domingo, 28 de febrero de 2010

Sensaciones encontradas, pronósticos inciertos

Independiente ganó un clásico. A lo guapo. Casi se diría que con la camiseta. Enrostrándole a Racing una historia que lo tiene 21 partidos arriba en el historial general, con el adicional del invicto en los últimos cinco años.

No importan, en un partido de estos, los merecimientos, que de todas formas no le faltaron a Independiente en la primera mitad –los cuales Racing no empardó cuando se le fue al humo al rojo en el segundo tiempo-. Pero, de nuevo, es lo de menos.

Otros son los elementos que inciden en los clásicos. Hombría, por ejemplo, y resulta que Independiente evidenció, ayer, estar mucho más maduro y sereno que Racing, que estuvo apichonado en un primer tiempo en que Independiente lo borró a puro empuje; y desbordado en el segundo, donde cometió foules en exceso (antes que Hauche pudo ser expulsado Yacob, después Mercado, y Cahais mereció al menos una amarilla por una fuerte entrada a Busse, sin contar el bochornoso episodio del final en las mangas, cuando algunos albicelestes quisieron trompear a sus rivales: Eso se llama calentura). Careció, La Academia, de temple para traducir preponderancia en dominio.

Un segundo factor donde Independiente ya de por sí es, y ayer volvió a confirmar ser superior a su rival, es el táctico/estratégico. En la primera mitad, demostró ser infinitamente más equipo que su rival. No tanto en cantidad de llegadas, el dominio se evidenció de otro modo. Daba la sensación de que, cada vez que quería, Independiente podía lastimar seriamente a Racing. Su juego fue más fluido, aunque tal vez, eso sí, quiso poco. Pero es notorio que cuando empuja Mareque desde el fondo, ordena Acevedo en el medio, Piatti se desprende y derrocha habilidad, Silvera y Gandin ponen toda su maña al servicio del circuito ofensivo, y el resto no deja de correr y mostrarse con entusiasmo, solidaridad y ganas de ir para adelante (Busse principalmente, también la grata sorpresa del debutante Vallés), los rojos son capaces de poner en aprietos a cualquiera que se le ponga enfrente. Mucho de eso se debió, también, a que Racing renunció a atacar, se replegó, su temor fue excesivo, casi no cruzaba mitad de cancha.
Independiente es un equipo, que sabe qué quiere, como buscarlo y, sobre todo, tiene con qué hacerlo. Racing, exactamente todo lo contrario.

Tampoco le da para tanto a La Academia. Si sus máximas expresiones son Luguercio y Castroman, jugadores con graves desconceptos, está todo dicho. Las llegadas que tuvo, pocas, sobre todo pelotas paradas y tiros de lejos, fueron mas casuales que causales. Tuvo más sensaciones que situaciones concretas de gol. Desde los medios se incentivó una imagen de Racing candidato, que sólo quedó en eso, una figura. De los refuerzos, ya uno –Bieler- es suplente; otro, Licht, está lesionado, aunque de todos modos no es muy determinante lo que un lateral (este o cualquier otro) puede aportar a un equipo; Hauche, por su parte, no termina de arrancar, da la sensación que el desafío de un grande lo excede futbolística y emocionalmente. Por último, Ayala parece un ex jugador. La triste imagen de un futbolista que decide prolongar su agonía, y que sea el futbol el que lo termine abandonando a él, y no al revés, como debería ser.

La sensación es contradictoria. El hincha fanático puede decir que le importan nada los méritos, y tendrá razón. El analista, más frío, puede pensar que Independiente fue merecedor porque fue tanto dueño del primer tiempo, cuanto de disponer cuando quiso del dominio del mismo, y aún de otorgárselo a su rival. El conteo de llegadas de un programa de TV dirá que el partido fue más parejo de lo que el contraste entre ambos tiempos (favorables uno a cada bando) indica.

En resumen, con poco le alcanzó a Independiente para ganar. Queda en la columna del debe, para los rojos, la necesidad de no replegarse en exceso cuando se ve en ventaja. Ante un rival más serio que La Academia le pudo haber costado caro, no se justifica, tiene con que hacer más. Se complicó solo, no lo complicó nadie. Ganó su clásico más importante, y no es poco. Lo ganó sin sobrarle nada. Es una oportunidad de trabajar en los errores con la tranquilidad del resultado, sabiéndose altamente imperfecto. O de dormirse en los laureles, si se cree que se dispondrá de condiciones de imposición tan favorables como las brindadas por un rival tan lamentable como Racing. De Tolo y sus muchachos depende.

sábado, 27 de febrero de 2010

Argumentaciones

Un argumento que se escucha por estos días (lo expresó Nelson Castro en diálogo con Nicolás Fernández, por ejemplo) es que el uso de reservas para pagar deuda es un debate válido, presente en el mundo, pero que haberlo instrumentado a través de un decreto de necesidad y urgencia lo invalida, lo desmerece, y mueve al rechazo de la iniciativa. Fue esa, también, la explicación de Verna para justificar su rechazo.

Si uno tomara por cierto que lo que en verdad genera estar en contra es (de pie) las formas no honradas, ante todo hay que advertir que se habla de los DNU cual si se tratara de una ilegalidad, o de un instrumento jurídico que solamente expresa la potestad del ejecutivo, y no es así. La ley 26.122 regula la revisión legislativa de los mismos. La Constitución Nacional reformada en 1994 ordenó sancionarla, premisa esa con la que cumplió el gobierno de Néstor Kirchner en 2006, tras doce años de mora en los que se dictaron enormes cantidades de DNU sin que se oyera tanta queja pretendidamente institucionalista.

Uno podrá estar más o menos de acuerdo con lo estipulado por la 26.122, pero lo cierto es que, respecto del estado anterior de cosas, la obligación de obtener el visto bueno de al menos una de las cámaras del congreso implica una clara limitación de las potestades presidenciales. Es la misma lógica que atravesó la reformulación de los pasos para la designación de los ministros de la Corte o de los integrantes del mal llamado nuevo COMFER.

