miércoles, 2 de febrero de 2011

Trascendencia K, volumen IV, y, por ahora, final

"No tenemos juventud, no tenemos militancia, no tenemos intelectuales y no tenemos liderazgo". Eso dijo Felipe Solá sobre el “Peronismo” Federal durante el sepelio de Néstor. Tal cual.

Tarde se avivó, el payador solitario, de lo que, mucho, muchísimo antes, se percató Daniel Scioli, y que es lo que explica su permanencia dentro del kirchnerismo contra viento y marea, aún en los peores momentos.

Comprende, Scioli, que una cosa es ganar, como en 2009, una elección, encima legislativa de medio término, y otra, muy distinta, sostener una gestión de gobierno. Para lo primero, y para sostener la banca ganada, basta con que Joaquín Morales Solá, Eduardo Van Der Kooy o Marcelo Bonelli, tengan a bien hacer un poco de bulla en tu favor. Máxime con como estaba la espuma antikirchnerista por aquellos días, producto de la 125, el tema de la “legitimidad fragmentada” (el estúpido “concepto” que alguna vez inventó Carrió) y la batalla mediática en sus inicios.

Para lo otro, bancar una gestión (nacional, provincial o municipal), hacen falta otras cosas: armado, estructura, andamiaje, despliegue territorial, que trasciende y se sostiene a posteriori de una elección.

Scioli será, si se quiere, la combinación de Fukuyama y Ronald Reagan, pero algo, también, debe tener adentro de la cabeza. No sería lógico sostener que un tipo que sobrevivió al menemismo, al duhaldismo y a lo que pareció ser el declive del kirchnerismo, no tiene ninguna capacidad de lectura política. Bueno, ¿alguien cree que Scioli va a llevar adelante una gestión que venga a barrer con todas las conquistas sociales brindadas por el kirchnerismo sin una base de sustentación sólida (porque la “clase media”, acá, no es capaz de sostener ningún gobierno, de ningún signo)?

Que se haya creado algo como el “Peronismo” Federal, tiene que ver, pura y exclusivamente, con la imposibilidad que tienen absolutamente todos los dirigentes que lo componen, así se amontonen uno arriba del otro, de disputarle al kirchnerismo su hegemonía al interior del peronismo, allí donde no pesa decisivamente lo que se diga en TN.

En vida, Kirchner hasta les ofreció el manejo del padrón y el tribunal electoral de la interna, y aún así huyeron del reto: debe ser, sin dudas, la arrugada más grande de la historia de la política mundial, que tu rival te ofrezca elegir vos el árbitro, y ni así te animes a competir.

Hay que repetirlo hasta el cansancio, entonces: las características particulares de un personaje histórico no determinan per se las características del período en el cual se desenvuelve, más bien contexto y coyuntura lo condicionan a él (Carlos Saúl Menem, ¿se lo recuerda? otrora fue "el gobernador montonero"; luego, el más fiel ejecutor del Consenso de Washington en Sudamérica).

Y todo eso que Felipe, en la cita del inicio, dice no tener, está, hoy, con el kirchnerismo, y se ha mantenido a pesar de la caída en 2009, contrariando la típica versión de que el peronismo huye del que huela a derrota.

Una linda oportunidad para revalorizar los mejores elementos que forman parte de la construcción política.

Y ahora sí, creo que ya está: finishela.

4 comentarios:

  1. Gran serie. En todo de acuerdo, Pablo.

    Un par de cuestiones sobre el posteo anterior, antes de comentar este:
    Para el punto 8.2 yo sumo a Capitanich, un tipo que, me parece, tiene las cosas claras. Y soy un convencido, además, de que quien quiera ejercer el ejecutivo tiene que haber tenido experiencia en la administración provincial. Las posibilidades de Rossi pasan por ser candidato y ganar en Santa Fe. Si no, ¿con qué se sienta a la mesa? Dependerá también de si CFK termina su mandato como Lula, gran elector, o Bachelet, buena imagen y cero lapicera.

