lunes, 28 de febrero de 2011

Justo, injusto; merecido, inmerecido

Háblase de justicia en el fútbol cuando uno de los dos equipos en disputa acumula mayores merecimientos que el rival. Llega con mayor peligro al arco del rival, trata mejor el balón, etc. Como en casi ningún otro deporte, quien acumula mayores merecimientos, en el fútbol, no siempre es el que gana. Eso es, seguramente, lo que lo hace tan bello y popular.

Supongamos que pudiera trasladarse lo antedicho a la política. Es opinión de este comentarista que no hay candidato que, al día de la fecha, haya acumulado mayores méritos para ser consagrado ganador en las presidenciales de octubre que la actual presidenta, CFK.

Existen varios planos a partir de los cuales encarar una disputa política, y cada cual se situará sobre el que considere que mayores ventajas puede encontrar el despliegue de su relato.

Así las cosas, el actual Gobierno suele plantear las discusiones en términos de derechas e izquierdas, acusando, y con mucha razón, a sus contrincantes de ser lo primero, aunque sin asumirse, plenamente, enrolado lo segundo.

José Natanson, en su ineludible obra La nueva izquierda, opina en contra de los que tildan al kirchnerismo de ‘falso progresismo’, ubicándolo como uno de sus objetos de estudio en el libro –junto al Brasil de Lula, la Venezuela chavista, el Uruguay frenteamplista, el Chile concertacionista, el Ecuador de Correa y la Bolivia de Evo. Lo interesante es lo que dice en la página 269: cita un libro de Norberto Bobbio, de 1995, en el que, cuenta Natanson, el politólogo italiano, ”Harto de la supuesta muerte de las ideologías, el proclamado fin de la historia y la ilusión de sociedades ambidiestras, (…) demostró, en pocas páginas, por qué se puede seguir hablando de izquierda y derecha”. Basicamente, dice, la cuestión pasa por el posicionamiento que se adopte frente a la desigualdad y la pobreza, cuestiones centrales para los accionares de las izquierdas, que existen en tanto se proponen eliminarlas, en tanto las derechas las asumen como naturales a la condición humana y hasta deseables porque, sostiene, pueden operar como motor para el progreso.

Pues bien, situados en este plano, el elegido mayormente por el kirchnerismo a la hora de pararse en las batallas que libra, resulta ser que Cristina puede decir, con orgullo, y al margen de los más que justos reparos que se ponen a las estadísticas oficiales, que entregará (o más bien recibirá nuevamente, si todo sale como creemos y, obvio, deseamos), en octubre, un país con menor cantidad de desigualdad y pobreza de lo que tenía a la fecha en que lo recibió de manos de Néstor Kirchner (quien, a su vez, se lo entregó a ella, mejorado respecto de lo que había recibido de parte de Duhalde, ver http://www.inforegion.com.ar/vernota.php?titulo=Seg%FAn-CEPAL,-Argentina-fue-el-pa%EDs-donde-m%E1s-baj%F3-la-pobreza&tipo=N&idPub=60372&id=140444&dis=1&sec=1).

Así las cosas, se exhibe, con orgullo, cumplidor de promesas ante sus seguidores más embanderados, los que le exigen éxito en esos ítems. No hay, por ende, quien pueda competirle en este aspecto.

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Pero si se pasa a otros ejes de debate, por ejemplo el republicanismo-antirrepublicanismo en el cual frecuentemente se posan UCR y CC para combatir al Gobierno, resulta que, a poco de indagar, uno observa que Cristina Fernández concluirá en octubre su mandato como la mandataria que, desde el recupero de la democracia en 1983 y hasta la fecha, ha echado mano a menor cantidad de decretos de necesidad y urgencia (los polémicos, pero constitucionales –algo que no eran en tiempos de Alfonsín y el primer Menem, que igualmente hicieron, de ellos, uso y abuso-, DNU) y vetos de leyes (también esto es amparado por la CN, vale recordarlo porque a menudo se hace referencia a ellos como si se tratara de elementos dictatoriales, y no como lo que en realidad son, herramientas de gobierno previstas en la Carta Magna, ver http://lenielena.blogspot.com/2010/04/dnu-decretos-de-necesidad-y-urgencia.html).

(No haremos mención al respecto de la poca crítica que recibía el uso de tales potestades presidenciales cuando de aplicar los planes de ajuste del Consenso de Washington se trató y la mucha que mereció a partir de 2003 cuando, en el contexto de una verdadera emergencia socioeconómica y de caos político e institucional, se los empezó a utilizar a favor de mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía. Allá cada uno con su conciencia por esto)

Por otro lado, es la primera y única en la historia del país que ejerce -desde el último 24 de agosto de 2010- sin contar con las mal llamadas facultades delegadas, democratizó el Consejo de la Magistratura –terminando con el predominio que allí tenían las corporaciones de jueces y abogados, lo que alejaba, más de lo que ya está, al menos democrático de los poderes del Estado, del escrutinio popular-, redujo su discrecionalidad con la nueva autoridad de aplicación de servicios audiovisuales (abriéndola a opositores, ámbitos académicos y organizaciones sociales y sindicales) y la ley de movilidad jubilatoria (que obliga dos aumentos anuales a los pasivos), planteó gran cantidad de discusiones valiosas en ámbito legislativo e hizo varias cosas a las que no estaba obligada por mandato constitucional ni legal: coparticipación de retenciones a la soja, tratamiento legislativo de la 125 que disponía el aumento en tal gravamen y disolución de la ONCCA.

Enfrente hay la líder del ARI, el partido que mayor cantidad de intervenciones –todas dispuestas por su líder, Carrió- provinciales ha sufrido; vestigios del alfonsinismo, que usó DNU previo a la recepción constitucional de los mismos; y la Alianza, que, aparte de, como ya mencionamos, terminar de destruir al Estado con el abuso de DNU, no se preocupó, igual que su antecesor desde 1994, y sus sucesores hasta 2006, de sancionar la ley reglamentaria del tratamiento legislativo de los mismos, manda de la última reforma hecha al texto fundamental de la República (http://lucascarrasco.blogspot.com/2010/01/necesidad-urgencia-fondo-y-forma.html, http://lenielena.blogspot.com/2010/04/dnu-decretos-de-necesidad-y-urgencia.html, http://www.nuevamayoria.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1304&Itemid=30)

Maurizio Macri (otro que se sube frecuentemente a la cantinela del ‘autoritarismo K’, justo él, que es el gobernante argentino cumpliendo mandato que más vetos ha dictado, no sólo en términos absolutos, sino también en relativos, la ratio sobre cantidad de leyes aprobadas por la legislatura porteña; aún cuando a menudo no tiene idea de por qué lo hace cuando se le pregunta), por su parte, suele pararse sobre el eje eficiencia-ineficiencia, más allá de que a la luz de los resultados que exhibe a más de tres años de gestión, en la que no para de sorprenderse por déficits que le aparecen en cantidades industriales (y de los que no suele hacerse cargo), le convendría cambiar de discurso.

