lunes, 28 de junio de 2010

Prueba Nº 4: Para seguir creciendo, observar las luces amarillas. Argentina 3 - México 1

1) Fue el partido en que más bajo estuvo el nivel del seleccionado argentino. No hubo la posesión de balón a la que nos estábamos acostumbrando, y por ende, tampoco el trámite resultó el placer que los tras capítulos anteriores. No obstante, lejos estuvo de sufrirse, porque México fue más espuma que otra cosa pues a su ataque le faltó la pimienta que hace falta para traducir posesión en algún peligro mayor que tiros de larga distancia, su mayor argumento.

2) Más allá de lo dicho en el punto anterior, los errores de la defensa, o mejor dicho, de Demichelis, ya toman estado de preocupación importante. Chicharito Hernández se le dio vuelta cual si enfrentara a un principiante. Y no puede volver a pasar, porque no siempre habrá chicharitos para marcar de aquí en adelante. No hay que otorgar un centímetro de ventaja.

3) El mediocampo sufrió desequilibrios. En cuanto a Mascherano, y no por exculparlo porque sí, no hay que preocuparse tanto: entre que estuvo muy solo y el condicionante de no ser amonestado para evitar la suspensión, se entiende su bajón. Maxi cumplió en el ida y vuelta. El que está en déficit es Di María, pero eso es tema de otro acápite.

4) Esta vez se optó por elaborar con menor interés en el toque lateral, se cambió golpe por golpe. Se entiende por el rival, hasta se comparte en algún punto. Siendo México, podía ser, de hecho fue, una estrategia fructífera. Pero este equipo se viene destacando por su capacidad de afrontar dilemas más que partidos. Entonces: ¿Está bien insistir en esto ante Alemania?

5) No se jugó mal, tampoco se gustó. Se fue superior al rival, pero no es para dormirse en los laureles eso. Aunque bien vale destacar que no sobró nada, tampoco en ningún momento sonó en riesgo la clasificación. Hubo un gol ilegítimo que ayudó a abrir el partido, más no se puede decir que ese haya sido un factor decisivo. El partido más paradójico de este mundial.
6) Heinze. Tremendo aporte del lateral izquierdo argentino. Hace lo que puede, y lo que sabe, que no es mucho, pero lo exprime al máximo. No luce, pero es imprescindible. Amor propio inclaudicable. Marca con fiereza, deja sangre en cada cruce, se para como si nada de cada golpe que sufre. Ayer salvó dos en la línea y participó del tercer gol argentino. ¿Algo más?

7) Di María. La idea del equipo es que sean los volantes quienes hagan la banda, pues se juega con centrales en los costados. No lo está haciendo, y encima, aporta más nada que poco en la marca, cosa que hace falta sobre todo en los rebotes, siendo que se ha resignado, por el momento, el doble cinco. Parece, hoy, sobrar.

8)
Verón. Ayer faltó toque lateral, clave para dormir el ritmo del rival, construir mejor y liberar a Messi a los lugares que mejor le sientan, los últimos 25/30 metros, cuando le llega la bola bien amasada. También faltó un poco de roce y maldad para contrarrestar los golpes a que sometió México a varios nuestros. Todo lo que puede aportar Verón. No puede volver a faltar.

9) Tevez / Higuaín. Que importante es cuando los delanteros hacen goles. Tevez apareció, más de punta que lo que venía acostumbrándonos. Higuaín confirmó su creciente, con una definición de manual. Individualidades que te salvan que le dicen.

10) Messi. Ante México no fue, está claro, su mejor partido. Siempre que la agarró generó peligro, pero la agarró poco. Ayer le pegaron mucho, pero cabe destacar que se está sacrificando por el conjunto yendo de enganche. Debe, eso sí, pensar menos en su gol. Con Verón será mejor, no es preocupante.

P.D.: Se ganó un partido eliminatorio de mundial en los noventa minutos después de veinte años. Certifica que a veces tendríamos que pensar que no somos tanto como creemos, por un lado, y que estamos bastante mejor que hace mucho, por otro.

Llamado de atención: No pensemos en la revancha antes que en jugar. Alemania es un gran equipo, pero no invencible. Eso sí, hay que pensar en este equipo, y no en el que nos venció hace cuatro años.

sábado, 26 de junio de 2010

A Bielsa, el tiempo ya le dio la razón

Miyagi, Japón. 12 de junio de 2002.

Argentina atraviesa el peor año desde su recuperación democrática. La preside Eduardo Duhalde, que asumió el segundo día del año firmando la feliz defunción del “un peso – un dólar”. El país atraviesa la peor crisis social de su historia: más del sesenta por ciento de su población es pobre, y casi el treinta, obligada a estar de brazos cruzados. Por protestar por esto son asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, pero para Clarín fueron, simplemente, “dos nuevas muertes” que causó “la crisis”.

En ese contexto, la Selección Argentina conducida por Marcelo Bielsa había viajado a la cita mundialista, la primera que no se celebraría en Europa o América, sino en Asia, en Corea/Japon. Buscaba darle una alegría al pueblo con una victoria respecto de la cual casi nadie tenía dudas.

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El equipo venía precedido de los mejores cuatro años de previa de toda su historia. Había ganado las eliminatorias (las primeras en que enfrentó a Brasil) de modo arrollador, clasificándose cuatro fechas antes del final de las mismas, y, asimismo, una buena cantidad de partidos amistosos ante las más importantes potencias europeas.

Nada de todo eso sirvió.

Llegado el mundial, el equipo se resintió en su juego como por arte de magia. Le había tocado el recordado “Grupo de la muerte”, junto a Nigeria, Inglaterra y Suecia. Le ganó en el debut a los africanos por 1 a 0 –que bien pudieron ser dos o tres más-, y perdió inmerecidamente (un empate hubiese sido lo más justo) en el clásico ante los británicos por el mismo resultado en la segunda fecha. Disponía, sí, de situaciones, era más que sus rivales, pero no lucía con la frescura de su apogeo `00/`01.