Pero si se salta eso, y aceptado cuan mejor es que una decisión, cualquiera sea, se sustente en un chasis amplio de consenso (por lo jurídico, por lo político, por todo), este comentarista se pregunta: si es cierto que no hay dramas con el fondo en sí, sino con los modos en que se lo concibió, ¿pues por que no hay opositor alguno que tome los considerandos del DNU 2010, los vuelca en un proyecto de ley, lo presenta, se sanciona en ambas cámaras, y de paso nos evitamos las suspicacias que, dicen, genera cada idea de los Kirchner, por sus siempre ocultas segundas intenciones?

Hace unos días Gabriel/Leandro lo decía clarito, que esto se trata de “…impedir que los K se hagan de la última caja que queda…”. Ante todo, no es cierto que el último lugar donde queda dinero en el estado sea el BCRA. Pero sobre todo, esa visión tiene que ver con las intenciones de instalar la inexorable necesidad de promover un ajuste tras “la fiesta”, no falta quien lo diga. ¿Cuál habría sido “la fiesta”? La baja de los niveles de pobreza, tal vez, que, INDEC al margen, nadie se atreve a situar arriba del 25/30%, cuando NK lo tomó por arriba de los 60 puntos. O el desempleo que bajó a un digito, siempre valiéndonos de números privados, se aclara.

Uno tras otro motivo de los que se esgrimen en pos de abonar a la idea de blindar los fondos del central, son desechables. Bajo los actuales lineamientos económicos (ni los más pesimistas se animan a situar el crecimiento para 2010 por debajo del 4%, hay pronósticos muy favorables de cosechas de soja y maíz, y hasta el trigo no solo no va a dejar de sembrarse sino que clama ser “comprado” por el propio estado), lo más probable es que los (haciendo números gruesos) 6 mil millones de dólares que se saquen de los 48 mil millones acumulados en las reservas, se recuperen fácil y rápidamente. Y además, el circulante que se liberaría de lo previsto en el presupuesto a los fines del pago de la deuda, tendría el respaldo suficiente -aún descontada la transferencia de billetes al FOBIC-, por lo que hay que descartar también el temor inflacionario.

Resumiendo: no es necesario, ni imperioso, ni inevitable realizar un ajuste. No va a haber crisis por ingresos, la economía crecerá. Contagiados de la manía opositora de desentrañar objetivos oscuros e inconfesables, uno concluye que lo que mueve al coro obstruccionista es la mera gana de, vista la proximidad electoral, cargar al oficialismo con el descrédito de descargar sobre lo popular un ajuste innecesario, con más atarlo de pies y manos impidiéndole hacerse de recursos genuinos (las reservas no se acumularon por obra y gracia del espíritu santo) para expander la inversión pública (basta de decir, despectivamente, “gasto”), no sea cosa que se levante del quinto subsuelo donde creen tenerlo enterrado.

jueves, 25 de febrero de 2010

Anotaciones sobre la sesión en senadores

- El acuerdo. ¿Cuál acuerdo? Morales presentó una decisión supuestamente apoyada en 37 voluntades. Ahí no hay nada que negociar, ni Pichetto ni nadie podrían haber intentado nada. La intentona del FPV en la preparatoria en diputados, ya fue criticada por este bloguero, las situaciones son distintas. Frente a una derrota irreversible, y asegurado Pampuro como reemplazo de Cobos, el FPV decide sustentar la propuesta de Resto del Congreso y dar quórum. Pero si uno baja, y se encuentra con que si no lo hacía no había sesión y, con ello, se caía la repartija opositora, cambia la ecuación: de un voto de buena voluntad ante la impotencia, a ¿por qué tengo que abonar a una imposición lisa y llana, para la cual no hay sustento? Si había mayoría, acompañamos, a regañadientes, no hay otra. No hay mayoría, mis votos pasan a ser vitales para que se te cumplan los deseos. No es poca la diferencia. Resulta que entre las muchas imposiciones post 28J, está incluida la de que el bloque oficial debe ahora refrendar lo que necesiten los bloques opositores que no se pueden valer por si mismos. Increíble.

- Pongámonos en tema. Ayer había que definir las autoridades de la cámara y conformar las comisiones. Ese era el único tema en agenda. Resulta que Di Perna, en su alocución, reclamó por las obras supuestamente paradas que tiene Chubut; Giustiniani, a su turno, esbozó casi un programa de gobierno en el que deslizó, entre otras cosas, sus intenciones de promover una reforma tributaria. Y todo eso, ¿que demonios tiene que ver con el tema en cuestión? Tiene razón Pichetto, hay intenciones de co gobernar. Y la verdad es que el congreso no está para eso. Las leyes las promueve el ejecutivo, y las cámaras aprueban o no aprueban, en lo que hace a gestión al menos. No lo dice este escribidor, pueden leer acá al politólogo italiano Gianfranco Pasquino, quien aporta el dato de que, aún en los sistemas parlamentarios de Europa, la mayor parte de las iniciativas le caben a los poderes ejecutivos. Nueva mentira, pues, la oposición dice que no va a ir a por la alteración de la gobernabilidad. No se nota: ni por los discursos mencionados, ni por la oferta ofrecida por el rejunte. Lo más grave lo dijo Morales: “nosotros también somos gobierno”. No maestro, ustedes son congreso, Yrigoyen al 1849. Gobierno es Balcarce 50, ¿donde quedó la división de poderes?