El macrismo no ha podido más que unas playas artificiales, una policía que da risa (por lo escasa), y ha incumplido muchas de sus promesas de campaña, como ser el tema subterráneos o inundaciones. El kirchnerismo, en cambio, despliega eficientemente la Asignación Universal por Hijo y la confección de los nuevos DNI, y esto en un resumen a vuelo de pájaro. Claro que habrá manchas, pero no aparece a la vista quien pueda hacerle frente acá tampoco.

Y ni que hablar de lo exitoso de su política internacional, los famosos superávit gemelos, la estrategia de desendeudamiento, y otras yerbas, banderas históricas que el kirchnerismo le ha 'robado' a la derecha, resignificándolas en función de articularlas en una propuesta política propia y original. Días atrás, el amigo y compañero Ricardo, autor del blog Los Huevos y las Ideas, esbozaba (http://loshuevosylasideas.blogspot.com/2011/02/la-derrota-simbolica-del-arco-opositor.html) una idea parecida al respecto, la capacidad que ha tenido el kirchnerismo de copar distintos imaginarios ideológicos.

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En este repaso, bastante caótico, desprolijo y seguramente incompleto, nos permitimos jugar con que la disputa pueda plantearse en términos futbolísticos, y entonces concluir que, si bien, por un lado, para nosotros no existe en el arco dirigencial actual quien 'haya llegado más al arco' que la Presidenta, conviene no olvidar que, en cuanto a aquello de que no siempre gana el que lo merece, sí la política se parece al fútbol.

A esta dimensión, en la cual, al día de la fecha, Cristina parece no tener mayores inconvenientes, uno gustaría de oponerle la situación particular que vive la dirigente a partir de la muerte del que fuera el mayor aliado político de su vida. Dejando, suponiendo que tal cosa fuese posible, lo sentimental de lado, por lo que significó, aparte, perder al amor de su vida, lo cierto que Cristina conformó con Néstor una dupla política muy aceitada, en la cual la división del trabajo estaba aceitadísima. Ella, era lo complejo; él, 'el barro', por decirlo de un modo chabacano pero terrenal.

Hoy Cristina está ante el desafío de ser, además de la Jefa del Estado y el gobierno, conductora y decisora máxima de lo que será la táctica y estrategia electoral del amplísimo pero heterogéneo espacio que lidera y que encuentra, en el sostenimiento de su figura conductora, el más importante y tal vez único punto de coincidencia, la razón de una extraña y exitosa amalgama.

No tiene por qué sonrojarse por tener que encarar, a esta altura de su carrera política, esta tarea por primera vez. Hasta aquí no lo había necesitado, para eso estaba Néstor y no es ningún pecado. Pero, atención: así como es una situación que debe atravesar con la cautela propia de que la primera vez que lo hace es nada menos que ante una elección presidencial, convendría (a los opositores, consejo gratis) no despreciar su inteligencia política y, claro, lo que aprendió en tantos años al lado de alguien que la junaba lunga en tales menesteres.

En la capacidad que tenga Cristina de conjugar y articular el impresionante balance positivo que arroja su mandato con su 'primera vez' en el fango de 'la rosca', estará la respuesta a la pregunta de cuál será su suerte en los comicios venideros. Queda dicho.

jueves, 24 de febrero de 2011

Desprecio

(Lo que sigue es nada más que un sentimiento)

A veces las cosas ocurren en forma aislada, y entonces cuesta más prestar atención al sentido de las mismas. Pero, últimamente, se me han venido prendiendo una catarata de luces amarillas: la indiferencia general frente al descubrimiento de empleo esclavo en el “campo”; los agravios que sufrió Milagro Sala porque fue al recital de Charly en el Conrad de Punta; Elisa Carrió acusando que a las exequias de Néstor Kirchner sólo concurrieron extras del grupo Fuerza Bruta haciendo como que lloraban; José Ricardo Eliaschev vomitando que “le da nauseas” el hecho de que exista un restaurant que evoca al folklore peronista.

Me costó, primero, determinar que pudiera existir un espíritu común que hermanase todo esto. Luego, me fue cayendo la ficha: el desprecio por el otro. Pero no por cualquier otro, claro.

¿De qué otra forma se explica que todos aquellos que, en su momento, y sin tener la más mínima noción de lo que había en juego en la disputa, salieron a bancar, cacerola en mano, el reclamo de los mismos que hoy miran para otro lado frente a la evidencia de personas a las que las somete a situación de esclavitud en distintos enclaves agropecuarios, no se calienten con similar nivel de exasperación que el demostrado aquella vez frente a esto?

Porque de La Nación se sabe qué intereses defiende. Y, de última, negando lo indiscutible o intentando justificar o racionalizar lo injustificable, hace su juego, el mismo que ha hecho desde que fue fundado para disfrazar lo que fue una de las mayores vergüenzas de nuestra historia, sino la mayor: la participación argentina, junto a Brasil y Uruguay, en el genocidio del pueblo paraguayo en la Guerra de la Triple Infamia, digitada y financiada por Inglaterra para: destruir a la que, por entonces, era la mayor potencia sudamericana, a modo de demostrar lo que le podía ocurrir a los que intentasen un proyecto de desarrollo autónomo y soberano; a más de promover la división entre las naciones sudamericanas en función de facilitar los proyectos de coloniaje que los ingleses extendieron en el subcontinente hasta bien entrado el siglo XX.

Digo, ya alguna vez fueron capaces, en LN, de sostener que no tenía sentido que Perón le mejorase la vida a los pobres, pues ellos no sabrían apreciarla, para luego, a renglón seguido, elaborar fábulas del tipo del asado al parquet, que hoy día son graciosamente evocadas por el restaurant “Perón-Perón”, situación que provoca asco en Eliaschev, pues, dice el periodista, huele mal. Debería tener en cuenta, el columnista, que lo que huele mal del pasado son las acciones de muchos en cuyo mismo ideario él abreva (como los que participaron de la arriba mencionada Triple Infamia), lo que habilita sospechar que prefiere olvidar porque no tiene cómo hacer frente a ese pasado.

