martes, 31 de agosto de 2010

Que no copen la parada Reloaded (Sobre Papel Prensa v. I). Poniéndolos en la disyuntiva.

Cuando se discutía la Ley de Medios sostuvimos que la tenían muy difícil aquellos que decían que el kirchnerismo se quería hacer de una herramienta que lo habilite a silenciar voces críticas, si se observaba la reforma que se proponía en la autoridad de aplicación, el (por suerte) extinto COMFER.

Sería ridículo que quien quisiera armar una embestida contra los medios audiovisuales, dejara de lado el diseño del COMFER, que constaba de un solo integrante y puesto a dedo por el Poder Ejecutivo, en favor del sistema consagrado por la 22.526 -tal el número de la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual- que implica quitar la nueva autoridad de aplicación de la dependencia de Jefatura de Gabinete -que sí tenía el COMFER, ahora depende directamente el P.E.N.-, crear órganos nuevos, inexistentes al momento de la sanción de la ley (Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual en el ámbito del Congreso Nacional, Consejo Federal de Radiodifusión -donde se ven representadas las provincias, sector privado, sector público, sindicatos, universidades y organizaciones no gubernamentales-, y Defensor del Público, -propuesto por la bicameral y ungido por el pleno parlamentario-; y, finalmente, multiplicar la cantidad de sus integrantes por siete (un presidente y un director designados por el Poder Ejecutivo Nacional; tres directores más propuestos por la bicameral -seleccionados por ésta a propuesta de los bloques parlamentarios, uno por cada uno de los tres bloques más importantes; hoy sería uno por el kirchnerismo, otro por la UCR y el restante por el PJ corporativo-; y los últimos dos directores a propuesta del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual, debiendo uno de ellos ser un académico representante de las facultades o carreras de ciencias de la información, ciencias de la comunicación o periodismo de universidades nacionales).

En resumidas cuentas, se pasó de un modelo donde el Presidente hacía y deshacía a su antojo, a otro en el que, literalmente, se rodeó a sí mismo la manzana con fiscales y policías.

Algo similar ocurre con el proyecto Papel Prensa. Y hasta va más allá. La Presidenta propone que se cree una bicameral de seguimiento de la fabricación, comercialización y distribución del insumo, pero esta vez en el ámbito del Congreso Nacional. Novedad si las hay. De ser aprobado el proyecto tal comisión debe integrarse según la proporción que cada bloque represente del pleno de las cámaras. Esa regla daría como resultado 2,7 de los 8 diputados y 3,44 sobre la misma cantidad de senadores que se estipula integrarán la comisión: Es decir, el kirchnerismo será clara minoría en la comisión bicameral, que será el órgano encargado de recomendar la aprobación o no del marco regulatorio que proponga el ejecutivo al pleno de cada cámara -allí el FPV es minoría, muy clara en Diputados-, que es donde se decidirá la suerte del mismo. Por si todo ello fuera poco, se da parte a los diarios de todo el país para que asistan a la comisión bicameral, que por si todo fuese poco, tendrá carácter de permanente -al igual que, por ejemplo, la bicameral que ejerce el control de los DNU-, es decir, no tendrá el receso legislativo que la CN prevé para el Congreso Nacional.

Hay flancos a pulir, claro. Sseguramente dejados a drede, serán parte de las negociaciones a las que el oficialismo quiere mostrarse bien predispuesto. Bien dijo Agustín Rossi, vale la pena recalcarlo: ninguno de los proyectos que promovió CFK durante su gestión fueron aprobados, como vulgarmente se dice, "a libro cerrado". Ni siquiera el de la 125 no sufrió alguna modificación.

Gustavo Arballo, en su blog,
señala que sería mejor un órgano de corte administrativo, designado, sí, por la bicameral, y con composición plural, en vez de que sea ella misma la que ejerza el control. Ciertamente, lo planteado por Arballo sería lo más lógico, teniendo en cuenta la naturaleza del sistema de gobierno argentino -orgullosamente presidencialista, él-. Pero hay que tener en cuenta el contexto político dentro del cual nace el proyecto. La efervescencia -llamémosle así por ser suaves- que rodea a la cuestión, por la locura desatada en torno a la misma por las corporaciones comunicacionales en su afán de que nunca nadie les regule sus (¿ensangrentados?) negocios, hacen que sea mejor que se de parte en el asunto directamente a los confiables (para Clarín) Oscar Aguad, Federico Pinedo, Silvana Giudici (sobre todo) y Patricia Bullrich.

Eliminar las sospechas que podrían generar los integrantes de un ente administrativo -por compra, por favoritismos, por todo aquello de lo que se suelen valer para desprestigiar a quien no se arrodilla a sus intereses los adoradores de la antipolítica- es clave. Interpela -la propuesta- directamente a los dirigentes políticos. Que vengan y tomen cartas en el asunto. Que digan ellos mismos lo que tengan para decir. Sincerar una disputa política, abriendo una discusión que divide las aguas. Lo dijimos
acá, y lo reafirmamos ahora, se trata de retar a la Unión Democrática 2.0 a que se sincere, y diga si tiene o no autonomía de acción: Del mismo modo, volvemos a preguntarnos, ¿como harán para justificar un rechazo a que todos los diarios accedan al papel en condiciones igualitarias, si no es blanqueando su servilismo -manifiesto para Segundas Lecturas- a Magnetto y Cía.? Está clarito que con este proyecto al Gobierno no se le estará otorgando ningún poder omnímodo sobre la empresa, todo deberá pelearlo en la arena política. Por eso, la pelota la tiene ahora "la" oposición.

Y algo complicados deben andar, parece: Las primeras respuestas en concreto que se les han oído, oscilan entre proponer el cajoneo del proyecto (¿donde quedó aquel compromiso de "debatir todos los proyectos, los del oficialismo y los de la oposición", que hizo Resto del Congreso cuando tomó por asaltó las cámaras legislativas?), y abogar por la construcción de una estatua en honor a Héctor Magnetto.

