viernes, 29 de octubre de 2010

No entienden. Nunca entendieron. Nunca entenderán

En 2003, apenas se lo proclamó Presidente de la Nación por la deserción del balotaje de Carlos Menem, Néstor Kirchner recibió un consejo/imposición/sugerencia/pedido/amenaza (cada uno elija el vocablo que mejor le parezca) de parte del establishment que se había encargado de gobernar el país desde 1976 hasta esa fecha –haciéndolo estallar en mil pedazos en 2001-, que se lo comunicó a través de uno de sus más fieles sirvientes, el (siempre muy solícito a la derecha) subdirector de La Nación, José Claudio Escribano.

“Procesismo más noventismo o durarás un año”, rezaba el documento. Ya se sabe qué hizo Kirchner con dicha bravuconada. La historia se encargó de demostrar que los amenazadores no pudieron y que el presidente ‘03/’07 tuvo razón en no hacer caso a ninguno de los puntos del escrito para el cual Escribano prestó pluma y firma.

¿Qué cosa se habrá posesionado de todos aquellos que participaron de tan antidemocrática y antirrepublicana maniobra como para creer que tendrían éxito? Seguramente la costumbre de largos, por entonces, veinte años de tipos que –haciendo escaso honor a las investidura que el pueblo les había otorgado-, o bien se les rindieron fascinados (Menem, De La Rúa, Duhalde), o bien no pudieron porque no supieron cómo hacer para torcerles el brazo (Alfonsín). Con Kirchner, por suerte para todos los que andamos a pie, sería distinto. Por primera vez desde un tal Juan Domingo, que era General, llegó a Presidente, y que años después sería emulado fielmente por un flaco desgarbado, cara de pingüino, que, como él mismo decía, vino con “la fuerza de los vientos del sur”. Vaya fuerza.

Ese flaco acaba de desaparecer físicamente de este mundo. Pero a diferencia de ese General, que llegó a Presidente, no nos deja en manos de una incapaz mental como la Presidenta que asumió en 1974, sino del mejor cuadro político y militante que hay dentro del mundo político dirigencial argentino de 2010. Una tal Cristina Fernández, o, como ella misma dice, “CFK, si te gusta más”.

No obstante lo anteriormente dicho, hay gente que nunca aprende. Apenas dos horas habían pasado desde conocido el dato oficial de la desaparición física de Kirchner, y en La Nación, reincidente el house organ de los sectores de poder, aparecía una columna del que fuera secretario privado del dictador Roberto Viola (presidente procesista en 1981), Rosendo Fraga, desde la cual se quiso ganar tiempo y espacio para las exigencias establsihmenteras, esta vez dirigidas a “CFK, si te gusta más”.

¿Cómo puede ser que no aprendan de las lecciones que da la historia? ¿O será acaso que no hay balas que les entren; que tienen los ojos tapiados a los hechos (que nunca son como a ellos les gustaría que fueran) e intentan amoldarlos a sus interpretaciones y oscuros deseos?

Dice Hernán Brienza (que de kirchnerismo sabe y mucho) que en la pareja Kirchner era (es) el pragmático, y Cristina la de la fortaleza en las convicciones. Desde la vereda de enfrente a la de Brienza, hace rato que ese buen opositor que es “Turco” Asís dice que es ella, en verdad, la que no quiere dar el brazo a torcer con Clarín. Alguna vez también el miserable de Fontevecchia dijo que fue por la Presidenta que hubo Ley de Medios, ya que a ella le resulta intolerable, como a ningún otro de sus predecesores, el no reconocimiento de sus potestades constitucionales de mando.

Las imágenes de los miles de ciudadanos despidiéndose de su líder y compañero, a lágrima pura frente a un féretro dentro del cual nadie quiere creer que él está; y de una Presidenta que, a horas de haber perdido al compañero de toda su vida en el más amplio sentido, consolaba más ella a su pueblo y a los visitantes que incesantemente llegaban a dar el último, incrédulo y sentido adiós, que viceversa, dan la pauta de la entereza de Cristina, del material de que está hecha ese roble con faldas. No lloró, no se permitió quebrarse, estuvo para consolar a los que fueron a consolarla. Capoteó aún en ese momento de mierda. Compungida, acongojada, sí, pero también conmovedoramente entera.

Aflojaba ver a Correa y a Evo, como dos nenes que perdieron a su papá. De hecho, Evo habló de una Sudamérica que quedaba huérfana. Huérfana de su primer presidente de su historia. Tenían motivos, ambos, para sentirse como se sentían. Son dos presidentes cuyas investiduras fueron amenazadas en distintos momentos, y siempre tuvieron a Kirchner al pie del cañon para defenderlos, y con ellos a sus instituciones, méritos que no puede ostentar ninguno de los autodenominados repúblicos de estas pampas, así como tampoco pueden decir que evitaron una guerra, cual sí lo hizo el compañero Jefe, que dejó su huella en cada cargo que ocupó, que nunca fue simplemente uno más. Y allí iba ella, a darles la palmada, el abrazo, la palabra de aliento. Surrealista. El sufrimiento sudamericano fue transversal, no importaron derechas e izquierdas en esta ocasión, así como no importan hace rato para defenderse entre ellos cuando los buitres amenazan.

Una verdadera PRESIDENTA, así, con mayúsculas, asumiéndose líder de la patria, y de un pueblo al cual no quiere dejar caer. Tuvo tiempo hasta para bajarse del auto que la llevaba en el cortejo para ordenar a la policía que dejara de pegarle a la gente que hacía más lento el tránsito de los restos, porque no querían dejar de despedirse.

Ni una lágrima. Algún pucherito y gracias. Y eso que hubo momentos como para quebrarse. Demasiado para alguien que, como quien esto firma, no tuvo coraje de entrar a la Casa Rosada, porque no cae (ni quiere caer) del significado de ese sarcófago, y porque le faltó lo que a CFK le sobra, para ir a verla y darle un beso, un abrazo y decirle que no está sola. Solo pudo pasar un rato el jueves, cantar la marcha, y rápido los nudos lo alejaron hacia mejores recuerdos, pues todo aquello lo derrumbaba, y cree necesario, por ello, pedir las disculpas del caso.

Estuvo, Cristina, firme en todo momento para, como dijo una chica que labura con Víctor Hugo Morales en la radio, trasladarle a Néstor cada palabra de aliento o vitoreo que se le dedicaba en cada caricia cariñosa que le hacía a ese cajón maldito, que nunca hubiésemos querido ver.

Si no pudieron con Kirchner, ¿qué demonios les hace creer que sí podrán con la Compañera Jefa? Solamente la enorme incapacidad que desde hace muchísimo tiempo tienen para observar e interpretar lo que les pasa por delante de sus pestilentes rostros. No cabe pensar otra cosa.

Les está diciendo que se equivocaron una marea humana que invadió las calles para desmentir aquello del “odio a los K”. Y uno no puede creer que corran el eje, y lo importante pase por determinar por determinar si los asistentes a Plaza de Mayo estaban o no encuadrados en alguna organización, valor ese que ya definitivamente han optado por denostar cada vez que tienen la oportunidad. Lo mismo hizo el pueblo de la Río Gallegos natal de Lupo, esa ciudad por la cual, supuestamente, “Kirchner no puede andar por la calle sin custodia”.

Les dijeron “están equivocados” los presidentes latinoamericanos, que fueron a llorar como chicos la pérdida física del que no dudaron en venir a romper el mito de “una Argentina aislada” (lo que está es bien integrada, con quienes corresponde). Lula habló de la pérdida de “para mi, un amigo; para Argentina, un gran presidente, que le devolvió su dignidad; para el mundo, un enorme estadista”. Pavadas de elogios de parte del que suele ser mentado como “un hombre muy distinto a Kirchner”. Se nota.

Les escupen en la cara las madres y abuelas de la plaza, que lloran su hijo “treinta mil uno” sin importar sus propias divisiones internas. Esas madres que, según ustedes, son utilizadas con fines políticos, como si alguien supiera mejor que ellas mismas lo que les conviene y a quien quieren. Lo lloran sin excepción. Y para ellas, también, hay consuelo de parte de La Elegida.

¿Se capta? La tesis de esta columna es probablemente burda, pero bastante simple. No esperaron ni que se enfríe el cadáver para hacer carroña. No importa. Haberles pedido que tengan respeto por el dolor humano, hubiera sido demasiado. Lo primero, el respeto, no lo conocen, solamente saben de la sumisión al poder del bolsillo. Lo segundo, comprender el dolor humano, les es sencillamente de cumplimiento imposible: No entienden el dolor humano quienes no son humanos. Con lo cual, el irrespeto del que históricamente han hecho gala para con el sentir del pueblo, no llama la atención.

Lo que, a pesar de repetido, sí que no deja de sorprender, es la increíble capacidad de cometer errores políticos (tanto de lectura, cuanto de praxis) de que adolecen. El cómo creyeron, realmente, que podían soñar con imponer condiciones a ese roble con ovarios de acero, que les respondió con la fortaleza ya mencionada. El cómo no comprenden el significado de la impresionante multitud de los más de tres días de despedida.