Pero el pasado invade solito cuando una Carrió que, Ok, quizás furiosa por saberse una fracasada tiempo completo, desciende a lo subterráneo y se mofa de lo que fue auténtico dolor cuando el velorio de Néstor. Y es la falta de voluntad en la comprensión del pasado la que impide explicarse que la Plaza de Mayo de vio desbordada ya desde la noche anterior a la llegada del cuerpo a la Rosada (cuestión que también fue –miserable, vil, asquerosamente- puesta en duda), antes de que hubiese tiempo de “armar” nada (y ojo que la espontaneidad, el “a esta gente no la lleva nadie, va sola”, no son, precisamente, mis fetiches favoritos, ni por asomo, siempre he dicho que veo con muy buenos ojos lo, digamos, aparatoso). Y el pasado, que, como no se quiere comprender, genera rencor, tiñe de odio el razonamiento del hoy, bloquea, nubla a la hora de enfrentarse a fenómenos complejos, y de ahí que te lleven a discutir pelotudeses tales como si estaba o no el cuerpo de Kirchner en el féretro.

Sentencias, eslóganes. La profundización, en cambio, o el “darle largas”, los irrita e incomoda. Y es que nada es fácil. Queda evidenciado lo complejo una vez que se advierte que la “Mesa de Enlace”, parece (sólo eso) cometer un grueso error político cuando no se pone al frente, siquiera por mera conveniencia, de la lucha frente a un flagelo que, a primera vista (de nuevo, solo eso) no los tiene como máximos responsables. Hay que rascar para develar una trama complejísima de intereses, que llega hasta el Grupo Clarín, que por eso mismo no dedica al tema más que media carilla (encima hueca, que dice la nada), perdida en el fondo de un diario que es inmenso en razón del papel barato que se sirve del Estado bobo desde que la dictadura genocida, en cuya confección, impulso y sostenimiento operó fuertemente el sujeto agrario (entre otros, cierto). Miren las idas y vueltas.

Ahora bien: ¿con qué se come que nieguen o justifiquen lo probado (hay fotos y videos de lo que denunció, primero, Página 12) quienes con esa actitud nada ganan? Mismo en Artepolítica han habido (hay) varios (demasiados) sosteniendo, sueltos de cuerpo, que todo se trata de “una nueva mentira de los K”. O que “y, bueno, es así allá”. Me resulta, de verdad, imposible de creer.

En la simplificación, la reducción del otro a una frase o concepto vago, quitándole profundidad, hay un trasfondo de desprecio. De que el otro no puede ser portador de todo lo que conlleva la complejidad (“los blogueros y las juventudes K hacen lo que hacen por guita o cargos en el Estado”, ponele). O, al menos, eso creo yo.

Milagro Sala, mucho mejor que yo lo dijo Sandra Russo, debería explicaciones por su decisión de acompañar la lista del aliado del ruralismo y la Iglesia católica, truchador de elecciones, Pablo Micheli, y no por haber ido ¡a ver un recital de Charly García!, por más que ese haya sido en Punta del Este. Nada aporta lo segundo, sí tal vez lo primero, acerca del volumen político de una inmensa dirigente social –claro que no exenta de contradicciones- como lo es Milagro. Por decir algo, a mí me gusta vestir con ropa y zapatillas de marca, detesto comer afuera, amo ver horas de fútbol y leer todo lo que pueda sobre política, sociología, economía y filosofía, y también ver, y, sobre todo, discutir de, Gran Hermano. Soy bielsista e hincha de Independiente. Me gustan Lola Ponce y Carla Conte. Escucho mucha música romántica y cumbia santafesina. Me gusta mi laburo y adoro estudiar. ¿Y? ¿Algo de todo eso dice algo sobre mis afinidades políticas? ¿Tan coherentes son los que vienen apuntando con el dedito índice al mínimo gesto de, digamos, excentricidad que encuentran en los que se atreven a decir que apoyan al Gobierno de Cristina? ¿Suponen que con eso la/nos pueden poner en aprieto? Pues van muertos, les aviso.

Esto, todo, es más viejo que la injusticia. Las oposiciones al peronismo se han valido siempre de la apelación a la supuesta incapacidad de raciocinio de que adolecen los adherentes al mismo. Pero a poco de indagar un poco uno advierte que son en realidad las banderas que esos detractores han levantado siempre las que portan una simplicidad tal que resulta imposible de creer que puedan ser sostenidas si no por personas que tienen graves defectos de comprensión de fenómenos complejos, de los que en política son regla y nunca, jamás, excepción.

Ya mencioné la del asado al parquet, otra mentira que rondó durante el primer peronismo fue la de la niñera que cocinaba al bebé de la parejita que se iba al cine y la dejaba cuidándolo. Yo he tenido que oír en persona, hace cosa de un mes, que a Néstor, en realidad, lo asesinó Cristina de un tiro en la sien, y por eso el cajón cerrado. Claro, esta salvajada fue dicha en el contexto de un asado de entrecasa: acá lo grave es que cosas similares se oyen a diario en mesas de análisis pretendidamente sesudo de la realidad (Mirtha Legrand decía hace poco que en los restaurantes la gente no hablaba mal de los Kirchner si no en voz baja).

Y la sensación que da es que todo se trata nada más que de tipos que, en realidad, se están mirando al espejo. Pero ¡cuanta paciencia que hay que tener para no reaccionar y que, por eso, te llamen autoritario!

martes, 22 de febrero de 2011

Trascendecia K, volumen V: un poquito de resumen

Finalmente, Cristina parece estar por salirse con la suya. Parecería ser que el peronismo bonaerense, finalmente, aceptará, claro que de mala gana (aunque eso poco importa), la estrategia de las colectoras, a la cual desde aquí hemos criticado y sobre lo que no variaremos, aunque ni por asomo ello implicará (una cosa, compañeros, es la táctica, y otra, muy distinta, la estrategia) abandonar el apoyo a la candidatura de CFK.

Ya sobradamente hemos explicado los motivos por los cuales nos oponemos a tal maniobra: no lo consideramos justo. Sabbatella, que en 2009 enfrentó a Néstor y apoya -según él mismo dice- "lo bueno" del kirchnerismo sin aportar mucho más que eso al sustento de gobernabilidad del kirchnerismo, ahora que Cristina arrasa en las encuestas busca engancharse de esta situación a partir del llamado "efecto confusión", suponiendo que muchos verán sólo el nombre grande de Cristina en la boleta y pueden agarrar tanto una que lleve a Scioli como gobernador como una que postule a Sabbatella, habrá que verlo a eso. Para Segundas Lecturas, para proceder como se desprende de su relato que lo hace, Sabbatella puede permanecer con la táctica que viene desplegando en el Congreso (incluso podría aspirar a la banca de Senador por la minoría de las tres que pone en juego la provincia en 2011).

Cristina es la única garantía de la continuidad de este proyecto en octubre. Pero ya no podrá serlo en 2015. A modo de posicionarse en esa discusión -la de la sucesión- y de atenuar lo que podrían ser varias traiciones al apoyo a una persona que no tiene vida más allá del próximo turno presidencial, lógico es que quiera sacar provecho del apoyo que quiere otorgar Sabbatella, pues su liderazgo se vería reforzado, según esta lectura, si la Presidenta gana con mayor margen que el Gobernador y los intendentes.

El que firma no cree, primero, que el modo de limitar a los posibles abandónicos sea a través de postular a Sabbatella y otros, sino fortaleciendo las estructuras militantes más comprometidas con el proyecto que encabeza CFK; y, segundo, que sean necesarias otras postulaciones para engrosar el caudal de votos que amenaza tener Cristina de cara a octubre: la poco oficialista consultora Aresco, de Julio Aurelio, le proyecta arriba del cincuenta por ciento, nada menos, con el segundo a más de treinta puntos de distancias (Macri, según sus números, pero con Alfonsín -H- pisándole los talones al intendente de Venecia). Por otro lado, pegado o no a la boleta de la dama, lo más probable es que el votante de EDE opte por la compañera Presidenta para el ejecutivo nacional.

Pero, donde manda capitán no manda marinero. Parece ser una maniobra, aparte de perfectamente válida (legalmente hablando), bien hecha: claro, ¿a partir de qué los intendentes del conurbano o Scioli mismo van a discutirle algo a la Presidenta? Con Cristina aceptando a Sabbatella, pierden votos; ahora, sin ella, directamente sería una locura, una utopía. La única construcción política fuerte de veras en la actualidad en Argentina es la que tiene detrás Cristina, el resto son meros flashes mediáticos y buenas voluntades. Por otro lado, ¿cómo harían los intendentes para romper con una persona cuya candidatura presidencial proclaman a escasos seis meses de la interna? Está claro que la política burguesa argentina sabe de volteretas, pero eso ya sería mucho.

Cristina, a pesar de lo que se instaló intentar a partir de la muerte de Néstor, es la jefa única, contundente y excluyente del peronismo. Y, además, decisora táctica máxima del armado para las elecciones. Ha logrado unir al peronismo en Santa Fé, disciplinando, imagen e intención de voto impresionantes mediante, a quienes querían romper e ir por el kirchnerismo puro con aquellos que hasta hace tres años se llenaban la boca de puteadas contra el Gobierno cuando el conflicto con la Junta de Comandantes de las patronales agrofinancieras esclavistas y ahora le ofrendaron su homenaje durante el último congreso partidario. Por el mismo camino irá Córdoba, en Venecia la competencia se desarrolla casi deportivamente. Hasta ha ganado la interna del Movimiento Popular Neuquino el candidato que mejor se lleva con el oficialismo. (Disgresión: raro que, a la hora de pegar, a los partidarios neuquinos de Sapag se los tilde de oficialistas conversos, pero no se atribuya, ahora, su triunfo a la Presidenta, porque parece ser que el objetivo es sacarle el mayor jugo posible a las derrotas provinciales que pueda sufrir el FPV de acá a octubre, a modo de esmerilar la candidatura que lleva la pole).

Al establishment se le acaban los recursos: promueven la división interna del espacio oficialista, y nada. Incitan a Scioli y los intendentes a romper, otra vez nada. Su amado Lole no para de darles vuelta la cara. No hay, en definitiva, hoy por hoy, quien pueda plantearle una discusión de ningún tipo a la Presidenta, como lo revela la vergonzosa actitud que ha tenido toda la oposición frente al episodio de las valijas yanquis: de Kirschbaum a Pino Solanas, de Eliaschev a Sanz, pasando por Leuco, Stolbizer, Ricardo Roa, De Narváez, Castro y Macri, excepto una mínima tibieza de Ricardo Alfonsín.

Se quebró (o, al menos, se pegó un sacudón bastante duro) el frente empresario con la renuncia de Méndez a la presidencia de UIA: no tiene ya más consenso pegarle a un gobierno que les hace ganar dinero, y mucho, solamente porque al que más larga la tiene (o, al menos, parecía tenerla: Clarín) le molesta que el ejecutivo, por las motivaciones que sean, esté impulsando que la dueña devuelva los pibes que robó o la papelera que le hizo robar al Estado bobo, que, gracias a eso, todavía le subsidia la materia prima de su actividad, a partir de lo cual comenzó su despegue como emporio empresarial.

Ahora andan denostando a los sectores internos juveniles: saben, no son tontos, que la mejor forma de sostener la escencia del kirchnerismo, que es como una bicicleta que sólo anda si va para adelante, es a partir de la institucionalización de las nuevas construcciones políticas concretas que han protagonizado dichos sectores, los más comprometidos con el Gobierno, la garantía de que el avance sea lo que caracteriza al proyecto, por la impronta propia que siempre tienen este tipo de formaciones.

Bien pensado ya no sólo por lo que será la elección de octubre, sino, también, la posibilidad de ser la conductora del primer proyecto nacional y popular que dura más de diez años en el poder institucional. Todo, claro, puede cambiar. Pero es mucho más de lo que el más optimista de los militantes podría haber imaginado el día que abandonó este mundo Néstor Kirchner. No es poco.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cipayismo 2011: incredible

Ya es como mucho todo. Demasiado. Me están dejando mudo, sin respuestas.

Resulta que EEUU viene acá a querer hacer la suya, a querer imponer sus lógicas; el Gobierno no lo deja hacer lo que se les antoja, sino que impone el deber de respetar la legislación, criterios de soberanía y políticas propias, y esto parece estar mal.

Se están superando a sí mismos.

“Se podría haber hecho de otra forma”, balbucea De Narváez. “Un día están bien con ellos y al otro mal”, aporta (¿?) Stolbizer. “Buscan confrontar”, cierra Ernesto “Che Guevara” Sanz. Clarín y LN hacen de voceros de Washington (hacen de, no; corrección: son). O sea, todo el Grupo A (porque los mencionados dirigentes y diarios, recordemos, son un mismo todo).

Chamuyo, puro chamuyo. Sáquele y coloque Clarín, y obtendrá declaraciones casi calcadas a las que se les oyeron durante el debate por la Ley de Medios (o con la Iglesia durante el debate por el matrimonio igualitario; o con las AFJP cuando el debate por la estatización jubilatoria).

No hay cómo oponerse al proceder del Gobierno en este tema (tampoco lo había en aquellos). Por eso apelan a tales paparruchadas, consignas huecas, vacías. Etiquetas, apenas.

Huya despavorido cuando alguien le diga que esta de acuerdo con tal cosa que se está haciendo, pero que se podría hacer de otra forma. Le está vendiendo pescado podrido. Eso son: las formas, el cambio de postura, la confrontación.

