lunes, 28 de septiembre de 2009

Cimentando conceptos, fortaleciendo convicciones.

Se puede analizar la victoria de Independiente ante Racing desde la mirada del hincha y caer en un par de lugares comunes, que no por adolecer, ellos, de las nubes propias del fanatismo dejan de tener algo de razón. Independiente gana los clásicos con la camiseta. El triunfo en el clásico ya es una costumbre. Los cuatro años y medio sin derrotas ante La Academia, los veinte triunfos de distancia en el historial, y las, apenas, cinco derrotas -contra catorce victorias- en los últimos cuarenta jugados (hablando de todos los duelos por torneos cortos), sustentan la buena dosis de agrande de la parcialidad roja.

Mirándolo más fríamente, puede decirse que, aparte de lo puramente emocional, el triunfo tiene para Independiente un valor estratégico muy grande. El once inicial al cual Gallego empezó a dar rodaje ante Vélez, en el clásico volvió a mostrarse como lo mejor que puede poner en cancha el DT hoy por hoy. Ratificó, Independiente, su buen nivel actual (lo cual no es poco), aunque también repitió bajón en el ST e incapacidad de definir lo mucho que construye.

Con un primer tiempo en el cual la diferencia le quedó corta al rojo (dos a cero que bien pudieron haber sido tres o cuatro, sin exagerar), el segundo parecía que iba a salir sobrando. No fue así porque Racing lo fue a buscar, claro que sólo a base de empuje, de vergüenza deportiva, pero muy poco de fútbol. A fuerza de centros y pelotazos cruzados hizo retrasar a su rival, que ya de por sí sufría por las ventajas que da desde lo físico: Piatti y Silvera, claves en el ataque, llegaron al filo del inicio del torneo, Mancuello se lesionó en medio de la pretemporada, Gandín con pesadez propia. Cuatro sobre once es mucho, y en el futbol de estos tiempos peor todavía. Por eso, y por las mencionadas falencias en definir una buena cantidad de contragolpes, Independiente sufrió más de lo que merecía.

Hablando concretamente del juego, el rojo apuesta al vértigo que Busse y Mancuello aportan por los costados, bien servidos por Acevedo, el patrón del equipo, y Piatti, que juega suelto delante de la línea de volantes. Dos puntas con mucha maña, Silvera y Gandín, intentan sacar petróleo de todo aquello que tocan, y se van entendiendo cada vez mejor entre ellos: El primer gol de Chipi es prueba de ello. Ayer, por su parte, empezó a aportar mucho Mareque al irse al ataque. Se soltó bien, y generó el penal del segundo de Gandín. Viene bien la variante. Equipo corto, simple, agresivo.

Mirando otro set de cuestiones, Independiente sacó mejor de lo pensado estos últimos tres partidos, que parecían un trípode muy temible. Si se lo mira desde las matemáticas -4 puntos sobre 9-, la cosecha no es tan grande. Si se tiene en cuenta que se hicieron dos buenos partidos (uno ante el último campeón local, y otro frente al clásico rival), que la derrota fue ante el aparentemente invencible actual campeón de la Libertadores y que se han encontrado equipo y juego, pues es enorme. Deberá ajustar en definición, así como en algunas cuestiones aéreas en defensa (no de pelota parada, de donde sacó varios de los contragolpes, en buena medida por la tarea que allí desarrolló Cuqui). Pero sabe qué quiere (y, más importante, hasta donde puede), la hace correr por el suelo, y varias de cuyas individualidades se ha afianzado: Busse, Acevedo. Sin necesidad de continuar probando, es tiempo de que el rodaje acerque la excelencia.

La actitud es otro ítem a destacar. Se nota un equipo con espíritu, alegre, no dispuesto a negociar ni una gota de sudor, ni a mezquinar la pierna en cada dividida. También a Gallego se lo advierte entusiasmado. Siempre se dijo de él que sólo dirigía si le traían estrellas. Ahora, con menos recursos, se lo ve laburar, buscarle la vuelta a la escacez.

¿Estamos para campeones? No, y seguro los propios protagonistas lo saben. ¿Se puede pelear? Eso sí, sobre todo viendo el nivel general de los rivales. Saludables actuaciones, plagadas de concepto, coherente y medido, y un compromiso que asombra, sirven de plafónd a esa ilusión, toda vez que lo acostumbrado entre los hinchas venía siendo muy distinto. Tengamos prudencia. Lo hecho hasta acá indica que el camino es robustecer lo logrado.

Mientras tanto, a disfrutar de una (nueva) victoria clásica. Otra más, para alimentar la costumbre. Y para que muchos en la vereda de enfrente, aprendan lo que se llama prudencia y humildad. Máxime cuando enfrente se tiene un superior.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Certezas y aciertos; dudas y errores.

Diego dio, en cuarenta y ocho horas, dos listas de convocados. La primera, para afrontar un partido inexplicable ante los suplentes de los suplentes de Ghana; la segunda, para los partidos decisivos ante Perú y Uruguay que definen la gloria (clasificación al mundial o repechaje ante el de Concacaf) o devoto.

A ver, la lista para el amistoso es de jugadores exclusivamente del medio local. Los que aparecen y puedan sonar a ridiculez, dejan de serlo cuando se asume que, son muy pocos los jugadores del elenco estable que se roban el puesto. Es decir, en una situación normal, no se podría pensar en Palermo, Ortega, Fuertes, Schiavi, Pulga Rodríguez. Pero, detalle no menor, no estamos en una situación normal. Hay presencias auspiciosas como Pocho Insúa, Bolatti, Enzo Perez, Monzón, y tipos que uno quisiera ver, caso Jesús Méndez, Caruzzo y Vangioni. Lo que me surge de este grupo, es que del primero al último pueden llegar a cumplir con creces. Pero el interrogante es saber hasta que punto serán tenidos en cuenta en el proyecto en serio, y no solo en un amistoso ante una selección C.

De la lista para eliminatorias, hay de todo. Primero, nobleza obliga, saludo las convocatorias de Zabaleta y Emi Insúa. Si pedí laterales de raza como bandera de lo que venía faltando en la selección, no puedo dejar de reconocer este gesto. Yo hubiese optado por otros nombres, pero eso ya es cuestión de gustos. Lo que se pedía era la heladera en la cocina y el inodoro en el baño, se dio, que las marcas las elija él no es algo criticable. Eso sí, no vaya a ser cosa que son convocados, y luego los puestos de titular los ocupen Coloccini y Heinze, porque seguiríamos en la misma.