Florecieron las mil flores que Kirchner siempre pedía. Allí estuvieron -también- para dejar sentada una advertencia. Perón decía que solamente la organización vence al tiempo. Y Scalabrini habló de “el subsuelo de la patria sublevada”, para hacer referencia al 17 de octubre de 1945. La obra de Kirchner consistió en sintetizar ambos postulados. Los días 27, 28 y 29 de octubre (octubre de nuevo, lo que son las coincidencias del destino) nació un nuevo subsuelo de la patria, pero ya no sublevada, sino organizada. Dispuestos/as a pelear por lo suyo. La militancia de organizaciones, o la que está encuadrada sin estarlo formalmente, la que creció de modo silvestre. Hicieron carne que, de Kirchner, solamente se fue el cuerpo, porque sigue viviendo en las banderas que, como las evitistas, serán tomadas por más de doscientas almas, que dijeron "presente", y que son la guardia de CFK, la que conducirá a la victoria.

Todos, absolutamente todos los que estuvieron en el adiós histórico, a más de los ojos hinchados y rojizos por las lágrimas, dijeron que se hacían presentes para agradecer algo, cualquier cosa, por chiquita que sea. Fue la mejor demostración de cuanta razón tiene la Presidenta cuando habla de que este es "el Gobierno de la devolución de derechos".

Deberán pensarlo mil veces y más (en el hipotético caso que les toque gobernar, a cualquiera de los integrantes de la Unión Democrática 2.0) antes de intentar lijar, siquiera, un solo ladrillo de lo edificado por el kirchnerismo en estos años. Se despertó el pueblo, señores, a tomar nota se ha dicho. De aquí el odio que les generó siempre este proyecto nacional y popular, que nunca les robó nada, pero del cual siempre les resultó insoportable su desfachatez, irreverencia y rebeldía para con lo establecido, la resignación y el posibilismo.

Saben que el marco de discusión (y con eso profundización democrática) que abrió esta pareja que nos convocó a los sueños y al amor (desde su propia historia de amor), implica la certera posibilidad de que entren en cuestión sus valores, símbolos e intereses de clase.

Los Kirchner no inventaron ni la crispación ni las divisiones, simplemente las evidenciaron, las pusieron en agenda, permitiendo que se procesen en el marco de la democracia. Allí donde, quizás, hipótesis que le surgen a uno, sienten o saben con certeza que llevan todas las de perder.

Y saldrá, toda esta militancia, orgánica e inorgánica, a dar la batalla. Dando todas y cada una de las discusiones, en todos y cada uno de los espacios, frente a todos y cada uno de los interlocutores. No hay resquicio que dejar al azar. Comprendan, señores, que de todo ("todo" es "campo" '08 y elecciones '09) este movimiento siempre salió fugando hacia adelante.

¿Creyeron que muerto el perro Néstor se acabaría la rabia? Malas noticias para sus boletines. Renació la juventud, y eso es posibilidad de rebeldía, de un cambio que no desean. Lo mismo les pasó cuando en 1955 creyeron que echando a Perón del estado, y cortando "el expendio del chori conurbanero y el tetra, la sidra y el pan dulce", se terminaba el peronismo. Pasaron más de cincuenta años, y doscientas lucas de tipos en la calle les demuestran que no aprenden más. Y ahora ese pueblo que odian, gloriosamente heterodoxo y transgresor, que descree de las reglas que siempre les impusieron, está para más: Para ser sujeto y herramienta de la defensa de los cambios que logró desde '03, y de consecución de los que le faltan por lograr.

Córtenla con las hipótesis y las especulaciones: Será Cristina. Es Cristina. Ni se les ocurra rozarla, tan siquiera. Guay de ese día, si llega. “Ni lo intenten, el futuro es nuestro”, dice un dicho. Lástima que eso ustedes no lo entienden. Nunca lo entendieron. Nunca lo entenderán.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Se va sin irse

“¿Y este tipo con esa cara quiere ser presidente?”. El autor de esa frase fue quien esto escribe. Corría el año 2003, y yo por entonces era un nene de, apenas, 16 años. No votaba, claro, pero era curioso por la política desde hacía, por lo menos, seis o siete años.

Peronista desde chiquito, por lo que me contó mi abuelo, primero, por sentimiento y razonamiento, que son inescindibles, después.

Claro, yo no votaba, tenía pocos lugares a partir de los cuales expresarme. No votaba legalmente, porque desde siempre en la escuela secundaria a la cual fui, para cada elección se realizaba un simulacro donde todos los chicos y las chicas practicábamos ciudadanía.

Me tocó en 1999, y opté por Duhalde, porque ya desde chiquito yo le tenía bronca a Menem. Me tocó en 2003, y estuve con Rodríguez Saá, ese Adolfo que por entonces parecía nacional y popular. En el colegio, como en el país, hubo balotaje, sólo que allí fue entre El Adolfo y Néstor. Ganó el que, por entonces, era el mío.

Sí me gustaba Cristina, la veía interesante cuando por televisión miraba las sesiones del Congreso. Y, por supuesto, me cabía mucho el hecho de que el menemismo la haya rajado del bloque. Pero no me gustaba Kirchner, no me terminaba de cerrar. Cuando a uno alguien no le cierra nunca sabe bien por qué es, pero así era.

Va de suyo que una vez que se supo entre quienes sería el balotaje verdadero, me puse detrás de él. Pero era, todavía, por descarte. Y hoy me pregunto cuando fue que me hice kirchnerista.

Puede que haya sido el día de su asunción, porque su primer discurso me impactó muchísimo, me pareció que era alguien que hablaba distinto a todos los demás. Nunca le había prestado atención, y de pronto me sorprendía.

Puede que haya sido su primer día de gestión, cuando viajó al interior a desactivar, en persona, un conflicto docente para que se pudieran iniciar las clases.

Puede que haya sido el día que ordenó descolgar el cuadro de Videla, derogar las leyes del perdón, impulsar los juicios a los genocidas. O cuando decidió empezar a tomar por las astas el toro de la deuda externa. Tantas veces había alzado mi precoz opinión en las aulas contra los milicos y contra la deuda, que sentí que tomaba mis banderas, aunque yo no sabía, exactamente, qué era una bandera.

Seguramente influyó decisivamente en mi decisión el hecho de que tuvieses tantas ganas de darles un lugar importante a las madres y las abuelas, que recordases con tanto énfasis a los desaparecidos.

O la valentía. Te animaste post 2001, nada menos. Reconstruiste la autoridad presidencial, el país, la economía, la Corte… tantas cosas. Las paritarias, el Movimiento Obrero Organizado que renació, el fifty-fifty, el trasvasamiento generacional, los DDHH como política de estado, la integración latinoamericana. Hiciste por los que menos tienen, como pedía Eva, eso lo dice todo.

Ya en 2005 me tocó votar en serio por primera vez en mi vida: Cristina Senadora, decía mi boleta. Y ahora sí que ya era partidario del proyecto.

Empecé a sentir que la gente no eludía más, como hasta hacía muy poquito, las charlas sobre política. Y que, además, había dejado de ser “un tema de grandes, como me decían tiempo atrás para frenar mi irrespetuosidad: No correspondía que un chico hable de política. Hasta que llegó él, y me envalentoné.

Y empecé a leer, a familiarizarme con el vocabulario rosquero, a debatir, a cantar la marcha fuerte, a leer el presente con la perspectiva de la historia y viceversa, a entusiasmarme. Mi querido Club Atlético Independiente dejó de monopolizar mis sentimientos de pertenencia.

Sentí que había allí un tipo que parecía que me leía el pensamiento, y hacía todo lo que a mí me gustaría que se hiciera. Ya sé que es narcisista y vanidoso lo que digo, pero no estoy más que sincerando lo que verdaderamente sentía con Néstor como presidente. No se explica, se siente. Como el peronismo. Porque él fue un peronista de raza.

Me acuerdo aquella cumbre de la OEA en 2005, histórica, cuando lideraste el rechazo al ALCA. Estaba, para mi suerte, solito en casa. Me devoré tu discurso, cuando con mucha elegancia, estilo y respeto lo mandaste a Bush a freír churros en su propia cara. Y cuando terminaste me saqué la remera y empecé a dar la vuelta olímpica alrededor de la mesa del comedor de mi casa al grito de “dale campeón”, “que lo vengan a ver, estos yanquis de mierda son todas putas de cabaret”, “mirá, mirá, mirá, sacale una foto, se van para el norte con el culo roto” y “alca-alca- al carajo”.

Así viví estos más de siete años en que marcaste la vida política. Para bien o para mal abriste un marco de discusión, debates que parecían vedados. Y eso ayudó a la democracia, porque podrán no gustarle, a muchos, las cosas que hiciste en ese marco ahora abierto, pero antes ni podían, esos que se te oponían, ni siquiera alzar sus voces sobre determinados temas. Tanto que ordenaste que a nadie se lo tocara cuando salía a la calle, aunque fuera a putearte.

En 2007 otro voto por Cristina. Y desde ese día hasta hoy fue una constante de estar todos los días, como pude y desde donde pude, siempre al pié del cañón. Para bancar, porque creía, creo, perdón, en este proyecto.

Y sufrí con lo del “campo”, y gocé con lo de las AFJP. Y casi lloro cuando nos ganó Roiter el año pasado, pero al toque ya tenía la sonrisa en la cara de vuelta, dibujada por La Ley de Medios y la Asignación Universal.

Y es que toda esta historia fue un constante ir y venir, vivificante, emocionante, a veces agotador. Contradictorio, por supuesto, como todo en la vida. Sincero. Valiente. Movilizador. De grandes aciertos, y dolorosas equivocaciones.

Este año me asusté en febrero. Saliste.