O el famoso consenso, ese al que sólo el kirchnerismo parece querer hacer honor, porque resulta que el Gobierno está procediendo en el marco de las leyes de Defensa y Seguridad Interior, sancionadas, ambas, con el concurso -¡consenso!- de todos los partidos políticos; es de las pocas políticas de Estado que, hasta el día de hoy, perduran en el país: pero parece ser que los que mas dicen alabar la táctica consensualista ahora reniegan de ella.

Claro, cuando fueron sancionadas esas leyes, habitaban los partidos políticos algunos tipos bastante más piolas que los que hay hoy: uno que, cinco minutos después de opinar de esto, se sienta a negociar un contrato con Mirtha Legrand; otro que se cree Batman porque le pasaba escondida a un antiguo jefe una Coca Cola.

Con poco, con casi nada, Ricardo Alfonsín los dejó pintados a todos (algo debe haber aprendido el hijo de oírlo al padre, que dijo una buena cantidad de cosas interesante hasta que se dejó ganar por el afán único de ganarle como sea a Menem, lo que lo llevó a cometer una torpeza tras otra los últimos años de su carrera, perdió el olfato).

No era, tampoco, tan difícil, esto no admite grises: o se está con Argentina, o no se lo está. Soberanía o cipayismo. Y punto. No se trata de retórica, de mística, ni de infantilismo. No me van a correr por ahí esta vez: es cumplir la ley, ni más ni menos que eso. ¡Miren cuan republicano me he puesto!

Me parece razonable (diría La Popys, la de El Chavo) que critiquen al Gobierno de CFK. Me encanta que le den sin asco todos los días, me divierte. Hasta comprendo, aunque no comparto, que quieran tener otro tipo de vínculo con EEUU, menos autónomo del que tenemos ahora.

Pero esto, no: la defensa de la soberanía no debe, no debería, discutirse. Digo yo, creo.

“El tema del avión gringo saca a la luz la mentalidad de colonizados de muchos. Somos un país soberano, le pese a los q añoran el pasado”, dijo @rialjorge. Y, quizás, lo más triste del caso sea que el conductor de Intrusos y GH (igual, ojo, yo veo Big Brother, y no me avergüenzo de ello), autodenominado mercenario y amarillista, la tiene más clara que cualquiera de los dirigentes opositores.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Armando el Barça de celeste y blanco

Batista tiene conciencia del problema (sí, problema) que significa contar con el mejor jugador del mundo, en el contexto de años de horadación del sentido colectivo, de proyecto: un no-equipo.

Lograr que Messi funcione como en Barcelona no es tarea fácil: Pekerman, Basile, Maradona; para todos ha representado un problema, más que un goce, para sus respectivos planteamientos tácticos y estratégicos.

A partir de eso, Batista parte de una premisa, a mi juicio, correcta: hay que intentar de copiar lo más posible el modelo Barcelona, que es allí donde Messi ha tocado su techo máximo. Bien que no es cuestión de soplar y hacer botellas. En ese entendimiento, la exclusión de Tevez es perfecta: quedó claro durante el mundial, que no se complementan en lo más mínimo; Batista optó por Lío; Apache, según entiende el DT, no aporta nada al juego del diez, ergo, arafue.

Messi de ‘9’, como en el blaugrana, me gusta. Ahí, cerca del área, es donde más y mejor lastima. Cerca del gol y de la asistencia, como en el gol de Di María. No obstante ello, a sus costados, o al menos uno de ellos, debería haber un punta de raza, tipo Villa (¿una nueva chance para Saviola no?), ahora que no está Higuaín (es Lavezzi o Di María para el rol de Pedro, el otro está vacante).

Pero, faltan cosas. Por empezar, laterales que pasen mucho más, sin pelota sobre todo, y que resuelvan rápido: Zanetti (a más de ser una vergüenza -el fútbol argentino, no él- que su permanencia de más de quince años en el seleccionado se asienta, exclusivamente, en lo incapaz que ha sido el fútbol argentino de generar siquiera un solo y mísero lateral que lo pueda reemplazar al menos dignamente) no llena ese formulario. Y, lamentablemente, el debut de Rojo no fue del todo auspicioso (de todas formas debe tener otras pruebas). El Barça apoya mucho de su juego en la descarga y oxigenación que pueden aportar, y de hecho aportan, Dani Alves y el que ocupe el otro lateral (Maxwell o Abidal).

Sobra, por otra parte, un ‘5’. Barcelona utiliza dos, y no tres como viene probando Batista, mediocentros: Busquets y Xavi, Iniesta es otra cosa: un volante más versátil, capaz de hacer la transición entre líneas con su gambeta. Cambiasso está, hoy, un pelito nomás, pero abajo al fin, de Banega, quien, además, posee mayor movilidad para el juego de pase y nuevo y rápido demarque y rotación que requiere un mediocampo como el que quiere construir Batista.

Hay cosas interesantes, como la paciencia que demuestran ir ganando todos para el toque y toque, que, a veces, se vuelve, para el gusto nuestro, insistente y repetitivo. Falta pimienta. Bueno, igual, por ahora, va bien, tampoco íbamos a pedir tanto de entrada.

Casaca número 9 para Cristina Fernández de Kirchner

Ocurren, finalmente, disputas al interior del espacio oficialista, que es amplio, trasciende al pejotismo, condición no suficiente, sí que necesaria para sustentar las posibilidades electorales de cara a las presidenciales de octubre. Y parece ser cierto, finalmente, que el kirchnerismo más se complica sólo, cuando está en situaciones de comodidad.

Lo que pretende Sabbatella, a mi modesto entender, no es justo. Trasladado, en un ejemplo muy burdo y chato, al fútbol, sería tanto como pretender anotar un equipo con diez jugadores, dejando libre el casillero de, digamos, el número 9 (el viejo, querido y nunca bien ponderado 'centroforwar', el 'nueve de área', el goleador, que vendría a ser, en este caso, Cristina), pero pretendiendo que le computen a su equipo los goles que convierte, pongamos, Palermo o Santiago Silva (Cristina). Y entonces, los compañeros de equipo del 9 -la 9, mejor dicho-, rezongan. Y con razón: ellos son los que corren, se tiran al piso, se raspan las rodillas por Palermo. El equipo de Sabbatella viene a ser un equipo de Cappa: paladar negro y cero de pragmatismo, aunque eso implique ir de cabeza a la derrota. El equipo de Cristina, por su parte, combina, en dosis casi similares, bielsismo (porque sale a ganar en cualquier cancha, sea cual sea el rival -iniciativa política-) y bianchismo (laburo de hormiga, flexibilidad en la medida de lo necesario). A la hora de ir a los programas futbolísticos, tipo Estudio Fútbol o 90 minutos -el de Fox-, destrozan al equipo de Cristina, pero elogian su capacidad goleadora. Alguien le ofrece a Sabbatella una transferencia, que vaya al equipo de Cristina a aportarle el brillo que él sí tiene: pero, claro, eso implica el riesgo de ir a pelear el puesto a un equipo que está armado y consolidado. No acepta. La respuesta de los compañeros de Cristina es que, entonces, no pretenda capitalizar para su equipo los goles que ella hace, porque ella convierte, en buena medida, gracias al esfuerzo que ellos hacen.