¿Continuará?

miércoles, 25 de agosto de 2010

¡Oooooleeeee!

El Grupo A viene planteando proyectos de ley de cumplimiento imposible en su objetivo de horadar al Gobierno nacional. El anuncio respecto a Papel Prensa que hizo CFK responde en lógica similar: el oficialismo es minoría en ambas cámaras. Pocas veces “la” oposición se ha visto en una disyuntiva similar: ¿Cómo argumentarán que está mal que se declare de interés público la producción del insumo básico para la actividad a la cual vienen rindiendo pleitesía? ¿Y como justificarán que no está bien que todos los diarios puedan acceder al papel al mismo precio?

El Grupo A está en un callejón angosto: o votan a favor de Clarín y queda claro que –como venimos diciendo hace mucho tiempo-, corporaciones mediáticas y oposición forman parte del mismo pack. O bien, votan a conciencia, y adiós a la visibilidad que les brinda el multimedios.

Vaya disyuntiva.

Muchos de los dirigentes de la derecha carecen de armado territorial, encabezan emprendimientos personales. Esa orfandad de aparato puede ser reemplazada, creen algunos de ellos, por la promoción que significa recorrer los estudios de los canales de televisión porteños, así como también sus radios y las páginas de los diarios.

Valga, como ejemplo de esto, cuánto más fuertes resultaron las declaraciones que, a posteriori del anuncio de la Presidenta, hicieron Carrió, Solá y Pinedo, que los dirigentes de la UCR (el hijo de Alfonsín juzgó “correcta” la decisión presidencial), siendo que los radicales aún conservan buena parte de su otrora muy poderosa organización partidaria.

Muchos opositores han quedado descolocados. Quieren investigar a Spolzki y a 6, 7, 8. Se equivocan, la investigación está cargo del Poder Judicial, a ellos les tocará decidir sobre otra cosa. No sea cosa que le quieran escapar a la responsabilidad intentando confundir.

Se comieron el amague. Anunciaron: “chavismo”, totalitarismo, intervención/nacionalización/expropiación de la empresa, detención de Magnetto, fin de la libertad de expresión. Y resulta que, finalmente, de todo se encargarán los tribunales y el Congreso.

Clarín, como alguna vez dijera bien Juan Pablo Varsky, en estado de emoción violenta.

Clarín/LN están perdiendo, sí, credibilidad, así sea muy de a poco. Sobre todo, se está viendo erosionada su capacidad de influir en el comportamiento de “la/su gente”. Convocaron a Plaza de Mayo para pedir por… ¡Fibertel! (por el chori y la coca, pero en su versión tecnológica, el modem y el Wi Fi). Les salió el tiro por la culata, juntaron –apenas- 150 tipos. Del mismo modo, se les está terminando la habilidad para hacer creer al pueblo que sus intereses son los de todos: defender a Clarín no es defender la libertad de expresión.

Muy bien lo expresó Lucas Carrasco –y este comentarista le pedirá las disculpas del caso por robarse el razonamiento-, Clarín no encuentra un sujeto social que sea capaz de encarnar sus demandas, como sí lo encontró para, por ejemplo, defender a “el campo”. Y entonces –esto sí ya es copyright Segundas Lecturas- radicalizan su mensaje faccioso, para ver si pueden captar enconos desde la homogenización con quienes encarnan el gorilismo moderno. La moraleja: el kirchnerismo está muy dispuesto a hacerle perder grandes negocios (y esto a cuento de la ausencia de grandes empresarios –bastante lógica, ellos también se comieron la galletita del chavismo, no podían ir a convalidar una hipotética expropiación-) a todos aquellos que no se disciplinen al poder de las instituciones. Y lo hace (y lo hará) con la ley en la mano.

El argumento “¿por qué se acuerdan después de ocho años?”, se cae una vez que se recuerda que viene dicho por los mismos que, mientras ahora acusan por la lentitud del Gobierno en pelearse con Magnetto, antes le habían achacado su “apuro” por sancionar la Ley de Medios.

Estaba preparada una conferencia de prensa pegada al final de discurso de Cristina, y ante el desconcierto por un anuncio que no se esperaban tuvieron que retrasar las apariciones casi una hora.

Dio cierta lástima ver a Clarín agitar el caos durante toda la previa del anuncio colgándose del tal... ¡Pata Medina!, quien intentó -sin éxito- manchar la asunción de Moyano en el PJ bonaerense. Agitaron una sangre que no hubo.

Mostraron reportajes a Lanata y Fontevecchia que parecían hechos en función a condenar una avanzada de tipo comunista sobre la empresa; y los editoriales del día posterior parecían escritos antes de la cadena nacional, y en el mismo sentido.

El Gobierno recupera imagen y crece en las encuestas, hecho que pone muy nerviosos a los popes de toda la corporación económica liderada por Clarín, Techint y la Mesa de Enlace, los hace caer en barbaridades, y eso realimenta el circulo vicioso que favorece más aún al kirchnerismo.

Esto se inscribe en -y está atravesado por- la misma disyuntiva de siempre: Corporaciones o democracia.

Es un partido que está bárbaro para entrar a la cancha, y jugarlo.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Cuando uno se va de mambo…

Se torna ridículo, deviene gracioso. Los "grandes" analistas políticos de la derecha mediática le dan vueltas al asunto y no se lo explican. Resulta ser que Cristina Fernández y Néstor Kirchner están avanzando fuertemente en las encuestas (ella bastante más que él, por suerte), y nadie puede explicarlo. Están un poco desconcertados, siendo que hace un año atrás el tiempo lo ocupaban en imaginar como repartirían los pedazos de torta que dejaría el kirchnerismo (que cosa esa, que puedan imaginar como repartir lo que va a quedar; en 2003, casi no había lugar de donde rascar).