    Con respecto al punto 9, yo quiero creer que el hecho de que no se produjera ese salto que todos los analistas del establishment esperaban hacia las huestes colorado/felipistas es también una enseñanza de diciembre de 2001: si las cosas están bien así, ¿para qué volver a crear las condiciones de un 19-20/12/2001?

    Con respecto a este volumen IV, basta ver a Piñera en Chile para entender que más que las características personales es el contexto el que crea las condiciones que permiten que algunos aspectos de la persona se expresen.
    Menem mismo fue un caudillo federal hasta que llegó al poder y, Consenso de Washington mediante, se transformó en alto, rubio y de ojos celestes. Collor de Melo en Brasil y Fujimori en Perú siguieron también el clima de época.

    En el hipotético caso de que Scioli fuera Presidente en 2015 (creo que acaban de desmayarse algunos de tus lectores, perdón) sería muy tonto si permitiera que las corporaciones volvieran a dictarle la letra luego de que la política y el poder popular han avanzado tanto durante estos últimos años.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. - Puede que sea cierto lo de la necesidad de adminsitrar provincias, hay excepciones: Perón, Lula, CFK. Cada uno tiene sus matices: Perón y Lula, militar y sindicalista, tuvieron oportunidad de mandar en sus experiencias anteriores; Cristina hizo un master al lado de una bestia de la gestión nada menos que durante veinte años. Pero, así y todo, por su oído en la militancia, aún si no ganara en Santa Fé, apuesto por Rossi en primer lugar y por Urribarri en segundo, hoy por hoy. Y lo que mencionaste vos sobre qué hará Cristina, es cierto, también pesará mucho.

    - El punto 9 es, ojalá, falta confirmarlo, la demostración de los límites de la estrategia mediática ante una buena construcción militante orgánica. Veremos, falta un round.

    - Me olvidé del ejemplo Menem, lo escribí de apuro este último capítulo (mal por mí), lo tenía pensado, mencionarlo, y se me pasó. Lo voy a agregar para decorarlo, y para que cuando lo pase a AP salten varios a insultar, porque me encanta cuando se enojan. De lo otro, lo hemos hablado el otro día en tus apuntes peruanos, y medio que enlaza con lo anterior. Es muy positivo.

    - Yo tanto repudio a Scioli no entiendo como no se advierte que es menoscabarse uno mismo, pues implica que uno no se tiene fé para armar una estructura capaz de sentar las bases del período histórico. Raro. Yo creo que se puede, si es necesario apelar a él, pero que a él le sea necesario contar con nosotros, y siempre suponiendo que sea un ultra neoliberal (no creo que sea para tanto).

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola Pablo
    Me pareció brillante el desarrollo que vos hiciste en toda la serie. Sí tengo una visión menos generosa con Scioli; que haya estado tanto con Menem como con Néstor y ahora con Cristina no me tranquiliza mucho: una cosa es la "fidelidad calculadora en mano" y otra es la pertenencia ideológica (perdón por la palabra) "natural" al proyecto. En mi humilde visión de las cosas, en este momento histórico se está produciendo un cambio de paradigma, en el que la única manera de sustentar el modelo es profundizando la transformación. Si no te entendí mal, no crees a Scioli capaz de animarse a una defección, a un retroceso, si la militancia está atenta; puede ser, pero creo que con esto sólo no alcanza, que se va a necesitar (más allá de los apellidos, no es que tenga nada en particular con Scioli) decía, se va a necesitar alguien que sostenga firmemente el perfil transformador, en lo social, lo político, lo económico y lo cultural. Y ahí no lo veo al gobernador. Bueno, son puntos de vista.
    Te mando un abrazo, y te felicito por el laburo: es excelente.

    ResponderEliminar
  4. Más que nada, Sujeto, se trata de que la herramienta de construcción política sea la que genere la característica de los tiempos políticos que vienen, para que todos se tengan que acomodar a esto, y no al revés. Más que estar atentos, sentar las bases de nuestro tiempo.

    Abrazo, y gracias por los elogios.

    ResponderEliminar

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: