jueves, 27 de enero de 2011

¡Tres meses, carajo! Estamos... Estaremos...

Hacen, hoy, tres meses de la muerte del tipo que me enseñó a creer en la política y la militancia. Ese al que no conocí, y frente a cuyo cajón no tuve valor de pasar a despedirme, sobre todo, porque no quería verla llorar a ella.

Ella, que habrá de cosechar todo esto que él dejó sembrado. Tallos que mañana serán robles que la rodeen.

Para defenderla, para acompañarla. Levantamos, juntos, codo a codo, la bandera, que ahora tiene tres caras (la del General, la de la abanderada de los humildes, y la de él).

Porque, ojo, ella es fuerte, pero uno la ve así, tan linda, y no da la imagen de lo que en verdad es. Ese vendaval incontenible, que tanto les molesta a algunos, que la ven y no pueden creerlo. Mejor así, porque esa imagen es el combustible, maravilloso, que potencia todos nuestros sentimientos.

Ella, que cada vez que habla me genera algo en el pecho, que me hace tener ganas de pararme, aplaudir, gritar, cantar, alentarla. Lo mismo me provocaba él.

La tarea es enorme. Pero si él hubiese podido dejarnos su última voluntad, sin dudas nos habría pedido que siguiéramos adelante. Con ella.

Y acá estamos, nomás. Que no se diga que no hemos cumplido, que no estuvimos a la altura.

Pero, cada tanto, cada mes, más precisamente, un rato, un ratito, podemos parar y recordarlo.

Este año, Cristina, cuando el jueves 27 de octubre se cumpla un año de la partida de él, ¡la puta, que vas a tener sensaciones encontradas! Harán, ese día, a la vez que un año de su paso a la inmortalidad, apenas cuatro días de tu triunfo en las elecciones presidenciales, las que te otorgarán el derecho a ser, por otros cuatro años, la presidenta del país.

(Y empezar a dejar al mandato de él al borde de caerse del podio, porque este tuyo que está por terminar es el mejor desde 1983 para acá, y no me caben dudas de que 2011-2015 será mucho mejor, así que el de él quedaría tercero. Je… Je…).

Y, que se yo, sólo vos misma vas a saber como te sentirás ese día. Pero, tranquila, de una cosa podes estar segura: al lado tuyo vas a tener a unos cuantos, como yo, que estaremos dispuesto a ponerte el hombro. Para gobernar, para que llores, o para lo que vos quieras. Pero vos mira para un costado, y allí me, y nos, vas a encontrar. Sabelo.

Néstor, te extrañamos.

Cristina 2011.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Piense distinto, con pluralidad y objetivamente, aquí: