pejotista con poder orgánico haya se subordine a la conducción de Cristina, las disputas –como la de UIA- al interior de las facciones del capital, y/o de que varios opositores –como Juez, por ejemplo- vengan morigerando sus criticas, no son porque sí, nomás). Saben, además, que no tienen juego para hacer allí dentro, pero, sobre todo, que el espacio viene siendo liderado por la impronta de los sectores juveniles. Y saben que si lideran los que lo vienen haciendo, tenderán a recrudecerse todas las variables que deploran del kirchnerismo. Por eso sufre los ataques que sufre esta fracción, por la imposibilidad de acordar un freno al ‘Nunca menos’ que simboliza el sentido de la gestión que encabeza Cristina. No habrá, pues, morigeración del avance de las capacidades estatales, la intervención de la economía, el privilegio a los que más frío tienen en el dilema de la frazada corta, la política exterior autónoma y sudamericanista, el enfrentamiento con las fracciones más simbólicas del establishment corporativo.

Cristina apunta bien en tres variables: primero, en hacer conciliar a todos los sectores, para frenar las disputas internas, que ya no existen, está definido que todos los que hoy están, competirán en octubre debajo de sus faldas; segundo, porque, dentro de esa precaria y delicada unidad -únicamente sostenida en base a su liderazgo y candidatura-, van adquiriendo cada vez mayor preponderancia las distintas fracciones de la Corriente, lo que constituye la mejor garantía de lo que suele denominarse “profundización del modelo”.

Por último, pero por sobre todas las cosas, señaló bien, en Huracán, en sentido de garantir la trascendencia del kirchnerismo, cuando llamó a buscar sumar a partir de los logros de la gestión (AUH, Cumbre de las Américas, protección al trabajo y la industria nacional, integración latinoamericana, reivindicación de los DDHH). Eso, más la banca que se le está dando al proceso de engorde de la construcción de orgánicas de la militancia (juvenil en especial, repetiremos hasta el hartazgo), son la mejor (y, acaso, única) respuesta a la pregunta acerca del futuro del kirchnerismo post 2015 –esa que pronto y mal encaró Diana Conti, más allá de la deformación que hicieron de la diputada los medios-. En Segundas Lecturas he roto ya varias veces las pelotas con esto durante el verano.

Si los logros (o lo que se consideran logros, para dejar tranquila a la muchachada opositora) son el punto de partida para los futuros armados, que, a su vez, en un saludable ida y vuelta, operan en función de sostenerlos, se galvaniza el proceso. Ahí, y no en discusiones acerca de individualidades, que CFK pidió dejar de lado: para empezar a desarmar el concepto de que todo es, solamente, el liderazgo de ella y Néstor –hoy lo es, pero tiene que dejar de serlo, hay que necesariamente pensar en la renovación-; pero también por la absurda diputa sobre la candidatura a gobernador de Buenos Aires.

La alianza opositora no tiene, a todo esto, quien le haga, conducción de la misma mediante, levantar cabeza. Los candidatos no miden, en gran medida porque los roles están alterados: los dirigentes comentan los distintos escenarios, cosa que deberían hacer las vocerías corporativas, que deberían ser las encargadas, solamente, de la batalla cultural, y no, como viene ocurriendo, las decisoras de la estrategia de la derecha. La tergiversación les impide redondear una construcción capaz de encarar una disputa audaz y sincera con el kirchnerismo, que entonces ve como con facilidad se le abren surcos por todos lados para robar banderas a diestra y siniestra, haciendo de la gestión, a la vez que la mejor campaña, una insuperable herramienta de construcción política.