Solamente Beatriz Sarlo intentó un eufemismo, que en realidad tenía la misma intención de siempre. O sea, decir que todo se debe al supuesto clientelismo, solo que esta vez optó, Sarlo, por no condenarlo, sino -según sus propias palabras- intentar "comprenderlo". Flojísimo. Llama la atención como no se hacen cargo de la parte que les toca, y pretenden -en su mayoría- culpar de todo al sector dirigencial de la oposición. "Porque se dividen" (¿por qué estarían obligados a unirse?, sería una buena pregunta para hacerles). "Porque no acuerdan un programa de gobierno común" (¿programa de gobierno en "la" oposición?).

¿De verdad piensan que todo se debe, simplemente, a que se dividen los opositores? Piensen. Un poquito, nomás. Vamos, que se puede. Igual de divididos y con la misma carencia de propuestas fueron a las elecciones de 2009, y sin embargo ganaron (ahí nomás, pero ganaron). A ver, va una ayudita: Exageración, ¿les suena? ¿No creen que se les fue la mano un poquito con los embates al Gobierno Nacional, y muchos cayeron en la cuenta de que tanto ensañamiento podía tener segundas intenciones, como advertía el kirchnerismo? ¿O que se fueron de mambo con los anuncios de catástrofes no ocurridas, y entonces, siendo que el Gobierno optó por plantear un duelo de relatos, el de ustedes cayó en desgracia por tanto Apocalipsis fallido, y encima, ante un 2010 que viene bien de números alguien pensó "me han estado engañando? ¿Se durmieron en los laureles porque creyeron que esto ya estaba listo, acaso?

Si un lector de Perfil.com lee "Por qué fracasó la mediación K" para solucionar la disputa entre Colombia y Venezuela -cuando la gestión ni siquiera había comenzado-, ¿que creen que siente cuando después ve al Secretario General de UNASUR anunciando que los países en pugna finalmente relanzaban sus relaciones diplomáticas? Si un seguidor de Alfredo Leuco le oye decir que nunca hubo menos libertad de prensa en democracia que en la era K, y después ve que la mayoría de lo que se ve, lee y escucha es una manada de lobos aullando tranquilamente a todo volumen contra el Gobierno, y con una saña como pocas veces se vio en la historia reciente, ¿no piensan que puede haber notado la distancia entre los hechos y los análisis que se hacen de ellos?

¿Y Morales Solá anunciando un muerto que no hubo? ¿Y las supuestas amenazas y/o escraches a periodistas? ¿Y aquello de que se acabarían las reservas del Banco Central si se usaban para pagar deuda externa? ¿Y Bonelli y Santillán anunciando una "caída estrepitosa” en la producción de automóviles para 2009, que finalmente se convirtió en récord de ventas? ¿Y el aislamiento internacional? ¿Y la leche, carne, pan, trigo, alfajores Milka, caramelos Sugus y gomitas Yummi que, supuestamente, habría que importar? ¿No bastaba con criticar, qué falta les hacía jugar tan a fondo, pintando un caos que en verdad no existe? Porque acá se habló de la necesidad de acabar con el régimen K ya que este había convertido al país en un infierno. Da la sensación que no es, al menos, tan así. Y que son varios los que se están dando cuenta.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Artemio, el “40 + 10”, el Teorema de Baglini y las embestidas de una derecha desesperada

El compañero Artemio López sostiene, hace ya varios meses, que la fórmula de la felicidad K es "40 + 10". Fue ridiculizado por ello, calificada de loca y mentirosa su hipótesis, acusado (como era obvio de esperarse) de rentado. Pero en los últimos tiempos los voceros del establishment han debido tomar, así sea con pinzas, la teoría del "encuestador K", para apurar a sus peones del Grupo A, ya que el muerto que creían haber matado goza de buena salud. Ya hasta los encuestadores de la derecha están advirtiendo del crecimiento K en los números.

Esto, además, fue dicho, ha motivado que las patronales hayan decidido entrar ellos mismos a la cancha a jugar fuerte, y que la gran prensa que les sirve le esté metiendo duro en el armado de burdas operetas, con el tono y los nervios muy crispados. Pese a ello, el Gobierno esta vez no entra las provocaciones que -a diario, casi por segundo- le son lanzadas, ya sea que provengan éstas de parte de Biolcati, Morales Solá, Leuco, Nelson Castro, Cristiano Ratazzi o la naranja mesiánica, que están en un mismo lodo, todos manoseaos.

Dejando toda esa bulla de lado: ¿Cómo evaluar si Artemio tiene o no razón, pero no basados en complicaciones matemáticas, sino en interpretaciones políticas? Y más que determinar si está o no cerca numéricamente el “enkuestador”, ¿tiene posibilidades reales el kirchnerismo de hacerse con la victoria en 2011, sea mediante el “40 + 10” o de otra forma, o no?

Este comentarista arriesga una línea de análisis, en función del famoso Teorema de Baglini. Aquel que postula que “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; y, cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.

Tenemos, de un lado, “una” oposición cuyas propuestas/posicionamientos de los últimos meses (82 % móvil, distribución de ATN´s, uso de reservas para cancelación de deuda externa, "ley del cheque", poda de los derechos de exportación, entre otros) implicarían, sumadas, privar al tesoro nacional de ingresos por una suma cercana a los cien mil millones de pesos, para, por la otra ventanilla, cargarlo con nuevas obligaciones por un monto aproximado (si se aplica el anunciado aumento de 82% -y solo por tomar ese ejemplo- no solo a las jubilaciones mínimas, sino a todas las escalas) de ciento cuarenta mil millones de pesos. Y del otro lado, a un gobierno que apuesta al paso a paso, elevando, sí, el piso social, pero sin dejar de lado la necesidad de hacerlo con los pies puestos sobre la tierra, de modo sensato, no a la chacota.

O los opositores no saben, o son (por ser suaves) unos descocados. O bien ambas, y lo que pasa es que, en realidad, renunciaron a gobernar y/o se saben sin ninguna posibilidad de competir por ello. Porque no se explica que todas esas intenciones vayan juntas y casi al mismo tiempo, como no sea porque han desvariado. De racionalidad y razonabilidad, cero.

Lógico sería, si fuese cierto que tan lejos están los Kirchner de renovar el año que viene, que tales locuras vinieran propuestas por ellos mismos, no por sus rivales, de entre quienes se dice que saldrá el próximo presidente. Que si Resto del Congreso propone, digamos, 82 % móvil, Néstor contraatacara, cantase retruco: "82, no. Estoy jugado: 95 % móvil, 98, 110, y en todo caso, después de mi el diluvio, que Macri o Cobos se hagan cargo".

Algo hay detrás de tanta preocupación del oficialismo por el cuidado fiscal, porque si fuese por el año que le queda a CFK, el famoso Fondo de Garantía de Sustentabilidad alcanzaría para solventar el tan mentado 82 % móvil. Lo que habría, entonces, es que olvidarse del pasado mañana, la sustentabilidad del sistema previsional a largo plazo –a mediano, siquiera-, tema no menor, uno supone o quiere suponer.

Por fin, si tan desesperados se ven los cónyuges presidenciales, ¿por qué hay la prudencia y la racionalidad administrativa de su parte, y manotazos de ahogado desde enfrente? ¿Será, acaso, por cuidar una caja que en adelante deberán seguir administrando? ¿Quien es realmente el que está en bolas y a los gritos? ¿Por qué no se deciden -los Kirchner- a apostar a una última bala, necesaria si es que está tan claro que en 2011 se las toman? ¿Que tanta preocupación por un futuro que no los incluiría?

No vaya a ser cosa que tengamos que pensar que Néstor y Cristina se volvieron unos repúblicos de aquellos, y se ocupan del futuro y porvenir de la patria, las políticas de estado y esas cuatro o cinco cositas en que todos tenemos que estar de acuerdo en no tocar durante doscientos mil millones de años, ¿no?

Se mueve el avispero (Parte II): “Peronismo” disidente, los ahijados de Magnetto

Hace algunos meses hablamos de cómo “se movió el avispero”, a partir de la interna de convencionales bonaerenses de la UCR. Por aquellos días, también se había producido una foto de todos los dirigentes del llamado Peronismo Federal, en el despacho del Senador Rodríguez Saá. Íbamos, también, a hablar de ello, pero alguna cosa nos detuvo.

Fue buena, finalmente, la espera, vista la visita de los popes del PJ de derecha a la casa de Héctor Magnetto, quien los convocó para comunicarles lo decidido en la cumbre que él mismo lideró (la de AEA toda y parte de UIA, aquellos cuyas ganancias millonarias son generosamente subsidiadas por el estado desde siempre), a lo que deberán atenerse si quieren recibir favores de su mega emporio comunicacional, vital para ellos dado que no tienen despliegue dentro del PJ.

El blogger de “Los Huevos y las Ideas”, Ricardo, arriesgó una línea del motivo por el cual Magnetto se decidió finalmente por ellos y no por lo que pueda surgir de la UCR: la mano de hierro que, al margen de todo lo que moralmente uno les deplora, efectivamente tienen los “peronistas” disidentes, para negociar con la CGT y demás focos de resistencia que a futuro puedan subsistir de la “minoría intensa”, a la cual se suele subestimar como problema de gobernabilidad de hipotéticos futuros gobiernos de signo distinto.

Este comentarista coincide, y quiere recordar que el kirchnerismo demostró poder gobernar a pesar de la altisonancia con que cierta clase media aturdió durante más de un año y medio a todo el mundo ante cada paso que se intentaba dar en el tema que fuese.

“La” oposición, ese híbrido cuasi inexistente, necesita ofrecer alternativas al actual modelo. Para ello, deberá reducir conquistas otorgadas por el kirchnerismo (¿cómo convencer, sino, que son “distintos de los populistas”?). Reducir beneficios traerá costos. Eso, ante una “minoría intensa”, no es un dato menor. ¿Quién podrá con la conflictividad que puede generar que determinado pueblo salte a la calle a defender lo logrado en ocho años si se lo quieren quitar?

Cabe agregar que en la UCR Magnetto tiene a Cobos, quien también da el perfil de felpudo buscado por el CEO de Clarín, pero sin agallas. Es un tipo absolutamente incapaz de plantarse frente a la adversidad. Timorato, anodino, carente de toda capacidad de iniciativa. Por otro lado, en el radicalismo pinta para ganar el hijo de Alfonsín, alguien no tan fácil de domar como Cobos. Es -el hijo de, y por lejos-, más digno que Cleto, quien no luce apto de plantarse ante nada, menos que menos ante Magnetto, un duro de verdad.

El plan urdido entre los mala leche de AEA y la mayoría de UIA, y de cuya implementación parece querer encargarse Magnetto, requiere de una mano de hierro, capaz de negociar con quien sea necesario hacerlo, y/o pegar si toca, sin hacer asco a ninguna de las dos.

Y para eso, uno cree –y parece que Magnetto también-, nada mejor que esa manga de traidores al peronismo. La mesa está casi servida.

viernes, 6 de agosto de 2010

Lo que viene, lo que viene

La actualidad muestra a un gobierno nacional que sortea dificultades con mucho éxito. Gobierna, administra, gestiona, con mayor vitalidad y facilidad de la que se imaginaba que tendría a esta altura del partido, cuando uno pensaba como serían estos tiempos el 28 de junio de 2009.

La movilidad jubilatoria dio, para 2010, más de 25% de aumento en los haberes de los pasivos (entre cuatro y cinco veces más de lo que hubieran crecido si se aprobaban los proyectos que, en ocasión del debate por aquella ley, ofrecían los distintos conglomerados opositores). La Asignación Universal por Hijo amplia su universo de cobertura al tiempo que también se perfecciona su implementación, y de yapa su monto ha sido actualizado en un 22%, reafirmándolo como el plan de asistencia más importante de América Latina, al tiempo que impacta grandemente en los aún inaceptables niveles de pobreza e indigencia. El Consejo de la Productividad, el Empleo y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (obra del ex Presidente Kirchner, donde convergen patrones, trabajadores –CGT y CTA- y, por supuesto, estado), fijó el nuevo piso salarial en $ 1840.