El otro punto auspicioso, sin dudas, es el de la convocatoria de Gonzalo Higuaín. Merecidísimo para quien viene hace rato descosiéndola en el Real Madrid. Se supone, y espero, que viene a ser capanga de área, algo que falta. Y esta convocatoria viene de la mano con los que han sido borrados. Gago es la bandera en ese ítem. Peleado con Higuaín por razones personales, planteó “es él o yo”, y ha dejado de ser el elegido. Coincido, si es así de camarillero, deja de ser necesario. Lo personal le opaca sus inconmensurables calidades futbolísticas. Zanetti, Maxi Rodríguez, Burdisso, tambien borrados, son otros ejemplos de ciclos agotados y nadie los llorará. Distinto lo de Licha López: suena exagerado el castigo para con él luego de no tener ninguna chance, y enojarse –para mí con razón, si era postergado por Agüero- por esa situación. Lo de Datolo es muy criticable, dado que fue de los mejores en el tortuoso dúo de derrotas ante Brasil -más allá de su golazo- y Paraguay. Máxime cuando su especialidad escasea. El titular en ese puesto parece ser Jonás Gutiérrez, inexplicablemente considerado inamovible, lo que es una pésima señal, desde que no mostró ni muestra atributos para tanto premio. Si el elegido en lugar de Datolo es Di María, repito lo que dije en cuanto a los laterales, aparte de que tampoco Angelito ha tenido oportunidades suficientes, y las merece. Pero, insisto, suena ilógico dejar afuera a Jesús. Mal mensaje, desetimando lo que son o debieran ser premios y castigos.

Lo de Aimar es un interrogante. No me atrevo a decir más de un tipo que siempre me encantó pero del que no se tiene registro hace tiempo. Lo que hay que decir, es que se equivoca Diego si planea volver al enganche o hacer que Verón resigne protagonismo.

Cuestión inexplicable el retorno de Lucho González, quien se cansó de desperdiciar oportunidades desde hace tres técnicos.

Quedará por ver quienes de los de cabotaje se suman a la lista. Lo cierto es que entre dos listas hay conclusiones para todos los gustos. Sería de necios decir que Maradona insiste en cegueras, así como muy de ilusos suponer que ya hay una renovación profunda en marcha. Odio decir esto en una columna, pero todo está por verse. Si se arma algo coherente, y muchas convocatorias van en ese sentido, bienvenido sea, no es más que lo que esperamos todos.

Consejo, por último a Diego: bien por lo de Pipita. Pero no agrande el hecho, señor DT. No salga a decir que era imposible no verlo rompiéndola entre tanto crack, pues entonces debiera venir al lado una reprimenda por no haberlo convocado antes. Ya está, bien por darse cuenta, pero hasta ahí. Esperanzas tenemos todos, viene faltando un poco de humildad. A tenerlo en cuenta.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Que no copen la parada (Sobre la ley de medios v. VIII). Para Daniel Vila: un par de preguntas y un pedido.

Con una extraña parábola discursiva, Daniel Vila, presidente de Grupo UNO (el segundo multimedios en importancia del país, detrás del Grupo Clarín) justificó el golpe del `76. Palabras más, palabras menos, dijo que esa etapa -la cual, para compensar, calificó como la más nefasta de nuestra historia-, fue forzada por la violencia montonera. Palo por elevación, de paso, a los montoneros autores del proyecto, con el cual “intentan lesionar la democracia” por la grandeza de la cual él manifiesta pelear. Agradecer, ante todo, al señor Vila por los servicios prestados.

Ahora, tomando por ciertas las afirmaciones de Vila, que no lo son pues a la fecha del golpe el accionar montonero estaba prácticamente aniquilado, cabe hacerle algunas preguntas. Si esos señores cometieron el error que cometieron en el sólo animo de combatir subversivos: ¿Cuál es la conexión de esa necesidad con la de cambiar la matriz productiva nacional a una especulativo-financiera?, ¿qué tenía que ver la violencia subversiva con la generación de una hipótesis de conflicto con Chile por no acordar con un laudo arbitral, al que el país estaba voluntariamente sometido, en la cuestión del Beagle?, ¿qué aportaba al declamado objetivo de fondo, la generación de un sentimiento de aversión por la democracia de partidos políticos y toda la práctica militante que ella conlleva?, ¿era necesario para combatir a la guerrilla sancionar vergonzosas leyes de medios y de entidades financieras, entre otras?, y, lo más importante ¿el plan de combate a los facciosos, implicaba embarcarse en una alocada aventura bélica, a sabiendas perdida de antemano, ante uno de los ejércitos mas poderosos del mundo, armados con nada y enviando pibes al muere?

Todas estas preguntas esperan de sus respuestas, señor Vila, junto a un gesto, más importante, que debe exigírsele en base a sus interpretaciones históricas: si aquella dictadura encabezó, a su decir, la etapa mas patética en casi doscientos años de patria, devuelva entonces todo los beneficios económicos que obtuvo al amparo del nefasto instrumento pseudo legal que habilitó que eso fuera posible, creación insigne de esos señores que, parece, tanto pesar le provocaron. Solo así se lo podrá tomar en serio.

Que no copen la parada (Sobre la ley de medios v. VII). Futuro a la Pirro o a la Laferriere.

“Victoria pírrica es aquella que se consigue con grandes pérdidas y al final no sirve para nada. Es lo que le ocurrió a Pirro, rey de Epiro, al ganar la batalla de Heraclea, ante los romanos, en el golfo de Tarento.”.-

A esta altura del partido, aceptado sea que el proyecto de LdSCA representa -aparte de su propia naturaleza jurídica y técnica- una pelea entre el oficialismo y el grupo Clarín, pues resulta que sea quien sea el ganador, a ninguno de ellos le saldrá gratis la pelea.

Clarín, como nunca, se ha visto puesto a recibir piñas en el centro del ring. Así, cuestiones que antes estaban calladas en un debate que no existía, ahora ven luz: monopolios, oligopolios, posiciones dominantes, lobbies empresariales, operaciones, presión, opiniones adecuadas según la conveniencia de los negocios. Se ha empezado a hablar de muchas cosas que parecían (estaban) vedadas. Dice una expresión, “el rey está desnudo”. No tanto, quizá, pero alguna que otra prenda ha perdido Clarín en la contienda, y con ella, se ha comprometido seriamente su posición relativa en la trama de la discusión de poder. Handicap ese que, bien aprovechado, es un capital nada menor si algún gobierno venidero se decide a encarar nuevamente la cuestión mediática en momentos que su desgaste no sea tan grande y le juegue en contra, como hoy a los K.

Para el gobierno, por su parte, resultará estéril cualquier intento de despegarse de los carteles que le han endosado los misiles de las corporaciones. A pesar de los más de seis meses de debate / la puesta en vidriera del proyecto / los momentos de alta intensidad democrática vividos / los más de cien cambios efectuados al texto en las distintas instancias de discusión / la construcción de alianzas momentáneas con el arco opositor mas rescatable, tiene colgado el cartel de arbitrario, censurador y vocación de silenciador. Y nada de lo que haga hará que ese mote desaparezca, porque no importa cuantos artículos del texto otorgue porque, se escriba como se escriba la misma, toca poderes establecidamente intocables: los que construyen el sentido de la cosa pública. Con lo cual, esta bien puede ser la gota que rebalsó el vaso en su fractura con gruesas porciones sociales que no asumen propia ciertas disputas con ciertos poderes fácticos del establishment, y claman por “paz y administración”, dado que TN significa mucho en su vida, tal el lema de la campaña lanzada por el grupo, entre otras mas lamentables.