- Del dicho al hecho. Los radicales la van de guardianes de la institucionalidad. Pour la gallerie, simplemente. Su manía es jugar a repartirse cargos, ya sea en comisiones, ministerios, secretarías, según sea oposición o gobierno. Llamar equilibrada y racional, cuidadosa de la gobernabilidad, a la propuesta leída por Morales es un chiste: mayoría para las parcelas opositoras atadas con alambre en todas las comisiones, con presidente del oficialismo en las doce denominadas “de gestión”, y en las trece restantes presidentes opositores. El presidente de las comisiones no tiene más que funciones ordenatorias, sin mayoría no se hace favor ninguno a la gobernabilidad. Pichetto contraofertó que se otorgue mayoría al oficialismo en seis de esas doce comisiones, no es enorme el pedido. Nada le dieron. Dialogo y consenso, sí claro, como no. Se pretende hacer funcionar al senado ignorando a la primera minoría, que dobla en cantidad de soldados a su más inmediato perseguidor (FPV: 32, UCR: 16). Hay que repetirlo una y mil veces hasta el cansancio: la cifra de 37 opositores es una paparruchada.

- Pichetto. Tarde lucida la de Miguelo ayer. Los hizo levantarse a todos cuando vio que la situación numérica había cambiado, tras que hizo un favor a la República dejando a Pepe al frente de la cámara. Marcó muy bien, y por enésima vez, la insoportable tendencia discursiva que reclama cien por cien de consenso a todas las medidas que se proponen, y el también desdeñable desmedro proferido al conflicto como motor de la política. Evidenció el engaño mediático pergeñado por LAS, que insisten presentarse como LA, oposición, con los supuestos 37 votos, que no estaban. Aludió a las rencillas internas opositoras en base a las peleas que en sus cotos territoriales tendrán en algún momento Reutemann y Giustiniani, Verna y Marino. Debió ser mas incisivo, y preguntar si a la reforma tributaria propuesta por Giustiniani la iba a apoyar Romero; o que pensaba el senador santafecino por la minoría de que Menem atribuye su descrédito popular a la campaña de los “socialistas marxistas”. Como sea, pegó duro Pichetto en el flan obstruccionista. Los mostró endebles, fragmentados, inútiles, incoherentes, lo que son, ni más ni menos. La semana que viene ganarán, pero ya se ve adonde llega el nivel de endebles de que están dotados.

- El ex viceministro de Desarrollo Social del gobierno mas neoliberal y que mayor saldo de pobres dejó al finalizar su gestión (hablamos de Morales, pero no de conducta sino de apellido). Evidenció sus límites. No va más allá de ser una triste copia de Carrio en versión masculina, un tipo que sabe de lloriquear, gritar y patalear frente a cámaras, con postura indignada, como es de rigor. Fuera de eso, un inveterado perdedor: como candidato a gobernador, a senador, a vicepresidente y ayer para no perder la costumbre.

- Dobles Estándares. Esta bien que las cámaras patronales agro financieras apelen al voto de Menem; esta mal que el oficialismo de valga de la suerte que tuvo de que se ausente en la sesión de ayer. Esta bien que se junten el agua y el aceite si es para obstruir al gobierno; esta mal que sea el oficialismo quien busque acuerdos, a pesar que se le achaca no contar con esa cualidad (a propósito: Lores, Díaz y Martínez votaron contra la 125, ¿Qué pasa, no había entonces problemas de caja para Sapag y Fabiana Ríos?). Esta bien cuando se retira del recinto el conglomerado opositor; esta mal cuando lo hace el kirchnerismo, con un agregado: aquellos se retiraron porque sí o sí se comían un baile (era 146 a 100, con suerte, si se quedaban); estos tenían en sus manos la continuidad o no de la sesión, lo que no es poco cuando de discutir poderse trata.

- La carita de Cobos cuando se levantó el bloque oficialista. Imperdible, sencillamente. Otras cosas imperdibles: la voz temblorosa de Morales post retiro, los gritos de urraca de la Escudero pidiendo seguir la sesión (cada día se parece más a su tocaya vedette), las estupideces que dicen Estenssoro y Juez por minuto -¿por segundo?-, los lugares comunes insoportables (“hay que llegar a un consenso”, “hay que darse cuenta de que el 28 de junio hubo una elección”, “en el parlamento hay voces diferentes”).

- La medida de lo bueno. “Lo que viene con el nuevo Congreso es mejor” ¿Seguros? ¿Qué importa más? ¿Las 32 adhesiones del Grupo Río al reclamo argentino por la soberanía en Malvinas, o que los opositores vayan a controlar las trece comisiones de “control”?

martes, 23 de febrero de 2010

32 pesan más que 1


La liviandad con la que se está hablando en el escenario político últimamente no deja de asombrar. Ausencia absoluta de límites, desconocimiento, incoherencia, falta de respeto al por mayor, atraviesan y tiñen los discursos de los distintos obstructores del gobierno nacional.

Desde Macri, al que no se le cae la cara de vergüenza para trasladar cuantas culpas pueda a otros –a punto tal que en medio de una de las tantas inundaciones de los últimos días encontró resquicio para dirigir piñas al indefendible INDEC-; hasta Clarín, que no tiene empachos en homologar la discusión promovida (siempre en el marco del derecho internacional) por CFK, respecto del reclamo de soberanía argentina en las Islas Malvinas, a la aventura bélica del ex dictador alcohólico; el temor al ridículo parece haber perdido sus efectos. O los dirigentes opositores se han hecho inmunes al mismo, una de dos.

Hace unos meses, entre la mucha basura que circula por la red (que puede ir desde el enésimo anuncio no concretado de nuevo corralito bancario, hasta la difusión del cálculo de cuantas cuadras cubren los zapatos de la Presidenta de la República, si se los apila horizontalmente), un mail alertaba a “la gente”, de que se avecinaba la extinción del plazo otorgado por la Comisión de Límites de Plataforma Continental de la Convención de los Derechos del Mar de la ONU. Dicho plazo fue otorgado para los países con intenciones de ampliar sus plataformas marinas más allá de las doscientas millas marinas. Argentina es uno de ellos, petición que se vuelve tangencial a los efectos del reclamo de soberanía de las Islas del Atlántico Sur. El correo alarmaba, típico, “no están haciendo nada y se acerca la fecha”. Si no se hacía nada, siendo que en Derecho Internacional importa mucho la costumbre formada por el accionar de los estados –un estilo de “el que calla, otorga”-, Reino Unido podría haber argüido que Argentina resignaba sus pretensiones, siendo que el pedido de ampliación efectuado por nuestro país implica el sector que incluye Malvinas, Georgias, Antártida y demás.