En cuanto a política internacional, se llegó a un (muy buen) acuerdo con Uruguay para el monitoreo de Botnia. Y la última cumbre del Mercosur, celebrada en San Juan y que dio como resultado la sanción (por fin) de un Código Aduanero común para el área, ha sido uno de los capítulos más exitosos en la zaga del gobierno kirchnerista en materia de integración regional, reafirmando que este es el proceso político que más y mejor ha insertado al país en lo que las derechas gustan de nominar “concierto internacional”, por la fuerza y autonomía con que plantea posicionamientos, en función de sus propias necesidades. La cumbre fue una reafirmación de los vientos que corren por América Latina desde la llegada de los gobiernos que José Natanson cataloga como “La Nueva Izquierda”: Se avanza -no siempre todo lo que se quiere-, pero no se retrocede, no se deja de buscar las posiciones comunes de todos los países, no se resigna la decisión política a las “recomendaciones técnicas”, se ideologiza todo paso dado y a dar, se busca la construcción de estados cada vez más grandes y potentes para arbitrar las sociedades. Últimamente, no obstante, se suele leer que habría, en realidad, una divisoria entre los países americanos. Marcos Aguinis cantó loas a Perú en La Nación esta semana (y solo por tomar un ejemplo, de entre muchos que hay), diciendo que ese país integra “el mismo club que Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y Costa Rica”. El comentarista ha buscado incesante, pero también infructuosamente, datos de ese supuesto club. No existe tal. Y en la onda Aguinis se inscriben Grondona, Morales Solá, Kovadloff, Sarló, Oppenheimer, quienes suelen, además, agregar que habría otro grupo liderado por la Venezuela de Chávez, en el que revistarían Argentina, Ecuador, Bolivia y la Nicaragua de Daniel Ortega. Tampoco hay datos de ello. Más aún, se saben de coincidencias entre Lula y Chávez en cuanto a que tratan más que amablemente a Irán, ítem en el que existen profundas diferencias con las denuncias que, año tras año, los Kirchner han venido plantando contra Teherán en la mayor vidriera internacional existente, la Asamblea General de la ONU.

La realidad, muy a diferencia de lo que plantean los citados editorialistas, mostró un Mercosur sin matices importantes, que rosqueó a todo dar para limar diferencias y asperezas (sobre todo entre Argentina y Uruguay, las cuales fueron resueltas prácticamente que mano a mano entre CFK y Mujica; particularmente en materia de aranceles de exportación, los que finalmente quedaron a salvo, constituyendo esto un triunfazo para la posición de Argentina, que los utiliza como eje de su estrategia económica) hasta llegar al ansiado Código Aduanero. Los distintos presidentes, invariablemente, ponderaron lo que significa la cada vez más plena integración que se va dando entre ellos (aún el derechista Sebastián Piñera -de gran discurso-, que no se mueve de lo que en estos menesteres planteaba la hoy opositora Concertación que gobernó Chile veinte años, lo cual es demostrativo de cómo los avances en la institucionalización de los cambios van solidificando un chasis del que muy pocos podrán, a futuro, moverse). Asimismo, no hubo mandatario o representante que ahorrase elogios para el rol de articuladora e impulsora que cumplió Cristina como Presidenta pro tempore de la unión (Lula dijo que la de CFK ha sido la mejor presidencia del Mercosur en la historia de la unión, no obstante lo cual, la Presidenta recordó que nada era gracias a ella, sino, en verdad, obra de los esfuerzos de todos los líderes de la región). Como broche de oro, hubo elogios de la CEPAL para los esfuerzos y logros de la región en cuanto a políticas de empleo y combate a la pobreza (sin excluir a la Argentina -más todavía, en cuanto a protección de empleo, el país fue catalogado el más exitoso-, ni tampoco a ninguno de los "bolivarianos" lo que reafirma nuestra teoría de lo ilusorio de la división americana). Se formularon nuevas adhesiones regionales a la postura argentina sobre Malvinas y se firmaron importantes acuerdos bilaterales con Brasil, profundizando aún más una relación bilateral que Lula considera como la más importante que tiene su país actualmente (aquí vendrá en su último viaje como presidente), cuya intensificación, dice el líder petista, no traerá otra cosa que futuros venturosos para ambos países. Pavada de cumbre, podría decirse.

Retomando lo local, las cifras (aún las privadas) de consumo, recaudación, exportaciones y crecimiento no dejan de corregirse para arriba (se habla de un 8%, pero habrá que medir el impacto de los recientes aumentos en jubilaciones y AUH, que en su mayoría irán a consumo, expandiendo actividad a full). Las de desempleo, por su parte, exactamente lo mismo pero al revés, igual que las de exclusión social. El impacto de la crisis mundial en la economía argentina tiende a cero (lo poco que podía haber hecho fue desacoplado por medio de medidas de protección a la industria nacional -antidumping, criticadas por los grandes medios locales, por "anticuadas y aislacionistas"- y empleo -los planes REPRO, también denostados-, entre otras cosas). Las reservas del BCRA baten récords, contra los pronósticos que auguraban vaciamiento cuando la instrumentación del Fondo del Bicentenario/del Desendeudamiento Argentino, creado para cumplir los vencimientos de este año. La deuda externa ve reducidos su monto e influencia en el diseño de políticas locales en materia económica. El canje fue más exitoso de lo que creía el propio gobierno, y entonces el riesgo país desciende, sin prisa, pero sin pausa.

Todos los pronósticos, hasta los más pesimistas, avizoran un 2011 a todo vapor, donde la economía sería un tren. Eso, sin ninguna chance de apelar esta vez a la excusa del famoso "viento de cola", que en realidad nunca existió, pero solo ahora, crisis económica de las potencias mediante, se pone ello de manifiesto. El odio para con el gobierno, se pudo ver en los fastos del bicentenario, no era tal: Fue más amplificación y construcción de quienes sí la tienen jurada contra el kirchnerismo que otra cosa.