Y te designaron Secretario General de UNASUR, y se me llenó el pecho de orgullo. El primer presidente de Sudamerica en su historia, como acertadamente dijo Evo Morales aquel día. Otra cosa que siempre había yo deseado: La patria grande sudamericana de San Martín, Belgrano y Bolívar. Lo hiciste muy bien en tu corta etapa, ¡frenaste una guerra!

Últimamente venía viendo que en mis discusiones con opositores se te estaba empezando, muy de a poquito, a valorar más. Tu obra, tus ideas, tus convicciones, tus batallas: ¿Ves? Recuperaste eso, también. Batallas. ¿O un país como Argentina no necesita “batallas” en vez de “consensos”? Para mí, sí.

En septiembre estaba en una fiesta de disfraces, prendí un segundo la TV, y vi que estabas internado, de nuevo. Me asusté, de nuevo. Disfrazado como estaba me quedé un rato siguiendo las noticias, hasta que llegó la tranquilidad. Y saliste, de nuevo.

Hace dos semanas, así y todo, con mis amigos “consensuamos”: No todos te habrían votado en 2011, pero sí todos reconocían que había un camino, que iniciaste, y que había, hay, que mantener.

Anoche, cenando con esos mismos amigos, uno de ellos, Bubu le decimos (mucho no te quería -como muchos otros de mis compadres, la verdad-, y a Cristina menos, pero es mi amigo, así como no te quiere casi ninguno de mis familiares más cercanos; mamá y papá, sobre todo, mi tío que siempre me pelea, pero tengo lugar para todos, soy así), me preguntaba si ibas a ser candidato vos o Cristina: Yo (que la quiero más a ella, discúlpame), dije, sin dudar, “Cristina”. Íntimamente sentía que algo bien no andaba. Presentimiento, quizás, a horas de que te nos vayas, aunque nunca lo llegué a pensar así.

Esta mañana estaba estudiando Sociedades Comerciales, tengo parcial el lunes. Bajé a cambiar la yerba del mate, y escuché por radio que estabas internado. No quise prestar atención. No dije nada. Mudo. Un rato después, mientras seguía leyendo, mi viejo me dio la noticia. No pude seguir leyendo, aunque quise porque lo que no quisiera es estar prestando atención a una noticia que no puedo aceptar, no quiero aceptar. Esta vez no pudiste salir.

Este año la vida en riesgo me anduvo dando vueltas demasiado para mi gusto. En julio casi me mato en un accidente automovilístico del que me salvé por milagro. Hace un mes, con Romina Yan se fue una parte de mi infancia. Y ahora esto. Son, con todo, lecciones de la vida, que te ayudan a crecer.

Miro la televisión y veo las caras tristes de quienes quiero ver. Pobres, laburantes, pibes que como yo le tomaron el gustito a la política, clase media progre que banca desde siempre.

Fuiste el militante, el rosquero, el que combatió las corporaciones, el que de una vez por todas por fin se le animó a Clarín, el que recuperó el peronismo tradicional y lo reconcilió con su militancia tradicional, el de todos los defectos que ya no vale la pena mencionar, el de todos los logros que acabo de enumerar.

Militante, otra cosa valiosa que supiste recuperar. Moriste en tu ley, porque entre pelear para sostener las banderas y tu vida elegiste lo primero. No claudicaste, y eso te hará inmortal, vas a ver.

Compañero Néstor: Intendente, Gobernador, Presidente, Jefe del peronismo, Diputado, Secretario General de UNASUR. Patriota.

Entraste en la galería enorme del país, de Sudamérica, y, claro, del movimiento: Con Evita, con el Bebe Cooke, con Cámpora, en fin con tantos que es imposible recordarlos a todos. Con el General, también, por supuesto, que como ya te dije, seguro te va a felicitar, porque fuiste de los suyos verdaderos.

Y dejas un inmenso legado. Que está ahí en la Plaza, me acuerdo que en 2006 dijiste “volvimos a la Plaza”, la querías mucho, y todos los que están allí te querían a vos, como yo: Organizaciones sociales y piqueteras, sindicatos, líneas internas, partido, partiditos, agrupaciones de todo tipo, los blogueros rentados, las madres y las abuelas. Todo lo cual demuestra que nada de lo hecho resultó en vano, que nada ha terminado, que todo está en marcha, porque todo está por hacerse, y Cristina nos necesita más que nunca para seguir adelante.

Cuando saliste de la segunda Cristina dijo “hay Néstor para rato”. La puta que tenía razón. Te fuiste, pero seguís entre nosotros. Estás ahí, en los que están en la Plaza. Trascendiste, que no es poco.

¿Por qué, carajo, por qué?

Puta madre.
Puta, puta, puta, puta, puta madre.
Y la concha de la lora, mierda.
¿Justo ahora, cuando estaba todo, pero todo por hacerse?
¿Cómo se sigue?
Porque vamos a seguir, eso seguro, levantando sus banderas, las del campo nacional y popular.
Llegaste en 2003, cuando esto se hundía, sólo vos te animaste, y nos hiciste resurgir de las cenizas.
Te fuiste en tu ley, y eso te da estilo.
Fuiste un político como deben ser los políticos, a mi entender.
Diste innumerables batallas que yo quería que se dieran. Y por eso te agradezco.
Vas a estar en la galería de los grandes de este país.
Eso sí: Ya que te tuviste que ir, hacelo tranquilo. Andate en paz, nomás, con el General, que seguramente te va a felicitar por tu obra, que habría sido la de él también. Fuiste, sin lugar a ningún tipo de dudas, uno de sus mejores discípulos, si no el mejor.
Hasta la victoria, Néstor.
¡Y fuerza, compañera Presidenta! ¡Estamos con vos, firmes, más que nunca, no te vamos a dejar sóla!
Que lo parió...

martes, 26 de octubre de 2010

Utilizaciones

El asesinato de Mariano Ferreyra obliga, o debería obligar, a ser mesurados en el análisis, cosa que no se lo utilice de manera que implique una falta de respeto a sus familiares y amigos, para quienes no cabe más que un envío de condolencias, fuerzas y abrazo a la distancia. Se impone no especular con las particularidades del caso, en orden al respeto por el que se aboga ut supra, pero no es precisamente la tesitura que rige por estos días, de ningún lado que se trate.

Para el Gobierno, cabe la obligación de dar con la verdad del caso y dar la discusión que merecen determinados sectores del sindicalismo que mas restan de lo que suman, aun cuando los implicados en el asunto forman parte de sectores con los que se tiene, no alianzas explicitas, sino mas bien un tenso respeto mutuo, un "no te toco si no me tocas vos a mi", que se acaba de probar a todas luces inconveniente. Marcarlo implica reafirmarse en la defensa del proyecto, toda vez que se cuestiona a aquellos que en realidad no lo representan verdaderamente.

Va de suyo que no es para cualquiera la cosa, que el compromiso con esta batalla debería ser transversal y no lo es, porque es fácil cargar el fardo y los costos del mismo al que lleva la responsabilidad de gobernar, pero no quita que hay allí un debe, un déficit, y bastante importante.

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No obstante lo anterior, hay el derecho a desconfiar del vomitivo uso que del asesinato de Ferreyra se esta haciendo. Y que implica una cosa bastante fea, a la altura de los pecados del oficialismo gobernante en la materia. Ni Moyano ni el kirchnerismo son Pedrazza, ni cerca están de serlo. Generalizar, en el caso, resulta aborrecible, porque resulta que no se lo hace inocentemente, vaya novedad.

Cae casi como anillo al dedo para el establishment la salvajada de Unión Ferroviaria, justo cuando la CGT verdaderamente oficialista reventó River con mas de cien lucas de laburantes bancando el modelo que les devolvió dignidad, y, mas, en momentos en los que, a iniciativa del diputado Recalde, CGT lidera el impulso al proyecto de ley que quiere reglamentar el derecho constitucional de reparto de ganancias empresarias entre los obreros.

La lectura de lo escrito en los días posteriores al crimen da asco. Todos, absolutamente todos, se cuidan, y mucho, de dejar en claro que nada ha tenido que ver el Gobierno nacional en el hecho en particular, pero también todos, absolutamente todos, intentar unir a Pedrazza con Moyano, y a ambos con los Kirchner, y la moraleja que se pretende es "¿Vieron? Esto pasa por andar discutiendo lo que no debe ser discutido".

Oportunidad fantástica para pedir que se acabe con la "crispación" que supuestamente promovería el kirchnerismo, en función de que lo que se imponga sea el stop al reclamo de las clases populares por mejores condiciones de vida, y que lo que se imponga sea el statu quo imperante. Fabuloso. Desde que a principios de octubre la Corte Suprema de Justicia (en una decisión técnicamente irreprochable, pero que políticamente trae a Poncio Pilatos) decidió renunciar a decidir acerca de la constitucionalidad de la Ley de Medios, cosa que hará, según ordena su fallo, aquel que gane en 2011, empezó una guerra de posiciones: Primero fue con la ley para hacer quebrar al estado y promover el retorno de las AFJP, ahora con esto.

La sola (y muy probable) posibilidad de que el FPV obtenga un tercer periodo de gobierno en 2011 pone los pelos de punta a los sectores económicos dominantes -que también son "el poder"-, por cuanto implicaría la consolidación de un movimiento que, independientemente de lo que se piense de sus decisiones mas importantes, ha abierto un proceso de discusiones acerca del reparto de la torta, que es lo que molesta de el. Cuando menos, Fontevecchia tuvo en su editorial del sábado en Perfil el buen gusto de dejar en claro que Pedrazza ha recibido mejor cobijo en el “peronismo” disidente.