Y en cuanto a los Lozano, Macaluse, Pino, Binner, Silvia Vázquez y demás, que osaron votarle en contra a el grupo, pueden ir preparándose para el hostigamiento (Binner puede dar fé de ello). O, peor, el olvido estilo Laferriere, aquel senador entrerriano de la UCR que fue censurado de por vida, él y su carrera política, por atreverse a querer regular del derecho a replica, reconocido por el Pacto San José de Costa Rica.

Entre tantos heridos, hay alguien que puede llegar a verse beneficiado: la democracia. Eso, si la ley sale. En ese caso, se habrá hecho de una herramienta valiosa, a mano de quien la desee para promover mejor los valores que vivir bajo imperio de ley supone.

Salvo la sanción de la ley, que está en veremos, el resto de lo dicho es más que seguro. Cada quien sabrá ponderar, en cada caso, si le pone contento o no cada uno de los heridos tendidos en el campo de este verdadero choque de planetas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

¡UNASUR!, ¡Sale con fritas!

(Nota del autor: la presente nota ha sido publicada en una revista que la JP de La Matanza acaba de sacar a publicación desde el mes de Septiembre)

América del Sur es la única región del mundo donde pasa algo. Hablando en términos políticos, claro. Esto se debe a que los últimos años vieron nacer en esta parte del continente gobiernos que no viven automáticamente alineados a los mandatos de Washington. La región está contestataria a la unilateralidad yankee, y esa “rebeldía” opera como fundamentación a la frase de con que se abrió esta columna.

Lula, Cristina, Bachelet, Tabaré, Evo, Chávez, Correa, todos en definitiva, coinciden, desde luego que con matices propios, en la necesidad y la ventaja de sostener independencia de criterio en todos y cada uno de los temas que la agenda internacional plantea. UNASUR no es más que una expresión de ello.

Entonces, por decantación, América del Sur es noticia constantemente. Un ejemplo de lo dicho está en la reacción de rabioso rechazo que, en forma unánime, adoptó el bloque para con los sucesos golpistas en Honduras (esos que a Mirtha Legrand no le importan nada de nada). Es muy significativo el gesto, pues evidencia una veta de maduración y aprendizaje de las heridas del pasado e invita a soñar con un futuro distinto. Cuán distinta pudo ser la historia en el pasado si ante el primer tiro que se alzaba en contra de las democracias, hubieran surgido respuestas como las hoy dadas ante los golpistas que, encabezados por el Presidente de facto Roberto Micheletti, voltearon al gobierno democrático de Mel Zelaya.

Por otras razones, pero con la misma impronta, los mandatarios sudamericanos se reunieron en Bariloche. Encabezados por el Presidente ecuatoriano, Rafael Correa, -ejerce la Presidencia pro tempore del organismo- y por la Presidenta argentina, Cristina Fernández -lo acompañó, como anfitriona, en la conducción del encuentro-, la cita tuvo el doble objetivo de sentar la posición de UNASUR frente a la instalación de bases militares norteamericanas en territorio colombiano –presidido por el único mandatario alineado con EEUU, Álvaro Uribe-; y con ello, zanjar las divergencias entre el Presidente colombiano y sus pares Chavez, Evo Moráles y el mencionado Correa. Era imprescindible evitar el colapso de la organización. Una hipotética ruptura podía dar pasto a la siempre dispuesta derecha conservadora local, que mira con cariño al norte y que estuvo a poco de capitalizar un suceso para soltar sus típicas balaceras verbales tipo “¿Qué otra cosa se podía esperar de una agrupación bananera?” o “esto no es propio de países serios”. Con la elaboración de un documento donde: se observa el intervencionismo militar en la región / se respeta la soberanía colombiana, siempre que esta se comprometa respetar (y hacer respetar) la de sus vecinos / y se genera un Consejo de defensa dentro del organismo para fijar políticas en la materia; UNASUR dio un gesto de grandeza, un salto de calidad en lo que a política internacional se refiere. La respuesta no fue más que lo esperable: generar un marco que contenga las disputas, promueva el diálogo respecto de los puntos de desacuerdo y produzca políticas de largo plazo que van forjando una matriz propia y, con ello, deja mejor parada a la región. Esto se ha logrado por respetar el perfil ideológico que se mantiene inalterable: la recuperación de la política como elemento generador de la lógica en que se va enmarcando la vida de las sociedades sudamericanas. O, dicho de otro modo: la profundización de la ruptura con el neoliberalismo y la autocracia norteamericana. América del Sur de pie frente al poder, como nunca se la vio.

En el éxito fueron vitales los aportes de Lula, conteniendo a Chávez, y de Cristina, que hizo lo propio con Uribe (tanto que lo llevó del brazo a la foto final, cuando este amagaba no salir). El líder de la región y su ladera fueron factores decisivos del acuerdo demostrando ambos, una vez más, mucha cintura política. Son, Lula y CFK, las garantías de acuerdos regionales ante las posiciones mas extremas de sus pares. Cumplen, y con creces, el papel de conciliadores. Lo cortés no quita lo valiente, y así, con inteligencia, conducen virtuosamente el fuerte proceso de construcción regional de criterios propios de conducción. Justo será mencionar que, esta vez, a ellos se sumó el aporte de Correa mostrando un tono que nunca le había sido visto, conciliador y diplomático con su par Uribe (un cuadro político de aquellos, hay que reconocerlo, aun sin coincidir en nada con su ideario), lo cual no le impidió dejar en claro que descree del éxito que pueda tener Colombia en la empresa de contener a EEUU, trayendo a cuento el valioso antecedente de cómo el país del norte desconoció acuerdos de protección recíproca en ocasión de la guerra de Malvinas. Y que, si eso desconoció, más podrá hacerlo si actúa en ausencia de marco regulador.

Digresión: siendo quien firma habitante de estas pampas, no puede dejar de destacar el orgullo que le provocan los desempeños de Cristina en todas las ocasiones como estas. Sus discursos son verdaderas piezas de colección en materia de política internacional. Los auditorios generalmente la reconocen y la destacan. Buena imagen tiene el país con esta mandataria y su eficiente canciller Taiana, todo muy distinto a otros tiempos en que Argentina era “uno más”, en el peor sentido de la expresión, en el concierto internacional de naciones.

En fin, en América del Sur se sigue haciendo política. Y eso molesta a todos quienes creían muertas las “abstracciones de las ideologías” que aquella fomenta. Se reafirma el sesgo independentista. Se consolidan conductas de estado a largo plazo en cuestiones de soberanía. UNASUR, señores, funciona. ¡Y como! Lo que pudo haber sido un problema grande, se lo acaba de comer fácil y -como dijo Cristina al firmarse el documento-, con fritas.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Que no copen la parada (Sobre la ley de medios v. VI). Reflejos de su impotencia, elogios a su incoherencia.

Cuando CFK anunció la veda al ingreso de las telefónicas al sistema de medios audiovisuales -en ánimos de arribar al ensalzado consenso con quienes tienen genuina voluntad de debatir-, desde esta columna la pregunta consistía en adivinar en que se iban a escudar los peones la viuda para continuar en el rechazo, una vez caído su principal argumento, sin que quedase expuesto tan brutalmente el objetivo de fondo: la sola defensa del statu quo de el grupo.

Solo atinaron a balbucear. Descalificaron al proceso popular de construcción democrática que desembocó en la redacción del anteproyecto (Fernando Iglesias y Norma Morandini, vomitivos, dieron cátedra en el ítem), pretendieron tomar de idiotas a todos con aquello del poco tiempo dado para analizar las modificaciones por ellos mismos solicitadas (no se muestran tan prudentes cuando de correr para bajar retenciones se trata) y, ya en sesión, buscaron forzar el reglamento, abusando de cuestiones de privilegios y demás yerbas. Reflejos de la impotencia para contener lo inevitable. La puja en diputados es, ni más ni menos, que lo dicho hasta el hartazgo: aquí se trata de eliminar una legislación monopólica y abrir el juego a la sociedad toda. El resto, es pura construcción mediática. Para ello, fueron loables los desempeños del SI, el PS, Lozano, Pino, radicales de la Concertación, Encuentro Popular, en fin, el arco progresista. Alejados del divismo, reflejaron madurez, acordaron, pidieron, obtuvieron, cedieron. Hubo voluntad de encarar una discusión necesaria alejándose de la coyuntura. Lozano lo expresó mejor que nadie cuando dijo que el proyecto significa “un mojón histórico en el avance de la experiencia popular”. Clarito. Separa lo principal de lo accesorio, y mantiene su visión respecto de los puntos que consideran perfectibles y que en particular no votaron, por caso, la ubicación orgánica de la autoridad de aplicación (aún cuando en casi toda la legislación comparada esta depende de los poderes ejecutivos). En definitiva, lo innegable es que el actual proyecto de ley, es superior al engendro dictatorial-menemista. Y sólo a esa cuestión hay que remitirse.

La corporación ya ha salido a denostarlos por el pecado de demostrar voluntad en algo con lo que los propios medios han venido machacando: negociar. Llegando al extremo de montar en torno a Binner y el PS sospechas de connivencia con el gobierno en base a supuestos y espurios manejes económicos, obviamente, sin prueba alguna de ello. Impresentables. Como si Binner y su partido no hubiesen actuado así siempre, con independencia de criterio, no oponiéndose automáticamente a todo cuanto tienen por delante. Más, siendo fieles a la declamada pero no practicada –por la oposición de derecha- actitud de republicanismo consensual. Raro o suspicaz hubiese sido si votaban en contra, teniendo en cuenta la ideología socialista, que mira con cariño toda regulación estatal y, sobre todo, una vez obtenido su objetivo de fondo: la salida de las telco. La agresión continua, gratuita e impune a la que acuden como defensa corporativista, ya no reconoce límite alguno. No dejan de causar cierta ternura, de todos modos. No todos los días se pierde un negocio tan fabuloso como el que han obtenido al amparo de los favores concedidos por manos manchadas de sangre inocente desde el año 1980.

Volviendo al Frente del Rechazo, se retiró, no votó. Hay que elogiarles la coherencia, finalmente: nunca han querido cambio alguno, ¿por qué suponer que iban a parlamentar? Tienen posturas que son insostenibles, apenas se les indagan argumentaciones. En todo caso, lo repudiable es la falta de coraje que demostraron al no querer asumir su voto en favor del instrumento firmado por Jorge Rafael Videla.

La democracia en sí, por la situación relativa hasta acá alcanzada, se ha anotado un poroto en la pelea contra las facciosas corporaciones del establishment extrapoder que la acosan desde 1976. Nunca se llegó, ni se imaginó poder llegar a este punto, independientemente del desenlace que pueda tener esta aventura. El primer paso, ha sido abrumadoramente contundente.

Las brisas de la inteligencia estratégica, por ahora, soplaron a favor del proyecto popular políticamente impulsado por el actual gobierno. Ojala no se nuble. Sería muy triste.

martes, 15 de septiembre de 2009

Que no copen la parada (Sobre la ley de medios v. V). ¿Y ahora, que?

El periodista Mario Wainfeld suele usar la figura del ágora mediático para referirse al lugar donde confluyen expresiones carentes del rigor de fundamentación necesario para opinar al respecto de los temas sobrevinientes en la agenda pública.

Dicha construcción ha estado muy presente en el debate de la ley de medios democrática.

Desde que se intentó despojar de legitimidad a los actuales legisladores, desconociendo no sólo su mandato hasta el 10 de diciembre, sino también la circunstancia de que el comicio de junio en nada obsta las calidades de su mandato. Y como si ello no significara posponer nuevamente a la eternidad el debate, pues con las renovadas mayorías poca ventura podría esperar el proyecto, si ni han sido capaces, ni ayer ni hoy, de presentar siquiera dictámenes de minoría.

Siguieron con que el debate no debía darse a las apuradas. “Olvidando” la fecha de presentación del proyecto -allá por marzo-, obviando los más de ochenta foros realizados a lo largo y a lo ancho del país –y las 138 modificaciones que en ellas se realizaron al primigenio texto-, situación que puso en evidencia su incapacidad de debatir cara a cara con el pueblo en defensa de váyase a saber que intereses, además de la ausencia de lectura del texto. Desestimaron la construcción popular que antecede al proceso como simulacro de debate. Trataron despectivamente a los foros donde podía participar cualquiera con intenciones de hacerlo, a favor o en contra de la propuesta del ejecutivo, y con, seguramente, muchos mejores aportes para efectuar que cualquiera de los “iluminados” opositores que ocupan bancas. Costará encontrar ley con mayor grado de participación popular en su construcción que esta. Luego pidieron múltiples audiencias, en las cuales las voces a favor de un proyecto calificado por la propia ONU de ejemplo mundial, brillaron por su ausencia en un debate por el cual sólo declaman.

Abundar en la intencionalmente canalla interpretación que se quiso dar a la supuesta potestad de revisión cada dos años de las licencias, sería estúpido, pues la mentira cayó tan rápido como fuera orquestada.

Ahora Cristina decidió dar de baja dos artículos del anteproyecto: el que permitía el ingreso a las telefónicas (esas que en el proyecto de Silvana Giudice tenían muchos menos requisitos para ingresar); y la composición de la autoridad de aplicación con mayoría oficialista y dependiente del Poder Ejecutivo, cual lo es en toda democracia “seria”, teniendo por seriedad el significado que le otorgan los propios opositores.