Y entonces, llegaba a aquel 12 de junio, en Miyagi, Japón, con la soga al cuello. El rival era Suecia, líder del grupo. Necesitado de una victoria para no depender de nadie, o, si empataba, esperar una muy improbable mano de Nigeria ante Inglaterra, Bielsa decidió morir con la propia, no negociar los principios. Salieron a la cancha Pablo Cavallero; José Chamot, Walter Samuel, Mauricio Pochettino; Javier Zanetti, Matías Almeyda, Juán Pablo Sorín; Pablo Aimar; Ariel Ortega, Gabriel Batistuta y Claudio López. El mismo 3-3-1-3 con el que había forjado su bien merecida chapa de candidato máximo.

Aquel Argentina - Suecia está entre los partidos más injustos que a este bloguero le ha tocado ver en su vida, pero así es el fútbol. Con los pesares mencionados, el equipo de Bielsa dispuso de incontables ocasiones para vulnerar la valla nórdica. Le cascoteó el rancho, literalmente, a los suecos, quienes solo se refugiaron en su campo renunciando, incluso, a la contra. De repente, y en forma por demás imprevista, un tiro libre tan perdido en el desarrollo como impecablemente ejecutado por Anders Svensson (maldito seas), se le clavó en el fondo de la red a Pablo Cavallero, quien ni saltando en catapulta hubiese podido con el disparo del 8 de los amarillos. Del gol en adelante, Argentina redobló esfuerzos y acorraló aún más a su rival, pero todo sería lo igualmente estéril que hasta allí había sido. Solo por medio del rebote de un penal que el arquero sueco Hedman le atajó a Ortega (increíble, ni esa pudo entrar limpia) y que Crespo se encargó de aprovechar (aunque en grosera invasión de zona, la más grande de la historia del fútbol probablemente, Crespo estaba a la misma altura de Ortega cuando Burrito ejecutó la falta). El 1 a 1 y el 0 a 0 entre nigerianos e ingleses, determinó la eliminación de Argentina en primera ronda de un Mundial por primera vez en cuarenta años.

Desazón. Sorpresa. Incredulidad. Todo lo malo junto invadía las almas de los hinchas, y de los militantes de la filosofía bielsista más aún.

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Todo se fue encima de Bielsa y de quienes lo defendían, entre quienes se encontraba y se encuentra el firmante. Los panqueques, los interesados, los periodistas que mueven sus opiniones al compás del dinero y de las órdenes de los dueños de las cadenas donde revistan, después de haber endiosado a Bielsa, pasaron a defenestrarlo en medio santiamén, sin que se les cayera la cara de vergüenza, sin ponerse colorados. Era hora de cobrarle la no concesión de entrevistas personales, las dialécticas mantenidas (aunque por lo bajo, suavecito, no fuera cosa que saliera campeón y no pudiesen subirse al carro triunfal) a lo largo de cuatro años (“¿Quién se cree este tipo para discutirnos a nosotros, los dueños de la verdad?”), la rebeldía a sujetarse a la dictadura del marketing que todo lo invade, y también el fútbol. Tipos como Bielsa, que por hacer su trabajo honestamente (no importa que guste o no, eso es discutible) impiden ganar dinero a los mercaderes de las más bajas layas, siempre ofenden, incomodan, molestan.

A Bielsa nunca le había preocupado eso antes, ni nunca le preocupó después.

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Fue ratificado en su cargo pese al fracaso (él mismo le llama así a la experiencia en Oriente). Vivió acosado, irrespetado, maniatado, insultado, cuestionado, dos años más. Protagonizó duelos memorables con la prensa, dejando en evidencia como buena parte de ellos carecen de formación y honestidad intelectual. Renovó intérpretes, eso sí, pero jamás resignó su concepción agresiva, ofensiva. Fue subcampeón de la Copa América en 2004, en otra injusta derrota (por penales ante Brasil, tras que Adriano le igualó 2-2 en el último segundo de juego). Clasificó y ganó la medalla de oro en los JJOO de Atenas el mismo año en forma espectacular: seis jugados, seis ganados cero goles en contra, diecisiete a favor. Iba segundo a un punto en las eliminatorias al 2006. Todo parecía reencaminarse. Los haches de pe se habían tenido que tragar sus críticas a sueldo.

Pero, con todo a su favor nuevamente, se fue. No soportó más. “Me quede sin energías”, dijo, y renunció, tras seis años de gestión. Seis años en los que hubo la Selección Argentina más ofensiva que se recuerde. Salía a ganar en todos lados y bajo cualquier circunstancia, aún en la adversidad.

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Después de renunciar, pasó algunos años en el ostracismo. Se sabía poco de él. Había casi que pasado al olvido.

Un día apareció por Chile, era el nuevo entrenador de la selección roja, que pedía a gritos volver a un mundial después de ocho años. Promovió nuevos valores, les metió en la cabeza el gusto por el fútbol ofensivo, en fin. Fue el Bielsa de siempre. Clasificó, y su personalidad gusta tanto en Chile, que es objeto de homenajes, elogios desmedidos y una casi idolatría y respeto que avergüenza a este humilde por naturaleza, que solo sabe de trabajar.

Se ganó su boleto a una revancha que ni él mismo se atreve a calificar de tal, porque, dice, la herida de Asia no se le cerrará jamás.

Chile, en esta cita de Sudáfrica 2010, volvió a ganar un partido en un mundial después de cuarenta y ocho años, fue ante Honduras en el debut, por 1 a 0. En la segunda fecha venció a Suiza por igual marcador. Llegó a la última fecha líder de su grupo, con puntaje perfecto, seis de seis, y sin goles en contra. Colectivamente muy sólido, y uno de los equipos más ofensivos de la copa (de los pocos ofensivos, seguramente). Pero con el candidato de todos, España, y Suiza, segundos ambos con tres unidades, pisándole los talones. A pesar de tener un puntaje con el que podría estar ya clasificado (Paraguay ganó su zona con una unidad menos), a Bielsa nada le puede costar poco. Su mejor jugador, el 9, Suazo, lesionado e inutilizado, por decir algo. Los fantasmas parecen no despegársele. Ayer, 25 de junio de 2010, a más de ocho años de la frustración de Miyagi, Chile disputaba la última fecha frente a la temible España, sin estar del todo seguro respecto de su futuro en el torneo. Bielsa no se permitió no ir a buscar el triunfo, salió a buscar la valla rival como siempre. Audaz y loco (tal su apodo) en iguales proporciones, se vio en desventaja por un error del arquero, sufrió una expulsión injusta, le amonestaron a varios, le hicieron el segundo (golazo, este sí). Perdía sin merecerlo del todo, porque hasta el primer y fortuito tanto español, había hecho mejor las cosas.