Para no perder la costumbre, la catástrofe anunciada no ocurrió. El 22 de abril de 2009, antes que Reino Unido, Argentina hizo su presentación, voluminosa por cierto (ver
acá). ¿Cómo se conjuga la desesperación ante la supuesta desidia gubernamental respecto del tema Malvinas, con el monumental desprecio al accionar que ahora despliega la Presidenta? Vale repetir, el acto unilateral de un país tiene mucha importancia en relación a cualquier reclamo que tenga en sede internacional. Si el gobierno se quedaba de brazos cruzados ante una actitud de ejercicio de soberanía por parte de RU, luego el precedente sentado para continuar con el reclamo diplomático sería un pesado lastre. Tal como lo fue la “táctica de seducción” menemista, que implicaba reconocer derecho de autodeterminación a los kelpers. Afortunadamente, la misma ONU desestimó esto. Sin embargo, los distintos opositores (mediáticos o partidarios) prefieren instalar que todo esto el kirchnerismo lo hace para tapar una supuesta crisis. Ni la realidad de los hechos, que indican que no existe crisis alguna; ni lo prescrito por el derecho, otorgan razón al coro obstruccionista. La nota citada de LN, además, echa por tierra cualquier hipótesis de oportunismo. Vaya uno a saber que se hubiera dicho de los K, si no se hacía lo que se hizo.

El jefe de los diputados radicales, Oscar Aguad, dijo que las intenciones del kirchnerismo tendrían triste futuro “pues los K se han empecinado en deshacerse de amigos en el mundo”. Ha de estar queriendo hacer un hoyo en la tierra para enterrarse, ahora que los 32 países que asistieron a la Cumbre de la Unidad de América latina y el Caribe. Golazo diplomático, que servirá de plafón político para las futuras acciones que Argentina intente emprender en materia de reclamo por Malvinas. Paréntesis, activando crispación: ¿no era que Lula, Tabaré y Bachelet seguían caminos distintos a los del resto de la Sudamérica “totalitaria”, y que siempre estaban buscando diferenciarse de la “senda populista”? Cuando uno dice que los editorialistas más afamados no entienden nada del proceso político de disputa por el que atraviesa la región, parece que no está tan equivocado. Que quede claro, de una vez por todas: Brasil, Uruguay y Chile son nuestros amigos. Y punto, ¿está claro? Desactivando tono crispado.

Menos mal que se reclama por políticas de estado, duraderas, estables y que sean retirados de la discusión programática entre las distintas fuerzas políticas. El que quizá sea el único ítem que, en tal sentido, han concordado la totalidad de los candidatos presidenciales que han participado desde 1983 a la fecha, es el de sostener la Cuestión Malvinas. Lamentablemente, la Presidenta encaró la misión sin una sola voz opositora de apoyo, con un discurso que debería llenar de orgullo.

Tal parece que lo que,
acá, un amigo anunció como broma, toma tintes de realidad. Uno se ríe por no llorar. Y nadie hace nada.


PD: calentitos los panchos, por la foto y lo que representa. Y que la sigan sorbiendo.

domingo, 21 de febrero de 2010

Antes que lo tergiversen también a Lula

Finalmente se confirmó que Dilma Rousseff será la candidata por el PT de cara a las elecciones presidenciales que darán el sucesor de Lula en Brasil.

El hecho en sí, es decir el análisis de la candidata de la izquierda, tendrá su tiempo. Quien firma no se siente aún en condiciones de abundar al respecto.

El objetivo de estas líneas es que no ganen la posta los que hace pocos días maniataron a su antojo el discurso de Pepe Mujica.

El recorte hizo que se enfatizara en como el ex guerrillero supuestamente habría entendido que debía domesticarse al poder económico, hecho que se trasluce en el “ponela acá, que acá no te la van a expropiar ni te van a doblar el lomo con impuestos”. Obviaron, descaradamente, el tramo donde hizo alusión a que la decisión de invertir implica tomar riesgos, para luego recordar que hubo demasiado de empresariado rentista en los últimos tiempos.

Para evitar que con Lula hagan lo mismo, a partir de la nota de Granovsky en Página (esta), algunas notas respecto de los dichos del Presidente brasileño.

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Dijo Lula, y es glorioso este concepto “En estos treinta años construimos el mayor partido de izquierda existente en un país democrático (…) en el Congreso no tenemos una pelea fácil, y además de ganar las elecciones hay que ayudarla a Dilma a gobernar.”. Dos cosas al respecto de esto. Primero, queda definitivamente confirmado que Lula no es un partidario del consenso alla Duhalde-Terragno-Cobos, proclive a la cuasi eliminación –antidemocrática, por cierto- de las diferencias programáticas entre las distintas fuerzas partidarias de un país. Lula no se anda con vueltas, soy de izquierda dice, y eso implica reconocerse en las antípodas de otro. Por demás, esto se refuerza en el llamado a ayudar a la candidata si es que triunfa, símbolo de que las peleas, habla de ellas, no son patrimonio exclusivo argentino. Segundo, y en relación a lo último del primer punto, Lula pone en el centro del debate que una fuerza como la suya puede llegar a sufrir complicaciones en el andar. Caramba, no son solo los kirchneristas los que ven piedras en el camino de los gobiernos de la nueva izquierda.

Otra, y a más de uno esta le va a pegar en el pecho diría Leo Mattioli: “Quiera Dios que en el mundo un presidente tenga un vicepresidente como el nuestro. En el 2005 no tuvo un milímetro de vacilación (...)”. Lula se refiere al momento en que las acusaciones por corrupción que sufriera su gobierno le llevaron puesto más de medio gabinete y casi a él mismo a él mismo al juicio político. Alencar, en lugar de jugarla de conspirador, se mantuvo a raya y a la suerte de su grupo. Sentido de pertenencia que le dicen. O coherencia, como el lector prefiera. En todo caso, muy distinto a aquella frase de Cleto Cobos “al campo nunca le fue mejor que ahora”, del 13 de marzo de 2008 (
acá), dos días después de lanzada la 125, cuando se iba armando la rebelión patronal más grande de la historia argentina. Estas sí, y no otras, son las cosas que hacen tener envidia de Brasil.

Luego, en la más contundente, sentenció que “Dilma es la candidata de un gobierno que extendió la mano a Evo Morales, a Hugo Chávez, que comprendió la diferencia con Paraguay y resolvió Itaipú, que tiene que extender siempre la mano solidaria y fraterna. Es la candidata a gobernar un país que no quiere crecer solo. Quiere que la Argentina crezca, que Uruguay crezca, que Paraguay crezca, que crezcan todos.” ¡Vade retro, Luis Inazio! La pregunta para los editorialistas que recomiendan “hacer lo que hace Brasil”, sería si en este ítem también recomiendan homologar estrategias. Siendo que se intenta hacer creer que en Sudamérica, va por un lado Brasil, liderando una corriente que incluye a Uruguay y Chile (se la describe virtuosa, liberal, de mercado, respetuosa de las reglas de juego, la seguridad jurídica, la libertad de empresa-prensa); y por otro Argentina –sería estatista, falto de seguridad para inversores, autoritaria y todo lo que ya sabemos-, junto a Venezuela, Ecuador y Bolivia. No hay tal, dice Lula con su relato. En Sudamérica, a excepción de Peru y Colombia, el proceso es sustancialmente el mismo, las diferencias responden a obvias particularidades que condicionan las estrategias de los distintos presidentes. Son, en general, procesos harto complejos, que la prensa dominante erróneamente intenta simplificar, cuando lleva un buen tiempo entender el tiempo político de indiscutida excepcionalidad y disputa que atraviesa la región. Lo más importante, es la ratificación de las intenciones de continuar andando el mismo camino. Pero mejor que lo clarifique el propio Presidente verdeamarelho, “(…) Nunca en la historia de América latina tuvimos un momento como éste, de candidatos que disputan elecciones y ganan las fuerzas populares, como Chile con Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, como nuestra Argentina, nuestro Paraguay, nuestro Uruguay(…)”. No quedan dudas, pues: somos todos del mismo equipo.

Bonus track: “La gente que nació en una ciudad no sabe lo que es una familia levantándose sin agua corriente y acostándose sin luz. Dilma desmitificó la idea de que un país no puede crecer y distribuir.”. Activando sarcasmo: Lula, afloje con la crispación y deje de dividir, aplique diálogo y consenso. Y además, le recomiendo, señor Presidente, leer al Jefe de los diputados radicales, Oscar “Lobo” Aguad. Él vive repitiendo que primero se crece, luego se distribuye. Hágale caso, ¿o es que acaso usted sabe más que él de esto? Desactivando sarcasmo: vaya perogrullada, Lucho.

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En fin, el bloguero cree pertinente hacerse eco de una consigna clarinista, que reza algo así como “La realidad se puede tapar o se puede hacer tapa”.

Uno pide permiso, reformula el lema, y dice “La realidad se puede recortar”.

Saludable discurso de Lula, poniendo blanco sobre negro que estamos hablando de ideología, de política, de disputas concretas de poder. Es eso, y no otra cosa.

A juicio de este teclado lo más destacable, tanto de la ocasión de la elección de Rousseff como de las palabras de Lula, es el hecho de cómo está presente en el PT la política, pura y desplegada en acción concreta. Es bueno tener en cuenta el ejemplo de Lula y de todo el PT, pero en ese aspecto, y no en lo que se quiere hacer creer que son sus relaciones con el empresariado del establishment.Tal vez, o más bien, casi con seguridad, uno intuye que al gobierno le esté faltando más de lo primero que de lo segundo.

viernes, 19 de febrero de 2010

¡Feliz cumple, compañera Presidenta!

No mucho por decir, compañera. Aparte de desearle felicidades y augurarle el clásico “por muchos más”, alguien que la acompaña desde el día cero le hace este humilde homenaje. ¡Suerte, fuerza y adelante!

jueves, 18 de febrero de 2010

Desacuerdos: ni cívicos, ni sociales

Lilita tiene razón: ¿desde que lógica se sostiene expulsar a alguien de por vida de un lado, y a menos de un año recibirlo con los brazos abiertos? Dijo también, y con razón diluvió, que el gobierno tenía razón en algo: el vicepresidente no puede serlo jugando, a la vez, de opositor. Ahora, bueno sería preguntarle en razón de que se unió a quienes incurrían en esa incongruencia para las elecciones de medio término de 2009. Dice que el ACyS se constituyó con los radicales que habían resistido ser K (entre quienes no estaría Cobos): falso, para esa altura la vuelta de Cleto ya era un hecho, en Mendoza armó él.

Quizá Carrio apostó al desgaste de la insostenible situación por la que transita Cobos. Cleto es redituable para el establishment donde está: sale a cruzar cada coma que dice el oficialismo desde un lugar no menor. A partir de eso, convoca; como convoca, la UCR le ofrece alma y cuerpo, luego, Lilita entiende que pierde en la puja mediática, que es la que a fin de cuentas la que le interesa a todos quienes no forman parte del oficialismo.

Morales sufre por el ascenso de Cobos y quiere poner paños fríos. Prefiere volver entregar la estructura partidaria a un foráneo –`07 Lavagna, `09 Carrio-, que terminar a las órdenes de quien hizo echar del partido. Y también, quizá hasta prefiera perder con ella a ganar con él. Tiene genética loser: perdió dos veces la gobernación jujeña, es senador por la minoría y fue tercero como candidato a vice en `07.

Los radicales la juegan de devotos de la institucionalidad. Dentro de su estructura interna abundan consejos, comités, comisiones, grupos. Eso sería repartir el poder, al contrario de los peronistas, quienes prefieren concentrarlo, porque son autoritarios. Ahora bien, ¿qué sentido hay en todo eso, si la decisión del Comité de Ética y Disciplina (uno supone que ese es el nombre) de expulsar a Cobos, es dejada de lado sin más por mero oportunismo de encuesta? Entre decirse institucionalista, y serlo, hay largo trecho.