Escenario, al día de hoy, soñado. Sólo al día de hoy. Faltan seis meses, una era geológica en política argentina. Varias patinadas de los propios han debido ser desarmadas por la capacidad conductora de Cristina, que va, de a poco, apuntando también a la captación de sectores medios. Y a eso, sumarle la relativa capacidad de daño con que todavía cuentan los sectores corporativos (como bien comentó días pasados Lucas Carrasco, el episodio Vargas Llosa apunta en esa dirección; también el tratamiento de las nuevas tomas de edificios en CABA y las siempre presentes fricciones para que Clarín se allane a ley y reduzca sus extensiones empresariales excesivas y que las demás expresiones del capital acepten de una vez por todas que este Gobierno interviene en el mercado).

Mucho hay por verse, pero, por lo hecho hasta el momento, no ha visto, quien esto firma, campaña electoral mejor llevada (y más sana tampoco, atento lo que yo creo que es y debe ser la política) en muchísimo tiempo.

martes, 8 de marzo de 2011

Un par de respuestas a Lanata y otra, más cortita pero no menos importante, a Castro

Dijo Lanata (http://www.perfil.com/contenidos/2011/03/06/noticia_0008.html):

- “De alguna manera, producís eso. Yo leía el otro día en perfil.com a una chica que trabajó conmigo, María Julia Oliván, que me insulta. Yo no me puedo poner a insultar con María Julia Oliván, que tiene que terminar el colegio. Es como que todo se desniveló y enloqueció. Tipos que no tienen ninguna trayectoria, que no existen, que no tienen formación salen e insultan a otros. Y todo da igual.” (…) “Los periodistas de ahí no existen.” –lo dice por los de 6, 7, 8- (…)

- Exactamente, Jorge. Esto se llama libertad. ¿Qué está queriendo decir Lanata? ¿Que si no se tiene rating, si no se vende, no se puede hablar? Él está en todo su derecho de decir lo que quiere de quien quiera, de hecho lo hace, y “los que no existen”, yo por ejemplo entre ellos, también. Por lo demás, si hay un tipo que en estos menesteres hace uso y abuso del insulto, ese es Lanata. Así como hace uso y abuso del “a ver”, o el “¿me entendés?”, así que, en lo que a mí respecta, no me parece un genio de la argumentación como él mismo cree ser.

Si se trata de un genio -o no- en materia de innovación en el campo del periodismo, no lo sé, no me incumbe, y no me interesa, tampoco, en lo más mínimo saberlo. Pero lo real acá es que cuando se pone a discutir de un tema cualquiera de la agenda del día está, él, a la altura de cualquiera. De cualquiera. Sobran en AP tipos capaces de pasarle el trapo sin el menor esfuerzo a la hora de discutir de política, leyes o economía (no yo, por supuesto, que apenas soy un agitador). También Cristina lo golearía en un debate. Por caso, Lanata, el año pasado, en diálogo con Tenembaum, a partir de los 5:43 minutos de este video (http://www.youtube.com/watch?v=H4UqIjpuXkw) dice, sobre la caducidad de la licencia de Fibertel, que el ministro no debería haberla dictado por sí, sino “ir hasta un juzgado ¡penal!, y ¡hacer la denuncia!”. ¿Sabes qué, Lanata? Eso que dijiste vos ahí con Tenembaum es una burrada impresionante: por cierto que sí puede el ministro hacer lo que hizo, así como Clarín ir y defenderse de lo que el ministro, amparado absolutamente en derecho. Acá (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-133206-2009-10-09.html), Jorge, te lo explica, mucho mejor que yo, el ex juez Bernardo Licht, con abundantes citas a un libro de Rafael Bielsa de ¡1938!, libro que nada te costaba a vos, que sos un periodista muy visto, y con, por lo tanto, un deber de responsabilidad para con los muchísimos seguidores que decís tener respecto de las cosas que les decís, consultar. Así que no alcanzo, yo, que soy nadie, a advertir desde dónde te permitís enviar a los demás a culturizarse, siendo que, además, no te caracterizaste, nunca, por ser alguien que demuestre en sus participaciones estar dotado de mayor cultura que la de fotocopias de declaraciones juradas de funcionarios sospechosos (lo cual está muy bien que lo hayas hecho, obviamente).