Todo este cuadro, descrito no sin buena dosis de optimismo y parcialidad, aunque también repleto de datos fácilmente constatables, sería raro que no intranquilizara a unos cuantos. No miente CFK cuando, en base a los logros enumerados en los primeros párrafos de este post, habla del "piso de protección social más elevado de Latinoamérica". Eso, claro, no alcanza, y está bien que así sea, para el "ciudadano de a pié". Porque es cierto y porque sirve como incentivo para que el Gobierno Nacional no se duerma en los laureles, sino que insista en pugnar por seguir avanzando en lo mucho que todavía falta. Ahora bien, siendo que "seguir avanzando" significa que el estado meta mano -y mucha- en la puja por un reparto más igualitario de la torta (Kirchner siempre habla del horizonte que Perón denominaba "fifty-fifty", para distribuir el ingreso nacional entre capital y trabajo), las inquietudes entre quienes se acostumbraron, salvo desde llegados los K, a llevarse cada vez más porciones de aquella, es enorme. Máxime cuando las intenciones gubernamentales, aunque lentamente, van dando resultados.

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Ya se habló en Segundas Lecturas del día (uno de los más tristes en la historia de la democracia recuperada en 1983) en el que unos cuantos jefes parlamentarios opositores fueron a lamer el trasero de la corporación agro-mediático-financiera al predio ferial de Palermo, obtenido en espuria forma por la históricamente golpista Sociedad Rural Argentina (en el cual los sensibles campestres se despachan con la friolera de $ 70 de tarifa de estacionamiento, tan preocupados ellos por la exclusión social). Muy probablemente, en ese encuentro hayan caído (tanto los patrones opositores -los jerarcas de las corporaciones del establishment que integra, entre otros, la SRA-), como sus peones políticos (los dirigentes del Grupo A), de que nada de lo que planean en cuanto a: Desfinanciar al estado, aumentándole al mismo tiempo y en forma hipócrita obligaciones sociales / Limitación inconstitucional de las potestades presidenciales / Sustitución del actual modelo, que construyó el piso de protección social más alto de América, por un noventismo remozado/, será ley, porque no controlan el Congreso como creían, en tanto el oficialismo prevalece en el Senado. No pasará eliminación de retenciones, y las actuales alícuotas se mantendrán porque nada cae el 24 de Agosto a pesar de lo que en contra de esto diga el iletrado Sabsay y la delirante Carrió; peligra el enchastre del 82% móvil; de la AUH ya se ha encargado CFK, anticipándose como ya lo había hecho antes; con presupuesto y emergencia económica no tienen resquicios legales; Consejo de la Magistratura, ONCCA e INDEC no mueven el amperímetro; y Ley del Cheque, reforma de la reglamentaria de DNU y “superpoderes”, duermen el sueño de los injustos. A ocho meses vista de lo que a fin de cuentas no fue más que un mero copamiento de comisiones, Resto del Congreso no ha conseguido aprobar ni una sola ley, ni ha podido arrancar ningún veto a CFK (recordemos lo mucho que se batió el parche con esto, una tapa de Clarín a principios de año mentía que Cristina había anunciado vetos y decretos a full frente a sus legisladores, en un asado que compartieron, como si aquellas no fueran facultades constitucionales, y como si se olvidaran de que uno de sus protegidos, el Intendente Macri, hace, en su terruño, uso y abuso de ambas herramientas, sobre todo del veto, a veces sin siquiera saber por qué, como reveló en algunos reportajes periodísticos).

La situación opositora es desesperante. Los diputados y senadores opositores no logran una conformación confiable, cada paso les cuesta un Perú. Y el tiempo que les queda no es mucho: No solo el fin de las sesiones legislativas ordinarias 2010 se acerca, sino que, además, 2011 es año electoral. Ya de por sí en años electorales la actividad legislativa decrece, pero en 2011 será menor todavía porque habrá primarias, con lo cual habrá que calcular más período de campaña al que normalmente se acostumbrababa. La coalición opositora necesita infringirle duras derrotas, y lo más rápido posible, al gobierno, máxime cuando se observa un repunte muy fuerte de este en todas las encuestas, acercándolo a la hipótesis del 40+10, y con ella el triunfo en primer turno.

¿Casualidad? El “moderador” del “debate” en la Rural, Joaquín Morales Solá (ex propagandista y amigo del General Bussi y ex cronista del Operativo Independencia), empezó, horas después del encuentro, una operación de desprestigio contra la Cámara de Senadores. Acusó a varios integrantes de la Cámara alta de recibir prebendas de parte del gobierno a cambio de apoyo a sus intenciones en cada votación que tiene lugar en el recinto. La columna se pasa de vergonzosa, no contiene prueba alguna de la acusación, nada sustenta las acusaciones. A partir de allí, ha publicado dos columnas más en igual sentido que la primera. ¿Casualidad? Casi en tándem, Felipe Solá –ya le hemos dado a él- salió a denunciar que “el gobierno sale de Shopping” al Senado, aunque dijo no tener, él tampoco, ninguna prueba al respecto. Días más tarde, Nelson Castro se sumó a la maniobra, denunciando, siempre sin evidencias, que la noche de la 125 “un senador recibió mensajes de texto ofreciéndole `lo que quisiera´, a cambio de apoyar la ley”. ¿Casualidad? Al día siguiente Emilio Rached salió a decir que él era ese Senador, y que la denuncia de Castro era cierta. No mostró el SMS, por supuesto, y ha tardado, llamativamente, dos años en hacer la denuncia, pero ninguno de los "grandes" analistas marca esos detalles.