La conclusión de este teclado, es que todo lo que ocurre en el Desacuerdo Cívico es en razón de una disputa de poder que necesariamente toda fuerza debe darse internamente. No todos pueden ser caciques: o uno manda y el resto indios, o todo se va a los caños.

Carrio sabe de conducir con mano férrea, le ordenó a Prat Gay como votar en la bicameral que trató el pedido de remoción de Redrado. Lo hizo en función de que su estrategia es mostrarse indubitable e indeclinablemente opositora. Y no está mal, así funciona la política, el resto es puro bla bla para “la gente”. Diálogo y consenso, ok, pero las decisiones hay que tomarlas.

Preguntarse por que el periodismo casi deja pasar desapercibida una situación con la que, de ocurrir en el oficialismo, se haría un festín, es ya estéril. Antes bien, es de temer que tipos que muestran este nivel de improvisación, puedan ser gobierno en 2011.

martes, 16 de febrero de 2010

Imitar a los vecinos, ¿en que?

Un rasgo distintivo de los últimos tiempos en el debate político es que la oposición, tanto partidaria como mediática –que no son lo mismo pero se parecen bastante, diría con tino CFK- se desgañite pidiendo “imitar los ejemplos de Brasil, Chile y Uruguay”. Con absoluto desconocimiento de las experiencias que los distintos gobiernos progresistas de la región han encarado en los últimos años, simplifican y las homologan a continuismo de las experiencias de los años noventa. Así, Lula seguiría a Cardoso, Tabaré a Lacalle y Sanguinetti, y la Concertación chilena, a Pinochet. Nada de eso es así.

Es cierto que todos los gobiernos de izquierda arriba mencionados han adoptado valores que antiguamente eran asociados a la ortodoxia, como ser el cuidado de los superávit fiscal y comercial. Pero, aún con eso, equiparar las gestiones de los actuales presidentes de Brasil, Chile, Uruguay, con la de sus antecesores es, de mínima, una ridiculez. Por otro lado, en ningún lado como en Argentina pegó con tanta fuerza el fenómeno neoliberal.

Brasil conserva su rol preponderante en la estatal Petrobras (51 % de las acciones), su banca central coordina acciones con los ministerios de finanzas y planificación, y conserva como herramienta al colosal BNDES. En Chile, por su parte, nadie jamás pudo tocar la insigne CODELCO (que aporta un palo verde, por hora, por año al tesoro). En Uruguay se rechazaron las privatizaciones por plebiscito en 1992.

Se destaca el llamado de Pepe Mujica a los inversores extranjeros, pero se omite la parte del discurso en la cual condena al capital puramente rentista, exhortando a asumir riesgos. ¿Puede el empresariado argentino vanagloriarse de no tener un carácter meramente rentista? El hecho de que en Argentina el grado de crispación sea superior, responde, quizá, a que cada reforma que aquí se intenta abordar toca más cantidad de intereses, siendo mayor la penetración que se ha otorgado al establishment.

Cuando se alude al carácter confrontativo de los Kirchner, y se pone como ejemplos opuestos a los Lula, Tabare, Bachelet, se deja de lado la disparidad de herramientas (y, por ende, de margen de acción), que separa a unos de otros.

Es harto difícil compatibilizar la demanda por mejoras de índices sociales con el fuerte rechazo que ejercen los sectores dominantes cada vez que el estado en la era Kirchner ha intentado hacerse de instrumentos que puedan robustecer su capacidad de acción. Para muestra, basta ver como se machaca con “la caja” y “el gasto público desmedido”.

Es materia opinable, muy. La clave pasa por no esconder los aspectos del debate inconvenientes a la postura propia, y también, por encarar el debate sinceramente, sin posicionarse de modo contradictorio.

sábado, 13 de febrero de 2010

Este problema es más profundo que solo Diego Maradona

Desde este blog se le ha dado a Diego Maradona para que tenga, guarde y archive. Y cero ganas existen de cambiar esa tesitura. La falta de las cuestiones más elementales que se le pueden y deben exigir a todo equipo en general, y a la selección muy en particular, siguen allí. Intactas y a la espera de una cura que tarde o temprano debe llegar si se quiere soñar con hacer un papel digno en el cada vez más próximo mundial de Sudáfrica. Por caso, debe ser la primera vez en años que uno no puede arriesgar 18 o 19 de los 23 nombres que representarán al equipo en pocos meses en la cita máxima.

Ahora, todo eso, en lo cual uno se afirma, no quita que se pueda observar que el problema del seleccionado tiene otras razones que la simple incapacidad de Diego para conducir este y cualquier equipo. Razones que, incluso, exceden y anteceden a la cada vez más inexplicable llegada de Maradona a la conducción del equipo. Es el diez, en todo caso, un emergente, una consecuencia -bien que muy particular, por las propias características del personaje en cuestión- de todo un fenómeno que subyace a cada nuevo tropezón, de este ciclo, y también del anterior: las estructuras del futbol argentino están enfermas; el seleccionado es un reflejo de dicho viciado andamiaje; luego, el equipo argentino no da pie con bola, ni en la cancha, ni desde el banco.

Cabe destacar las expresiones de Claudio Vivas, DT de Racing, como claro ejemplo de lo arriba señalado. Vivas fue ayudante de Marcelo Bielsa –a quien se ve en las fotos de este blog, porque es referente de quien esto firma- en el ciclo 99/04, quien con mucha razón señalara una y otra vez las vicisitudes que se sufrían en el cargo de entrenador de la selección. Por tanto, no le cabe quejarse, como lo hizo, por las que juzgó demasiadas convocatorias para lo que le parece un amistoso intrascendente contra Jamaica. Por caso, también alguna vez Bielsa, preparando al equipo para la Copa América del ’99, afrontó un amistoso ante Lituania, que no debe ser mucho más que Jamaica, y contó para dicha ocasión con Riquelme, Palermo, Ortega, Zanetti, Ayala, Samuel, Sorín, en fin, excelente material. Pongámonos de acuerdo: si la selección es prioridad, cualquier partido es una final, y todos tiramos para el mismo lado. Y sino, que no se declame lo que no se actúa.