Con buen tino, la Presidenta cede dos puntos que le pueden acercar a la ley las voluntades de la centroizquierda, a quienes envío un mensaje cuando se la oyó decir que los cambios eran para conciliar con quienes hacían observaciones, por así decirlo, de buena leche. Aún cuando no se ha explicitado (seguramente no se tenía con que hacerlo) la razón por la cual las telefónicas no podían ser parte de la competencia. Pero vale como gesto que se abre a la construcción del consenso.

En cuanto a la autoridad de aplicación, la cuestión era más fácil de solucionar. Los opositores criticaban la composición mayoritaria que guardaba el proyecto oficial, pero olvidando el detalle de que, oponiéndose a discutir la sanción de una nueva ley, quedaba válida la “ley” firmada por Videla, Martínez de Hoz y Harguindeguy. Esa “ley”, se sabe, no guarda mayoría sino absolutismo a favor del ejecutivo. Con lo cual resultaba incomprensible de por sí la oposición a la renovada autoridad. Así y todo, se avanzó también con ella.

Y de repente, el ágora siempre en la predisposición de hablar sin fundamentos, queda casi postrado. Incapaz de poder persistir en la pertinaz oposición porque si, balbuceaban, tartamudeaban. Se ve que el anuncio agarró a Magnetto y sus secuaces desprevenidos, no pudieron pasar la letra a sus alfiles legislativos, y los muchachos quedaron en off side. La mencionada diputada radical Giudice, muy bien calificada como “empleada del mes de Clarín”, se hunde en su cada vez más profundo tartamudeo.

El gobierno demostró no estar detrás del control de la prensa, otro sello de los clarinetistas faltándole el respeto a la coalición por la radiodifusión democrática, con sus veintiún puntos, y mucha otra militancia que tuvo y tiene mayor protagonismo que los K –simples artífices políticos- en el presente proyecto. El proyecto de derogación de los delitos de calumnias e injurias fue el primer ejemplo. Ahora se derriba otro mito, el de la intención de conformar un nuevo monopolio, pero afín. Cuando menos, y también lo dijo Cristina, ya han concedido que no es ilusoria la existencia de los monopolios, como increíblemente se sostenía para defender a el grupo.

Supuestamente, quienes tuvieron el buen tino de subirse al debate y reclamaban cambios, debieran conceder que todo esto viene por el buen camino.

Los otros, los que militan en la defensa del statu quo, sin importar porque, ni como, ya verán que nueva treta discursiva intentan para ejercitar su rechazo automático sin caer, para el ya citado ágora, en un ridículo que cualquiera, con tiempo y ganas de decodificar un tanto los mensajes, nota evidente. En el supuesto de creerlos con buenas intenciones (no es el caso, a juicio del firmante), debiera preguntárseles que mas les hace falta para que aporten su buena gana de discutir. Es una ingenuidad, claro.

Calma muchachos, HM debe andar ocupado. Les debe estar por llegar el libreto con los nuevos sinsentidos con los cuales salgan a defender un rechazo que no se comprende.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El mejor rival


Hace unas pocas horas, ante la apoteosis generada por la facilidad con que se sacó de encima el trámite que resulto la semifinal ante Rafa Nadal, este comentarista se recuerda diciéndole a cada persona que se le cruzaba, que para Juan Martín Del Potro el mejor rival en la final del US Open era Roger Federer y no Novak Djokovic. A pocos minutos de consumada la consagración del tandilense en su (así dice él mismo) Gran Slam favorito, dado el desarrollo del juego y no solo del resultado, es difícil abstenerse de una prudente dosis de vanidad y no abundar en los porque de aquel pronóstico.

Teniendo en cuenta que se trataba de la final entre un pibe de 21 años y el mejor ser humano que haya jugado a este deporte: ¿alguien en su sano juicio hubiera podido recriminar una derrota a Del Potro? Dicho de otro modo, el argentino no tenía nada para perder en el partido ante un fenómeno de la raqueta (y de la vida también. Un tipazo con todas las letras), quién, por si fuese poco, atraviesa el mejor año de su carrera, con récords varios alcanzados: un certificado donde dice “mayor ganador de Slams de la historia”; más el único grande que le faltaba, Rolanga. Entonces, una buena porción de tranquilidad jugaba a favor de que Del Potro pudiese engrosar el repertorio de su juego. Con cualquier otro rival enfrente, la presión podía aumentar en proporción directa a que la distancia de jerarquías disminuía.
Y cuando amparado en la tranquilidad se encadena puntito tras puntito. Y con eso, game tras game. Y se anota un set. Y otro. El rival se va incomodando, pues no ve el cierre del partido tan rápido como creía. El juego propio crece. Junto con él, crece la garra –dos tie breaks ganados lo demuestran-. Lo antes utópico o imprevisible, se vuelve certero y probable.

Sin presión pues, Delpo fue edificando de a poco el triunfo, soltándose gradualmente, con el correr del match, a medida que sus palazos se hacían cada vez más duros, y el saque y el drive invertido se afianzaban. Con la paciencia de quien no se juega en el pleito más que el sueño del pibe. Que no es poco, ojo. Demasiado cálculo hay en todo rincón de cualquier deporte, viene bien que un tipo alguna vez haya puesto el alma en tratar de obtener un torneo, no el más reconocido ni el más importante, pero sí el más soñado por el protagonista de la noche de Flushing Meadows. Sana brisa de amateurismo. El dato a marcar de la ceremonia de premios, la humildad de un dios vestido de persona, que en español se llamaría Rogelio, y que, aún en un limbo, desciende para decir “me ganó el mejor”. Con la misma caballerosidad que exhibía después de cada derrota ante Rafa Nadal, cuando los tiempos le sonreían un poco menos que ahora.

Si JMDP perdía, seguramente se haría sentir el enfermizo exitismo argentino, siempre listo para asociar a cualquiera con heladeras o freezers. Solo el tiempo valoraría el significativo hecho que de ya por sí solo significaba una presencia argentina en la final de un slam, así como también un día se valorará de David Nalbandián ser el único argentino que pisó alguna vez la catedral de Wimbledon para disputar una final. Pero Del Potro ganó y con ello será, casi sin lugar a duda, el suceso deportivo argentino del año. Pensar que el año pasado, entre lágrimas, se le quedó ese galardón atragantado cuando España le quitó el que es su otro sueño, la Copa Davis.

A él, por estas horas, cualquier otro reconocimiento le parecerá secundario. Acaba de ganar lo que más quería, el resto es sólo para las estadísticas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La nuestra, la de ellos

Si alguna vez al DT de la selección argentina –el actual o cualquier otro, da lo mismo-, se le ocurriera plantar un equipo cuyo mediocampo lo formaran el negro Ibarra, Mascherano y Cambiasso, probablemente la mayoría de los que están en el medio, (periodistas, sanateros, allegados) salieran a pedir su cabeza. “Essste no entiende nada de “la nuessstra”, no entiende. No tiene filosofía de vessstuario, papá”, podría ser el fulminante dictamen. Es que suena medio a herejía para ellos que un lateral más dos cincos formen el mediocampo de un equipo. Son quienes se adueñaron de que sí y que no se puede en el futbol. Se adueñaron del gusto futbolístico argentino, y sin pasar por licitación alguna.

