lunes, 8 de agosto de 2011

Apuntes sobre el cordobesismo

La Política On Line graficó bien las dificultades que tenía De La Sota para transitar la campaña, en una provincia que no ha receptado jamás nunca bien al kirchnerismo (más aún tras la crisis de la 125), pero en la cual, a la vez, el Frente Para la Victoria local jugó dentro del armado de su candidatura, sí que por lo bajo. No me refiero a que haya sido en silencio, sino que hablo, por decir algo, de intendencias. Armado estructural del que De La Sota no podía prescindir ahora, durante la campaña; y del que no podrá prescindir durante su mandato.

El kirchnerismo cordobés, luego de fracasados los acuerdos entre DLS y la conducción nacional, pidió, unánimemente, el voto a De La Sota. Suficiente para que Cristina no aparezca golpeada, luego de tres mamporros grossos. Verbitsky contó bien en P12 del domingo último los pormenores de lo que fue el raro ir y venir entre Unión por Córdoba y FPV en Córdoba. El kirchnerismo, desistiendo de presentar una testimonial, aportó algo, así sea poquito, al triunfo de Gallego.

Esto es similar a cuando no chocaban EEUU y URSS por la “destrucción mutua asegurada”: ni a Cristina ni a De La Sota les conviene chocar de frente, y a los gritos, entre ellos. Ya se verá. Pero, seguro-seguro, De La Sota, que le tiene poco le tiene poco cariño al kirchnerismo, los quiere menos, poquito y nada a los duhaldistas/peronistas federales. O por lo menos sabe que no le conviene jugar con ellos, carentes totales de juego, visión a largo/mediano plazo y despliegue para ser alternativa de un proyecto verdaderamente nacional como lo es el de CFK.

El kirchnerismo está parado sobre: un armado nacional, una economía consolidada, un relato, una posición en el mundo, etc. Gusten, no gusten, es algo: ¿quién tiene más que el Gobierno, en el promedio? ¿Adónde van a ir a parar los De La Sota, Urtubey, Scioli –éste último, para los que insisten en que no forma parte del kirchnerismo: no yo, por supuesto-?

En su discurso de campaña Gallego dijo, más/menos, nada. Ombliguista, barrenó las olas, atento a las dificultades ya apuntadas. Provincializó a más no poder sus palabras (inventó el ‘cordobecismo’). Elípticos palitos a Nación vía repetición de varios slogans que se vienen oyendo desde 2008 (mirar hacia el futuro y no para atrás, federalismo, crispación, etc.) y menciones futuristas difusas. Pero lejos de lo que fueron la primer noche en Capital o la catástrofe santafesina, y/o lo que podría haber sido si ganaban Juez o Aguad.

Córdoba tiene un perfil muy propio, De La Sota se adaptó a eso. ¿Potencial presidenciable? Potencial de llegar a tener potencial de presidenciable, que puede parecer lo mismo, pero es bien distinto. Uno puede tener mucho con lo que arrancar la carrera o no tener nada, y esos datos, meramente iniciales, no definen, a priori, la totalidad de la empresa. De La Sota ya tenía mucho para discutir en 2003. Néstor tenía poco y nada. Y ya vimos cómo terminó resultando todo. El perfil de presidenciable hay que laburarlo, militarlo. Que lo diga Macri, si no. O Sanz. O Cobos. O Pino. O Solá.

No es tan sencillo, aún cuando se parta de una base ponderable. ¿O cuántos gobernadores de provincias grandes que llegaron tras triunfos resonantes terminaron presidentes? Alfonsín, Menem, Kirchner, CFK… El triunfo de De La Sota, de resultas de todo lo anterior, es, sí, de él, solamente. Con esas credenciales se sentará a la mesa del futuro, que ineludiblemente tendrá que darse al interior del peronismo por bien de todos: del kirchnerismo, y de los no kirchneristas, que todos necesitan de una gestión venidera que navegue aguas calmas. Pero, justamente, calma. Es demasiado temprano, se nota mucho el quirófano, la desesperación.

La mala elección de Juez complica al Frente Amplio Progresista y a Binner. Demuestra los límites de un armado de anclaje solo en grandes centros urbanos –el socialismo, fuera de Rosario; Juez, fuera de Córdoba Capital-, en geografías en las que el voto del “campo” pesa mucho. Binner obtuvo un triunfo cuasi pírrico en su provincia (en realidad, buscó eso) y una derrota dura en la Docta.

Es, en realidad, el que le queda al FAP, un cuadro a la medida de Binner, pero no 2011 sino 2015. A Bonfatti lo jaqueó lo suficiente como para que gane pero sin chances de que se le convierta en competencia interna, a Juez lo acompañó poco y nada -también porque en Córdoba, insisto, eso no es que pague demasiado-, en Ciudad de Buenos Aires murió de muerte natural el sueño de Pino y en PBA Stolbizer peleará a lo mucho el bronce del podio.

Con todo eso, y un 8/9/10 en octubre -que le pertenecería casi en exclusividad-, a Binner, el Roberto Perfumo de la política (sanguinario cuando nadie lo está mirando), le bastará para ser la referencia única de ese espacio durante los próximos cuatro años, en los que podrá dedicarse a seguir sometiendo a los propios vía venta de su imagen construida de pretendido estadista serio -pero con sensibilidad social-. Quedará ver qué hace en términos de construcción adónde se le ven falencias, mucho de lo cual tiene que ver con el voto del "campo".

Aguad estuvo en sintonía con lo que fue el andar del radicalismo por las elecciones que se celebraron: pobre. Bronces a lo más. Sorprende, chicanas al margen, que no haya ido a celebrar con De La Sota –como hizo con Macri en Ciudad y Bonfatti (a pesar de que los PS lo echaron del bunker a puteada limpia) en Santa Fe, y sí en cambio haya aparecido a reconocer una derrota, cosa que no había hecho con los otros ocho ‘no figuró’ de la UCR, desde Catamarca –cuando abandonaron a Brizuela Del Moral los tres precandidatos presidenciales del partido de Yrigoyen (todavía los tenía) una vez confirmada la derrota del gobernador ahora saliente- hasta ayer.

Se cerró el ciclo de elecciones provinciales previas a las primarias. Sobre diez disputadas, Cristina ganó seis (Catamarca, Chubut, Salta, Misiones, La Rioja y Neuquén -más primarias en Santa Fe y reforma constitucional en San Juan-), empató dos (Tierra del Fuego –que sabe a victoria, igual, pero para mostrarnos amplios- y Córdoba) y perdió dos (Capital y Santa Fe).

De unos y otros, FAP y UCR, habrá más para hablar antes de las PASO. Cuánta sigla, ¿no? Todo está por verse, falta poquito. Una semana, nomás, para que haya el penúltimo capítulo. Y, de ahí en más, se multiplicarán quirófanos e histerias. Pero, eso sí, en seis días, fuerza nacional habrá una sola.

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