Pero en la segunda mitad, la suerte le tiró por una vez su mano. Bielsa ayudó, metió un par de cambios, un rebote afortunado le brindó el merecido descuento (aire para la diferencia de gol si se daba un empate en puntos), y por el empate en cero entre Suiza y Honduras, clasificó a octavos. Segundo, sí, y por eso a vérselas ante el eterno cuco, Brasil. Seguro pierda, pero la proeza de haber metido a la trasandina entre los dieciséis mejores del mundo, bien vale sentirse realizado. De todas formas, el hombre, nuestro hombre de hoy, no conoce de eso.

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Pretoria, Sudáfrica. 25 de junio de 2010.

Con poco material y mucho de tesón, tenacidad y constancia, Bielsa saldó una deuda personal, aunque diga no sentirlo así. Nunca lo dirá, pero íntimamente lo sabe: el tiempo, finalmente, le dio la razón.

viernes, 25 de junio de 2010

No pasarán

Resto del Congreso consiguió la aprobación del proyecto para la eliminación de lo que ellos mismos han dado en bautizar superpoderes, fieles a su estilo de no utilizar el lenguaje que corresponde sino el más efectista, siendo que el eje de su construcción política se rige por el minuto a minuto de los estudios televisivos porteños -que es donde mejor les va-, servidos de la complicidad de ponemicrofonos complacientes.

La situación es graciosa. Diputados que fueron parte de gobiernos que crearon lo que ellos denominan superpoderes, se oponen a la limitación de los mismos. Y más, los quieren eliminar para atar de pies y manos al gobierno nacional, impedirle que pueda tener una herramienta de administración absolutamente necesaria como lo es la reasignación de partidas, que sirve para mover dinero de donde no se lo está utilizando, para asignarlo a la cobertura de distintas necesidades coyunturales e imprevistas. Los mal llamados superpoderes, aparte, son detentados en sus propios pagos por tipos cuyos partidos políticos en el Congreso Nacional se hacen los republicanos consensualistas: mandan a sus representantes nacionales a votar exactamente al revés de lo que luego les piden a sus legisladores locales. Macri, Binner, Das Neves, todos ellos opositores, cacarean en contra de los "superpoderes" de Aníbal Fernández, pero no quieren saber nada con largar los propios. Doble standard que le llaman, todo favorecido por la censura democrática que ejercen determinados conglomerados mediáticos omitiendo "detalles" como estos.

Siempre será bueno recordar, en este caso tanto como en el de los DNU, que los gobiernos kirchneristas no se han valido de eso que Resto del Congreso llama superpoderes para ajustar -a tales fines es que fueron concebidos en el pasado-, o para darles duro a los más necesitados (como en el pasado argentino y el presente europeo), sino para, por ejemplo, darle el 0,6 por ciento del presupuesto nacional a los más humildes, tal el caso de la Asignación Universal por Hijo.

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Néstor Kirchner se equivocó diciendo que si fuera Presidente vetaría una hipotética ley que elimine los superpoderes. El veto, está más que claro, es una facultad conferida a los presidentes de la nación en la Constitución Nacional. En las escuelas y en las facultades de derecho se enseña, muchas veces, mal: se dice que el proceso de aprobación de las leyes requiere de la aprobación de ambas cámaras (senado y diputados) del Poder Legislativo. A eso habría que agregarle que se requiere también el concurso del jefe del Poder Ejecutivo. Por lo tanto, los chillidos ante un hipotético veto (recurso que de todas maneras no ha sido necesario utilizar desde que Resto del Congreso copó de mala forma el Congreso), no cuentan, no valen, son propios de cotorras y urracas.

Y se equivoca Kirchner, porque muy probablemente no vaya a ser necesario para el oficialismo vetar la ley, sino que, claro que esto dicho muy a priori, entre la fortaleza de la conformación peronista y su estrategia defensiva en el Senado (con más su proyección de alianzas), y el descalabro de la Santa Alianza Obstruccionista en esa cámara (que entre otras cosas, este año ha dado media sanción a la también mal llamada ley del cheque, conseguida en forma inconstitucional), no sería raro imaginar un fácil torpedeo al engendro aprobado en diputados, lo cual derivará en que por un año el tema no pueda volver a tratarse con lo que Resto del Congreso, lejos de sacar su objetivo de máxima -impedir al gobierno que gobierne-, no logrará siquiera lo que podía ser una instancia de mínima -reducir los porcentajes de posibilidad de uso al 5%, aunque desde que las facultades le fueron otorgadas al gobierno, en 2006, nunca las ha utilizado ni cerca de ese monto-.

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José Natanson viene diciendo que a "la" oposición lo que le ha hecho mal para no parar de acumular derrotas desde "su" "victoria" del 28J, es el detalle de ser conducida por sus integrantes menos dispuestos a negociar (léase Carrió, pero no solo, y vale agregar que son, además, los que no ganaron nada aquel frío junio), que no han parado de apostar al todo o nada. Eso genera una situación en la cual salta a la vista la incoherencia entre discurso y acción: dicen querer diálogo, pero no dialogan nada; dicen no querer entorpecer la administración CFK, y ninguna de sus intenciones parece tener otro propósito (parece no, no lo tiene).

"Lagente", uno cree, ha probablemente percibido esto, la discordancia relato-acción de los dirigentes opositores, como ya había hecho con el estado de situación del país que pintan las "grandes" caras de los oligopolios mediáticos.

Desde Segundas Lecturas hemos sostenido que en la percepción de que no todo es el caos que se quiere pintar está la semilla del cambio de clima social en general, de la valoración acerca de la gestión del gobierno nacional en particular (esto reconocido hasta por la encuestadora Poligarquía), y de la impresionante manifestación humana que copó la Atenas porteña durante los fastos del Bicentenario.