Bueno pues, unos que saben bastante más que nosotros de jugar lindo -Brasil lo llaman- presentó en su partido ante el ofensivo Chile de Marcelo Bielsa un dibujo igual que el imaginado por este comentarista en la hipótesis: Dani Alves, lateral, y el dúo de volantes centrales, Gilberto Silva y Felipe Melo. El partido Brasil-Chile fue un canto a la vista, entre dos equipos que saben a que quieren jugar y como buscarlo. Claro, para eso hace falta algo que es una mala palabra según los nostálgicos de la difunta bohemia: trabajo. O estrategia. Póngale cada uno el nombre que quiera.

Brasil, igual que Argentina, se fue mal del último mundial de Alemania. Pero reaccionó distinto. Hizo apertura ideológica: rigor, disciplina, planificación; pasaron a ser moneda corriente en el futbol brasuca. Ahora, cuentan con el mejor arquero del mundo, y en defensa, donde siempre sufrieron, juegan cuatro roperos contra quienes conviene pensarlo dos veces antes de encarar. Todo el equipo es un relojito. Y ojo, eso no quiere decir que hayan resignado belleza, aunque algunos crónicos perdedores de cabotaje hayan querido pintarlo así. No vale la pena contarlo acá, basta ver el video de los partidos que jugaron esta jornada eliminatoria. Argentina, es una historia bien distinta y patética.

Esto no es solamente culpa de Maradona. Para nada. Desde la ida de Bielsa, empujado mediáticamente por la eliminación en primera ronda de 2002, se demonizó cualquier cosa que oliera a planeamiento. Volver a “la nuestra” y amontonar ¿estrellas? de pequeña estatura haciendo cada uno la suya traería, per se, mejores tiempos. Se nota. Antes nos eliminaron equipos europeos, ahora no se puede ni pelearles a los vecinos. Y no vengan con lo del poco tiempo disponible para preparar cada partido, porque eso es igual para todos, pero sólo Argentina parece un grupo de amigos que se junta media hora antes a jugar un picado. El problema va más allá de poner huevos, aunque muchos los esconden. O de jugar lindo o feo: no-juegan-a-nada.

Hace poco, Reynaldo Sietecase citaba el slogan de campaña de un político que decía “debatir, cambiar, avanzar”. Muy bonito. Estaría bueno que todos, (dirigentes, DT, jugadores) tomen ese espíritu. Consejo, de onda nomás.

Sino, igual, no hay problema.

Los pasajes a Honduras o Costa Rica no deben estar tan caros.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El acabóse


No hace ni una hora que Argentina, para no perder la costumbre, perdió con Paraguay. 1 a 0 fue esta vez, pero el resultado no cambia el concepto.

Verdaderamente, lo más correcto sería cortar y pegar todo lo dicho respecto del partido versus Brasil. El esfuerzo se hará a solo efecto de contrarrestar con palabras la bronca.

Nada ha cambiado respecto de la previa del partido del sábado o de la caótica noche que se vivió ante los brasileros. La misma lastimosa imagen: falla –o, mejor dicho, no existe- el soporte colectivo y, para colmo, no aparecen las individualidades.

Paraguay, igual que los de amarillo hace unos días, ofrecieron una lección de juego de conjunto. No importa ni el que ni el como de ese juego, basta que sea coherente. Podrá no gustar el modo de los guaraníes o el brasilero (algún trasnochado, cuyas vitrinas están bastante vacías pero su lengua siempre dispuesta a vender humo, fue capaz de decir que jugaron como equipo chico, menos mal, si jugaban como grandes era tragedia), pero nadie les podrá negar la seriedad que implica la puesta en marcha de un proyecto. El gol paraguayo vale para silenciar a muchos que siguen militando en la caduca asociación “la nuestra”. Combinaciones perfectas para un verdadero golazo. Un nueve la aguantó, pared, otro nueve se desmarcó, descarga y definió. Eso, más batalladores en el medio y leones atrás. ¿Qué otra cosa puede hacer Paraguay? Y, ¿Para que mas que eso?, por otro lado. Hoy Argentina no es capaz de discutir siquiera ante la sola oposición de una armonía medianamente aceptable. Fue eliminado de un mundial en primera ronda por los europeos. Lo tétrico es que hoy no puede ni pelear con los sudamericanos.

Surgen preguntas: ¿Qué hizo de malo Andujar, y que de bueno Romero, para justificar el cambio de arquero? ¿En que se basa la continuidad de Zanetti, Heinze y Agüero? ¿Verón es opción para las bandas? ¿Por qué no se logra la mejor versión de Messi? ¿Quiénes juegan de delanteros en la selección? ¿Se puede ganar sin patear al arco de media y/o larga distancia? ¿Y marcando como se está marcando? ¿Cuál fue la razón para el ingreso de Lavezzi si no había un centrodelantero para empujar sus desbordes? ¿Hay alguien capaz de sacar la cara por el equipo, como la supo sacar el Maradona jugador por el suyo cuando le tocaba? Stop. No porque no haya muchos mas interrogantes, sino por piedad. Pero queda claro: a mayor abundancia en el cuestionario, menores chances hay de vislumbrar un futuro venturoso.

En el segundo tiempo ingresó Palermo. Tuvo la mala suerte de que el equipo se vio mermado con la expulsión de Verón -otra vez de buen partido-. Cerca del final, Schiavi. Hicieron, con nada, mucho más que el resto de sus compañeros: una combinación que casi se da entre ambos fue, aparte de lo más respetable que produjo el equipo en noventa minutos, la mejor chance que hubo de empardar la contienda. Pero la imagen de Flaco ingresando a jugar de torre para ver si podía cabecear algún zapallazo junto al goleador de Boca, representa el acabóse. Si Argentina apuesta a un tipo de respetable trayectoria como Schiavi, pero para ser el nueve ante la desesperación, es porque el norte está definitivamente perdido.

La clasificación está en riesgo. En serio. Urge que hagan algo. Y pronto. No sea cosa que Messi, Agüero, Tevez y compañía saquen pasajes para Sudáfrica. Pero en clase turista.

martes, 8 de septiembre de 2009

Era obvio


No es fácil la tarea de escribir una columna a posteriori de un partido como el que se dio en Rosario entre Argentina y Brasil. La dificultad radica en la autoimpuesta necesidad de establecer un equilibrio tal que permita no quedar como un carnicero, producto del ineludible deber de criticar lo visto, ni tampoco como un iluso complaciente que permanece cual si nada hubiere ocurrido. Por demás, el sentimiento de hincha es un ingrediente que acaba por agigantar la complicación. Pero, en fin, vale la pena hacer el esfuerzo.

