miércoles, 29 de julio de 2009

Tocamos fondo

Nunca desde que comenzó el conflicto con las cámaras patronales agro financieras se oyó de boca de los jerarcas de las mismas una exposición de principios y objetivos tan clara como la del lunes en la Rural.

Tal vez no queriendo ser menos que
los muchachos de AEA, los representantes de las patronales salieron a recordar cuanto y como pueden marcar la cancha. Pero ya no sólo al gobierno actual. Esta vez, también cobró la oposición, provocando una unidad de rechazo impensada de parte de casi la totalidad del arco político dirigencial al discurso campestre.

En un marco caldeado, y fogoneados por execrables manifestaciones que provenían de la tribuna, los cuatro presidentes de las cámaras agrarias se dedicaron a enviar no menos de una docena de mensajes (y/o advertencias) agresivos y pendencieros, donde las loas a Martínez de Hoz -saludable sinceramiento ideológico-, fueron meros sub textos al lado de los restantes “avisos” lanzados. Paréntesis: cuanta viveza tienen para insultar a Scioli en su ausencia tras haber impostado un recibimiento cívico y republicano al gobernador en la visita que realizara a la exposición de la SRA. Falsedad y cobardía en perfecta combinación. ¿Operación Lole o Cleto? Se les nota demasiado, muchachos.

Se sienten dueños del triunfo opositor en las elecciones legislativas. Para ser sinceros, muy probablemente lo sean. Y entonces hoy en el “campo” está todo listo para comenzar con la presión por instaurar un modelo gendarme de sus intereses de clase. El daño es ahora para la democracia toda. Para la política. Las llamaradas en boca de la mesa de enlace fueron, a decir de José Natanson
(acá), la reivindicación de una sociedad sin intermediarios o –agrego yo- en la que estos sean genuflexos a las imposiciones de los sectores más pudientes.

El carnaval opositor quizá haya caído en la cuenta de que el gobierno de Cristina es, simplemente, circunstancial punching ball y que en adelante, quien sabe hasta cuando, con la fuerza y legitimidad ganada por los gauchócratas, cualquiera de ellos podrá verse en una hipótesis de conflicto similar a la de la hoy Presidenta, a no ser que se arrodille ante las pretensiones de estos filibusteros vestidos de pobres y hartos gringos de la chacra. Tarde será entonces para muchos de quienes se ocuparon de otorgar legalidad de sufragio a estos que ya se encontraban en capacidad de poner en jaque la economía y provisión de alimentos del país entero
(remember Buzzi dixit). Igual estarán tranquilos pues, en última instancia, no serán ellos quienes paguen los platos rotos. Mucha culpa también hay en el gobierno por no haber, en seis años, hecho lo suficiente para quitarle capacidad de presión sobre las políticas públicas al “campo”.

Al diablo con el diálogo, el consenso y las instituciones si no se otorga la rendición total para con los pocos que se verán beneficiados de los monumentales precios que la soja depara despojada de retenciones (y aún con ellas, obviamente). Carne, leche, trigo, maíz, problemas que sí requieren atención, quedarán al margen. Simples cortinas de humo operando en favor del objetivo de máxima.

Mientras tanto otros, esos sí “irascibles, violentos e irreflexivos”, son capaces de negociar y pragmar para la obtención
de un aumento en el salario mínimo, vital y móvil. Visto está que la derrota fue mucho antes de la elección del 28J y no parece tener que ver siquiera con ella en sí misma. Futuro incierto. Y preocupante. Pero no para el gobierno, sino para la democracia.

lunes, 27 de julio de 2009

Roscas

Ya es deporte, inevitable, que el escenario político argentino se tiña permanentemente de la llamada rosca. Omitiendo mencionar al gallinero oficialista, esta vez ha de cargarse tintas sobre los “vencedores” del día 28 de Junio. Si alguien creía que en ambos conglomerados de derecha –el liberal del ACyS, y el neoliberal del PRO- se acercaban tiempos de paz y amor, pues puede ir preparando la materia para marzo.

Veamos, entonces, por orden de votos. En el Acuerdo los roces los genera la Coalición Cívica. La pelea entre sus reinas madres, motivado en que Carrio decidió desconocer el llamado al diálogo hecho por el gobierno, hace presagiar un escenario de ruptura. Stolbizer, hay que decirlo, fue coherente con su postura concurriendo al convite, puesto que ese ha sido uno de los reclamos del espacio que llamaba a “postrar al régimen”. Hace un tiempo Martín Caparrós escribió sobre el llamado “honestismo”, una fase involutiva según el (y yo comparto) de la política, puesto que significaba una apuesta al grado cero. No puede estar completa esta columna sin traer aquella a cuento, dado que Carrió exhibe por estos días algo que ya sufrió en los resultados electorales: incapacidad absoluta de liderar un proceso político colectivo. Ya no es cuestión de machacar sobre sus desvaríos emocionales, sus denuncias sin fundamento, sus pronósticos apocalípticos -impostando horror- nunca finalmente acaecidos, su ausencia absoluta de propuestas alternativas de gestión (como no sean de ajuste o liberalización de mercados) o sus actuaciones de luchadora contra la corrupción. De lo que se trata aquí es de que se está en presencia de una formidable inutilidad en poder trascender del individualismo mediático en el que se sabe mover muy bien, pero que le resulta insuficiente a la hora de construir una estrategia política amplia, visto que con ella sola no-le-va-a-al-can-zar. Decía también en aquella nota Caparrós, que Lilita es cultura del “yoísmo”: yo peleé, yo denuncié, yo parí, está conmigo (para referirse a la situación de López Murphy). Y resulta que es muy difícil no estar de acuerdo con ese diagnóstico cuando uno advierte las palizas que se comen sucesivamente cada una de sus apuestas de la cual la inexplicable postulación del témpano Alfonso Prat Gay, fue sólo el corolario de los ejemplos. Derrota esa que, por si fuese poco, tiene el lastre de que fue mas una imposición de Carrió, tanto que el Partido Socialista no acompañó en la Ciudad dicha lista motivados en que no habría flexibilidad de Carrió para ese armado que, a momentos de constituirse, en realidad ya estaba decidido por la líder de la CC y el resto de los socios eran convidados a un símil de contrato de adhesión en el que su postura poco, o mas bien nada, importaba. Una vez acaecida esa derrota, no cuenta Carrió sobre que pararse para pelear un espacio de poder en una alianza que, mayormente, obtuvo buenos resultados, ninguno gracias a ella. Apartarse del diálogo, contradiciendo sus propias palabras de anteriores ocasiones, se parece mas a un intento de gesto de autoridad desconocido, para comenzar, por su máxima aliada, Margarita. El apoyo de Adrián Pérez, de Patricia Bullrich Luro Pueyrredón o de los Fernandos (Iglesias y Sánchez) de poco le va a servir para enfrentar al aparato. El aparato es el del radicalismo, que también existe, para sorpresa de muchos que tratan de asociar ese vocablo sólo al diccionario peronista. Por ende la situación de Carrió es más bien bastante complicada de predecir, visto que ha sido capaz de todo. No sería extraño ahora que acuse a Stolbizer de ser partenaire de alguna chanchada, rompa con ella y se aparte del ACyS, viendo que, por motivos que abajo retomaré, el liderazgo de ese armado le resultará esquivo. La apuesta de Stolbizer, de ofrecerse una opositora más seria y responsable, dialoguista para afuera pero también para adentro, muestra una opción más inteligente, sensata y, vamos, coherente. No se puede proclamar la república, si uno dentro de su propio espacio actúa como déspota.

Pero, ¿qué es lo que puede motivar canas verdes en Carrió para actuar de forma tan inorgánica? Julio César Cleto Cobos. Resulta que Cleto es el único de los a priori presidenciables por el pan radicalismo que puede mostrar una victoria (y que victoria) propia en las elecciones. Tanto Binner como la chaqueña han sido derrotados, y en política las condiciones las pone el que gana. El resto es puro cuento. Entonces, amparado en la benevolencia mediática de que goza a partir de su voto en la 125, la popularidad que ello le significó, su estilo racional y moderado, ideal para anchas franjas de los factores de poder y, los mas importante, porotos propios para anotar, Cobos asoma como la figura que mejor ventura puede ofrecer a un radicalismo famélico de un liderazgo fuerte. Eso vuelve loca a Carrió porque va a afectar seriamente sus aspiraciones presidenciales. El único argumento por el cual ella se desdijo y retornó a “conversar” con la UCR, fue que el centenario partido está aún en condiciones de ofrecer aparataje para los asuntos electorales. Pero resulta que ahora un hasta hace nada desconocido mendocino le puede -o mas bien, le va a- arrebatar todo ese armado que ella aspiraba fagocitar para apoyar su nueva aventura presidencial. Binner a todo esto luce contenedor y lo más probable parece ser que complete una fórmula con el hoy vicepresidente: la imposibilidad de ser re electo en su provincia, más la situación actual de Cobos cumpliendo primer período en el ejecutivo, le abre al gobernador santafecino un halo de esperanza a 2015 cuando Cleto ya no pueda ser candidato. Utopía pura, pero si de algo sabe Binner, es de esperar oportunidades y escalar peldaños pacientemente. Todo el cuadro lo completa Moráles. Porque en su condición de Presidente del socio mayor del acuerdo, su dedo puede ser decisivo a la hora de la bendición electoral, bien que el no tiene ninguna chance de ocupar ese lugar. Hay que reconocer en el jujeño una capacidad enorme de encarar con igual dedicación agenda de gestión cotidiana y armado partidario. Para lo primero se ha prestado al intercambio con Randazzo, con carácter crítico, aunque de pacificación (avisó que la UCR respaldará las designaciones que el kirchnerismo considere efectuar para la conducción de las cámaras del congreso). Para lo segundo, se muestra componedor entre el autoritarismo de Carrio, las incógnitas del socialismo y un Cobos al que debe tragarse después de haber echado del partido –y decir que no entendía nada de la vida- pero del que no puede renegar visto el ángel ganador que hoy lo ampara. Aparece Moráles, entonces, como una especie de “gran elector” del espacio: como si tuviese el diez por ciento decisivo de las acciones del equipo que va a desequilibrar el triple empate en treinta que se reparten entre los demás socios. En cualquier caso, resulta difícil sacarse de la cabeza la imagen de un Cobos candidato.