Que en aquella oportunidad, a diferencia de ahora, se tuviera la certeza de que esos convocados conformarían la base de la selección que iría a la Copa América, de acuerdo. Pero da la sensación que, más allá de todo lo que puntualmente se puede criticar de la gestión Maradona –que es demasiado-, detrás de los dichos de Vivas se esconde un desprecio por la selección nacional –supuesta prioridad número uno- que tiene que ver con mucha mayor cantidad de actores que solamente el entrenador académico. Hoy fue él, pero la falta de interés en la albiceleste tiene que ver con muchas otras cuestiones, frente a las cuales los dirigentes parecen no tener respuestas, o, peor, y justamente, voluntad ni pasión en buscar la solución. Idem para la falta de seriedad con que encaran la tarea los sucesivos jugadores convocados.

Desde el no establecimiento de una norma clara que paute la subordinación de los intereses de cada equipo al de la selección –mayor y juveniles, porque allí también se están empezando a advertir errores-, hasta la ausencia de la provisión de las estructuras y elementos mínimos necesarios para que este o cualquier entrenador puedan funcionar, hay múltiples causas que explican el continuo camino de fracasos que desde hace tiempo atraviesa Argentina. Y es un proceso de constante degradación que parece haberse iniciado con al renuncia de Bielsa, que se ha acentuado desde la preparación para Alemania 2006, y que desgraciadamente no parece tener final claro a la vista.

Pegarle a Diego es, en ciertos casos merecido, como cuando efectúa convocatorias como las fallidas de los jugadores de Estudiantes y el lesionado Pereyra para el partido ante Jamaica. En otros casos triste, por la historia de gloria que nos ha regalado y cuya feliz memoria estará definitiva e indisolublemente asociada a su figura. Pero otras, simplemente, parece ser mero deporte, o la típica manía argentina (otra más y van) de subirse al carro de “péguenle al que está caído en la lona”. Eso no suma a curar los males que aquejan al seleccionado y que son mucho más profundos que la mera incapacidad de Maradona, porque ataña a estructuras, mucho más que a un DT, cualquiera este sea.

lunes, 8 de febrero de 2010

Algunas reflexiones sobre el final del Redrado gate, regresado de las playas de San Clemente del Tuyu


1) Eso de la lealtad. Los radicales se quejan de que Cobos no haya sido orgánico con la decisión del partido. A comerla. Porque si a alguien debe lealtad Cobos, antes que al partido que todavía no lo ha readmitido, es al oficialismo gracias al cual obtuvo un cargo con el que de otra forma jamás podría haber soñado.

A casi dos años del no positivo, seguimos estancados en la misma discusión: "¿Qué? ¿No tiene derecho Cobos a hacer lo que quiere?" No, no lo tiene. En política ni hay, ni debe haber islas. Véase sino lo que pasó con Prat Gay, quien deseoso de estampar su firma en un consejo negativo a Redrado, debió terminar aceptando la postura decidida por su grupo político. Hay que imaginar lo que hubiesen sido los títulos catástrofe de los grandes medios de haberse dado dicha situación en el seno del kirchnerismo, clamando por la libertad de conciencia ciudadana, y telefoneando a cuanto constitucionalista encontrasen para legitimar discurso, sepan o no de lo que hablan.

Vale aclarar, es opinión de este comentarista que lo ocurrido con Prat Gay y la CC es políticamente muy sano. Pero tanto como cuando los que toman la postura del ex JP Morgan son los oficialistas.

Está muy acostumbrado el Grupo A (a propósito, que rápido voló por los aires, a dios gracias y después de que muchos lo anunciáramos tras la payasada que hicieron en la preparatoria de diputados) al doble estándar: si los oficialistas le bajan línea a sus hombres, es autoritarismo; si lo hace “la oposición” (suponiendo que existiese un “la”), está bárbaro.

2) ¿Qué hacemos con esto que sobra? El Fondo del Bicentenario pone, blanco sobre negro, una disyuntiva que merece ser abordada con lealtad: ¿ajuste o expansión de la inversión pública? Por derecha, sólo Macri ha sido capaz de expresarse con valentía y sinceridad: “a pagar con superávit”, y “hay que obligarlos a que vuelvan a la austeridad”, dijo el alcalde. De pie señores, y aplausos, por favor. Que a nadie se le ocurra criticar la postura de Maurizio, que es brutalmente honesta, y marca la correcta divisoria de aguas que atraviesa el asunto.

Muy distinto de las pavadas que hablan Lilita y/o Morales (de apellido, no de conducta) a diario y a toda hora. Gerry, por caso, llegó a decir que había que defender las reservas para “defender el trabajo de los argentinos”. Hay que acercarle al ¿honorable? Senador una copia de la sacrosanta Carta Orgánica del BCRA a la que tanto andan rindiendo pleitesía desde los cuatro costados de la arena política: a la redacción actual le importa un bledo si hay o no trabajo o crecimiento económico. Que no asigne Morales (de apellido, no de conducta), entonces, al Central tareas de las que ha optado por desentenderse hace mucho.

3) Otra vez sopa con el Alberto. Como cuando se discutieron retenciones móviles, nacionalización de la administración previsional, ley de servicios de comunicación audiovisual, ahora, en medio del debate por el Fondo del Bicentenario, San Luis le huye al Congreso y quiere refugiarse en la Corte Suprema.