Nada es inocente. Mucho menos esta jugada impúdica, vergonzosa y demasiado ostensible. Es cada día más evidente el modo en que actúa el establishment, articulado en torno del entramado comunicacional dominante. Máxime en el caso de Rached: Basta sólo hacer memoria para recordar que las presiones vinieron, en realidad, del otro lado, pues dicha noche hubo varios “chacareros” que rodearon la casa de su madre en Santiago, para reclamarle que cambiara su anticipado “sí” a la 125. Bastó que se percataran de cuanto les falta en el Senado para que desaten esta andanada injusta en contra de una de las instituciones de la República, justo por parte de quienes más mienten defenderla. Y borran, además, con el codo, lo que escribieron con la mano, pues mucho fue lo que batieron el parche con el "diálogo y consenso", para que, luego, una vez que el kirchnerismo se avino a ello, se dediquen maliciosa, incesante y persistentemente a torpedearlo, ahora porque hace lo que antes le criticaban no hacer. Hasta está a un paso del juicio oral el senador Carlos Menem, cuya salvación de ello -instaló la prensa-, era la prenda de cambio que había "kirchnerizado" sus posiciones. Y esto, sin dejar de lado que, sí a algún partido se le han “chupado” bancas propias, es al Frente Para la Victoria. Se ha instalado que "está mal" que un opositor pase a "ser" oficialista; pero "está bien", que un oficialista, a viceversa, pase a ser opositor.

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Cuando la actual Corte Suprema de Justicia (la mejor y más independiente que se recuerde en la historia de este país, otro hito del kirchnerismo) le hizo pito catalán a la demanda que Enrique Thomas planteó, en nombre de Daniel Vila y José Luis Manzano, ante jueces amigos bastante comprometidos en causas por delitos de lesa humanidad, en contra de la Ley de Medios de la democracia y a favor de la Ley de Radiodifusión de Videla, Mario Wainfeld opinó que abría una nueva etapa, en la cual “Corridos de la escena los vasallos, tomarán la rienda de la puja jurídica los señores, los poderes fácticos”. Así parece, nomás. Este bloguero no encuentra como no copiar el razonamiento del prestigioso periodista y abogado para evocar el clima que impera por estos días en el escenario político argentino, anta la tremenda incapacidad y escasos resultados demostrados por Resto del Congreso (comandado por Elisa Carrió en Diputados y por Gerardo Morales en el Senado) en sus escasos meses de vida.

A días de la tertulia en la que Morales Solá examinó -sin tener derecho a ello- a los tipos a los cuales les pagamos el sueldo los ciudadanos, se efectuó la apertura formal de la exposición anual de la SRA. En ella, como es habitual, pronunció un discurso su presidente, hoy Hugo Biolcati, que sabió muy parecido a lo que huele el lugar: Bosta. Fue imposible no asociar sus reflexiones al deshonroso pasado de la entidad que comanda. Sus palabras, que se pasaron de insultantes para contra el actual gobierno nacional y contra la política en sí misma, aún en presencia de dirigentes, que se dejaron casi escupir en la cara (Dato: Estuvo también... ¡Momo Venegas, que se supone representa a los peones de campo! Los trabajadores, dicho sea de paso, que por lejos en peor situación social están en el país). Evocó, Biolcatti, a la perfección, el pasado (¿pasado?) de la entidad cabeza de la Banda de Enlace (dicho sea de paso, prefirió guardarse las palabras que tenía para degradar las posturas de Federación Agraria, muy distintas a las suyas). Aparte de denigrante, Biolcati se pasó de maniqueo y mentiroso, citando mal a Belgrano y Moreno (Mariano, no Guillermo, pero igual de bueno que el actual), y pintando una "Argentina del Centenario" que cualquiera con medio dedo de frente sabe que era exactamente ciento ochenta grados a la inversa de lo que Huguito contó en su discursillo: No había desarrollo –que confundió con lo que no era más que un mero boom exportador del que se beneficiaban veinte familias acomodadas-, la calidad democrática brillaba por su ausencia, la intensidad ciudadana era bajísima, los derechos sociales “bien, gracias”, y la calidad de vida era buena para unos pocos privilegiados y mala para la gran mayoría. Lo de la Argentina potencia, es un mal chiste que hace poca gracia. Por otro lado, Biolcati lanzó hipócritas frases de preocupación por el estado de exclusión social que azota a gran parte de la población, cuando es alguien a quien, en realidad, la vida se le va en pensar como hacer para "llevársela toda" él (y los suyos).

Eso sí, pesaban y mucho unos cuantos centros de poder que son los mismos en pos de los que hoy pugna Biolcati -pero no solo-, por reposicionar. Y pesaba, también, un modelo de país, que sumía a Argentina a la única y degradante misión de ser el supermercado del mundo en la división internacional del trabajo, y santas pascuas, un modelo que las palabras de Biolcati se ocuparon de dejar en claro por quienes es añorado.

Y la verdad es que, si bien su mensaje logró espantar a unos cuantos, la misión de dar el aviso fue bien cumplida por la gauchocracia. Aquí hay una disputa por el poder de guiar el proyecto de nación. Y en esa lucha Carrió, Alfonsín, Binner, Sanz, Morales, Stolbizer, Bullrich, Duhalde, Macri, De Narváez, Solá, Reuttemann, Pinedo, no cumplen otro papel que el de títeres. Aquí las verdaderas contrapartes son los Biolcati, Magnetto, Méndez, De Mendiguren, Rocca, Pagani, Ratazzi, Funes de Rioja, AEA entera, buena parte de la UIA, o como se le quiera llamar. Dicho de otro modo, el rival son unos cuantos tipos, que a pesar de ser los más adinerados del país, no han saciado su apetito y vienen por más, porque de lo que se trata es de que les son intolerables cosas como el diagnóstico de la CEPAL, al que hicimos referencia más arriba. Bien lo dijo Victor Hugo Morales, que si Kirchner no gusta se lo puede cambiar, los otros en cambio permanecen allí hace una eternidad.

Esa es el espíritu que guió el comunicado que presentaron AEA e importantes sectores de UIA, tras la reunión convocada (sugestivamente, el día en el que se discutiría el nuevo salario mínimo, vital y móvil) por Magnetto (rechazado, por suerte, por entidades PYME como ADIBA y APYME). Un panfleto igual de vomitivo que el de Biolcati, en el que sacan a relucir el mismo rosario de siempre: Supuesta ausencia de reglas claras, pedido de respeto por la actividad privada, quejas por el “autoritarismo gubernamental”. Reclamo de “renoventización”, para hablar en criollo claro. Dicho con la precariedad semántica que ostenta Maurizio Macri: Proponen volver a la receta con la cual nos fue mal, para reemplazar a la actual, con la que nos fue mejor.