El resto, demasiado preocupados en demostrar que la profecía anunciada a principios de año –“Va a haber un muerto”, Morales Solá; “Me amenazaron con una metralleta”, Alfredo Leuco”- se ha cumplido, cuando todos sabemos que postulaban que en realidad el muerto saldría de entre sus filas, y no de entre tipos a los que íntimamente aborrecen. Como las alarmas por las primeras “amenazas” le chuparon un huevo, porque eran ostensiblemente mentirosas, al noventa por ciento del país, se valen de toda la mano deformadora que le pueden poner encima al crimen de Ferreyra.

La lectura de las opiniones vertidas los días posteriores en boca de los “periodistas” “independientes”, dan cuenta de la necesidad de “acabar con la generación de clima confrontativo por parte del matrimonio presidencial” –autores intelectuales del clima que favoreció el asesinato, se llegó a leer-, en función de dejar tranquilo al statu quo. Es el fondo, no las formas, lo que se critican. Y nadie, que no sean Néstor y Cristina, garantiza esa continuidad. A cargarle el muerto, se ha dicho, entonces.

Hay una ruptura en los términos de discusión política, claro está, pero eso no fue creación de los K, sino de los republicanos desabastecedores de 2008. Así, se hace difícil procesar las disputas políticas pacíficamente.

Y le guste o no a quien le tenga o no que gustar, Moyano está lejísimos de Pedrazza, porque en los `90 no transó sino que estuvo en la calle, porque denunció la Ley Banelco (donde lo menos importante era el pago de coimas), porque hoy pelea contra las tercerizaciones. Y por eso molesta, por eso se la tienen jurada, más allá de que no se trata de San Francisco de Asís.

Como en todo últimamente, abundan contradicciones, generalizaciones incorrectas, panquequismo, caradurez, tergiversaciones y paradojas por doquier. Las vocerías del establishment ahora dicen que están en contra de las tercerizaciones, cuando en verdad las utilizan, ocultan y/o apañan peor que en los ferrocarriles. El PO (como bien se dijo en el blog Yendo a menos) clama por la defensa policial del estado burgués, mientras todas sus primeras líneas, que están hace la misma cantidad de años que Pedrazza al frente de sus tropas, se quejan del uso del método que es regla de oro en el marasmo del cual se dicen devotos –la violencia-. Las clases medias “lloran” al muerto que hace rato le pedían a las fuerzas de seguridad. La CTA aprovecha cualquier oportunidad para pedir por su quiosco. Todos mienten defender a un partido al que ayer nomás estaban basureando porque el que lideraba la toma de escuelas contra el Intendente protegido. Y, lo más ridículo, ahora se llama “lucha digna” a las tomas de vías que, ¿qué tienen de diferente a las tomas que, en contra de Techint y Clarín, pero por los mismos motivos que protestaba el PRO en los trenes, promueve Moyano, calificado por ello de patotero?

Es un uso tanto o más deleznable que el hecho en sí mismo la utilización del mismo, no en clave política, que eso de última podría traer consecuencias beneficiosas -¿O Menem no usó lo del soldado Carrasco para su beneficio personal pero eso igual trajo cosas buenas? ¿O alguien tenía, hasta el segundo previo al disparo, las tercerizaciones en agenda?-, sino en orden a robustecer negocios.

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Bienvenidas sean todas las discusiones acerca del tema que sea que se quiera dar. No a correr a este oficialismo por izquierda, “por todo lo que no han hecho en ocho años”, so pena de caer en el ridículo. ¿Qué fuerza política está dispuesta a bancar en la calle las consecuencias de todas las batallas que casi le imponen dar al kirchnerismo? Porque, de lo contrario, se estará siendo hipócrita, bien que también jugando a la política.

Y a otro perro con ese hueso de “ustedes tienen el poder”. Minga, diría Alfredo. El poder, quienes militamos acá estamos convencidos de eso, excede largamente a sólo el “Gobierno”.

Todo se puede, más que a este gobierno esas cosas no se le pueden ni se podrá exigir a otro. Pero que sea con honestidad intelectual, de asumir que nadie tiene el culo completamente limpio en esta historia. Y cuando se dice nadie, es nadie. Sin concesiones.

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Con todo, es importantísimo que la tolerancia para con asesinatos políticos haya descendido al núcleo terrestre, cual se pudo observar en la impresionante y emotiva marcha que hubo a Plaza de Mayo el día posterior al crimen. Es vital no naturalizar estas cosas, no dejarse amedrentar por ellas, así se les marca un límite a los violentos, cuyo primer paso se habría visto satisfecho si esto pasaba como una cosas más, o cundía el pánico.

Afortunadamente, se está haciendo regla aquello de que “cuando la sangre militante riega los suelos de la patria, se atenúan las contradicciones”. Enhorabuena. No es poca cosa, ya que la vida, lamentablemente, no la devuelve nadie.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Contestándole a Joaquín

En La Nación de hoy, Joaquín Morales Solá se pregunta a sí mismo: "¿Es ése el legado que el kirchnerismo quiere dejar cuando ya no esté en el poder? ¿Está resignado a que se lo recuerdo como el gobierno con menos vocación democrática desde 1983?". Veamos.

Cristina Fernández es la jefe/a de estado que a menor cantidad de DNU y vetos ha acudido desde recuperada la democracia en 1983. Además, los utiliza en el marco de la ley 26.122, reglamentaria de ambas herramientas. Es decir, lo hace en forma menos plena de lo que lo hicieron quienes se valieron del uso de DNU previa su recepción constitucional (Alfonsín y el primer mandato de Menem), o, ya incluidas ellas en el texto fundamental, aprovechándose de la mora de doce años que hubo en la sanción de la ley que la CN mandó dictar en la reforma de 1994 para dar tratamiento legislativo a la potestad acordada al Poder Ejecutivo en el artículo 99, inciso 3º (Menem II, De La Rúa, Duhalde. Kirchner pone punto final al incumplimiento constitucional en 2006, promoviendo la 26.122).

Por otro lado, desde el 24 de agosto de 2010, se ha convertido, Cristina, en la única presidenta en la historia de la República Argentina que, desde sancionada la primer constitución nacional, en 1853, ejerce su gobierno sin absoluta ninguna de las llamadas facultades delegadas.

Más aún, en el año 2009, tras la derrota sufrida en las elecciones de renovación legislativa de medio término, la actual primera mandataria promovió una ley que acotó la facultad acordada al Jefe de Gabinete de Ministros para redistribuir partidas del presupuesto nacional a no más del 5% del total del mismo.

La nueva Ley de Medios implicó una autolimitación del actual Gobierno nacional en sus potestades sobre la autoridad de aplicación de los servicios de comunicación audiovisual: Se pasó del modelo de un único interventor designado en forma discrecional por el Poder Ejecutivo, al actual, en el que se ha conformado un órgano de siete miembros en el que convergen representantes del oficialismo y la oposición parlamentaria, con más un Consejo Federal representativo de las provincias, los sindicatos, las universidades y los sectores públicos y privados de la comunicación; una comisión bicameral de fiscalización parlamentaria del cumplimiento del nuevo texto legal; y, finalmente, un "Defensor del Público de los Servicios de Comunicación Audiovisuales". En resumidas cuentas, se dejó de lado un esquema cerrado para pasar a otro indiscutiblemente implica “rodearse la manzana”, como quien dice. El proyecto Papel Prensa tiene similares intenciones.

Del mismo modo, la ley de movilidad jubilatoria, aprobada en 2008 a propuesta del Frente Para la Victoria, establece dos aumentos obligatorios y automáticos por año, atados a la salud de la economía, lo cual significa reducir la discrecionalidad de cualquier poder ejecutivo que llegue al poder, de aquí en adelante, en cuanto a otorgar o no aumentos al sector pasivo.

Por último, chicanas y subjetividades al margen, es absolutamente indiscutible que el gobierno de Cristina ha dirimido todas y cada una de las batallas que planteó en el seno del Poder Legislativo (donde actualmente es minoría). Cualquiera sea el conflicto –político, económico y/o social- que uno quiera recordar del actual período (125, Aerolíneas, AFJP, adelantamiento de elecciones, Ley de Medios, matrimonio igualitario y demás), se procesó mediante el libre juego de las instituciones.

No olvidar, por último, la enorme cantidad de fallos judiciales que han habido en contra de las más variadas decisiones que adoptó CFK (uso de reservas, remoción de Redrado, Ley de Medios, grilla de TV, entre muchas otras), y la reducción de discrecionalidad en la potestad que la CN otorga al ejecutivo para la designación de ministros de la CSJN en que incurrió -sin estar obligado a ello, en 2003- Néstor Kirchner, quien, además, también renunció (en 2006) a completar la integración del cuerpo con afines, optando, en cambio, por proponer la reducción en la cantidad de miembros del mismo.

A la luz de lo expuesto, cada cual podrá sacar sus propias conclusiones, y elaborar, luego, las respuestas que mejor considere a las preguntas retóricas que se formula Morales Solá, y que se reproducen en el inicio de este post.

¿Qué hay de nuevo, turco?

Dado el contexto de urgencia en medio del cual asumió, sería injusto evaluar la tarea de Antonio Mohamed más allá de dos únicos aspectos, desde ahora y hasta el final del año: El anímico y el táctico.