Este último domingo, en Tiempo Argentino, Hernán Brienza (que no sé si tendrá, según Lanata, derecho a opinar o no, http://tiempo.elargentino.com/notas/pareto-y-miedo-de-los-anticuarios) dice que hay cierto temor, en los exponentes de la vieja guardia del periodismo, de que las cosas lleven a que se discuta su copamiento de la “elite del periodismo”. Esta es, para mí, la verdad de la milanesa. Y está bárbaro que se discuta, que haya otros que se expresan distinto y de otra forma. Si el periodismo se trata de ‘criticar’ –como dice más abajo en el reportaje-, es un contrasentido que los mismos periodistas no acepten ser ellos, alguna vez, objeto de crítica. Y ahí no hay trayectoria, ni rating, ni cantidad de seguidores en Twitter capaces de hacer inmune. Estás obligado a bancartela.
Dice, en otro pasaje, que solamente él (más Fontevecchia y Julio Ramos) hablaron siempre de Clarín, y ahora todos se quieren hacer los héroes contra el gorilopolio. ¿Y? ¿Desde cuando es mejor la pelea que se empieza antes? ¿Acaso es mejor pasar a defender a aquel del que siempre uno hablo pestes? ¿Puede sentirse uno tranquilo consigo mismo de defender a alguien de quien supo hablar barbaridades?

Por allí también dijo que “no tiene más ganas” de esforzarse. Ahí está, para mi forma de verlo, el meollo del asunto. No quiere seguir peleando en un escenario que, ahora, le es desfavorable. En su momento fue capo, re capo y re contra capo, porque se demandaba investigación, señalamiento del corrupto, desprestigiar “al corrupto”. E hizo, en eso, independientemente de que a uno le haya gustado más o menos, capote. Hoy el escenario es otro, se debate mucho más profundamente, se exige que conozca y maneje cuestiones y saberes más específicos porque se pormenorizado y particularizado muchísimo más la cosa, y, como arriba vimos, ahí Lanata hace agua. Es en el no pensar en donde él ha hecho punta, porque resulta que no hace falta mucho esfuerzo intelectual para concluir en lo trucho de una declaración jurada dibujada. Sí, en cambio, para entender que las implicancias de disputar con Clarín van más allá de simplemente “la libertad de expresión”, sino que va al hueso de mucho de las decisiones que se tomaron durante la destrucción de nuestra sociedad, porque resulta que Clarín es quizás la expresión más palmaria de cómo el poder económico condicionó las decisiones políticas en su favor, al tiempo que generaba, también, una falsa conciencia respecto de que lo que se hacía era lo correcto, cubriendo todos los flancos de la batalla. Una vez que se corrió el velo de la verdadera dimensión y significado de grupos periodísticos como parte de estructuras mucho más complejas que fueron parte de las decisiones institucionales en los últimos más de treinta años. Y si, en todo caso, alguien no coincide con esto que yo estoy diciendo acá, tampoco es que yo, ni ninguno de los que piensan esto mismo, lo ofendemos al decirlo. Es una verdad relativa, y nada más. Mejor que se diga y no que sea callada.

- “Lo hace -Gvirtz- por plata”. (…) Son más manipulables –hablaba, acá, de los jóvenes-. Pero no es real. ¿Nuestra obligación social cuál es? Tenemos que decírselos. Olvidate que soy periodista… Tengo 50 años, algo tengo que hacer.”.

- Claro, gracias, menos mal que está él para esclarecernos. Nadie, Lanata, te pidió nada. Por allí también dice que quiere evitar que “vuelvan a matar pibes”. Eso habla de un total desconocimiento de la realidad, o bien, de que deforma la misma, tal como lo hizo Leuco el año pasado cuando denunció estar amenazado de muerte por Lucas Carrasco por un post escrito, a todas luces, en tono de broma. No hay ninguna posibilidad de que a alguien maten. No hay acá cercanías con enfrentamientos ni nada por el estilo. Poner 'exilio', como tituló Perfil, es, lisa y llanamente, mala leche. No hay un solo periodista amenazado ni perseguido ni que haya sufrido ataques. ¿Podríamos hablar de ataques a la independencia de Reynaldo Sietecase, sobre cuya exclusión del canal América nada se le oyó decir a Lanata? ¿O a la de los que laburaban en Crítica? ¿Cuándo Lanata explicará algo, no a nosotros, sino a los que quedaron en la calle? Se fue porque quiso, porque no se la bancó, él mismo lo reconoce, independientemente de que se discrepe en las razones por las cuáles lo haya hecho. Pero que no quieran, de eso, sacar provecho. Acá se han despenalizado las calumnias e injurias, a fin de que nadie vaya en cana por el delito de opinión bajo ningún concepto. Allá cada uno con su conciencia en no saber valorar el geto, que allí sigue para quien desee tomarlo.

Por otro lado, esto de que “son manipulables, hay que hacerles ver la realidad” es la más perfecta demostración de cuan superior se cree Lanata, de su soberbia. Él se supone portador de una capacidad superior de discernimiento, que sería bueno saber en qué la sustenta, sobre la base de qué él se tiene por capaz de quitarnos las vendas de los ojos e inmune a ser él el engañado. Yo, a riesgo de ser reiterativo en esto, agradezco a Gordo sus servicios prestados. No los quiero.

- “Lo que planteo es que no se cumple no porque no quieran, sino porque no se puede. No da el mercado. La Ley de Medios es una ley hecha en la facultad, no en la vida. No es automática la cosa, no es que vos decís: “Voy a hacer una radio para los polacos”, y vienen todos los polacos a escuchar la radio.”.

- Dejando de lado el hecho de que ahora Lanata dice esto después de ser durante todo 2009 uno de los periodistas ‘no del palo’ (junto con Vítor Hugo y Juan Pablo Varsky) que más y mejor pelearon por la sanción de la nueva Ley de Medios (mostró el mapa de medios, llevó a su programa a Mariotto y Lázaro, deploró el spot ‘TN puede desaparecer’ hablando de la complicidad de Clarín con la dictadura, habló de que “los monopolios manejan gran parte de tu vida” y “este es un país en el que hay monopolios, hay que arreglar eso aunque lo quiera hacer Kirchner” y varias cosas más que no las recuerdo todas ahora), debate en medio del cual Lanata no dijo ninguna de todas estas cosas despectivas que dice ahora, su postura habla de un profundo desprecio por las voces nuevas a las que llama la ley –independientemente de que sea o no rentable ese llamado-. Reflejo patente de la incomodidad que le genera su pérdida de exclusividad.

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Luego dice algo muy curioso: “se ha llegado al punto en el que no se contestan las denuncias del periodismo”. Exactamente, han perdido, los periodistas, merced a la recuperación de la política y la revalorización de los dirigentes a partir de la decisión de Néstor y Cristina de, como bien dijo la Presidenta en la última apertura de sesiones ordinarias del Legislativo, dejar de tener a la Rosada por nave insignia de las corporaciones económicas. Este reposicionamiento de la política, retiró del pedestal a quienes allí supieron estar durante los noventa, los periodistas. Lanata sobre todo, que, como pocos, encarnó la pérdida de fe en la política, el desparramo de la sensación de derrotismo, de cosa juzgada, de derrotismo e imposibilidad de cambiar nada. Conviene no olvidar que Lanata fue exponente de un periodismo que se encargó, y muy bien por cierto, de indagar en la corrupción personal de los dirigentes, pero que nunca, jamás, encaró un debate –no uno serio, al menos- respecto del modelo económico neoliberal que gobernaba al país durante aquellos años en los que Lanata fue Dios. Yo, por caso, no fue gracias a Lanata que me enteré de cosas tales como el Consenso de Washington, el fin de la historia de Fukuyama, la teoría de la muerte de las ideologías que Bobbio destrozó en un librito corto pero riquísimo allá por 1995, y demás.

Por esto mismo Lanata se la pasa todo el reportaje denostando el concepto de militancia (habría, de paso, que recordarle que él fue de los que más militó en pos de la llegada de la Alianza al poder en 1999; pero vaya y pase eso, cualquiera puede, si quiere, cambiar de opinión –lo malo es criticar cuando otro también lo hace-): la militancia representa todo lo contrario a aquello que Lanata defendió durante el tiempo en que se hizo quien es hoy. Los tiempos han cambiado, y por cierto que, bien que no perfectos, al menos, y de esto sí estoy seguro, no son peores.

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Dijo Nelson Castro (http://www.perfil.com/contenidos/2011/03/05/noticia_0040.html):

- “El tercer punto tuvo que ver con la aplicación del veto. La Presidenta se ufanó de ser la mandataria que utilizó menos veces esa herramienta. Aquí, algunas aclaraciones: en primer lugar hay que señalar que la existencia de una mayoría parlamentaria disciplinada hizo posible que hasta el año pasado no debiera apelar al veto. Las cosas cambiaron cuando el oficialismo perdió esa mayoría, hecho que le permitió a la oposición aprobar algunas pocas leyes que respondieron a sus iniciativas. De esas pocas leyes, las de mayor importancia fueron la Ley de Glaciares y la del 82% móvil para las jubilaciones; a las dos, la Presidenta las vetó. ¿Es correcto, entonces, hablar de que ha mostrado escasa voluntad por aplicar esta medida?”.

- Sí, doctor Castro, es correcto. Le explico por qué. Porque el promedio de nueve y pico que, en materia de vetos, tiene Macri, del que también habló Cristina, se computa, igual que los del actual Gobierno nacional y de todos sus predecesores, respecto del total de los mandatos de todos ellos. Y en todos los casos, hubo períodos en los que esos jefes de ejecutivos nacionales o locales contaron con mayorías parlamentarias, y otros en los que no. Macri, al igual que CFK, pasó sus dos primeros años gozando de mayoría en la legislatura. Hoy ya no la tiene, pero aún su minoría es mucho menos “dramática” que la del FPV en Diputados. Está a sólo cuatro votos de la posibilidad de aprobar leyes, y sus opositores, además, son mucho menos duros que los que tiene que enfrentar la Presidenta. Con todo ese panorama, favorable, igualmente Macri tiene récord de vetos, entre los cuales hasta cuenta con una observación a una ley promovida por él mismo. Por otro lado, la Ley de Glaciares que vetó CFK, es la que se sancionó previo a la pérdida de mayoría del oficialismo en el Congreso. Grueso error del doctor Castro.

Lo importante, acá, es que tanto Cristina como Macri están dotados de la potestad del veto, por imperio constitucional. No tiene, esa facultad, limitación escrita ninguna, se pondera, en todo caso, en relación con otro tipo de limitaciones, pero, todos ellos, total y absolutamente discrecionales, pero no porque así se le ocurre a CFK o a Maurizio: la Presidenta ha vetado, sí, el 82% móvil, y los costos políticos por tal decisión han sido nulos (más aún, su imagen e intención de veto crecieron en el mismo período). Es un debate ridículo, que solamente forma parte de las intenciones afiebradas de tipos que, como Castro, pretenden, de facto, tergiversar el modelo institucional argentino.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Una cosita, nada más, sobre Vargas Llosa

Algo cortito: Mario Vargas Llosa es un tipo profundamente antidemocrático.

Él puede ser todo lo ortodoxo, liberal o conservador que desee. A lo que no tiene ningún derecho (ni él, ni nadie), es a decir cosas tales como que elegir al peronismo o a los Kirchner es equivocarse o cometer un error, per se. Está en su derecho, Vargas Llosa, de creer que no se tratan, ni el peronismo ni los Kirchner, de buenas opciones, pero eso se formula sintácticamente (él, que es escritor, debería saberlo bien) con un "yo creo", "yo opino" o, simplemente, "a mí no me gusta". No dijo así, sino que se paró, para bastardear a una elección emanada de un proceso democrático (como lo es el argentino), sobre una superioridad moral e intelectual que bueno sería que explique en qué la basa. Y marcó a lo que no es más que una de las opciones del plano democrático, como equivocada. Y eso es, indiscutiblemente, antidemocrático.