A esto cabría agregar cuanto pesa el hecho de haberse dado cuenta, quienes dentro del electorado se encuadran en una postura de oposición leal, de que sus elegidos –al contrario de lo que decían- finalmente sí tenían (tienen) malas intenciones; y por parte del bando de los mas iracundos, de que los dirigentes opositores no son más que una horda exaltada de inútiles y malos actores que no han podido, en seis meses, lograr la sanción de una sola ley, ni siquiera parar la designación de lo que consideran una intrusa en el BCRA. En Resto del Congreso no hay un solo cuadro o dirigente con capacidad de meter miedo al oficialismo, ni por las buenas ni por las malas. Ni hablar de ofrecer un trazo alternativo al modelo actual, más allá de meros balbuceos de los que más se infiere, se adivina, de lo que en concreto existe. El más flojo oficialista, cualquiera este sea, le pinta la cara sin despeinarse al mejor de los opositores, en formación intelectual, en capacidad argumentativa y, claro está, en cuanto a rosca.

En la cuestión de los mal llamados "superpoderes", hay otro ejemplo más de todo eso.

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Y será lindo ver como se desenvuelve el tema. Como se acercan posiciones en la enorme grieta que se abre entre las distintas posturas al respecto.

Sería lindo, también, ver como harían los que hoy despotrican contra "superpoderes", DNU´s y demás, para gobernar el día de mañana en el muy hipotético caso de que llegasen a algo sus paupérrimas formaciones políticas en las elecciones de 2011.

El que firma se reiría mucho de lo difícil que se les haría no contradecirse, escapar de los tapes de TVR / DDD / 6-7-8 marcando dichas contradicciones, y, en definitiva, poder gobernar si logran configurar el escenario jurídico con que pretenden maniatar al kirchnerismo.

Sería muy divertido.
Pero no pasará. Porque no pasarán.

martes, 22 de junio de 2010

Prueba Nº 3: El boleto al mundial en serio. Argentina 2 - Grecia 0

1) Diego optó por el recambio aún cuando la selección no estaba todavía clasificada. Eso fue una demostración de que Maradona realmente confía en sus veintitrés jugadores. Casi todos han debutado ya (faltan solamente Garce y los arqueros suplentes), vale para que tengan ritmo de mundial.

2) Tercera victoria ante el tercer rival consecutivo que sale a no jugar a nada, a meterse atrás renunciando incluso al contragolpe. Grecia salió –más aún que Nigeria y Corea- a no jugar, y hasta a cometer unas cuantas deslealtades (la personal a Messi dio vergüenza ajena). No lo fue a buscar ni siquiera cuando tras el primer gol, se estaba quedando afuera. Por suerte esa estrategia no pagó, y es de esperar que a muchos que los imitan tampoco se les pague. Y, una vez más sin desesperarse, el equipo superó el escollo con buenas armas. Lo ganó horadándoles la muralla. Y lo horadó con argumentos que es dable destacar al equipo, con el fútbol que se está viendo.
3) Ampliando el punto 2: ¿A que juegan muchos en el mundial? Equipos que superan los límites de lo tolerable. El asco por lo que se ve no para de crecer. Grecia y Suiza encabezan, pero los imitan muchos. Pregunta disparador para un futuro post que se está preparando en Segundas Lecturas: ¿Sobran seleccionados participantes en la Copa del Mundo.
4) Entre los que ingresaron –Otamendi, Clemente, Bolatti, Milito, Pastore, Palermo-, quien firma cree que los mejores fueron los laterales. Y es un aliciente, siendo que hay déficits ya marcados en el titular Jonás Gutiérrez. De Bolatti como que faltó algo, no estuvo mal, pero uno estaba acostumbrado a verlo de otra forma. Milito bastante deficiente, lejísimos del trabajo táctico, la ubicuidad y la presencia del titular Higuaín. Pastore jugó muy poco, lo mejor es que entró sueltito. Palermo, sería ídem que Pastore, pero por el gol hay que ampliar, no en este punto.
5) Mejoró la tarea de Martín Demichelis. Es cierto, se resbaló en una que no puede ocurrir cuando se jueguen las instancias eliminatorias, porque te puede costar caro y sin chances de recuperarte. Pero fuera de eso, estuvo más atento, mejor en los cruces sobre todo, y bien de arriba, tanto que estuvo en el área de enfrente para marcar el primero. A propósito, le dio con alma y vida a esa bocha, se ve que necesitaba un desahogo.

6) Romero. El arquero está cumpliendo con sobriedad. No ha tenido oportunidad de demostrar si se trata de alguien que salvará al equipo en algún partido, porque lo han probado poco y en forma deficiente. Pero en ese poco que le han tirado, se complicó más nada que poco. Su simpleza, su hacer siempre la justa, le transmitirá seguridad a su última línea.

7) Siguen llegando goles desde la cancha de arriba. Martín Demichelis esta vez. Si la selección profundiza esto, tendrá satisfacciones, porque le sigue abriendo partidos fuleros.

8) Sebastián Verón. Se notaba su ausencia. Siempre se hace sentir, contra Grecia lo confirmó. Lo que aporta en presencia, la limpieza de su primer pase, lo que raspa en el medio, su don de experiencia. Es infaltable, a nuestro juicio.

9) San Palermo. Parece mentira, pero este tipo está llamado a vivir en una especia de estado de heroísmo permanente. Hoy entra y moja, a los tres seis de edad, en su primer gol en mundiales. Bien por un buen tipo, y buen nueve. Y bien por Maradona, que lo llevó cuando la gran mayoría –entre quienes uno se incluye-, no hubiera jamás pensado en tenerlo en cuenta.

10) Messi. Cada vez mejor, puro progreso. Cada vez más jugador, le transmite al equipo su creciente. Los griegos le hicieron una personal insoportable y por demás malintencionada. Y jamás se sacó, siempre siguió buscando por la suya. Lo del gol ya llegará, no hay que obsesionarse con eso. Es, individualmente, lo mejor –quizás y lamentablemente, lo único- que se ve en la copa, el distinto. Y que bueno que juegue para uno.
P.D.: Diego la sigue pegando con las decisiones estratégicas. Hoy Palermo, además de lo ya mencionado respecto de los cambios en la formación inicial para preservar titulares. Parece tener muñeca mundialista. No sería raro.