Del lado de PRO, el ruido es menor. Un menos que no quiere decir menos fuerte. Quizá el polvorín mediático no sea evidente, pero no por eso quiere decir que no exista. Cabe prestar atención al movimiento que hace Solá en las últimas horas. Aparentemente no deseoso de militar en un bloque a las ordenes de Pinedo. Es el momento de Felipe. Se tragó, hábil, ir segundo de De Narváez. Pero tenía otro handicap, que ahora comienza a enrostrar: diputados que le respondían antes de la elección, provenientes del desprendimiento que generó en la extinta Concertación Plural: o sea, superan sus hombres a los de Francisco. Eso, mas los que se hizo ahora, le otorgan una cierta capacidad de pelear por algo más de lo que significaba ser segundo en una lista de diputados. Sabe De Narváez que mucho de haber entrado en el conurbano profundo se lo debe a los tejidos hechos por Felipe. Y no será el ex gobernador alguien dispuesto a regalar ese capital. Cree que llegó la hora de cobrárselo, reclamando por mayor protagonismo. Más aún, puede que tenga varias cuentas para cobrarse por el evidente destrato y maltrato recibido durante la campaña. Quizá eso no preocupe específicamente al colorado, visto que el objetivo Solá está un escalón por encima del suyo. El preocupado debe ser Macri. Las intenciones de Solá van en dirección de hacer pie en un racimo de PJtistas díscolos, que no están con Kircher, pero que no quieren saber nada con regalarle sus votos a un extraño como Maurizio. Ese PJtismo tiburón, que huele la sangre de Néstor, esta a la búsqueda de un norte que le garantice poder y quizá no confían en Macri para esa tarea. El Jefe de Gobierno sabe que su proyecto presidencial será imposible sin ese espacio y, para su desgracia, se va asomando una figura para embarrarle una cancha ya difícil por la participación de Lole Reutteman. Felipe conoce de rebeliones: no le temió a Duhalde, no le temió a Kirchner, y en ambos casos le fue muy bien. ¿Por qué temer ahora a dos tipos sin armado, que lo postergaron sólo a base de billetera, pero que no tienen ahora, como él, un lugar tan amplio adonde extenderse? De Narváez, está dicho, puede incluso sumársele. Pero para Macri sería terrible que Solá trascendiese en un bloque en el que no fuera un mero subordinado. Y desde donde, sí además, logra seducir todo el resto del arco de la derecha PJtista, va a estar en condiciones de hacerse de un tándem de financiamiento con el sospechoso de trafico de efedrina en la Provincia de Buenos Aires. Acá, fue dicho, está todo mas calmo. Por lo tanto y tratándose de PJtistas, hay promesa de mas carnicería que en el ACyS cuando la olla a presión explote.

Faltan más de dos años y ya hay cartas echadas. Por supuesto que nada bueno puede esperarse de casi ninguno de todos los mencionados en estas líneas. Eso si, diversión, seguro, no va a faltar. Promesa de todo, menos de piropos nos auguran. Las apuestas a por hacerse. Eso si, rosca, es lo que sobra. Y no de pascuas.

lunes, 20 de julio de 2009

Chau, Rolfi


Se fue Daniel Montenegro de Independiente. No se va cualquiera, sino quien fue capitán ininterrumpidamente durante los últimos tres años y único jugador medianamente decisivo que tuvo el club en ese período. ¿Qué pudo haber hecho más? Sí, es verdad. ¿Lo rodearon mal y eso atentó contra sus posibilidades? Nadie en su sano juicio puede negarlo.

Rolfi dividió aguas como pocos otros lo hicieron en nuestra parcialidad, y esta ida no es la excepción. Para unos, se terminó el mundo. Para otros, se terminó el caos. El tipo generó amores y odios, tanto por su juego como por aquella traumática salida de su segunda etapa, cuando pasó a River y nos embocó buena cantidad de festejados goles. En este tercer paso, que acaba de concluir
, se convirtió, porque quiso y por defecciones dirigenciales en igual medida, en el único jugador capaz de cargar con el éxito o el fracaso de los vaivenes deportivos de un equipo que amargó mas de lo que alegró; que muchas veces dio la sensación de quedar dando menos de lo que podía; y que, hay que decirlo, no estuvo a la altura de las expectativas que generó en varias oportunidades. Montenegro fue responsable de todo lo bueno y también de lo malo que ello implicó.

Para quienes lo aman, fue un diez a la altura de la camiseta cuyo número tiene un dueño en el corazón de la institución. Ese hombre medio pelado que, por otro lado, no dudó en defenderlo cada vez que tuvo micrófono o pluma a disposición para hacerlo. Si hubo un "rolfista" en Independiente, ése fue Bochini, sin duda. Fue, Rolfi, también, el que se cansó de amargar a Racing, rival de toda la vida contra el cual Montenegro ¡no conoció la derrota! Fue el goleador. El que salvó muchas veces, con pinceladas de su fútbol distinto, de situaciones vergonzosas al club. Cierto es que, al margen de cuestiones subjetivas, no se le puede negar dedicación cuando uno se encuentra con un tipo que faltó poco --aún lesionado--, que se mostró siempre bien predispuesto y que aportó entusiasmo de protagonista.

Para quienes lo odian, nunca pudo o nunca quiso cargarse el equipo al hombro. Jamás encontró la forma de diferenciar su nivel del resto de sus compañeros cuando estos no respondían, muy especialmente en los clásicos que no fuesen contra la Academia. Lo tildaron --con pocas pruebas, hay que ser justos-- de camarillero, de digitarles formaciones a distintos DT e incorporaciones al presidente, de condicionar presencia y rendimiento a veleidades de divo. No podrá negarse que Rolfi siempre dejó la sensación de poder más, por sus enormes condiciones.

Para quien esto escribe, en el bando de sus defensores, se trató, lisa y llanamente, de un verdadero náufrago, que debió lidiar, no sólo con la falta de interlocutores válidos, sino con el deber de asumir una función que no es la suya: la de conductor del equipo. Y no es un dato menor, éste, cuando se acusa a un tipo de no querer asumir un liderazgo, si se toma en cuenta que se lo obliga a realizar algo que no siente, toda vez que Montenegro es un formidable acompañante de directores de orquesta. Sus mejores rendimientos lo encontraron en coincidencia con los de Rodrigo Díaz o Grisales, tipos sí acostumbrados a cargar la bola desde atrás, liberando a Rolfi para poder explotar su talento mas de punta, acompañando a Denis --o a quien fuere--, con menos trecho para recorrer y mayores comodidades para explotar su estupendo remate de media y larga distancia.

Lo concreto es que ahora todo está por verse en Independiente. Si llega el caos o la primavera con su partida. Esa verdad estará en el césped. Ese que no verá, al menos por un tiempo, sus corridas con la diez roja. Y cada cual hará su conclusión. Este comentarista, por su parte, lo despide con afecto y gratitud. Con buena dosis de honestidad intelectual en coctel, pero deseando verlo prontito nuevamente con la diez roja.

sábado, 18 de julio de 2009

Carta abierta al Señor Vicepresidente de la Nación Argentina


(Nota del editor: la foto corresponde al día del anuncio por parte de Cristina Fernández del envío al parlamento del proyecto de ley de la resolución 125. Desición en la cual participó Cobos cuando, como se señalará en el texto, su postura no era No - Positiva)

Al excelentísimo Sr. Vicepresidente de la Nación
Ing. Julio César Cleto Cobos
De mi consideración:

Me dirijo a Ud. en un día bastante especial.
Porque mientras escribo estas líneas, se cumple un año del día en que Ud. decidió abandonar el proyecto nacional y popular desde el cual fue electo por mi y otros nueve millones más de argentinos, como vicepresidente de la República. En aquella histórica sesión del senado, con su voto, mas que tumbar un proyecto de ley en particular, se aparto del mandato popular de ser acompañante de la actual Presidenta Cristina Fernández.

Quiero que sepa que no lo considero una mala persona.
No le guardo rencor. Ni siquiera quiero reprocharle el hecho de
su cambio de postura, incluso dentro del devenir mismo del conflicto con las cámaras patronales agro financieras. El motivo de estas líneas, no es otro que el de comunicarle uno o varios sentimientos que me invade: dolor, decepción, desconcierto. Porque, ¿qué mas que dolido puedo sentirme tras darme cuenta de que quien consideré para otorgarle el primer voto vicepresidencial de mi vida, hoy genera alianzas opositoras con quienes, en aquel glorioso octubre de 2007, representaban intereses opuestos a los cuales usted se comprometió defender?

Le cuento algo. La fórmula a la que, con mucha ilusión,
apoyé en oportunidad del último recambio presidencial, de la cual Ud. formó parte, representaba para mi un viejo anhelo. Porque siempre creí que había sectores del peronismo, mi partido, y del radicalismo, el suyo, que tenían el deber de coincidir en un proyecto común, pues eran (son, creo), muchos los puntos en contacto que unen a ambos movimientos. Ud. lo sabrá, hubo representantes históricos de su partido que junto a aquel gran general pusieron la piedra fundamental al partido de masas más grande Latinoamérica. Y sabe Ud. también que dentro de su partido, reacciones conservadores de facciones internas desviaron el propósito fundacional y sentido histórico que sus gestores quisieron darle. Yo creí que la Concertación albergaba, bajo su conducción, a representantes de la línea popular. Me equivoqué, visto el devenir de los acontecimientos. Siento una gran frustración, entonces, por la oportunidad perdida. O porque la ilusión haya durado tan poco.

Supongo que Ud. siente que no le debe nada a nadie.
Está en su derecho de hacerlo. Pero de todos modos, le dejo picando para que piense, con una mano en el corazón, si realmente piensa que no tiene nada que agradecer al Dr. Kirchner, quién confió un su persona para conferirle el privilegiado sitio de lugarteniente de la futura Presidenta de la República. Ud. mismo les decía a sus correligionarios que Kirchner no los necesitaba para obtener el triunfo. Y que, pese a ello, eran invitados a formar parte de un proyecto. Me gustaría saber que ocurrió para que tan rápido abandonase las ideas que le encomendamos defender. Tenemos, creo, derecho de rogárselo todos aquellos que decidimos que era Ud. el más indicado para ocupar la segunda magistratura de la República. Espero que considere algún día, antes de 2011, decirnos algo más que un simple “tenía que salvar a la República de un caos” que solo estaba en su mente. Le recuerdo, por caso, que su admirado y recientemente extinto Dr. Alfonsín fue quien dijo que los lugares no eran de los hombres sino de los partidos. Puede verlo en el sitio youtube (y en los comentarios voy a acercarle los links de dichas afirmaciones). Piense en esas frases y su aplicación a la actualidad. Medite que no debe abandonar su puesto. Todo lo contrario. Más bien, asumirlo.

Confío en que estas palabras logren arrancarle alguna
reflexión. Deseo que así sea tanto como deseaba el día que asumieron sus cargos Ud. y la Dra. Fernández, la ventura en el desempeño de los mismos que hasta acá ha brillado por su ausencia, lamentablemente.

Con sincero respeto, un fuerte abrazo.

Pablo Daniel Papini.

jueves, 16 de julio de 2009

El ejemplo


Hace quince días Huracán dio muestras sobradas de cómo no jugar una final. El globo no pudo confirmar todo lo bueno hasta allí hecho en el momento cumbre. Bueno, anoche Estudiantes fue la contra cara.