Tributarias, sus expresiones, del pensamiento que nutrió las bases de pensamiento del golpe genocida de la Revolución Fusiladora en 1955, esa que se dio el lujo de determinar que el peronismo debía ser excluido de la vida electoral del país porque, según ellos (y nadie más que ellos), suponía, el peronismo, una concepción contradictoria a la escencia de la democracia. Ahora, Vargas Llosa dice que el kirchnerismo es contrario a la escencia de las cosas bien hechas, sólo porque a él le parece que deben hacerse de otro modo. Más claro, echarle agua.

Implica, lo dicho, además, una falta de respeto a los más de nueve millones de ciudadanos que en 2007 decidieron, con toda validez y legitimidad, que su presidenta sería, durante cuatro años, Cristina Fernández de Kirchner. Y resulta que viene un señor de afuera a determinar que esa es una opción equivocada, mancillando, con esas palabras, no sólo a los que representan dicha opción, sino también a los representados que la invistieron, a las leyes y la democracia de esta república.

Yo no estoy de acuerdo con el pedido que motorizaron los integrantes de Carta Abierta, porque sería tanto como responderle con la misma moneda. Pero que quede claro que este año la Feria del Libro la abrirá un tipo profundamente afirmado en valores antidemocráticos.

martes, 1 de marzo de 2011

Lo que iba a ser una alegre mención al buen tercer capítulo de 'No levantarás falso testimonio ni dirá mentiras', terminó triste dos días después

Hay en el pecho una sensación rara. Como una fuerza que quiere salir pero no puede, al tiempo que la boca pretende captarla, a esa fuerza, la llama, casi a los gritos, pero no se le contesta. Impotencia, dicen que se le llama a eso. Impotencia porque, así como contra Peñarol este comentarista que, mayormente, hicieron todo bien; la sensación de espejismo, de que en todas y cada una de las jugadas del partido ante River uno hubiese resuelto (o, al menos, intentado resolver) distinto, es inevitable.

Un poco de equilibrio: así como lo del partido contra Peñarol no fue tan bueno, lo actuado frente al gallináceo clásico rival no fue tan apestoso como parece. Claro, hay matices: a lo uno, lo estimula la fiebre copera que a todo Diablo bien nacido invade invariablemente cada vez que se está ante una cita internacional; a lo otro, los temores ante urgencias a las que no está, ningún Diablo bien nacido, acostumbrado. Y resulta que ambas son entendibles.

Pero, el juego es otra cosa. Versus Peñarol, la lectura dominante fue que Independiente despertó, recién, en el ST. Falso (al menos para Segundas Lecturas): lo que consiguió en el ST fue profundidad, agresividad, concreción. Pero en la primera etapa ya se esbozaba una idea sana, la pelota jugada a ras de suelo, la aceleración de ¾ en adelante, faltaba hallar la puntada final. Los ajustes que hizo Turco en el entretiempo fueron tácticos, y no estratégicos. A ídem se debían los pocos, poquísimos, sofocones sufridos en la primera parte. Gran parte de esto se debió a que se solucionó el déficit, enorme, que había de conexión entre las líneas a partir de la presencia de Gracian, que, sin brillar ni mucho menos, les hizo llegar la pelota más limpia, sana, mansa a los enlaces Defederico y Pato, que pudieron, entonces, hacer pesar los suyo más cerca del área, donde valen más sus capacidades de desequilibristas.