Lo primero que surge casi evidente para este escriba, es que, aún con la enorme dimensión de la derrota, hay un lugar para el alivio. Brasil gastó lo justo y necesario y marcó enormes diferencias. ¿Qué podría haber ocurrido en el caso de que jugaran a todo vapor y con ganas de meter una goleada histórica?, es la pregunta que hace pensar en que pudo ser mucho peor. Pregunta que trae a cuento una de las razones de la superioridad de lo verdeamarelhos: inteligencia. No había necesidad para ellos de apurar el ritmo más de lo visto, por ejemplo, en el tercer gol, por un lado; y por el otro, el planteo realizado por Brasil no puede ser calificado mas que como el indicado para encarar el partido. Brasil cuenta con intérpretes aptos más para la contra -y explotar así las virtudes de Kaka y Robinho- que para la iniciativa.

No fue un baile y eso agrava la sensación de impotencia. Porque con cosas puntuales, con brillo en dosis justas y saludables como para no caer en el toque intrascendente, pero con ambiciones inteligentes de alimentar las incursiones ofensivas. Con no mucho ganó cómodo, y nada más podía esperarse del duelo entre un equipo y lo que no parece más que un rejuntado de amigos del barrio. Brasil no dispuso de la pelota ni del control territorial. Eso fue de Argentina. Sin embargo, jamás dio la sensación de que el partido pudiese tener otro resultado que el que finalmente tuvo. Y lo más grave es que Maradona cree que ese repliegue brasilero se debió a virtudes argentinas. Falso. Se replegaron, dejaron adelantarse –no atacar- a Argentina. Negocio redondo. El tercer gol fue la escena más representativa de la película: recuperación, salida de contra en dos toques, pase en profundidad a la espalda del central argentino y definición soberbia del delantero que marcó el pase picando al vacío. Genial.

Ambos equipos son cara y ceca, y el partido fue una mera confirmación de ello. Brasil es hoy más de lo que históricamente ha sido por agregar a “la suya” trabajo para mejorar allí donde tenía falencias. Lo dicho: un arquero de lujo / una defensa de portentosos físicos, que por otro lado ya no dudan en reventarla si hace falta / dos volantes centrales que recuperan todo y la entregan con simpleza. Todos, por fín, juegan en bloque, hacen la justa, son solidarios, defienden como leones y saben abroquelarse. Es, en definitiva, un aceitado conjunto que sabe lo que quiere, como, donde y cuando buscarlo. Un equipo, para ser simples. Román Iutch lo definió mejor que ninguno: “Gilberto Silva no es el mejor cinco del mundo, seguramente. Pero juega al servicio de una idea, de que Kaka se luzca, cumple su función”, textual. Clarito como el agua. En Brasil, el todo es más que la suma de las partes.

Argentina, en cambio, en lugar de avanzar allí donde tenía falencias, retrocedió aún en lo que era fuerte. Desde el fracaso en Corea – Japón se valorizó en forma desmedida lo que se llamaba “la nuestra”. Y adiós al trabajo. Hola a la suma de talentos que no se complementan entre sí, lo cual deviene en que ninguno rinda como en sus clubes. Para ponerlos en nombres propios: las duplas Messi-Tevez; Messi-Agüero; Agüero-Tevez; o aún los tres juntos, son combinaciones que ya ha quedado claro que no pueden volver a repetirse. Porque juntos no hacen mas que exacerbar un individualismo insoportable que hace caótico, lo que ya per se es inarmónico. Es hora de preguntarse por que Argentina juega sin un nueve de alma. Luis Fabiano no es un crack, pero juega en su puesto, y ayudado por el funcionamiento, la rompe.

Argentina sigue sin ser un equipo. No tiene idea, no tiene rumbo. Ni siquiera para destruir juego. El primer y segundo gol de Brasil sólo lo pueden sufrir amateurs. Es la resultante del desprecio por la planificación. La sobrevaloración de la mística, la motivación, el cuentapropismo. El gol de Datolo –de entre lo rescatable de la noche albiceleste, junto a Verón y Otamendi- es una muestra de eso. Un zapallazo terrible, hermoso sí, pero producto de un mero arresto individual. Y, para colmo, hay muchos puestos donde no se cuenta con valores de excelencia. A la preocupante ausencia de jugadores de talla, muchos de los hoy considerados titulares están lejos de nivel de selección. Se anotan allí Zanetti, Heinze, Maxi Rodríguez, Tevez, Agüero. Y esto hablando sólo de quienes salieron el sábado a dar pena en Rosario, la sede elegida por capricho de técnico y jugadores capaces de aferrarse a la idea de que una supuesta presión de la gente haría achicar a los brasileros y así empardarían la situación. A más del tácito reconocimiento de inferioridad –potenciado por la ida a misa en la previa, videos que nada tienen que ver con el juego y demás- demuestra una alarmante falta de conocimiento respecto a de que se trata el juego hoy en día. Los players brasileros, como los argentinos, juegan en europa, donde de visitante se llevan, como mucho doscientos hinchas contra mas de cincuenta mil locales. ¿Alguien creyó que los harían atemorizar?¿Qué tal si todo ese tiempo y energías se dedicaban a sudar horas de prueba, rodaje y error?

Si Brasil juega para que Kaka explote sus mejores virtudes, por el DT considera que es su mejor valor, bien podría imitar eso Maradona a favor de Messi si es el del Barcelona (a decir del propio Diego) el mejor valor argentino. Pues bien, Messi en Barcelona cuenta con dos incesantes proveedores de balones como Xavi e Iniesta que le permiten actuar a escasos metros del área y explotar en los últimos metros. Eso, y un faro de referencia que en Argentina no se usa vaya uno a saber por que, que le perviviría para arrastrar marcas y hacerle de eje. En Argentina juegan enanos en un lugar para grandotes. Malo para el equipo y para el propio Messi. Por otro lado, recibe, generalmente, lejísimos del arco. Para peor, se empeña en encerrarse en un individualismo que no se justifica en lo dicho a su favor anteriormente. El tercer gol de Brasil lo demuestra. Perdió una pelota por querer gambetear para atrás en lugar de hacer un toque en similar dirección. Tevez luce similar nivel de des concepto. Más preocupado por pelear y levantar aplausos por furia que por juego: toma la pelota y ya piensa en ir al choque. Otro referente del grupo, Heinze, sigue sin justificar su presencia y menos de lateral. Desconcentraciones y torpezas tales que Dunga decidió dejarlo libre en el segundo tiempo para que se proyecte a gusto y hacer un pic nic los centrales despejando sus deficientes centros. Nadie podrá recriminarle falta de compromiso o de ganas de ganar. Pero ya no le basta con eso. No le basta al equipo, lo que es peor.