Llamado de atención: Empieza el mundial en serio. Quedarán los dieciséis mejores. Toca, igual que en Alemania 2006, México en octavos. Lo hecho hasta aquí es mucho, y a la vez nada. Si se toma lo que se tiene para construir a partir de ello, vale. Tener en cuenta el como se ha logrado revertir los malos presagios previos para llegar a este presente, para poder prolongar el mismo.

jueves, 17 de junio de 2010

Prueba Nº 2: Clasificad _ _. Argentina 4 - Corea 1

1. Era un partido feo para jugar. Corea se mete atrás, corre en bloque, muerde, raspa (y algo más también), te hace pensar de más siempre. Argentina encontró –y porque buscó, parece poca cosa pero no lo es- los caminos para construir la demolición con paciencia, lo cual revela un rasgo tranquilizador, por la sabiduría y frialdad para enfrentar los escollos y dilemas más que partidos que presenta el fútbol raro que se está viendo en este mundial. Hoy el equipo la supo mover sin desesperarse para derribar la muralla –nadie se desesperó, nadie buscó el pelotazo-; y sigue sacando jugo de cada pelota parada. Además, mejoró la definición. Se hicieron cuatro, una barbaridad para lo que se está viendo. Esta vez hubo menos desperdicio.

2. Seguir en la senda de la victoria es importante, permite trabajar en lo que hay que mejorar (que no es poco, pero tampoco preocupante) con mayor calma, con mayor serenidad. Siempre es mejor crecer desde la tranquilidad que otorgan los triunfos, claro que para eso hay que tener los pies en la tierra de saber que todavía no se ha llegado al techo. Por lo que se ve, se está en ese camino.
3. Segundas Lecturas también la tiene adentro. Este bloguero supo manifestar que no hubiese llevado a Kun Agüero al mundial. Y renegó cuando Maradona lo hizo entrar por Tevez. Pues, por ambos motivos, a mamarla. Agüero despabiló el ataque argentino, fue clave para definirlo cuando se había puesto chiva la cosa, hizo siempre lo que la jugada pedía. Vale la variante.

4. Un DT y un cuerpo técnico que leen bien los partidos. En el debut frente a Nigeria lo supieron cerrar. Hoy, en cambio, metieron a Agüero para volver a meter a Corea donde había estado todo el primer tiempo. Acorralada. Y con eso lo definieron.

5. Los goleadores son así. No la tocan, pero cuando la tocan… Pipita, enorme. Dos cabezazos excelsos (más el segundo); y un gol de goleador que está donde los libros mandan. A todo lo que ya se dijo en el análisis de la victoria ante Nigeria, le agregó lo que más se espera de él. Indiscutiblemente indiscutible.
6. Di María y Tevez. El primero, mucho mejor, hoy se lo buscó más, participó del juego, marcó cuando debió hacerlo, llegó por sorpresa (el arquero le tapó una imposible), tiró algún que otro lujito. Un especialista donde no abundan. El segundo, enorme despliegue, generoso como siempre. Claro para participar de los circuitos ofensivos. Sacó petróleo de muchas que parecían perdidas. Dejó todo.

7. Persisten, lamentablemente, algunas dudas en defensa. Nada grave, pero sí a tener en cuenta. Corea no es mucho, por eso se zafa, y así y todo sacó provecho de un yerro muy tonto, de los que te cuestan la vida. Demichelis debe mejorar, da la sensación de que lo perjudica la mala tarea de Jonás.

8. Heinze y Mascherano. Pura fibra, garra, nervios de los buenos, dientes apretados. Hacen la justa siempre (sobre todo Gringo, que es técnicamente limitado y está fuera de puesto). Tienen además, un plus de corte emocional para el equipo. Para dar un ejemplo, a Heinze hoy lo sacudieron feo dos veces y en ambas se levantó como si nada.

9. El recambio. Entró Burdisso y ni se notó. Entró Agüero y aportó lo que faltaba. Maxi reemplazó a Verón (se extraña ese segundo de más para pensar en el medio) y cumplió con creces. Es otro ítem híper necesario en este torneo.
10. Messi. Cada vez más maduro. Los coreanos lo marcaron pegote y bastante sucio, y él, vivo, se fue a buscar el fútbol más atrás. Sigue creciendo como responsable del juego del equipo, en exclusividad esta vez ante la ausencia de Bruja Verón. A Messi, que futbolísticamente lo tiene todo, le faltaba una materia emocional: creerse que puede ser dueño de un equipo. Tanto en Barcelona como en la selección va en camino de conseguirlo, y con eso, entrar a pelear en serio por estar en la galería de los grandes de la historia.

P.D: Fue bueno que el resultado haya sido 4 y no 3 a 1. Para que no salte el coro de buscadores de coincidencias entre el mundial de 1986 y el actual (aquella vez también se le ganó a Corea, por 3 a 1). Esto está, parece (y hay que reconocerlo por lo mucho que criticamos cuando no era así), demasiado bien laburado como para atribuirlo a meras coincidencias del destino.
Llamado de atención: Mirar alrededor tranquiliza. Argentina no es un derroche de virtudes, pero ninguno de sus hipotéticos futuros rivales parece ser invencible. Es el equipo de Diego, comparativamente, uno de los mejores. Pero cautela. Nada de esto quiere decir nada, cada partido es una historia complemetamente nueva, y un nuevo interrogante a resolver.

martes, 15 de junio de 2010

La ley de medios será aplicada, se terminó la impunidad

La ley más debatida -y en cuya confección mayor cantidad de personas, y de los más diversos sectores, participaron-, en la historia de la democracia recuperada desde 1983, fue suspendida en forma ridícula por la justicia mendocina, que se arrogó el derecho de determinar que todo el país se quedase sin legislación en materia de servicios de comunicación audiovisual.