Frente a River, todo lo contrario. Las llegadas, que las hubo, y bastante claras, por cierto, no decantaron de un armonioso proceso previo, sino de arrestos individuales. Ojo, que esto no se entienda como pedido de cancha para Gracian. Nada más lejos, pero es necesario marcar que el juego no encuentra conexión clara desde que sale de la línea de fondo hasta que llega al arco rival. Así, los errores tontos, las desatenciones, llegan en mayor cantidad, porque hay tierra fértil, cuando la estrategia se deshila, para que ello ocurra. Sí pediremos por Parra: con Silvera en cancha, la bocha rebota como en un paredón y Cuqui, además, no sabe de fajarse ante defensas rivales como sí Parra (o Pavone, el que terminó amargando la noche).

Cuando este equipo ganó la Sudamericana, no se llegó a ningún lado, más bien fue punto de partida. Se ganó en actitud, nunca en juego, por eso punto de partida: ¿qué mejor que ganar algo para utilizarlo como herramienta de la mejora que necesariamente este grupo de jugadores se debe en materia de despliegue futbolístico, difícil porque no se trata de un conjunto brillante, aunque ni por asomo puede aceptarse tan pobres resultados porque tampoco como para la B da el equipo? Pero, por ahora no llega.

Y hay actitudes que exasperan, irritan, impacientan: Battión, por ejemplo, cuya continuidad en el once titular no se explica, así como tampoco (salvo porque se trate de que recién vuelve de lesión) que el que haya salido sea Fredes, de los pocos que comprendió que lo del domingo era una final: batalló, sólo, como pudo, bastante bien y valientemente, ante el doble cinco de ex rojos, Acevedo (verdadero crack, dejado ir por Comparada, que tampoco hizo, en 2009, el esfuerzo por Pavone, para, a cambio, traer a Silvera, ídolo, sí, pero ya en el notorio ocaso de su carrera)-Almeyda, a partir de los cuales edificó River su dominio, que no se tradujo en mucha mayor cantidad de llegadas (bien pudo ser para cualquiera, era partido de ‘hace gol, gana’: lo hizo, en una dificilísima, Pavone: no lo hizo, en una mucho más fácil, Silvera un rato antes). Pero notese, aunque no fue abrumadora la ventaja riverplatense en el ping – pong, siempre dieron la sensación de dominar el trámite: como que eso refleja dónde está el déficit rojo.

No hay que preocuparse, sino ocuparse. Ni tampoco es tanto lo que falta. Adelante, Turco, que usted, por campeón, merece crédito y margen para intentar las mejoras que el equipo demanda. ¡Usted, puede; y los suyos, también!

¿Última? apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la presidenta CFK

Cristina no deja de sorprenderme por su capacidad, única en el arco dirigencial actual, de comprender qué es el país y cómo se le debe hacer frente. Aquellos que dicen que el kirchnerismo vive de clichés, se las verán en figurillas para calificar de ese modo al discurso de CFK de hoy ante la Asamblea Legislativa.

Esbozó, Cristina, en forma, a mi entender, un tano más desordenada a la que nos tiene acostumbrado, unas cuantas pistas de lo que Néstor solía definir como ‘sintonía fina del modelo’. En ese entendimiento ubico los anuncios que hizo, por ejemplo, en materia financiera, que, además, permiten esbozar una oferta de continuidad bastante interesante ‘hacia arriba’, hacia los que ‘cortan el bacalao’, algo no menor para un gobierno que suele apelar a discutir poder con los que intentan poner al Estado al servicio de sus intereses de clase.

Como nunca, los números de gestión, excelentes, con los que suele engalanar la compañera Presidenta sus discursos, fueron, esta vez, ‘bajados’, articulados en una explicación conceptual del proyecto ya de manera más completa y global. Importante: al que se quiere seducir hay que hablarle en un lenguaje que pueda comprender.

También me parecieron sabrosos detalles como los de poner en duda la moralidad del ‘campo’ por su escaso aporte al PBI y sus faltas a las leyes laborales, poner en claro los números respecto de la ‘vetocracia’, las ingeniosas y elegantes llamadas de atención: a Scioli, sobre ‘el tema de la inseguridad’; a Cobos, para que calle a los irrespetuosos que insultaban; y a Clarín, para desmentir los supuestos intentos de promover una reforma de la CN, para saltar, de allí, inteligentemente, a estirar la incertidumbre respecto de su candidatura, la ‘maquina de impedir’ y el dato de ser la primer presidenta que, desde el recupero democrático, tendrá que gobernar con presupuesto reconducido. Cantar retruco cuando pretenden ponerte en jaque puede ayudar a salir de las encerronas como siempre es mejor hacer: por arriba. El poder, dijo Cristina, es nuestro, por ende también lo serán las decisiones.

Las batallas encaradas a doble faz: material y cultural. Eso es, por ejemplo, el anuncio sobre que la policía abandonará tareas administrativas para ir a la calle o el pedido a los sindicatos de ser más inteligentes a la hora de protestar ahora que tienen un gobierno amigo. Un populismo discursivo al estilo Laclau impecablemente llevado adelante.

Y luego, sí, lo de siempre: apelaciones a la emotividad, que nunca viene mal (el recuerdo a Néstor); el repaso de los logros, como manda la CN; las cosas que vienen: extensión de la AUH (¡qué golazo, nena!), ley de tierras, ley de adopción, política de seguridad, en fin, más de lo que nos gusta de todo esto: la bicicleta, que solamente anda si va para adelante. Fue vibrante el llamado a los políticos a independizarse de las corporaciones, recordando que ella (y él) lo han hecho desde el 25 de mayo de 2003. Y mal, parece, no les ha ido.

En resumidas cuentas, en las presidenciales se juega mucho de lo que dijo, al finalizar la jornada, Aníbal: quién cuida los garbanzos. Ya alguna vez había leído yo que si los ofendosos, esos que viven puteando al Estado que, gracias a este Gobierno, al que también viven puteando, les subsidia hasta los pedos aún si no lo necesitan, veían que los opositores no le ofrecían mayor seguridad de gestión (gobernabilidad, que le dicen), terminarán, quizás, sopesando que con estos montoneros tan mal no les ha ido.

Quién sabe, tal vez. Después de todo, si el año pasado anunció, desde la oposición, que: se agotaban las reservas, y no ocurrió; que se caía el PBI, y, por el contrario, subió a rabiar; que el Congreso no funcionaría por culpa de CFK, y resultó que, finalmente, fue el Grupo A que nunca pudo procurarse quórum. Entonces, por ejemplo, la inflación, que obviamente existe, ¿será lo que dice ‘la’ oposición que es? ¿Qué sabe Sanz de seguridad cómo para decir que “no es con un ministerio que se arregla el tema? ¿Se entiende el punto? Por eso estuvo bien Cristina en machacar con las catástrofes no acaecidas, las operetas, mentiras y demás. No sólo para dejar en claro quiénes mienten, sino para establecer que los otros no tienen ni idea de qué se trata todo esto.

PD: ¡Como miente Clarín! Estoy viendo Telenoche (soy masoquista, ¿y qué?), están Alfano y Bonelli (¡alta dupla! Parecen Bonilla-Luiz Alberto, los centrales que tuvo Boca hace poco). Un informe dice que la JP (que no dedicó canciones a nadie, sino solo de aliento a CFK, al revés que los cobistas, que se la pasaron bardeando a la Presidenta –y cantando “Cobos Presidente”, pobres, ¿sabrán ya que ni la interna van a ganar?; a propósito: ¿por qué Cobos decidía quién sí y quién no entraba? Muy democrático, ¿eh?- cantó contra los periodistas: “¡Periodistas, periodistas! ¡No se lo decimos más! ¡Si la tocan a Cristina! ¡Que kilombo se va a armar!! Mentira: la canción no dice “¡Periodistas, periodistas!”, sino “¡Che, gorilas! ¡Che, gorilas!”. Vaya acto fallido, ¿no?