En cuanto al primero (el anímico), y como aunque lleva dirigidos, apenas, tres partidos, dos de ellos –Racing y Defensor- eran de tremenda relevancia –máximo rival y pase a cuartos de final de la Sudamericana-, ya cabe felicitar al nuevo DT. Se nota mayor compromiso, voluntad, garra en el equipo. De hecho, sólo acudiendo a la mejora en esos ítems uno puede explicarse el 1-0 a la Academia y el 4-2 a Defensor. No existen razones futbolísticas a las que apelar.

Nada menor haber obtenido los triunfos que se obtuvieron teniendo en cuenta la lastimosa situación en la que se estaba a la finalización del ciclo de Daniel Garnero.

Yendo a lo táctico, se sabe que turco adhiere al 3-5-2. Bienvenido sea, si considera que eso será lo mejor para Independiente y si es lo que él mejor sabe hacer. Salvo en la derrota frente a All Boys (partido que, por otro lado, usó para probar jugadores, por ejemplo largó a Matheu a la cancha después de más de siete meses de inactividad, lo cual suaviza el duro 1-3), aún no ha desarrollado su esquema favorito. Enhorabuena, jugar con tres atrás requerirá de tiempo.

Hasta acá, tenemos una línea de cuatro mentirosa, con un central de “4” y Mareque yéndose constantemente a sumar al medio, por el centro. Un mediocampo con dos bien abiertos (Cabrera por derecha, Rodríguez -soltándose más- del otro lado), Godoy de tapón, y ahora la novedad de Fredes de doble cinco desprendiéndose para armar juego. Y Silvera y Parra arriba, intentando sacar petroleo de los pocos balones limpios que les llegan.

Los sutiles movimientos que mencionamos de Mareque y Patito respetando poco la posición inicial, son los esbozos de lo que se viene. Pero hay que ir de a poco. All Boys y varias desatenciones ante los uruguayos dan la pauta de que el camino a transitar requiere de paciencia y muñeca. Habrá que ver.

Por lo pronto, la remontada a Defensor, un duelo que varias veces pintó muy desfavorable, ilusiona. Algo de la histórica pero hace tiempo relegada mística copera se dio una vuelta por el Libertadores, se la extrañaba, que no se corte. Pero, vale la pena reiterar, que todo sea en su justa medida. No cabe la euforia desmedida cuando, todavía, de juego se ha visto más nada que poco.

Hay sobre donde construir, se consiguieron cosas valorables bastante rápido, más no se podía pedir.

Un pedido solito: Humildad. Y trabajo. Bueno, fueron dos. No importa, no está de más ninguno de ellos, ¿o no?

domingo, 17 de octubre de 2010

"82% móvil" y el año de predominio opositor en el Congreso

“Leyes que salgan por consensos más amplios”, “debates profundos y más técnicos, alejados de la politiquería y la rosca”, “respeto por las reglas”. Toda esa retahíla de frases hechas y lugares comunes inundaban el discurso opositor los días previos al cambio de correlación de fuerzas en el Congreso acaecido en diciembre del año pasado. Desde los relatos, como el de quien habla, que defienden al gobierno de la presidenta CFK, se advirtió que todo aquello era puro marketing, y que lo que en realidad guiaba el accionar opositor era la intención de erosionar la legitimidad del oficialismo gobernante.

Pues bien, los sucesos recientes (la aprobación en el Congreso del proyecto de ley que buscaba el desfinanciamiento y posterior quiebra del sistema previsional y del tesoro nacional en lo que bien podría haber significado la preparación del terreno para la instalación de discursos que propusieran el retorno del sistema de capitalización individual, y entonces la muy sensata posterior observación del mismo en su totalidad por parte de la Presidenta), creemos que nos dan la razón.

Muy probablemente esta haya sido la última discusión grosa del año en el Congreso, ya que no quedan proyectos sensibles a la vista, y a más de eso el oficialismo ha dejado en claro que no tendrá mayores problemas con un hipotético intento por parte del Grupo A de dejar al país sin presupuesto en 2011, reconduciendo el del presente período. Un análisis a vuelo de pájaro por lo que fue la praxis opositora en las distintas discusiones que se sucedieron durante 2010, permiten derribar, una tras otra, todas las citas que encabezan el presente post.

El senador cordobés Luis Juez cuenta, entre sus virtudes, con bastante de sinceridad. “A nosotros no nos une el amor, capaz el espanto”, dijo el día de la trunca sesión preparatoria en el Senado, el día en que se pretendió instalar que el hecho de no dar quórum en el Congreso constituía un delito. “Si nos saltamos algunas reglas es lo de menos, lo importante acá es que se puso la discusión en agenda”, espetó cuando en la cámara alta se aprobó en forma inconstitucional la modificación de la Ley del Cheque. El último miércoles, debatiendo el “82% móvil” –tal el nombre que se le puso al intento de hacer quebrar al estado-, tuvo el tupe de reconocer que a lo que estaban por aprobar, en esa forma el sistema previsional no lo aguantaba. El vicepresidente opositor dijo algo similar: Poniendo el carro delante de los caballos, votó a favor del lamentable proyecto que sirvió para jugar demagógica e insensiblemente con las necesidades de clase pasiva, “y el financiamiento después lo discutimos” –algo así expresó en su fundamentación, “a confesión de partes…”-, cuando en realidad las discusiones deberían haberse dado al revés, siendo que el cumplimiento del proyecto se estipulaba en treinta días, y los recursos extra a los que hipotéticamente se quisiera haber acudido, habrían tardado mucho más en empezar a ser percibidos. Ni hablar de contribuciones patronales, no sea cosa que se les enojen sus jefes, los sectores de privilegio. Si realmente hubiesen querido encontrar fuentes de financiamiento alternativas para redistribuir hacia los ancianos, tenían, se vio luego, capacidad para imponerlo (hace mucho, por ejemplo, plantean la necesidad de crear determinados impuestos -renta financiera, juego-, con un año de mayoría parlamentaria ni proyectos que lo insinúen han presentado). El supuesto centroizquierda lo planteó tímidamente en Diputados, para acabar agachándose ante la derecha mayoritaria, otra vez, como durante buena parte del año, confirmando que su orientación ideológica lo és solamente de la boca para afuera. O sea: "Yo me llevo los laureles de la creación del derecho, vos peleate con todos y carga los costos de hacerlo efectivo". Y esto, sin entrar a decir que, lisa y llanamente, el proyecto iba en contra de lo estipulado por la ley de administración financiera, en cuanto a que cualquier proyecto de gasto que se plantee por fuera de lo previsto en el presupuesto, debe, obligatoriamente, indicar a cuanto ascenderá el mismo, y con qué será cubierto. Pasa a un segundo plano si había o no con qué solventar la propuesta: Lo cierto es que deberían haberlos especificado y no lo hicieron.

Todo lo sucedido en torno al “debate” por el “82% móvil” es un buen resumen de lo que resultó el año en que el kirchnerismo perdió el control del poder legislativo. Desde Segundas Lecturas participamos de la tesis que rezaba que Resto del Congreso buscaría que Cristina tuviese que vetar una ley por semana. Resultó que fue tan amateur el modo opositor de conducirse, que recién en octubre lograron hacer pasar por ambas cámaras un proyecto que verdaderamente molestase al oficialismo.

Antes, todos fueron fracasos. Motivó ello, por un lado, de desinteligencias propias: El reparto de comisiones ocupa el uno del ranking en este ítem. Nada de lo decidido en lo que tiene que ver con la conformación de comisiones reflejó, a fin de cuentas, los verdaderos niveles de representación política existentes en el pleno de las cámaras. Se votaron repartijas de lugares en función de privilegiar la construcción de una alianza que no existía en términos ideológicos. Los proyectos pasaron las fases previas con una facilidad tal que no se condecía con lo que después era la aceptación de los mismos en las discusiones ampliadas. Como todo se trataba no de otra cosa que de buscar derrotas políticas del oficialismo, se dejaba la tan mentada “construcción de consensos” para la discusión general. Al kirchnerismo, injustamente subrepresentado pese a ser por lejos el bloque con más legisladores propios (en ambas cámaras supera por más del doble de integrantes a su más inmediato perseguidor), no se le permitía meter bocadillo en el diagrama de temarios. Luego, “la” oposición, que no era el tal “la”, dado la híper diversidad opinológica de que estaba integrada (aparte de las divisiones internas que implican intentar unir en el plano nacional a quienes en sus terruños son rivales), no podía garantizar quórum pese a ser “número” en los papeles, y el culpable resultaba ser, como no podía ser de otra manera, el oficialismo, al que insistentemente se acusó de no prestarse a sesiones en cuyas confecciones no le era permitida la más mínima opinión. Como si estuviera obligado a prestarse a su propia derrota y sin poner condiciones.

No valen las comparaciones con lo que el FPV hacía cuando era mayoría de verdad: Siempre tuvo lo necesario para imponer la puesta en agenda de las discusiones que le interesaban, la habilitación de las sesiones, y la aprobación sin cambios de sus iniciativas; el Grupo A este año, no. Y el del Congreso, bien dicho está que es la mejor expresión de la democracia representativa-republicana, es un ámbito que procesa diferencias mediante mecanismos de mayorías, y punto. Si Resto del Congreso no pudo procurárselas, no le asiste razón en sus acusaciones al kirchnerismo, pues si quería hacerse de su concurso para “hacer funcionar las cámaras” (en realidad funcionaron durante todo el año, que los distintos temas no muevan interés a ser debatidos no implica ausencia de funcionamiento de las mismas), debería haberlo negociado. No pudo hacerse eso porque desde hace mucho participa de discursos dominantes que sostienen que el kirchnerismo es una enfermedad que debe aislarse, con lo que cualquiera que ose siquiera sentarse a tomar un café con él cae inmediatamente en desgracia.