El resultado estaba puesto, ya se dijo desde este espacio. Esa luz de esperanza que se guardaba, no se dio. Era lo lógico y el desarrollo del juego confirmó las presunciones. Queda rezar por un milagro, una resurrección. Definir un rumbo y no temerle a trabajar en serio por lograrlo. Porque de lo contrario, se corren serios riesgos en la clasificación. Y no será ninguna sorpresa. Así las cosas, hoy, la eliminación sería una obviedad.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Que no copen la parada (Sobre la ley de medios v. IV). Ahora dicen que se acuerdan del pueblo.

Una de las estratagemas utilizadas por el llamado Frente del rechazo, consiste en machacar con la necesidad de realizar audiencias públicas para debatir el texto de la nueva ley de medios.

Y que se requiere de dos a tres meses para realizarlas dejando satisfechos a todos quienes ellos suponen se debe satisfacer con su realización. Entre paréntesis, en ese lapso asumirán los legisladores electos en el mes de Junio, que harán todo para que no cambie nada.

¿Dónde estaban estos muchachos en el período marzo – septiembre, en el cual se realizaron numerosos foros a lo ancho y a lo largo de toda la república?

Fueron públicos y abiertos a cualquiera, se recibían aportes y de ellos surgieron varios cambios al articulado.

Claro que esos foros fueron ignorados por los grupos dominantes, no obstante no pueden los legisladores contreras justificar con ese argumento sus ausencias a dichos encuentros.

Cuanta incoherencia revelan los voceros del/los multimedios (ahora se sumó Vila a las quejas). Resulta que a aquello que en su momento ignoraron, hoy acuden en función de evitar la sanción del proyecto.

Señores, esto que -ahora- a gritos piden hacer, ya se ha hecho. Quien no haya participado de la discusión popular respecto de la ley, es porque no quiso o porque el grupo no lo dejó.

Debe ser la única ley sancionada en democracia que está casi completamente redactada por personas que no forman parte de poder formal alguno. La tan mentada “ley de medios K”, no es tal, porque entre los 21 puntos y los foros, el aporte de Néstor ha sido casi nulo.

En el grueso de “la gente” quedará la sensación de un debate apurado, metido a la fuerza, y en realidad viene discutiéndose desde hace casi seis meses. O, mejor dicho, hace veintiséis años, en cada uno de los cuales no faltó el clásico latiguillo de “no es el momento”. Igual que ahora.

Nunca será el momento si son siempre los mismos los que se creen en aptitud de determinar agenda y que es lo que existe o no –y en el caso de las audiencias parecen no haber existido-.

La gesta del actual proyecto estuvo en manos populares -situación que lo vuelve ofensivo per se para el grupo-. Manos que se decidieron a terminar con la ridícula teoría del momento apropiado, y que encontraron un gobierno dispuesto a darles empuje. Voluntad y oportunidad, por fin confluyeron. Por eso resulta increíble que, tras veintiséis años de despreciarlo, estos miserables apelen ahora al pueblo para defender un interés que no es sino el propio.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Triunfo falopa o salto a la gloria


Suele decirse que los clásicos son partidos aparte, desestimando la influencia de las coyunturas con que pueden llegar los rivales a un encuentro de tales características. Vale. Pero para Argentina, el partido que se viene ante Brasil significará, además, una suerte de bisagra.

Un partido en el que se define si sigue siendo un mero combinado, o si la oportunidad la usa como plataforma de despegue a la seriedad que necesita y de la cual hoy carece.

Maradona mismo lo dijo, Brasil es un ejemplo de evolución incesante. Tenía pésimos arqueros; hoy, a uno de los mejores del mundo. Sufría por el nivel de sus marcadores centrales; ahora, los tiene de exportación. Y todo ello, lo agregó a su clásico estilo para acrecentar, aún más, su excelencia de conjunto. Ahí esta la clave: Brasil sí es un equipo. Fuerte, sólido y coherente, además de estético. Un equipo donde dos estrellas que ocupan el mismo puesto no son amontonados en el once: Dani Alves, por ejemplo, un excelente lateral, que debe alentar a Maicon desde el banco -porque entre los brasileros, además, hoy no caben vedettismos-. Un seleccionado donde no son eliminadas posiciones históricamente imprescindibles en la columna vertebral de cualquier equipo: así entonces, de nueve juega Luis Fabiano, y no Pato, que debe contentarse con ser alternativa de Robinho.

Planificación, fuerza, despliegue, y vocación defensiva no equivale a resignar o postergar un ítem donde siguen siendo líderes indiscutidos: belleza, bambino, belleza.

Argentina es, lisa y llanamente, la contracara. Maradona ha tomado sanas decisiones de tipo político para el manejo del grupo, como ser el hecho de haber revalorizado la oferta de jugadores del medio local. Allí se inscriben las convocatorias de Rolando Schiavi, Rodrigo Braña y Martín Palermo. Una forma de advertir a los aburguesados “europeos”, que nadie tiene el puesto comprado –excepción hecha de Mascherano y Messi-. Pero esa elogiable estrategia, no ha sido correlativamente acompañada con el manejo del equipo titular. Allí sigue primando el marketing por sobre el sano criterio. Continúa la delantera conformada por los chiquitos. Jugadores que, está claro, no pueden convivir en un mismo equipo (ni aún dos de ellos, siquiera), porque se superponen y se niegan. Ausentes, así, delanteros de peso o cabezas de área. Eso y varias otras cesaciones más que cuestionables, como la increíble afirmación, por parte del DT, de que Jonás Gutiérrez ha adquirido la categoría de indiscutible.

Con todo esto, se tiene un ciclo que se podría caracterizar como “basilismo con más huevos”. Porque la enjundia de los players, es cierto, creció, pero sólo con eso no alcanza y el resto de los problemas siguen allí donde los dejó Coco.

El armado requiere de valores complementarios, verbo que no conjuga la unión Messi-Tevez-Agüero. Raro que no lo sepa Diego, que en el `86 vio potenciado su juego con el servicio de obreros que no se le superponían, dejando de lado talentosos de la talla de Borghi o Bochini; y que en el `78 fue él mismo dejado de lado del plantel por parte del Flaco Menotti, porque el lugar de estrella le estaba reservado a Kempes. Que se sepa, les fue un poquito bien a ambos equipos.

A pesar de todo, y haciéndole honor al postulado mencionado al inicio de esta columna, es muy probable que Argentina le gane a Brasil el sábado. Tiene con que hacer a un lado, durante noventa minutos, un panorama que le pinta muy desfavorable.

Otra cosa, y muy distinta, será la lectura que podría arrojar una victoria. Puede ayudar a alimentar un modelo de juego que viene con más pena que gloria; o bien, sirve de trampolín a la construcción del cambio que es, a todas luces, imprescindible. Ambas situaciones, el triunfo y la lectura que del mismo se pueda hacer, están en veremos.

Es muy necesario que Diego tenga claras las ideas porque, como ha sido costumbre en su vida, tiene la respuesta en sus manos.