Magnetto, quien además tiene fundados temores por su propia suerte y libertad, fue aún más allá, y ordenó a los “líderes” del PJ corporativo acudir a una cena a celebrarse en su propia casa. Allí bajó la línea de lo conversado en la cumbre de empresarios con ganancias subsidiadas, y diagramó los pasos a seguir del conglomerado. Cabe inferir que es a ellos y no al panradicalismo (salvo que allí se consagre como candidato presidencial al permeable Cleto Cobos, lo que no pinta) a quienes beneficiara con el generoso despliegue mediático del Grupo Clarín.

Todo sin dejar de lado nunca, por supuesto, las clásicas "denuncias" de que el gobierno anda en una persecución al periodismo "independiente", mientras abruma la cantidad de puteadas que se ve, lee y escucha a la prensa lanzar a diestra y siniestra en contra de los Kirchner. La mecánica está clarita: A cada semana de buenas noticias que logra hilvanar el gobierno, le sigue otra en la cual desde los medios se agitan todos los fantasmas que se pueden crear, repitiendo, amplificando, deformando, tergiversando. Un machaque insoportable de operaciones que apuntan a la sensibilidad de cierto público que pesa y mucho en la generación de humor social.

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Así está hoy la cosa. Con las corporaciones disponiendo y unos cuantos –bastantes, se diría- dirigentes, acatando. Ya no se trata de la incapacidad de unos de ofrecer una alternativa proyectiva, sino de cómo hacen para sincerar que están por ponerse al servicio de las intenciones del establishment.

Cabe reclamar a esos dirigentes, pero no guardar esperanzas, de que procedan bastante distinto de lo que lo están haciendo. Porque es mucho lo que estará en juego en Argentina en 2011, pero hay poco espacio para estar jugando.

miércoles, 4 de agosto de 2010

A lo guapo

Dos circunstancias distintas (El hecho de que la facultad se tomó su tiempo para subir las notas a la web, y un accidente automovilístico del que zafé de milagro y que, sorprendemente para lo que fue la magnitud del palo que me pegué en compañía de amigos volviendo de un boliche –inconsciencia colectiva-, me legó apenas una internación de cuatro días por un pequeño neumotórax), confluyeron para que las memorias del primer cuatrimestre de 2010 de mi cursada en la Facultad de Derecho de la UBA, las esté publicando más cerca del inicio del segundo tramo del año que de la finalización del primero, como correspondería, teniendo en cuenta que es al que haré referencia.

Fue, aunque como todos, y aunque decir esto sea una perogrullada, un cuatrimestre distinto. Pero esta vez, quizá un poco más. El hecho de tener que afrontar dos materias, Comercial y Familia, de tres día de cursada cada una (las únicas de toda la carrera, por suerte) configuró algo a lo que habitualmente estaba acostumbrado. Eso incluyó: estudiar más los fines de semana (sábados y domingos de madrugar incluidos), por ende salir y/o dormir menos, y entonces, lógico, acumular tensiones, nervios y cansancio como nunca desde que empecé la facultad.

De esto, porque tardé en acostumbrarme y entonces en algún momento me compliqué con Familia (bochazo en el primer parcial, y recuperatorio del mismo que se me juntaba peligrosamente con la fecha del segundo de Comercial, poniendo en riesgo la aprobación de ambas), salí con tres elementos: guapeza (muy especialmente), esfuerzo y una buena dosis de inteligencia para tomar un par de decisiones estratégicas. Boludeses estratégicas, nada del otro mundo desde luego, como usar alguna posibilidad que me presentó de cambiar fechas de parciales u optar por algunas otras que me permitían tener más días para prepararlas, vital esto último, porque como ya dije: más días de cursada, menos tiempo para sentar el culo a tragar.

Ya fue inteligente, de por sí, haber aguantado Comercial hasta que pude cursar Familia. Junté las únicas dos materias de tres días de clases semanales cada una del llamado Ciclo Profesional Común (CPC), pasando, por esta vez, de las habituales y no menos exigentes programaciones de tres materias de dos días por semana cada una. Así, logré evitar que me quede un hipotético cuatrimestre de ir un día a la facultad a cursar una sola materia, lo cual hubiese sido mucho peor. Para esto, va de suyo que necesitaba aprobar ambas.

Todavía me sorprende, y la verdad que no me explico aún como lo hice, pero zafé de lo que fue la carnicería de Familia, que ya de por sí es uno de los cucos del CPC (exigencia de puntillosidad extrema en parciales de desarrollo) y el embotellamiento de mitad del primer cuatrimestre. Fue duro, pero lo logré: ambas adentro, ambas con 7.

No todos los períodos son iguales, esta vez se ganó sin brillar (ni golear, ni gustar). Pero se ganó. No está de más atender, alguna vez, a que no siempre las cosas serán color de rosas, tranquilas y sin dificultades. Bienvenido sea haber tenido que embarrase las patas.

Se viene el cierre de 2010. Con él, ojala, se cerrará el primer tramo de la carrera abogacía. Y también daré inicio a la segunda etapa, el llamado Ciclo Profesional Orientado (CPO). Arranca mi especialización en Derecho del Trabajo, los primeros "puntos" del CPO.

Y la verdad es que, en adelante, no puedo prometerme excelencia, virtuosismo, belleza. Las musas de la inspiración no siempre vienen cuando uno las invoca. De lo que estoy seguro, es de que esfuerzo, garra, pasión, es decir, todo aquello que no depende más que de mi voluntad -eso sí me auto juro que será inclaudicable-, no serán negociables. Esa es, seguramente, la moraleja del primer tiempo de 2010, que ya forma parte del baúl de los recuerdos.