Por otro lado, hasta que se presentó la ley de desfinanciamiento del estado, la agenda estuvo plagada de discusiones que no mueven el amperímetro (Consejo de la Magistratura, INDEC, los mal llamados superpoderes, ley reglamentaria de DNU, Ley del Cheque, glaciares). Estéril la hipótesis inicial –un veto por semana, desgaste sin prisa pero sin pausa-, y con el reloj de las sesiones ordinarias en tiempo de descuento, se optó por intentar cargar todos los costos en un solo proyecto, ese sí atravesado por demandas sociales de larga data y sobrada justicia, pero que nunca formó parte de las plataformas del Grupo A, y, paradojalmente, presentado por quienes durante toda su vida participaron del desquicio al sistema previsional, y no acompañaron ninguna de las medidas que este Gobierno -el que más hizo en la materia desde 1983- viene tomando para reconstruirlo (inclusión de 2.500.000 tipos que nunca se hubiesen podido jubilar, estatización de AFJP´s, movilidad jubilatoria), una reconstrucción que, se quiera o no, será lenta, pero que, así y todo, lo tiene como el más igualitario y amplio de Latinoamérica. Pero se lo hizo tan mal, tan con malas intenciones, que todo derivó en la agitación fallida de una discusión que, hay que admitirlo, hace falta dar. Veamos.

Al kirchnerismo, que sólo por citar algunos ejemplos, logró la aprobación en el Senado de la estatización de las AFJP por 46 a 18 y de la Ley de Medios por 44 a 24, se lo solía acusar de no procurarse “grandes consensos en temas que así lo requieren”. Optamos, para el caso, por dos casos en los que casi se llegó a los dos tercios de voluntades -63% y 61% del total, respectivamente- los que impiden eludir vetos (bien dijo al respecto Jorge Yoma que es ese el número que implica una verdadera mayoría opositora, por cuanto el presidente es como si fuese un legislador más, con el que se debe acordar se quiera o no, porque está constitucionalmente dotado de la facultad de opinar sobre los proyectos que surgen en el seno del legislativo): ¿Cuánto más consenso que eso es necesario para los autodenominados adalides de la república? Los únicos dos éxitos opositores en el período de Cristina –retenciones móviles y el del otro día- fueron lastimosos: Rasguñaron sendos empates senatoriales (gracias a las amenazas a Rached por parte de ruralistas -que le hicieron torcer su voto- en la primera; gracias a que se ausentó el radical catamarqueño Oscar Castillo, contrario al "aumento" en las jubilaciones, en la segunda) y se hicieron del triunfo gracias a los dos únicos votos de un vicepresidente en contra de su gobierno que registra la historia del país. A propósito de la nueva defección de Cobos para con la plataforma que le otorgó legitimidad al ser electo, nótese la siguiente paradoja entre las tantísimas ya mencionadas: Al rechazar la 125, Cleto manifestó que no servía que una ley saliera tan forzada, porque de haber nacido lo hubiera hecho por apenas un voto de margen. ¿Y ahora no salió forzada, casi pidiendo permiso? Pero, claro, desde los grandes oligopolios mediáticos se ensalzó a ambas como momentos de éxtasis republicano y se las instaló como decisiones dotadas del acuerdo de todo el mundo.

Y bien podríamos dejar de lado, por lástima y para no apabullar, los cuasi nulos acompañamientos que en las calles hubo para ninguna de todas las esperpénticas iniciativas que presentó Resto del Congreso a lo largo del año, muy distinto a la Plaza del Congreso que varias veces supo inundar el kirchnerismo cuando planteó sus debates insignes. Proyectos, todos ellos, de poca observancia a requisitos legales y constitucionales, de los que ya hemos hablado sobradamente en Segundas Lecturas. Y que adolecieron, también, de mediocridad y derechismo explícito. Distintos senadores radicales tiraron muy disímiles cifras acerca de los costos que implicaba el proyecto. El investigador del CONICET, Damian Panigo, se encargó con excelencia de destrozar punto por punto el proyecto del “82% móvil”, sentenciando lo veraz del discurso oficial en cuanto a la ausencia de recursos para hacer frente al mismo, agregando que abonaba a la desigualdad entre los beneficiarios. Y finalizando, detalle este no menor, con que el apuro a desinvertir el Fondo de Garantía de Sustentabilidad que no se quiere imponer a los medios para desinvertir los medios que tienen en falta a los límites impuestos a la 26.522, tiene que ver con que determinados embriones del establishment que supieron hacer muy buenos negocios cuando vivían las AFJP (a las que nunca se le exigió ningún piso mínimo de haberes, ni dar cuentas de en qué invertían los fondos) pretendían volver a actuar en desmedro de lo jubilados. Y, por supuesto, quitarle al estado una herramienta impresionante que le permite dinamizar la actividad económica. Le pese a quien le pese, el proyecto era pésimo, no iba a mejorar la vida de nadie, el ANSES no hace mal uso de sus fondos (que no son "de", sino "para" los jubilados, y, además, al ANSES no le cabe unicamente responsabilidad con los jubilados, sino con la previsión social toda, en la cual el haber de los pasivos es solamente uno de varios ítems), y a "la" oposición no le corresponde andar reasignando partidas presupuestarias.

¿Por qué nadie se ocupó de invitar a ese investigador al debate en comisiones? ¿Por qué sí se invitó a Bossio, titular del ANSES, pero para nada, pues se firmó el dictamen de aprobación del proyecto al mismo tiempo que el funcionario hacía su exposición? ¿Hubo audiencias públicas abiertas y plurales como las que antecedieron a la llegada al Congreso de la Ley de Medios? ¿Por qué no hubo polémica en torno al voto "como opositor" del senador oficialista Marcelo Güinle, como sí la hay cada vez que algún integrante del Grupo A vota "como oficialista"? ¿Por qué no existe ni una sola voz respetable del ámbito académico que haya bancado la movida, como sí hubo muchos de ellos que bancaron la nueva regulación del espectro audiovisual? ¿Por qué, finalmente, quieren hacer creer que la cifra mágica, “82% móvil”, es la solución a todos los males de la vida de los jubilados? ¿En base a qué se ha establecido que ese debe ser la cifra aceptable? ¿Lo es realmente?

De respeto formal, entonces, poco. De rosca, un montón. De malas intenciones, ni hablar.

Hay, con todo, y fieles como somos a la tesitura de ver siempre la mitad llena del vaso, algo positivo. El nivel de debate se ha profundizado, complejizado, multiplicado, enriquecido. El nivel de exigencia, ídem. Y eso, no hay vuelta que darle, es porque viene precedido de avances anteriores. Es la mejor expresión de que los tiempos actuales no son para nada los ideales, pero sí son mejores de los anteriores. Ahora dicen todos que quieren repartir, más que el kirchnerismo, que no lo hace realmente ni sinceramente, aventuran, todo lo que, vaya cosa, el kirchnerismo ha acumulado. Es decir, hoy se puede repartir porque el kirchnerismo ha conseguido que haya con qué hacerlo. Y lo quieren hacer los que nunca supìeron juntarla, ni mucho menos se preocuparon por repartirla. Ajá. Todo muy coherente, honesto intelectualmente y, sobre todo, creíble, ¿como que no? Salud por eso, de todas formas.

lunes, 11 de octubre de 2010

Un nuevo capítulo en la ya aburrida zaga del "te gano con la camiseta"

La victoria de Independiente frente a Racing no hizo más que confirmar algo sobre lo cual ya existía certeza: Es la camiseta roja la que gana los partidos, y no los intérpretes que ocasionalmente conformen el once diablo. Le tira la historia encima, y ya. No se explica de otra forma el Independiente 1 - Racing 0 del 10 de octubre de 2010.

Racing no pudo ayer ante un equipo que está transitando una realidad deportiva e institucional paupérrima, que llegó al partido con menos de diez entrenamientos formales con su nuevo DT, que puso en cancha a dos delanteros entre algodones (Parra aún no del todo recuperado de una fractura en la mano; Silvera con malestares de salud varios –vómitos en el entretiempo incluidos, casi no llega al clásico, de milagro jugó los segundos 45´-).

Habilita, entonces, el nuevo fracaso racinguista ante su clásico rival en lo que es cada vez más un duelo sin equivalencias, al chicanero y fanático “no nos ganan más”. Conviene contenerse y abundar en el análisis. Para Racing, sobre todo, es una luz roja no poder con un tan patético Independiente. Racing llegó mucho, pero juega decididamente mal. No puede ni debe ser consuelo jugar mejor que este Independiente.

No hay mucho para hablar del juego. Fue un duelo que se resolvió en clave actitudinal entre dos equipos lamentables futbolísticamente hablando. Racing llegó mucho más, aun sin, vale la pena repetirlo, jugar bien. Hizo méritos para marcar, pero… se topó con un Navarro que hizo de su arco un vidrio blindado. Enorme el correntino, la mejor figura del partido, el diez le queda chico.