Las intenciones de Sabbatella son funcionales a una lectura que hace poco ofreció Perro Verbitsky en P12: que Cristina gane con mayor margen que Scioli, porque ello ayudaría a que ella pese más que nadie a la hora de determinar los movimientos sucesorios para 2015. Artemio López dice, para mi forma de ver, con razón, que eso es poner el carro delante de los caballos: un tema que puede (y yo diría, debe) discutirse más adelante. Lo contrario implicaría poner en riesgo una elección, que si bien al día de hoy no parecería que vaya a presentar mayores problemas, está, todavía, bastante lejos en el tiempo. Y la victoria, que, repito, por estas horas luce imposible de ser discutida, puede ser puesta en riesgo como se siga erosionando la base principal de sustentación, electoral y de todo tipo, que tiene el oficialismo: el PJ.

Nosotros agregamos: aparte de faltar muchísimo para siquiera empezar a preocuparse por la sucesión, el dato de que CFK gane por más que Scioli (cosa que tampoco parece en riesgo, vaya o no Sabbatella enganchado de ella) en 2011, poco significará en 2015 (significará poco hasta en 2013, a la hora de armar para las legislativas de ese año): CFK sacó, en 2007, 46%, dos menos que Scioli, más eso no le impidió ser la decisora del espacio en 2009, y no se lo impidió ni siquiera aún cuando su ponderación pública era muy inferior a la de Scioli.

A mérito de lo expuesto, insistimos en lo que venimos machacando, sí que hasta el hartazgo, hace un buen tiempo: las condiciones de un proceso histórico no las ponen ni las personas consideradas en forma aislada, ni los resultados que estas obtengan; pasa, la cosa, por otro lado: fortalecer, intensificar, engrosar los espacios de construcción política militante con chances de ofrecer capacidades de sostenimiento electoral y de gobernabilidad. En ese entendimiento, la estrategia de Sabbatella, aparte de poco justo, es equivocado si es que pretende tener ingerencia en la discusión de los tiempos que vienen luego de 2011 (recordemos, además, que la izquierda orgánica del kirchnerismo, la Corriente Nacional de la Militancia, hoy por hoy está con Scioli, que se ha acercado a ellos, siguiendo la estrategia correcta: meter los pies adentro y pujar desde allí), pero que no existirán si primero no se garantiza el triunfo del único indispensable e insustituible jugador del equipo: Cristina.

lunes, 7 de febrero de 2011

Un poquitito de soberbia, vanidad y, obvio, crispación

Hace algunos días, más exactamente el viernes pasado, en el antepenúltimo post, decíamos que era más que probable que el próximo período de CFK en la presidencia (que indudablemente se dará, lidera las encuestas sin ser, todavía, candidata confirmada -para la gilada, los que estamos encolumnados tenemos clarito que estará en la pole position en la grilla de octubre-) se daría en una situación, de lejos, mucho más desfavorable que la que existía a la asunción de 2007, porque el contexto institucional (de gobernaciones y Congreso, hablamos), será muy similar al que existe actualmente: o sea, la porquería que se ha vuelto el debate parlamentario gracias al Grupo A y a todos aquellos que los consagraron. No hay que desesperar: con lo mismo, en ese ítem; y en un contexto, para la Presidenta, mucho más desfavorable en términos de imagen de la gestión y ponderación del proyecto iniciado en 2003, se capeó, brillantemente, el temporal (mejor dicho, "temporal") iniciado a partir de las elecciones legislativas de medio término de junio de 2009 (más aún, es durante este año que se logró el repunte, luego del suelo en el que se estuvo hasta ese instante y desde la disputa de 2008 que se mantuvo con la junta de comandantes de las cámaras patronales agrofinancieras; todo potenciado, claro, por la amplifiación y sometimiento al que, en términos de debate público, lo sometieron las empresas dominantes de medios de comunicación, principal, pero no solamente, el grupo Clarín), lo que fue un período de más de un año, ya, en el cual: se repartieron comisiones inconstitucional e ilegalmente, se procuró desfinanciar al Estado, se intentó poner cuanto bache fuera posible a la gestión del poder ejecutivo, se pretendió tergiversar la ingeniería diseñada en la Constitución nacional. Y mucho más.

Bueno, el análisis sobre cómo hacer para andar en ese escenario que hemos predicho el último viernes, fue ya efectuado en el post citado (¡salió en versito, qué bueno!). Remitirse allí.

Por lo pronto, el objeto del presente es referir a que la nota que firma Miguel Jorquera en el Página 12 de hoy, sostiene una lectura muy similar a la que Segundas Lecturas ofreció entonces (claro que no era algo muy difícil, eso, bastaba mirar con un poco de detinimiento, decimos esto no con otro objetivo que el de suavizar nuestro agrande, que con el correr de las horas seguramente vaya disminuyendo, no se preocupen).

Insístese: aún siendo, como será Cristina en su próxima presidencia, un "pato rengo" (así se le dice a aquellos que no tienen reelección); aún con el escenario institucional desfavorable que matizará el período; aún con lo que se quiera; como la papa, hoy día, viene por el lado de la profundización de las construcciones orgánicas que pueda ofrecer la militancia como forma de operar en función de condicionante de los procesos históricos (cuestión que se inició con el desembarco del kirchnerismo en 2003, se acentuó con el trayecto -contrario a la "retirada en paz"- escogido a posteriori de la derrota de 2009 -profundizar en la ética de las conviciones con la Ley de Medios, la AUH, la consolidación de UNASUR, el pago de deuda con reservas, el matrimonio igualitario y los festejos del bicentenario- y se galvanizó en la multitudinaria despedida que el Pueblo -otra cosa que se recuperó- brindó a Néstor -auténtica, a pesar de lo que quiere mentir alguna dirigente opositora, siempre fracasada en todos los rubros, y de nula convocatoria-), y como en eso venimos fenómenos, en especial, aunque no sólo, a partir de la interesante trama que se nuclea en la Corriente Nacional de la Militancia, que Cristina duerma sin frazada, que tiene mucha espalda en la que descansar por acá.

Y acá http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-161893-2011-02-07.html la nota de P12 mencionada.

Por eso, mis queridos cabecitas: a seguir crispando, fernet con morcillita, y... ¡Good show!

P.D.: ¡Qué lástima que se fue Cristian U. de GH 2011! Ahora sí que, al margen de las varias hermosas cachorras que se pasean, todavía, por la casa, no le queda mucho de atractivo al juego. Y, bueno, no todo se puede en la vida, ¿verdad?

domingo, 6 de febrero de 2011

Veremos, veremos...

Reutemann se fue, a fines del año pasado, del “Peronismo” Federal. Dijo, dicen, que, en estas circunstancias, no se podía contra CFK. Y menos yéndole, o queriéndole ir, con todo, como muchos pretenden hacer dentro del “Peronismo” Federal (tampoco lo entendió Carrió, parece, que descendió a niveles récord burlándose del inmenso dolor popular que rodeó a la muerte de Néstor).

Pero, aparte de eso, este tonto arriesga otra hipótesis. Reutemann, se vio este último sábado, tiene estructura en la que reposar. Romero, por citar alguno de renombre dentro del “P”F, no tiene nada: tres candidatos irán, en Salta, con Cristina: Urtubey, Wayar (estos dos ex delfines suyos) y Túpac Puggioni. Por eso, Romero debe apelar a esa bestia peluda que es Alfredo Olmedo, el cavernario homofóbico que, justamente por eso, tiene impacto en mediático.

Y como Romero, todos: dentro del “Peronismo” Federal, el más poderoso tiene armado en provincias insignificantes (Das Neves y Saá). El resto, los reportajes que puedan obtener en TN, y gracias.

Lole comprendió que sólo se puede hacer política a través y a partir de los “aparatos” (y en buena hora que así sea: no acá, en el mundo). En ese entendimiento, romper con Cristina, que no es mayoritaria sino hegemónica al interior del peronismo a nivel nacional, sería una locura. Pero, está claro que entre el reutemannismo y el kirchnerismo no hay amor.

La mayoría que tiene en el congreso del justicialismo santafesino, otorga a Lole tiempo para ver qué cosa pasa, siendo que para las presidenciales falta, en tiempos políticos argentinos, una era geológica. Entonces, mantiene vivas todas las líneas.

Puede que siga el liderazgo cómo de Cristina en las encuestas, y entonces será cuestión de, en unos meses, reforzar el apoyo que, más tibiamente, se otorgó al gobierno nacional el pasado sábado. Para esto, a Cristina le basta con mantener el estupendo nivel con que gestiona hace más de tres años.

Puede (más difícil, esto), que suba irrefrenablemente Macri, y entonces se soluciona lo que, al día de hoy, es híper mega archi difícil: que las vedettes del “P”F (que no están en el peronismo, pero no dejan de ser peronistas), acepten bajar la cabeza para hacer de mano de obra de un líder de partido vecinal con pésima gestión y absoluto ignorante de la política: o sea, Macri, por si no había quedado claro.

Pero, todo puede pasar. Rossi debe esperar, porque a la estrategia nacional no le conviene resignar ni uno sólo de los votos peronistas, y nunca las cosas son como uno quisiera, porque la única verdad, sabemos, es la realidad, esa que indica, así nosotros (que lo queremos mucho a Chivo) lo lamentemos, Reutemann es el que más condiciones puede poner en la interna del justicialismo santafesino.

Nada, sin embargo, está terminado: lo acaecido nos da la razón de lo que venimos diciendo en los últimos posts, los denominados Trascendencia K: todo pasa por forzar las condiciones a partir del laburo de estructuras orgánicas. Rossi ya logró un reconocimiento, sí que livianito, para el kirchnerismo, impensado a principios de 2010. Hasta tiempo de homenajear a Néstor hubo. Y la verdad es que, por ahora, lleva las de perder, pero no está todo dicho.

Odio terminar diciendo esto, pero esta vez no queda otra: hay que ver qué pasará.

viernes, 4 de febrero de 2011

Impactos provinciales a escala nacional y construcción política

El oficialismo ha demostrado enorme capacidad para gobernar en situaciones adversas. Más, ha sido allí, cuando se vio en jaque, que mostró sus mejores versiones. Por caso, lo dicho hasta el hartazgo: la reacción tras la derrota en junio de 2009, cuando reaccionó tomando el camino arduo y largo, el de la ética de las convicciones, en vez de arriar las banderas.

En ese entendimiento, suenan ridículas unas recientes declaraciones del, al decir de Jorge Asís, tenor portugués, el ex ultrakirchnerista, hoy “PROnista” federal y antikirchnerista, Mario Das Neves, quien dijo que al oficialismo se le iba a dibujar, de cara a octubre, un escenario adverso, porque “va a perder en Chubut –su provincia- y Catamarca”. Chubut representa 0,9 de cada 100 votos nacionales, y cinco diputados y, por supuesto, como todos, tres senadores al Congreso. Catamarca, por su parte: 0,8, cinco y tres, respectivamente. Muy parecidos.

Además de que los análisis electorales (que mejor, aparte, los hace Artemio) deben tramitar por cuerdas separadas, por ser elecciones desdobladas; el impacto que ellas puedan tener en las presidenciales de octubre, es casi nulo, por la enorme distancia que, en tiempo, los separa; porque nada habilita creer que CFK no pueda ganar allí entonces, aún si ahora sus delfines pierden; y porque se trata, en ambos casos, de provincias de escaso peso; por un lado.

Y por el otro, siempre reconociendo que Das Neves ni miente ni desvaría cuando dice lo que dice, porque los últimos acontecimientos enseñan, o deberían haber enseñado, que las cuestiones de gobernabilidad bien pueden abstraerse de lo que es una correlación de fuerzas desfavorables para un gobierno en el Congreso.

Porque nuestra constitución lo quiere, y no porque el kirchnerismo se burla del Congreso, como generalmente confunden los chamuyeros pseudo republicanistas, la administración de las naturales tensiones que produce la combinación de presidencialismo y federalismo, se procesan, también, rosca mediante entre los gobernadores y el presidente, en este caso presidenta. Lo probó la forma en que resolvió CFK las amenazas de coparticipar cualquier cosa a la chacota que le profirió, durante todo ’10, el Grupo A.

Y en ese entendimiento, la realidad es que el kirchnerismo está muy lejos de ser un sector político incapaz de sentarse a negociar con opositores: lo ha hecho, mucho. Sn mencionar lo poco que se dice del hecho de que coparticipa, sin estar obligado, derechos de exportación. O de cómo mezquinan los gobernas, a sus intendentes adversos, coparticipación, también.