En la final de la Copa Libertadores, ante Cruzeiro nada menos, el Pincha coronó un proceso que viene desde el último ciclo Bilardo; que se respetó, con los matices propios de cada cambio, a través de las eras Merlo, Burruchaga, Simeone, Sensini, Astrada y, hoy, Sabella; y acentuado desde la llegada en 2006 de Juán Sebastián Verón. Ese Verón, jugador – dirigente, baluarte dentro de la cancha, donde juega como el mejor y pone como el que se quiere ganar el puesto, o fuera de ella, capaz de reunirse con el ex Presidente Kirchner para resolver cuestiones respecto a la habilitación del estadio. El sello de Estudiantes ha sido la continuidad de un proyecto que se enmarca en la comunión entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadores, con el inestimable aporte de sus viejas glorias, permanentemente ayudando en lo que haga falta (Poletti, Malbernat, Bilardo, Verón viejo) para apuntalar la mística siempre necesaria para las grandes empresas. Que va más allá de respetar tácticas o nombres propios. Justamente, por encima de eso, el ideal de hacer grande al club terminó por ponerlo en la cima del continente, como en 2006 lo puso en la del país. Cuando juega Estudiantes, bien o mal, se respira épica. Cada jugador que entra sabe que lo hacer para defender una historia, de la que se siente parte y que termina por hacer sentir grande a cualquiera.

Estudiantes ganó la copa con una brillantez difícil de igualar. En la que atravesó invicto las series eliminatorias (ni los Boca de Bianchi pudieron hacer eso). Sobreponiéndose a un cambio de técnico en medio del torneo y a los vaivenes naturales de los que nadie está exento con inteligencia. Como el echo de contratar a un viejo zorro de las copas cómo Schiavi para no resignar experiencia, vital en lo que es, indudablemente, el torneo mas chivo del mundo. Todo lo cerró visitando el temido (y extensísimo, bueno para el espectáculo) Mineirao. Tras ir perdiendo por un remate que desafortunadamente pegó en Desabato y se le complicó a Andujar, lo empató con un toque de Gata Fernández tras centro atrás de Cellay, magníficamente habilitado por el prócer Verón. Y lo terminó por dar vuelta con un buen cabezazo del Boselli goleador de América, tras un excelente corner de la Brujita. Pero, al margen de varas estéticas y/o circunstancias de resultados, el Pincha siempre lució superior. Trabando el partido donde había que hacerlo / administrando inteligentemente el balón, con Verón también abanderado de ello, a fin de economizar esfuerzos en un campo que por grande quitaría fuerzas / despegando en los ataques rápido por las puntas aprovechando en su haber las falencias de las espaldas de los laterales brazucas. Por cantidad y calidad de llegadas, por concepto estratégico global y rendimientos particulares, el resultado hasta quedó chico.

Como usualmente ocurre, un campeón deja cosas. Este Estudiantes no es la excepción. Porque, como decía arriba, demostró como la fidelidad a una política estable, termina por rendir frutos. O que la armonía interna no es un cuento de filosofía barata. Que los pibes son necesarios, pero los campeonatos requieren también del aporte de los viejos. Que jugar bien y jugar lindo, a pesar de todo, siguen siendo cosas distintas; y que torneos como estos, requieren del carácter de jugarse la vida constantemente, porque todas son finales. Que la templanza es un aporte decisivo e infaltable en un campeón.

Entonces, por todo esto y porque me hicieron emocionar hasta las lagrimas con la heroica actuación de anoche – hasta el extremo de casi gritar los goles -, quiero felicitar a este equipo. Verdadero ejemplo del futbol argentino. Que muchos aprendan de ellos.

miércoles, 15 de julio de 2009

Revelaciones

Me enviaron por mail este artículo de Zaiat, que acá también menciona Aliverti. Acerca de la cuestión del sistema previsional (¿Cómo se nos pasaron por alto aquí?).

Estoy azorado, realmente. Por dos motivos. Uno, por haber sido parte de tanta confusión. Yo como tantos otros, hasta leer estos artículos, hablaba erróneamente de “la plata de los jubilados”. Segundo, porque el gobierno al cual apoyo carezca de valores como Zaiat para explicar tan simple, tan clarito, el tema de la estatización de la administración de los recursos previsionales.

Resulta ser que el haber de los jubilados, que efectivamente es una miseria, no lo es debido a los manejos que el gobierno efectúa de los fondos de ANSES en ocasiones como la de los salvatajes a Massuh o Maleh, o para la financiación de los numerosos (y, hay que decirlo, en muchos casos infructuosos) planes de intercambios de diversos bienes; lo que afecta en realidad los haberes jubilatorios es el bajo nivel de formalidad laboral. Entonces sí habrá que exigirle al estado en lo que se refiere a blanqueo de trabajadores, y no respecto del manejo de los fondos del stock de ANSES. Habría que agregar a esto que falta y bastante en cuanto a lo conseguido por los sindicatos en materia salarial, justo ahora que tanto desvariado
se anda quejando de ello.

Pero hasta acá con lo que yo opino respecto de lo técnico. Para eso está allí a disposición lo que mejor que uno pueden aportar los autores mencionados. Uno viene con intenciones de plantear otra cosa.

Tres sets de cuestiones, para ser precisos.

1. Para el gobierno: ¿tan difícil es hacerse de tipos que puedan dejar chiquitos a los sinvergüenzas que, por derecha, tanto daño causan a realizaciones buenas como estas debido a su mayor capacidad de influir en los estúpidos capaces de caer en la dictadura de la producción de sentidos? Verdaderamente, parece increíble que el oficialismo no cese en caer una tras otra vez en las falsas roscas dialécticas impuestas por los escuderos derechosos. Incesantemente los opositores plantean los debates sobre falacias como esta y el kirchnerismo, lejos de dar el salto de calidad discursiva, se enrosca a modo de no terminar más que aumentando el descrédito de su palabra, aún en casos como el actual en el que está en la postura correcta. Cuesta entender como puede (o podrá) avanzar un proyecto siquiera modestamente reformista sin contar con los cuadros aptos necesarios para explicar, como diría un venezolano, como es la vaina.