Ese mamarracho jurídico fue impulsado por un diputado que ofició de felpudo de un grupo de su provincia cuya conformación empresarial es claramente disfuncional para con los postulados de la libre competencia y pluralidad informativa. El mamarracho es que ese diputado tuvo sobrada cantidad de oportunidades para expresar su rechazo a la ley (de hecho, es ridículo decir que no hubo posibilidad de leer la ley y que al mismo tiempo se presenten cuatro dictámenes de minoría. ¡Cuatro!), en donde le corresponde, su lugar de trabajo, que es la cámara donde presta servicios (aunque en modo bastante deficiente, por cierto).

Hoy, 15 de junio de 2010, día histórico, la Corte Suprema de Justicia de la Nación mandó al demonio la intentona antirrepublicana que se pasaba por el escroto la división de poderes -un juez de primera instancia derogando leyes sancionadas por el Congreso-, el control de constitucionalidad de las leyes, la naturaleza de las medidas cautelares -que no pueden valer del modo en que los admitieron los magistrados mendocinos-, los procedimientos legislativos -nunca tan profundos, plurales y concurridos- y el buen sentido jurídico. Y no lo hizo así nomás. Basta entrar a revisar un poquito el decisorio de la Corte para descubrir que, en buenos modos, la Corte tildó de burros y serviles a quienes se prestaron a la maniobra.

Para la letra chica del fallo mejor remitirse a Gustavo Arballo, acá se abordará otro aspecto.

Era tan manifiestamente absurdo el planteo que tenía la Corte a examen, que cuesta no creer que lo presentaron de tal modo por dos opciones, una no excluyente de la otra. Primero, porque se confiaron en el aura de impunidad de que se vieron beneficiados durante tanto tiempo al amparo de la 22.285 (decreto ley de radiodifusión derogado por la nueva ley de medios, firmado –siempre hay que recordarlo- por Jorge Rafael Videla, José Alfredo Martínez de Hoz y Albano Harguindeguy; Presidente, Ministro de Economía y Ministro del Interior del Proceso de Reorganización Nacional, respectivamente). Tantos años de vivir haciendo lo que se les cantó, de creer que tenían licencias especiales para burlarse del estado de derecho, de no reparar en forma alguna (tanto que hoy claman a por ellas), que creyeron también que podían sacarse de encima la ley que viene a poner coto a sus desmedidos intereses así como así.

Y resulta que no.

Segundo, porque es tan indiscutible la ley, tan irreprochable, que era imposible entrar por lado alguno como no fueran por meros defectos formales -que queda dicho, no existen, no existieron-, nunca por el fondo. O bien, tendrán que salir y ver como hacen para sincerar que están a favor de la concentración de la información, de la ley de la dictadura, y de todo lo que realmente están defendiendo. Primero era cuestión de obturar el debate, luego de negar su existencia. Derrotados por números abrumadores en el Congreso, hoy la onda pasa por deslegitimarlo a como de lugar. También el fallo de la Corte fue abrumador, siete a cero.

Ganar tiempo, en definitiva, a los fines de ver como hacen para ponerse a resguardo del propósito desconcentrador del texto de la ley. De ahí que en su momento se machacase tanto con aquello de que la CSJN nunca aceptaba tratar cautelares, ni tiene tiempos para expedirse.

No falta mucho para que las voluntades sean sinceradas.

P.D: Emocionante lo de Diego y Estela juntos en Sudáfrica. Todos cruzamos los dedos. Por el mundial y por el Nóbel de la paz.

lunes, 14 de junio de 2010

Prueba Nº 1: Aprobada. Argentina 1 - Nigeria 0

1. Se vio, principalmente, un equipo al cual no le pesó lo que más factiblemente pesa en un debut mundialista (tanto de equipo como de varios jugadores: Romero, Demichelis, Jonás, Di María, Higuaín). En ningún momento se vieron síntomas de ataduras ni imprecisiones propias los nervios. No cualquiera.

2. Esta selección se armó de atrás para adelante. Como casi siempre se arman los equipos, pero en el caso del team de Diego más, porque fue a partir de que Maradona decidió cuidar el cero ante todo que se pudo llegar con ilusiones a la cita. Esa solidez dio tranquilidad y, además, permitió pensar en abrir la variante de Tevez arriba. Pero la espalda de Jonás fue terreno demasiado fértil para los nigerianos. Esa variante no dio frutos, el ex Vélez no puede ir de 4, urge volver al modelo clásico, no todos serán tan imprecisos como los nigerianos para aprovechar esos huecos. Es un mundial, y lo que más y mejor paga es defender bien.

3. Los volante centrales, Mascherano y Verón, estuvieron siempre, pero siempre, muy bien parados. Eso es fundamental, un termómetro. Marcan el tempo del equipo, uno con sacrificio, el otro con el toque distinto. Fueron apoyo constante para sus compañeros, y no es poca cosa. También a partir de ellos es que se puede pensar en un team sólido.

4. Se llegó bastante al arco. El que haya visto la mayor parte, o buena cantidad de los partidos jugados hasta acá, se dará cuenta de que es algo para destacar el hecho de que Argentina se haya arrimado tantas veces de forma clara a la meta rival. Hubo ideas para buscar, además, no se llegó porque sí. Bien ahí a las jugadas preparadas, vale como variante sacar petróleo de eso. Caso Tevez, aparte: no anduvo mal, pero ¿es tan vital su presencia en ataque si lo que más se le destaca son sus repliegues defensivos?

5. La falta de contundencia. Otro ítem en el que hay que afinar. Es en las áreas donde se define todo, hay pocos espacios y urge saber aprovecharlos. Argentina, dijimos en el punto 4, fabricó y muy bien esos espacios. Pero hay que efectivizar lo que se genera, lo dijo el propio Maradona, es imperdonable que se perdone tanto. Vale decir que en esto influyó el enorme arquero nigeriano, instituido figura por los jugadores argentinos.

6. Samuel y Heinze. Arriba se criticó la defensa. Vale rescatar a estos dos hombres. El 6 de puesto siempre bien ubicado, sacando todo, sobrio, seguro. El 6 de camiseta, híper correcto, sin hacer jamás una de más, adaptado plenamente a la función de lateral, poniendo su propia impronta. Se dice, además, que es vital en la vida del grupo, sus compañeros lo quieren y respetan mucho. Juntos fueron factotum del gol. Uno cortinó, el otro metió un cabezazo para poner en los manuales del fútbol. Son jugadores de los que siempre abundan en los equipos campeones, gustos al margen.