El escenario de la asunción de Cristina en 2007, será muy difícil de repetir: veinte de veinticuatro jefes locales y los casi dos tercios de ambas cámaras legislativas alineados con el ejecutivo. (Pesaba entonces, todavía, y mucho, salvo para el kirchnerismo, lo que el quiebre de 2001 había trasladado, en términos de descomposición, a los partidos políticos: o sea, fue una coyuntura particular, muy especial). Y no es la muerte de nadie.

Probablemente haya, para el próximo período, acompañamiento de alrededor de, grosso mirar, quince provincias, lo cual habría sido envidia de muchos, que con menos que eso, pongámosle Menem (en algun tramo de sus diez años), gobernaron tranquilos: habrá que hacer política, y punto. Mejor para el FPV, imposible.

Y no se trata de que “el kirchnerismo funciona al margen de las instituciones”, sino de que estas no operan en el vacío, su funcionamiento está condicionado, sino determinado, por el contexto político que las encarna, no exento, nunca, de vicisitudes y dificultades, propias del juego político, imprescindible para la vitalidad democrática (¡cuánto chamuyo junto que metí!).

De cara a octubre, habrá mucho más en juego, ni más ni menos importante, que las distintas postas eleccionarias provinciales. Esto no equivale a no otorgar la importancia que merece al hecho de contar con aliados en las provincias, pero cabe relativizarlo en un contexto en el cual, a hoy, pesa más la construcción orgánica, ítem en el cual, mirado el todo del país, el kirchnerismo está mejor que cualquiera de sus rivales.

jueves, 3 de febrero de 2011

Segundo capítulo de "No levantarás falso testimonio ni dirás mentiras": clasificados a la fase de grupos

Ok, ganamos. Y en el balance de ciento ochenta minutos, la verdad es que Independiente fue el que más hizo por obtener la clasificación, y está bien que un equipo que salió a dejar pasar los primeros noventa, en Avellaneda, como lo hizo Deportivo Quito (aparte de, con complicidad arbitral, pegar en forma criminal).

Y si entraba esa de Silvera del primer tiempo (cuando Defederico, Battión y Mareque tuvieron aire fresco en los pulmones para jugar), la historia se acababa. Pero, en una copa, sobre todo Libertadores, chances como la derrochada por Silvera no se pueden desperdiciar, en otra instancia se pagan caro.

Hilario fue figura por tapar remates de media y larga distancia. No obstante, hay desacoples a los alrededores de Battión, Cabrera no da pie con bola, la línea de tres no achica correctamente, aparte de desordenarse seguido. Le entran fácil porque están mal repartidos los roles: Tuzzio, y no Matheu, debe ser el líbero; Matheu, y no Tuzzio, debe ir a la derecha (más allá de que, también allí, Tuzzio anda bien; y cuando vuelva Galeano tiene que jugar, comerá banco Matheu, sorry).

Hay mucho, demasiado, por ajustar. No todos los rivales son, ni serán, Deportivo Quito.

Insisto en que Defederico, que mejoró, debe pedir más la pelota, y encarar. Entre Parra y Silvera, si hay que hacer cambios, que salga Cuqui (ahora que vuelve Núñez, Parra de espaldas, con Gordo entrando de frente, paga bien en las apuestas). Insisto, también, habrá que poblar más y mejor la mitad de la cancha, alrededor de Battión, dada su dificultad para ir a los costados, en especial a pelear los rebotes.

Hay con qué hacerlo, manos a la obra. Ilusión sobra. Está todo por hacerse.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Trascendencia K, volumen IV, y, por ahora, final

"No tenemos juventud, no tenemos militancia, no tenemos intelectuales y no tenemos liderazgo". Eso dijo Felipe Solá sobre el “Peronismo” Federal durante el sepelio de Néstor. Tal cual.

Tarde se avivó, el payador solitario, de lo que, mucho, muchísimo antes, se percató Daniel Scioli, y que es lo que explica su permanencia dentro del kirchnerismo contra viento y marea, aún en los peores momentos.

Comprende, Scioli, que una cosa es ganar, como en 2009, una elección, encima legislativa de medio término, y otra, muy distinta, sostener una gestión de gobierno. Para lo primero, y para sostener la banca ganada, basta con que Joaquín Morales Solá, Eduardo Van Der Kooy o Marcelo Bonelli, tengan a bien hacer un poco de bulla en tu favor. Máxime con como estaba la espuma antikirchnerista por aquellos días, producto de la 125, el tema de la “legitimidad fragmentada” (el estúpido “concepto” que alguna vez inventó Carrió) y la batalla mediática en sus inicios.

Para lo otro, bancar una gestión (nacional, provincial o municipal), hacen falta otras cosas: armado, estructura, andamiaje, despliegue territorial, que trasciende y se sostiene a posteriori de una elección.

Scioli será, si se quiere, la combinación de Fukuyama y Ronald Reagan, pero algo, también, debe tener adentro de la cabeza. No sería lógico sostener que un tipo que sobrevivió al menemismo, al duhaldismo y a lo que pareció ser el declive del kirchnerismo, no tiene ninguna capacidad de lectura política. Bueno, ¿alguien cree que Scioli va a llevar adelante una gestión que venga a barrer con todas las conquistas sociales brindadas por el kirchnerismo sin una base de sustentación sólida (porque la “clase media”, acá, no es capaz de sostener ningún gobierno, de ningún signo)?

Que se haya creado algo como el “Peronismo” Federal, tiene que ver, pura y exclusivamente, con la imposibilidad que tienen absolutamente todos los dirigentes que lo componen, así se amontonen uno arriba del otro, de disputarle al kirchnerismo su hegemonía al interior del peronismo, allí donde no pesa decisivamente lo que se diga en TN.

En vida, Kirchner hasta les ofreció el manejo del padrón y el tribunal electoral de la interna, y aún así huyeron del reto: debe ser, sin dudas, la arrugada más grande de la historia de la política mundial, que tu rival te ofrezca elegir vos el árbitro, y ni así te animes a competir.

Hay que repetirlo hasta el cansancio, entonces: las características particulares de un personaje histórico no determinan per se las características del período en el cual se desenvuelve, más bien contexto y coyuntura lo condicionan a él (Carlos Saúl Menem, ¿se lo recuerda? otrora fue "el gobernador montonero"; luego, el más fiel ejecutor del Consenso de Washington en Sudamérica).

Y todo eso que Felipe, en la cita del inicio, dice no tener, está, hoy, con el kirchnerismo, y se ha mantenido a pesar de la caída en 2009, contrariando la típica versión de que el peronismo huye del que huela a derrota.

Una linda oportunidad para revalorizar los mejores elementos que forman parte de la construcción política.

Y ahora sí, creo que ya está: finishela.