Como siempre, planteos absolutamente implausibles. Ya habían sido motivo de risa de este bloguero cuando el gobernador/pintor/diseñador de modas pretendió hacer caer la regulación del espacio audiovisual bajo el imperio del artículo 32, “ampliando la libertad de imprenta a los tiempos modernos”. Se ve que tenía una versión pre 19.94 de la CN, pues con la reforma, la facultad de regulación del espectro audiovisual quedó, taxativamente, atribuido al Congreso nacional –artículo 75, inciso 19, párrafo cuarto-.

Esta vez parece que la Corte se cansó del Alberto, y le mandó que para eso, es decir discutir cuestiones como el Fondo, tiene diputados y senadores. Toma pa vos. Golazo de la Corte, justo cuando campean tanto maricones que, impotentes para hacer valer las ridiculeces que plantean por la vía política, van a llorarle a las faldas judiciales las cosas más increíbles. Que no se corte. La política para los políticos, y la justicia para los jueces. Ya bastante atiborradas están las estanterías de tribunales como para que, todavía, sus señorías se tengan que ocupar de que Patricia Bullrich y Federico Pinedo no mueven el amperímetro.

4) Otro bombón. Ya está la Señora Presidenta; la titular del RENAPER, Mora Arqueta, y la fiscal asesora de Jefatura de Gabinete en el proyecto para la desincriminación penal de los drogadictos, Mónica Cuñarro. Ahora se suma otra bonita, Mercedes Marco del Pont. La nueva Jefa del Central es una apuesta a la cohesión interna y, como bien dice Chivo Rossi, “a la profundización del modelo”, rasgo central del período CFK.

Ya lo dijo Néstor, en su etapa muchos se sumaron, y a muchos sumó, en orden a salir del quilombo que tuvo que agarrar. A momentos de la sintonía fina, van apareciendo quienes divergen con la definición de lo nuevo. Eso pasó con Redrado. Está mal salir a enrostrarle al Golden Boy su pasado, sea de menemista o de golpista. Así y todo, fue Néstor quien se decidió por él. Bastaba con decir que, siendo -como es y debe ser- un subordinado, eligió insubordinarse. No hacía (no hace) falta más que eso para justificar la eyección.

Este escribidor siente, con este cambio de figuritas, algo similar a lo que le provocó la salida de Julio Bárbaro del –por suerte- extinto COMFER, y su reemplazo por Gabriel Mariotto. Ese recambio tajo consigo la nueva ley de medios. Crucemos los dedos, y que la llegada de Marcó Del Pont signifique que vestigios del neoliberalismo como la Carta Orgánica de Mingo y la ley de entidades financieras, de Martínez de Hoz, corran la misma suerte que la hoy muerta 22.285 de radiodifusión.

Con Marcó del Pont, Cristina eligió capacidad –seguro mayor a la de todos sus antecesores-, ruptura con el establishment, y, por sobre todas las cosas, pertenencia. Mercedes se siente parte del proceso K y entiende que en un gobierno el Presidente manda, y los demás tienen que obedecer. Otro modo no hay, si es que uno no quiere berenjenales en la gestión. En ese sentido, vaya otro aplauso para la conformación del grupete que unirá a Boudou con Marcó del Pont, y que se termine la política archipielágica.

El día 27 de enero, en su blog, Lucas Carrasco hubo de levantar como post un comentario de este humilde servidor, en el que uno proponía a Carlos Heller para el cargo. Venía a cuento de que Blejer habría sido más de lo mismo. Entre los comentarios a ese post de Carrasco, punteó también Mecha. Uno había propuesto a Heller solo en razón de que su nombramiento hubiera significado el regreso de Piumato a la Cámara de Diputados. Pero valga la alegría por este soplo de frescura femenina en el ex templo sagrado de la patria financiera.

5) ¿Pudo ser diferente? Se anda diciendo que, visto el resultado del consejo de la bicameral, mejor hubiese sido convocarla de entrada y ahorrarse el desgaste. El bloguero se permite disentir: ¿Era de suponer que Cleto votaría contra Redrado? ¿Cuánto más se hubiese impostado el gesto republicano de horror si CFK no se sometía a lo decidido por la bicameral?

Quizá la política no es como uno desearía, sino como es y punto. El kirchnerismo pone en tela de juicio casi cuanto valor preestablecido y presuntamente intocable ha legado el neoliberalismo. Y eso trae tole tole. Esta vez fue Redrado, ayer la propiedad de los medios, anteayer las jubilaciones privadas, y la semana pasada las retenciones. No hay nada que hacerle, donde se le pega al chancho salta el dueño. Y salta mal, aunque después exige que un pelee vestido como quinceañera en su fiesta, de punta en blanco, puro y cristalino de formas. Habrá que hacerse a la idea que así será. Que quienes decían que Redrado era poco menos que un imbécil sometido, ahora lo ensalcen como prototipo del rebelde. Que el mismo Redrado, que antes estaba de acuerdo en usar reservas para pagar deuda, ahora les quiera dar un aura de intangibilidad risible. Que quienes hablaban de Cobos cual si se tratara de la reencarnación de Alberdi, ahora lo tilden poco menos que de violador.

En fin, es así el carnaval opositor. Va y viene, sin importarle los escraches que se les hace ante sus evidentes y cada vez más reiteradas contradicciones. El gobierno debe seguir en la suya, fugando hacia delante. Así es que ha logrado sobreponerse de dos golpes –el no positivo y las legislativas-. Tres si contamos esto del Central como triunfo, visto que se ha dinamitado la precariedad del agua y aceite, que dio en llamarse Grupo A, y que primó en la preparatoria del 3 de diciembre en la Cámara Baja. Y que, bien o mal, una parte de la faena –tener un amigo/amiga en el BCRA- está completa. Ahora viene la más sabrosa, la del Fondo, donde parece que se dependerá más de Pichetto que de Rossi, y no pinta tan imposible la cosa.

CFK conserva la agenda bajo el brazo, tras otro tropezón -que una vez más no fue caída, y van-. No es poco, visto lo que asoma por delante. Y da la sensación que, de cara a 2011, tarde o temprano alguien se tiene que dar cuenta que esto no será perfecto, pero es largamente superador a lo que teníamos antes.