7. Romero. Un arquero que no es del gusto de este bloguero (que prefiere a Ustari), vale reconocer que hizo fácil las pocas con que lo pusieron a prueba. A la pelotita esta que se usa, que conspira contra los arqueros, la esterilizó a puro puño. Correcto.

8. Di María. Tiene el crédito abierto, se lo buscó poco, y la buscó ídem (quien sabe si no fue porque lo mandaron no moverse demasiado de su punta). Si se le reparte juego, se lo podrá evaluar mejor.

9. Higuaín. El hombre cuyo apellido no saben pronunciar ni la Presidenta CFK ni Susana Gimenez, jugó como un verdadero nueve de equipo. No es poca cosa el enorme laburo táctico que hizo Pipita tirándose atrás, a los costados, bajando a construir, arrastrando marcas y demás, cuando en tu equipo juega un tal Messi, a quien le urgen tipos con la generosidad táctica de Higuaín. ¿El 9 vive del gol? Sí, pero tranquilos, ya llegará. Chances tuvo, le faltó afinar la definición. Más preocuparía que no hubiese tenido esas oportunidades. Recordar que Francia fue campeón en 1998 sin un solo gol de su 9 titular (Guivarc´h), que fue actor de reparto para Zidane y Djorkaeff. ¿A alguien le importa realmente quien hace los goles si se hacen?

10. Messi. Su mejor partido con la albiceleste mayor. Todo el repertorio a que nos tiene acostumbrados en Barcelona, más panorama, búsqueda de juego asociado –mucho y bien para atrás con Verón y Masche-, sacrificio, cabeza fría, generosidad con sus compañeros. Dejémoslo acá con él, para no quemarlo, porque está en camino.

P.D: Maradona. Se lo ve bárbaro. Metido, ubicado, laburando. Que dure, que no se corte.

Llamado de atención: Si, dios no lo permita, Verón falta algún partido, se va a notar que lo dicho en Segundas Lecturas respecto de que sobraba un delantero y faltaba un volante, era tal cual (lamentablemente). Entrará un volante, cualquiera sea, por bruja, y solo quedarán dos variantes en el banco. La boca se nos haga un lado, y ojala alguien nos pueda decir “la tenés adentro”, igual que a algún pelotudo que anda por Sudáfrica buscando roña en cuanta conferencia de prensa, aparición noticiosa o programejo tiene a mano. Y pensar que acá se quedó tanta gente que sabe de fútbol en serio.

jueves, 10 de junio de 2010

Se mueve el avispero. Capítulo I: Alfonsinito se fumó a Cleto

En la interna bonaerense de la UCR participaron, como mucho, ciento cincuenta mil tipos. Proyectar con eso una elección general es pedir demasiado. El triunfo del hijo de Alfonsín implica otras cosas, más que nada de gestualidad hacia adentro del partido. Por un lado, porque define alineamientos de cuadros, dirigentes y punteros –en el radicalismo también los hay-. Por el otro, porque la proyección de alianzas que pueden ofrecer uno y otro de los aparentes contendientes de la hipotética interna –aparte de Alfonsinito, Cobos- es bien distinta. Por caso, Binner había corrido disparado cuando Cleto deslizó que gustaría de él como compañero de fórmula. Pero otra ha sido su respuesta ahora que se posicionó con expectativas el hijo de la democracia. También Carrio podría acercarse de vuelta al corral, pero ella no aporta nada, es toda resta, y podría convertirse en una rebelde peligrosa dentro de un eventual gobierno radical. No sirve.

Cobos está más cerca de De Narváez, de Macri, de Michetti, hasta de Reutemann y Duhalde. Es decir, poco radicalismo, y aún su escasez es muy factible que empiece a migrar a las tropas del vencedor en Buenos Aires. Es muy derecha Cobos, y los radicales saben pero no quieren aceptar que son de derecha. Da la sensación que el afiliado pura cepa que participó en la interna bonaerense castigó duramente la traición constante de Cobos, además de su estrambótica posición actual, totalmente repugnante de las formas institucionales y republicanas. Uno se permite aventurar otra explicación: el afiliado radical que tenga presente que la cuasi desaparición de la UCR se debió a la gestión De La Rúa, tomará con pinzas consagrar candidato a su emulo actual. Cobos es anodino, gris, chato, sobrio, nunca se pronuncia de modo jugado respecto de ningún tema, no entusiasma a nadie. Alfonsín, guste o no, es de lejos más convocante, al menos se la juega y se define respecto de los ítems en discusión pública.

El vicepresidente en ejercicio de facto tendrá que ingeniárselas para sobrevivir en carrera. El efecto 125 no podía ser eterno. No lo fue. Parece haber tomado nota de que vivir en el no-lugar constante, no es negocio a largo plazo, sí en el corto, donde manda la dictadura mediática de la producción de sentidos, capaz de repetir hasta el hartazgo el “no positivo” cual si se tratase de un gesto patriótico. El largo plazo te exige ser contundente, ofrecer panoramas, trazo de proyectos, retórica movilizante, en fin, todo lo que le falta a Cobos. Tendrá que salir a la cancha a ser candidato en serio, eso exige un mayor esfuerzo. Tampoco el camino es salir a torear a tu rival por medio de… Twitter, desde donde Cleto ha venido enviando mensajes desafiantes a Ricardito. Mensajes que a juicio de Mariano Grondona significan “el cordial saludo del perdedor, aceptando y reconociendo al triufador”.

Todo sea por unir en la redacción lo que los boinas blancas desunieron en las urnas.

miércoles, 9 de junio de 2010

Feliz día

Hace apenas unos días los periodistas festejaron su santo. Momento particular el actual, si los hay, para ejercer el periodismo.

Es el primer día del periodista desde la sanción de la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual. El debate de esa ley (el más amplio que se recuerde desde la recuperación democrática, tanto por el tiempo que insumió el mismo, así como por la cantidad de actores que se vieron involucrados en el proceso de elaboración y modificación del articulado), abrió un escenario de disputa inmenso y caldeado acerca del rol del periodismo en la sociedad, o de la actuación de quienes lo ejercen. Sano debate, en definitiva.