2. Para quienes, conscientemente, insisten en cuanto medio tienen a mano con la cantinela de “la plata de los jubilados”: ¿qué calificación, sino la de verdaderos hijos de puta, puede caberles? Porque sería todo muy distinto si blanqueasen con sinceridad el hecho de que sus verdaderas intenciones son las de propender, simulando falsamente defender los intereses de “la gente” (o peor en este caso, el de los jubilados), una democracia de corte liberal y a favor de sus intereses de clase, en la que el estado no tenga ni arte ni parte. Bajezas como estas son las que tienen que hacer tomar conciencia de cuanta falta hace inundar de voces distintas a las de todos aquellos involucrados en intereses como los que, en el caso, se jugaban con la cuestión de los impresentables administradores privados, hoy extintos para beneficio de todos. Pero, no obstante, eso no quitará el hecho de que uno se sienta sublevado ante la impunidad de prensa de que se aprovechan unos cuantos para engañar a numerosos idiotas que siguen hablando solamente debido a que lo único que no entra en la inflación, sea de de Moreno o no, es el aire.

3. A todos esos idiotas que insisten en actuar de horrorizados para con el gobierno, aún sustentados en mentiras como la de “la plata de los jubilados”: Muchachos, los libros no muerden.

Posdata: perdón por la incontinencia verbal, abundante esta vez en el texto. Pero es la reacción ante el engaño, este sí, verdadero; de sentirse uno mismo víctima de ese enredo; y, finalmente, por todos aquellos que estoy seguro, aún con las pruebas en la mano, van a persistir en la crítica dando más rienda suelta al odio irrefrenable que los guía.

lunes, 13 de julio de 2009

La cuestión es simple: juegan cuatro


Pasó otra Copa Davis. Pasó literalmente porque, para variar, este año tampoco el nombre del campeón será Argentina.

Esta vez en cuartos de final, el resultado no fue ni humillante ni tampoco, hay que decirlo, inesperado. Lo mas lógico era la derrota: sin Nalbandián en una pista rápida a la que, para peor, no están acostumbrados nuestras cartas (por fuera del Rey David) y con la endémica ausencia de un doble confiable. En ese contexto, lo mejor que cabía esperar era el 2-3 que finalmente se dio a favor del rival, República Checa.

Las causas son las mismas que aquejaban cuando la dependencia era sobre la figura de Nalbandián. Esta vez, solo Del Potro pudo asegurar eficacia. Ganó sus dos singles y el capitán decidió no usarlo en el doble. Sin caer en el diario del lunes, no estoy de acuerdo con haber guardado el sábado a Delpo, por la situación particular que lo tenía como único de los integrantes en un grado óptimo de confiabilidad. En la Davis puede suceder que se dependa de uno de los cuatro partícipes en tres puntos. No es lo ideal, pero circunstancias particulares pueden tornarlo cuasi imprescindible. Y creo que esta era una de esas ocasiones. Pero Vázquez parece inclinado a diversificar las opciones y apostar a la conformación de un doble independiente de los individuales. Habrá que ver como funciona este esquema cuando vuelva David, más proclive a estar presente, al menos, viernes y sábado.

Sucedió, entonces, bastante de lo que Tito tenía pensado. Del Potro ganó con suficiencia sus dos singles. Pero lo que faltó fue el puntito que no pudo aportar, a pesar de estar cerca contra Berdych el viernes, Pico Mónaco. Súmese a esto que el capitán daba por perdido el doble (aún con Del Potro, otra razón por la cual decidió guardarlo). Demasiado poco para afrontar una serie como esta. No se puede depender tanto de un solo valor, sea quien sea, antes David, esta vez Juan Martín, en un juego de cuatro tipos (y cinco puntos). El resultado termina siendo insuficiente. Y da amargura, porque se podía. Berdych se mostró vencible el viernes pero Pico lo dejó renacer después de jugar casi cuatro sets impecables. Del Potro, lo dicho, destrozaría fácil a Minar para cerrar en un buen y esperable empate la primera jornada. El doble fue un trámite para los checos, donde reapareció Stepanek en todo su esplendor junto con Berdych. La pareja argenta de Mayer (bien) y Acasuso, fue muy superada. Lo de Chucho fue bastante triste y habrá que pensar en si se puede contar con sus vaivenes anímicos decisivos, por lo visto, en su juego. El domingo, Del Potro borró también a Berdych y finalizó lo suyo aportando todo aquello cuanto de él dependía. Todo quedaba en manos de Mónaco, ante Stepanek, quién dejó atrás los rumores de lesión que lo daban de baja antes de la serie (y que efectivamente lo bajaron del primer día) y venció al argentino sin nada que decir, mas que felicitarlo.

Para el futuro queda, como viene sucediendo bastante seguido tras cada derrota en Davis, bastantes signos de esperanza. Eso que se llama “equipo”, va conformándose. El clima grupal indudablemente mejoró. Nalbandián deberá insertarse en el mismo sin alterar esa armonía. Porque es vital su aporte, decisivo y superador en cualquier superficie cual ha demostrado sobradas veces. Será necesario para que, junto con Del Potro y con un Mónaco que, pese a haber sido doblemente derrotado, dejó la sensación de que puede, conformen la necesaria y deseable estructura que trascienda los individualismos haciendo de Argentina el equipo temible que por nombres uno supone que debería ser.

Porque en la Davis, lugar común o no, juegan cuatro.

La locura de Moreno


Habrá que pensar bien algún calificativo para un país en el cual todos, oficialistas y opositores, están en vilo respecto de la continuidad (o no) de un Secretario de Comercio Interior. Propongo un punto de partida desde donde pensarlo sin entregar el producto terminado: no se puede creer.

Todos tendrán que hacer un mea culpa por esto. Quienes le cantan loas, por haber convertido la defensa de su figura, inexplicablemente, en una bandera indicativa de fortaleza o debilidad política, lo cual a esta altura supone un error estratégico inconmensurable: cualquier funcionario, y uno que no es de primera línea especialmente, no puede llegar a ser tan imprescindible. Aquellos que lo critican, por centralizar sus cuestionamientos justamente en aquello que es lo menos relevante de su mediocre tarea: los modos en que la lleva a cabo, basados para ello, encima, en fundamentos de harto dudosa veracidad. A ver, hacer de Moreno un ídolo, no da. Pero presentarlo cual si fuese el representante terrenal de Satanás, da menos.

En la manía criolla de discutir acerca de lo irrelevante en el vacío o lo falaz, el Moreno Gate, no tenía porque ser la excepción. Del lado de sus incondicionales, porque desconocen el lastre negativo que su desempeño lega para el futuro de aquellos que defendemos lo virtuoso de la intervención estatal en la economía. Moreno ha cumplido, en su mayoría, una gestión bastante oscura. Sus intervenciones han sido ejemplos de burocratismo innecesario, instrumentaciones ineficaces y ausencia absoluta de controles acerca de aquellos acuerdos que se lograron y de los cuales muchos (por no decir casi todos) de los firmantes privados se burlaron. Súmele el “detalle” del INDEC, y el resultado da un coctel negativo que constituye un record de descrédito e involución en lo que debió ser la tarea de encarar modernas, inteligentes y superadoras formas de morigerar el libre mercado. Excelente carnada para que toda la derecha tenga a mano en su empresa de propender la tristemente célebre “mano invisible” del mercado. Justamente, del lado de sus detractores existe, en prefecto compossé, mentira (o falacia) y falsedad. Primero, porque ninguno de ellos ha podido certificar las versiones sobre sus supuestas malas formas, llegando al ridículo extremo de criticar su pasión militante como si se tratara de un poseído y al contrasentido de calificarlo, al mismo tiempo, de honesto y matón. O, tanto peor, porque lo grisáceo de la tarea de Moreno significó, a contramano de lo pregonado como intenciones del funcionario, que mucho pez gordo haga lo que se le antoja con los precios. Segundo, y en relación con lo último, porque el hecho de atacar al “Napia” no tiene otro objetivo que el de denostar, a través de su cuestionada imagen, lo que ésta representa: que el estado actúe en detrimento de la desmedida libertad de acción de los intereses privados imposibilitándoles incrementar su capacidad de injerencia sobre las estrategias de políticas públicas. Así que otro perro con el tema del "daño que hace a la economía la injerencia de Moreno".

Fabuloso. En el combo de criticar una gestión que los ha favorecido, por defecciones propias, se quieren llevar adicionalmente la desaprobación a la enunciación, siquiera simbólica o discursiva, de un objetivo macro que, a todas luces después del derrumbe financiero mundial, aparece como correcto.

Entonces, de un lado y del otro habrá que sincerar el discurso. O precisarlo. Sus simpatizantes deberán entender que su gestión no ha sido satisfactoria y que el embudo en que se ha entrado acerca de su continuidad entra en conflicto incluso con el rumbo progre deseado, pues suena ridículo que ese pueda depender , justamente, de una etiqueta contra la que pelea: individualidad. Sus enemigos, en tanto, harían bien en reconocer que, en realidad, este torpe Secretario ha resultado funcional a sus intereses: actuales y futuros.

En cualquier caso, a favor o en contra, la centralidad de agenda que ganó el tema Moreno es una locura.

martes, 7 de julio de 2009

Kirchnerismo en escala de grises

Ríos de tinta se están escribiendo (aunque sea por Internet, valga la figura) acerca de la derrota del 28J. No pocos de esos análisis intentan explicarse que es, o que fue (ojala que no) el kirchnerismo. Es un buen punto de partida para determinar las causas del traspié. Definir, digamos, al paciente.

Uno, que hace unos días andaba desorientado en la empresa de los porque, termina también por buscar en la punta del ovillo. Siempre fui afecto a las definiciones que sobre el oficialismo han hecho quienes no son del palo. Así, recuerdo que Escriba
ha dicho que es este uno más entre varios gobiernos sudamericanos que “no cumplen de manera automática los dictados de Washington”. Sabbatella elaboró aquello de “valoramos el piso construido, que permite ir por más y criticamos los límites, el bajo techo ha que se resignado”. Aliverti, por su parte, y para cerrar, sostiene que “claramente este no es un gobierno de izquierda, pero tan claro como eso es que no hay nada a la izquierda de esto. Es muy probable que ponga un freno cuando apuesta a articular con lo peor del PJ. Pero de esto no quiero retroceder”.

Tomo todas ellas para avanzar en algo yo. Y es que a mi también me pasa esto de que este gobierno ha sido un “si, pero”. Un híbrido, si se opta por la dureza. Un gris, siendo más suaves aunque, vaya paradoja, justo para un gobierno que ha hecho de la dialéctica un modo de entender la política.

Por defectos propios y por los límites de la macro donde debió actuar, terminó atrapado en un callejón. Las testimoniales son hijas de esa encerrona.