Independiente giró 180º en voluntad, amor propio, sacrificio. Parra, Silvera (enormes en el despliegue ante la carencia de argumentos sólidos), el enorme Godoy (el mejor de los de campo), la defensa toda (goleador –Báez, que emocionó con su festejo de amateur-, incluido), un poco de Patito, un cachito de Cabrera, un trocito de Gracián (gran corner en el gol), el buen ingreso de Gómez, pero todo, cabe insistir, medido sólo en sangre, sudor y lágrimas.

Eso, y trasladado todo al plano que mejor maneja frente a Racing, esto es, el de afrontar los clásicos como dios manda hacerlo, le bastó para estirar su ventaja frente a Racing, a la cual el mote de paternidad ya le queda chico: Le lleva veintidós partidos en el historial general, ganó los últimos cuatro y hace cinco años y medio (once juegos) que no pierde (con siete victorias y cuatro empates, primer duelo de 2005 último triunfo de la academia).

Agigantó la ventaja en tiempos calamitosos, en los que le ha ganado de todas las formas que pueda uno imaginarse: Con goleada y baile (4-0 el día del golazo de Kun Agüero), sin hacer más de lo estrictamente necesario (los 2-0 de 2006, los que se ganaron de la mano de Tolo), y ayer llenó el formulario con la primera victoria inmerecida y sufrida. Esto pesa: Racing ayer siempre lució derrotado, nunca puedo imponer la superioridad que en los papeles tiene.

Independiente no puede conformarse con lo mostrado en el inicio del ciclo Mohamed. Así, lugar común, perderá más de lo que ganará, aunque bien vale recordar que estos partidos hay que ganarlos como sea, más en la situación que actualmente vive el más grande de Avellaneda, más siendo que debutaba un nuevo DT. Servirá si se lo toma como herramienta para trabajar en lo mucho que falta habiendo ganado, sobre todo, en tranquilidad. No vale como fondo.

Lo mejor (¿lo único?) fue la comunión que mostraron los jugadores entre sí cuando festejaban terminado el partido (sobre todo Hilario y Gabbarini, el segundo de los cuales hoy se ve en el banco después de haber sido candidateado para ir al mundial y elogiado cuasi unánimemente en el ambiente). Sirve. Ahí, y en la ya mencionada mejora en el ítem voluntad, radican los méritos de Mohamed, no podía exigírsele más que eso, asumido con tantas urgencias.

Por lo pronto, es un respiro, una caricia, una sonrisa, frente a tanta pálida. No es poco en esta coyuntura. Pero no es nada más que eso, y entonces, cotejado con la enorme historia de la institución que más gloria le dio a la ciudad de Avellaneda, es casi nada.

jueves, 7 de octubre de 2010

Ni muy - muy, ni tan - tan (Algunas impresiones en torno al fallo de la Corte sobre la cautelar Clarín)

No es, el fallo de la Corte del martes que convalida la prosecución de la cautelar Clarín pero pide celeridad para resolver el fondo de la cuestión, exactamente lo que quería el Gobierno que fuera; pero tampoco es un guiño total a las pretensiones de Clarín.

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Hay, para las intenciones del oficialismo en torno a la ley, algunas buenas:

Prima facie. El fallo, decisión unánime, ratifica la plena vigencia de la ley, excepción hecha del artículo 161, exclusivamente en relación a Clarín. No es un dato menor, teniendo en cuenta desde donde partió la discusión por una nueva Ley de Medios en 2009 (retomaremos más adelante): La ley que rige los servicios audiovisuales es, ya definitivamente, la 26.522 (Considerando 5º, párrafo 3º).

Segundo. Según el jurista Damian Loreti, Clarín pidió en su demanda que se determine la inconstitucionalidad de la desinversión como tal: Ni esta, de un año de plazo, ni ninguna. Clarín no quiere desinvertir, nunca. En ese marco, la disección de cuestiones a evaluar en tres que hizo la Corte (Considerando 4º, párrafo 2º), admite como discutible, cuanto mucho, que ese plazo sea de un año, pero de ninguna manera condena el hecho de que Clarín, antes o después, vaya a tener que desinvertir. También eso lo manda al fondo.

(Y no es un tema menor, mucho se arguyó que no se podía que una ley quiera efectuar modificaciones a situaciones jurídicas nacidas al amparo de regulaciones anteriores. No hay tal: El estado tiene potestad de modificar unilateralmente en cuestiones de bienes sobre los que tiene imperio –como lo son las licencias de radiodifusión- en orden a privilegiar el interés público. Son cláusulas exorbitantes del derecho privado, en este caso el llamado ius variandi. Algo de esto dice Arístides Corti,
acá y Bernardo Licht aquí. El concepto de derecho de propiedad, tal como se lo conoce en el ámbito del derecho privado, acá, en lo que es derecho público, no corre)

Más. Lo marcó Jorge Giles en El Argentino, y ya al vuelo lo tocamos nosotros arriba. Esta discusión arrancó desde los veintiséis años que tardó en darse. Seguimos con que el debate debía aguardar al “nuevo Congreso” (para que este, funcional a los intereses de los GGEE, lo archivase). Hoy día, están colgados del travesaño: Del 41 y del 161, y gracias. Y lo destacable respecto de cuales son los artículos por los que pelea el GDA es que lo que se discute es, simplemente, dinero, intereses, poder: La versión Carrió de Clarín y Magnetto como guardianes últimos de las libertades cívicas en Argentina, da para reírse un buen rato.

Por último -y a pesar de que a muchos esto les va a pegar en un ojo-. El llamado de atención que hacen los supremos a la (mala) forma en que se vienen otorgando medidas cautelares en tribunales, es reivindicatorio de las quejas que, al respecto, viene efectuando la Presidenta CFK. Refrescante ello, viene bien para enrostrárselo a muchos que toman cada critica que se hace a los fallos (que no lo son) de “la justicia” (un exceso) como una ofensa al sistema republicano mismo.

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Pero surgen también, lamentablemente, algunos tragos amargos en los considerandos de sus señorías:

Principalmente, otorga más tiempo a Clarín, que es a lo que apuestan Magnetto y Cía. (aunque no la eternidad, pide apurar el trámite). Juegan, los clarinistas, a esperar un gobierno más amigable. Mejor dicho, a uno de los tantos subordinados espantapájaros que revistan en Resto del Congreso / Grupo A / Unión Democrática 2.0, para que les rehagan todo a su medida nuevamente. No es mala la estrategia, ¿o es descabellado suponer que cualquiera de los expectantes opositores se prestara mansamente a los deseos del GDA?

Cuando se discutía el proyecto (porque a pesar de lo que dicen algunos, se debatió y mucho) hubo en danza tres posturas distintas acerca de los plazos de desinversión: La del Gobierno, finalmente aprobada; la de FORJA, que postulaban dos años; y, por último, el proyecto de Margarita Stolbizer –de donde el oficialismo sacó varias cosas-, apoyado por los izquierdistas de derecha de Proyecto Sur.

¿Por qué es poco un año? ¿Cuánto sería bueno darles? ¿Basados en qué? No pedimos tales respuestas en los escritos judiciales, las pedimos en la calle. Otra cosa: ¿Por qué el relator de libertad de expresión de la ONU, Frank Le Rue, se cansó de ponderar –hasta en los estudios de CNN- a la 26.522, y nada se le oyó decir respecto de la cláusula de desinversión? Acusaciones de que a Le Rue le pagaron llegando en 5, 4, 3, 2…

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El fallo es técnicamente irreprochable. De eso no queda ninguna duda. ¿Pudo haber sido distinto? Para esto tampoco hay lugar a ningún tipo de dudas. El menú, bien lo dijo Mario Wainfeld, no se acotaba a sólo lo finalmente decidido por la Corte. El derecho no es una ciencia exacta. De hecho, tanto el mencionado abogado y periodista, como quien firma, hubiesen preferido que la faena se definiera ayer, definitivamente. Había basamentos legales para hacerlo sin lugar a quejas. No fue así, lamentablemente para Segundas Lecturas.

La actual conformación de cortesanos hizo –aunque, reiteramos, siguiendo la ley al pie de la letra- algo que no acostumbra: Sacarse de encima la responsabilidad. E hizo, además, política pura, y bien rosquera, el inicio del Considerando 7º es claramente demostrativo de esto: Buscaron, dicen ellos mismos, equilibrio entre los intereses en pugna. Va para los que niegan tintes políticos a las sentencias.

Lo que extraña de este fallo a quienes venimos siguiendo la trayectoria de la actual Corte, es que optaron, para terminar decidiendo lo que decidieron, por abstraerse de la realidad por detrás de las fachadas jurídicas. “La ley esta es contra Clarín”. Vaya novedad, claro que es así. La ley apunta a impedir la conformación de grupos dominantes del mercado de la comunicación. Clarín tiene un esquema de negocios claramente disfuncional a lo que debe ser la libre competencia. Ergo, la ley es contra Clarín, como lo será contra cualquiera que pueda llegar a su tamaño.

Entonces, si bien es cierto que la Corte no se aparta de lo que ha sido la tradición histórica del tribunal en materia de cautelares, lo cierto es que en los hechos, con lo fallado, se da la paradoja de que los plazos de desinversión ya están corriendo para el resto de quienes están en infracción (Daniel Vila / José Luis Manzano, Grupo Prisa, Cadena 3 de Córdoba), que tienen –todos- un volumen de negocios menor a quien más está en falta para con la ley.