Muchos, o casi todas las caras principales de los grandes medios masivos de comunicación están descolocados. Porque aun quienes no acompañaron furiosamente el proceso que desembocó en la por ahora suspendida ley de medios (vale enfatizar el por ahora, porque mucho más no va a durar la obstrucción), han tomado nota de algo que tiene muy incómoda a esa elite comunicacional: la desaparición de los no – lugares.

Se terminó el mito del “periodismo independiente”, entendiendo tal concepto como pretenden venderlo muchos (no importa quienes, todos saben a quienes se refiere esta nota).

El fenómeno de las megacorporaciones empresariales, que han adherido a los muchos intereses que manejan la propiedad de medios de comunicación como uno más en la lista de sus negocios, impiden que un periodista sea “independiente”. Cuesta no imaginarlos como voceros de los caprichos de los dueños de los distintos grupos a los cuales prestan servicios.

Muchos de quienes arriba nos referimos, suelen decir que el periodismo “debe” ser independiente. Y agregan, para dejar tranquila a la/su tribuna bienpensante, el hecho de que deben serlo “no solo” de los gobiernos, sino también “de las empresas, los dueños de los medios y demás”.

¿Por qué?

Si justamente el día del periodista se festeja los 7 de junio en memoria de la fundación de La Gaceta de Mariano Moreno, el órgano oficial de la Revolución de Mayo, nacido para llenar de mimos y elogios a los revolucionarios y ocultar lo más posible –no imprimiendo tanto el diario mediante- las noticias amargas, o directamente ni hacer mención de ellas. ¿Alguno de los actuales osaría siquiera compararse a Moreno?

También Jean-Paul Sartre, el fundador del periódico de izquierda Liberation y símbolo del comunismo y el mayo francés, fue un ejemplo del periodismo pero militante. ¿Alguno de los actuales se cree a la altura de los talones de Sartre, acaso?

¿Por qué la independencia es el carnet habilitante a la excelencia periodística? ¿Quién lo otorga? ¿En base a cuales antecedentes? ¿Qué requisitos son necesarios para obtenerlo?

Va de suyo que desde Segundas Lecturas no se cree en el engendro de la independencia. Y tampoco, que eso signifique un pecado. Mil veces es más valorable aquel que sincera desde donde está hablando que aquellos que camuflan sus mas profundos sentirse bajo la apariencia de un supuesto ascetismo.

Porque lo cierto, acá, es la total y absoluta imposibilidad de que un periodista y programa, relaten algo (cualquier cosa que sea) sin bajada de línea, sin teñirlo de la propia subjetividad, sin construcción al respecto de, sin elegir lugares y momentos. O menear la aparición y/o desaparición de equis tema según la conveniencia. Todo absolutamente válido y legítimo, siempre que se asuma que así es, claro.

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Los periodistas se sienten actualmente amenazados. ¿De que tipo de amenaza se habla? De violencia física, seguro que no. ¿Qué hecho podría citarse como sustento de dicho relato? Acá de lo que se trata es de un velo que se ha caído, para siempre: el de la (im) parcialidad.

El miedo, uno se permite inferir, es a que cada vez más y más gente (gente, como a ellos les gusta llamarle), se decida a interpelar lo que les oye decir y les lee escribir. A que cada vez mayor cantidad de gente se haga preguntas tales como: ¿Por qué este dice lo que dice? ¿Cuanto tiene que ver este empresario que invierte en este medio pero tiene negocios en este otro lado en lo que fulano, o mengano dijeron hoy en tal lado? ¿Ahora se acuerdan de esto que pasa, por que será?

Y tienen miedo –continuando con nuestra hipótesis- porque, primero, no sabrán como manejarse, siendo que se acostumbraron demasiado a vivir en la aparente neutralidad, que siempre es un lugar cómodo. Luego, porque el hecho de someterse a una interpelación los obligará a un esfuerzo intelectual, y no solo, para el que no están preparados. Años de dormir en los laureles de representar la sacrosanta verdad revelada misma gravitaron fuertemente, para mal, en sus modos de laborar la palabra: cada vez se escribe y se dice peor.

Si hicieran el simple y a la vez humilde ejercicio de preguntarse a que se debe todo este despertar de conciencias ciudadanas, que dejan de permitir que la hablen para pasar a tomar en sus manos los decires, quizás encontrarían las respuestas.

Y es que los periodistas, en el marco de la disputa que emprendieron sus dueños contra el actual gobierno nacional (que después de todo no es más que un gobierno que intenta no someterse, aunque en modo muy simple y burdo, a lo que representan los jefes de las megacorporaciones en cuanto a modelo de país), se decidieron a jugar muy de lleno en esa batalla. Es decir, se notó (y muchos) que abandonaron el plano de la tan agitada independencia ideológica.

Y resulta que tanto se les fue la mano, tanto exageraron el, como dice Artemio, odio, primero; aversión, después; y odio, finalmente, contra el oficialismo, que de resultas de todo ello se ensanchó cada vez más, indefectible e irremediablemente, la distancia entre las interpretaciones de los hechos que bajaba desde los medios dominantes y los sucesos que protagonizaba ese gobierno nacional al que tanto empeño ponen en enfrentar (el país aislado, el 2009 que sería el momento del fin, la gripe A, la crispación, la violencia social, los que nada hacen para combatir la pobreza, las amenazas a sus vidas). Vale decir, se fueron al carajo mal.

Se dispararon a las patas, aniquilaron su propia credibilidad. Y también la legítima facultad de construir que todo medio tiene y debe tener, porque las obstinación llegó, incluso, a ponerlos muchas veces en la vereda de enfrente de lo que fueron sus valores históricos.

Queda claro, a cada paso, como se deforma, como se construye, como se destaca, como se oculta, y que todo eso siempre es en función de algún posicionamiento, cualquiera ese sea. El mero informativismo pasó a mejor vida.

O quizás, nunca existió, y solo era que había muchos que no se daban (o no se querían dar) cuenta.