El peor infractor, será aún más grande, siendo que algunos de sus competidores ya tienen que empezar a reducir su volumen, y por ende las diferencias relativas se engrosaran, al menos por un buen rato. Vaya cosa. No hacemos señalamientos, simplemente marcamos que hubiésemos preferido otra cosa. Nada más. ¿Está mal? Por decir algo: ¿Por qué prolongan los efectos de una medida que cuestionan y de la cual dicen que se mal concedió? ¿Para qué pedir modificaciones y no hacerlo por sí mismos?

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No es para tirarse debajo de un tren. Da la sensación de que la Corte quiere que el partido se dirima en los otros poderes. En ese sentido, las primeras reacciones del kirchnerismo suenan bastante sensatas. Lo concreto es que el juego está abierto. A jugar, pues, que cuando hemos jugado, hemos ganado.

(Bonus track: “En efecto, si la sentencia en la acción de fondo demorara un tiempo excesivo, se permitiría a la actora excepcionarse por el simple transcurso del tiempo, de la aplicación del régimen impugnado obteniendo de esta forma por vía del pronunciamiento cautelar, un resultado análogo al que se lograría en caso de que se acogiera favorablemente su pretensión sustancial en autos.”.

"Que por esta razón, y para evitar ese efecto no deseado, se considera conveniente la fijación de un límite razonable para la vigencia de la medida cautelar. Si el tribunal de grado no utilizara ex oficio este remedio preventivo, la parte recurrente podría promover la solicitud de la fijación de un plazo.".

Estos dos parrafitos del fallo, en especial la parte destacada en negrita, habilitan a hipotetizar que si Clarín va, por vía cautelar, a pedir de parte de jueces solícitos soluciones que, así como se las han concedido, equivaldrían a burlar la ley cual si hubieran resultado triunfantes en el fondo del litigio, es -justamente- porque saben que, si buscan aquel fondo, pierden. Conocen que no tienen razón, por eso buscan zafar de esta forma. Puede que no. Pero puede que sí. Este dueto de consideraciones cortesanas, a entender del firmante, puede leerse como un pequeño llamado de atención al el grupo. Veremos.)

sábado, 2 de octubre de 2010

Todo valió la pena

Orgullo. Eso es lo que provoca UNASUR. A la OEA la describe perfectamente el apellido de su titular: Insulza. Así reaccionó OEA ante el intento de golpe a Correa. Dos cuasi conflictos bélicos y un par de intentonas de golpes de estado forman ya parte del CV del nuevo organismo, que es mucho más eficaz que otros dotados de construcciones formales más avanzadas. No hay que irse de la OEA, para no potenciar argumentos de la gilada, basta con ignorarla, y potenciar UNASUR.

La integración regional pasa por otro lado, por la decisión de defenderse unos a otros que los presidentes sudamericanos demuestran. Entonces, la conveniencia de andar como si fuese todo un solo gran país (tal el diseño que imaginaban Belgrano, San Martín, Bolívar y demás) trasciende fronteras ideológicas: Alan García, en las antípodas ideológicas del amenazado Correa, instó parársele de manos al "gorilaje" apenas pisó Buenos Aires. En buenahora que se reaviven términos que no han muerto solo porque se pretenda olvidarlos. Ayudan, los eufemismos nublan los pensamientos.

Piñera, otro no bolivariano, recordó que hay que incluir una cláusula democrática en el tratado constitutivo de UNASUR. Compártese plenamente ese concepto, ya lo hemos señalado alguna vez también aquí. En el inciso cuarto del comunicado de los jefes y jefas de estado, el primero ya con secretario general en funciones (muy bien ejercidas, por cierto), está lo que puede ser el antecedente de la norma por la que discursivamente bregó ayer Piñera: Al que da un golpe se le corta el chorro, cualquiera sea.

“Al enemigo ni justicia”, era antes. Si este es el siglo de los alimentos, y si gran parte de la complejidad y las disputas sociales pasan en la actualidad por un índice que dice cuanto cuesta llenar el plato, bien pensado ese apartado cuarto del comunicado: Si das un golpe te quedas sin provisiones, y a ver cuanto aguantas que te salga, por hambre, el pueblo a la calle, golpista.

Que no pase más lo que pasaba antes: Volteaban a uno, el resto hacía mutis por el foro, y al rato lo golpeaban al que antes había callado. Ahora no hay más margen, no pasará ninguno. Y el que pase, se las verá negras. Los pobres analistas políticos argentinos pretenden trazar divisorias inexistentes entre los países de UNASUR, donde ninguno duda en sacar la cara por el otro.

Y no hace falta, para ello, ninguna revolución de tipo socialista a la cual ni Chávez mismo aspira más allá del nombre de su movimiento, y aún Correa llama al suyo “Revolución ciudadana”, dándole a la misma tintes cívicos, un matiz discursivo comparable a la reformulación en clave social que de la UCR hiciera Alfonsín –“con la democracia se come”-. Hoy se defiende la democracia mediante acción política integrada de la más pura.

¿Habrán de pensarlo dos veces de ahora en más? Difícil saberlo, pero esto habría que haberlo hecho ya en el caso Honduras: Estos presidentes, de las experiencias, aprenden, y corrigen, muy por el contrario de lo que de ellos quiere instalarse. Invariablemente ha sido Cristina la que siempre ha encabezado las reacciones democráticas de UNASUR: Curioso, es la dictadora montonera y prostituta la que lidera las reacciones en clave de defensa de la democracia y la institucionalidad en la región.

La patria mediática en Argentina brilló por su lamentable cobertura del intento del golpe, al cual, para empezar con las barbaridades, calificaron de “rebelión policial”, eufemismo que lo puso casi a la altura de un reclamo gremial. Lo que ocurrió fue un intento de remover a Correa, punto. Y en esto no hay matices ni grises posibles. El hecho debe ser condenado, la democracia es Correa, defenderla es defender a Correa. Pero en las ediciones de viernes y sábados de algunos medios gráficos como Clarín, La Nación y Perfil se dio lugar a execrables personajes que intentaron una justificación de la intentona golpista.

Es el discurso que se intenta, no sin pocas dificultades: A gobiernos como los que actualmente hay en Ecuador (o Argentina, Venezuela, Paraguay, Bolivia, en todos ellos hubo movimientos de similar tenor en los últimos años) está justificado, sino removerlos de sus bien ganados cargos, pegarles un susto cuando menos, y que empiecen a gobernar de otro modo. Ahí anda Lula también soportando presiones, denuncias de corrupción y demás operetas mediáticas a las que ha sabido apuntar tendientes a erosionar el poder del PT.

Desde el martes por la tarde-noche, y durante buena parte del miércoles, las señales de noticias condicionaron su programación por la muerte de Romina Yan, noticia muy amarga, por cierto. El jueves por la noche, mientras en Ecuador se caía la democracia, en TN Nelson Castro hablaba de… ¡“lo mal que están las rutas en Argentina”! Y al rato abrió el programa de Blanck y Van Der Kooy, con De Gennaro en el estudio.

(Digresión: Días pasados, quien escribe le dio duro a De Gennaro. Se reafirma en lo antes dicho. Es fácil ser sindicalista a la manera en que elige serlo de De Gennaro: Gozando de las luces de los flashes de una de los máximos símbolos de los sectores patronales con los cuales De Gennaro debería pugnar, tirando paredes con sus interlocutores. Y calentito y cómodo en un estudio de TV, mientras tanto agrupaciones de diversos colores políticos ponían el cuerpo en la embajada ecuatoriana y frente a la cancillería para hacerle el aguante al gobierno de un país hermano con el cual De Gennaro dice coincidir ideológicamente –sólo lo dice, vistas sus actitudes-. Así es fácil ser de izquierda combativa. Bien apuntaba Scalabrini Ortiz lo raro que le parecía los lugares de privilegio que el diario La Prensa les daba a los integrantes del PC y el PS –los Ghioldi y Palacios, que después serían servidores de la dictadura de la fusiladota-: Era porque ellos practicaban un denuncismo que a las patronales de entonces no les molestaba, no afectaba sus intereses: el yankee, cuando Argentina era por entonces expoliada por Inglaterra a la que Scalabrini sí sabía poner en problemas con la cuestión de los ferrocarriles, lo cual le valía ser silenciado. Igual que en la actualidad De Gennaro, un sindicalista soft que a nadie molesta, y de paso, dándole cámara se pretenden mostrar amplios).

Es difícil saber con exactitud las motivaciones que hayan podido tener quienes quisieron voltear a Correa. Ecuador es un país que viene de muchos años de inestabilidad gubernamental (Bucaram, Mahuad, Lucio Gutiérrez –presunto, o más bien muy probable, instigador de toda esta maniobra-, todos debieron finalizar sus mandatos anticipadamente de 1997 a 2004). Inestabilidad a la cual recién le puso freno la excelente tarea que está llevando a cabo Rafael Correa.

En Sudamérica hay matices entre sus gobiernos. Pero el fondo es el mismo: Ensanchar los márgenes de poder del estado en función de liberarse de las presiones corporativas condicionantes de la democracia. A eso se lo pretende caracterizar como autoritarismo. Y en base a ello, acciones como las del último jueves: Algo habrán hecho, se merecen lo que les pasa. Un golpe se justifica si un presidente milita en el campo nacional y popular, lo que hoy ocurre en Ecuador ya lo vivimos en Argentina en 2008, aunque aquí tampoco -por suerte- llegó la sangre al río.

Lo concreto, visto como finalizó todo, es que en Sudamérica, todo está mejor que antes, todo ha tenido sentido, finalmente.