Entonces, si uno analiza al kirchnerismo, siempre aparecen dos dimensiones. La relativa, donde este fenómeno aparece a la izquierda de cualquier otro actor político con capacidad real de poder, en su discurso tanto como en su accionar. O uno más amplio, y allí habrá que terminar aceptando un racimo de oportunidades desperdiciadas, innumerables errores estratégicos de armado político (PJtismo rancio) y la increíblemente veloz pérdida de ese armado a partir que asume Cristina cuando desde la vuelta de la democracia no se había observado, quizá, bloque de poder (y con raigambre popular) mas fuerte.

Ha tenido las oportunidades como para hacer mucho más de lo que efectivamente hizo. Pero, ¿se podía hacer mucho mas teniendo en cuenta la correlación de fuerzas existentes actuando como limitante en defensa de un statu quo? Se va y se viene todo el tiempo en este análisis. Y se vuelve a ir, porque ¿han movilizado popularmente los K lo justo y necesario como para que ese desnivel de fortalezas cambie? Y, para volverse definitivamente loco, ¿lo hubiesen dejado hacer teniendo en cuenta las intenciones que del discurso traslucen? Este gobierno ofrece tantas aristas distintas e igualmente válidas, que cualquier politólogo se haría una panzada. Deja de positivo haber trascendido en el debate político más allá de la discusión sobre honestidad o no; pero también un déficit importante en las estrategias de movilización.

Seguramente, y en conclusión, podrán buscarse las causas de la derrota en esas idas y vueltas. Marchas y contramarchas. Claroscuros. Por esa incapacidad de traducir en acciones concretas la totalidad de aquellos diagnósticos con los que casi es imposible no coincidir. Tanto más por haber querido encarar esa visión rupturista (tibia, pero rupturista al fin) con muchos quienes no estaban nada dispuestos, siquiera, a tocar intereses que no terminaban por determinar más que un moderado “reformismo burgués”. Valga, para esto último, lo que hoy aparece como un fallo de dimensiones incalculables: el discurso electoral de 2007, de la tan mentada calidad institucional, si a decir del propio Néstor esta sería la etapa de la sintonía fina, la letra chica del modelo.

En definitiva, habrá que ver por el lado de estos enredos ideológicos, el porque del embudo en que se estancó este proceso que, hoy por hoy, tiene futuro incierto en cuanto al como podrá re inventarse. Pero que es imperioso que defina sus indefiniciones (valga el juego) y para donde habrá de apuntar su futuro.

domingo, 5 de julio de 2009

La formalidad de Roger

Roddick engancha el último drive. La pelota vuela a los cielos. El formulario se termina de llenar y Roger ya tiene el título formal, de aquello que ya era real: es el mejor tenista de todos los tiempos. Medido en Grand Slams, si con eso tenemos medida de quien es el “dios”, Roger empujó de la cima a Sampras, con quien hasta hoy compartía record, y hoy es rey en soledad (¿alguna vez dejó de serlo?).

Justo este año, en que algún tonto debatía si se había terminado, ganó Rolanga y ahora, recuperando Wimbledon en un partido para el infarto ante un nieto suyo que esta vez le dio dolores de cabeza, pasa de discutido a indiscutible. ¡¡¡Cuantas bocas deberán hacerse a un lado!!!

Viva, por la belleza de su juego. Viva, por la recuperación del 1 del ranking, que nunca debió dejar. Viva, porque es un tipazo, un deportista de elite, más allá de un campeonísimo. Viva, porque a pesar de que tiene todo lo que un ser humano normal pudiera desear e imaginar, sigue jugando y emocionándose como si fuese un chico que recién empieza, contagiando ese espíritu amateur, que tanto se extraña.

Y viva, sobre todo, porque fue a pelear en los papeles lo que ya era una certeza en los hechos.

jueves, 2 de julio de 2009

Cambios de gabinete, ¿solución para la gilada?

Es la vedette del momento. Lo pide la oposición, lo piden los periodistas. La Presidenta lo niega. La sensación de que "se viene" es casi inevitable. El cambio de gabinete, señores, anda rondando.

En un sistema presidencialista (el argentino en especial porque está híper potenciado) se supone que los ministros son fusibles, pues pueden cambiarse (para muchos, deben cambiarse) ante cualquier indicio negativo del rumbo de gestión y que carguen con el muerto. O ante una caída parlamentaria, como la sufrida por el gobierno el ya tristemente célebre 28J. La idea sería que cambien los ministros, que no tienen mandato definido, a fin de preservar, oxigenar la figura del Presidente. Con la creación del Jefe de Gabinete de Ministros se intentaría reforzar esta tendencia puesto que el JGM sería quien reciba los palos por los avatares administración. Por razones varias, esto último no se ha dado mucho.

En la historia reciente, Carlos Menem tuvo siempre a mano los cambios de gabinete en su primer período llegando a tener, en algunas carteras, un ministro distinto por cada uno de sus seis años de gestión. En su segunda etapa optó por mayor estabilidad. Para Raúl Alfonsín y Fernando De La Rúa, en cambio, las variantes se manifestaban como reacciones ineludibles ante los sacudones con que la coyuntura golpeaba sus figuras. Se imponían los cambios por obligación más que por decisión del mandatario. Kirchner dominó más que ninguno la situación, cambiando simplemente cuando algún ministro era electo en el congreso. Contó con el gabinete más estable que se recuerde y menos decisivo también, en su afán de no depender de ninguno de ellos (como le ocurrió a Menem con Cavallo). Eso, sin embargo, puede resultar un arma de doble filo. Cristina, hasta aquí y como en muchos otros rasgos, ha elegido similar línea.

Ahora, con la derrota parlamentaria y hasta que los vencedores tomen posesión, ha cobrado fuerza el reclamo/exigencia a la Presidenta de que el mensaje eleccionario la obliga a cambiar sus asesores. ¿Es tan necesario? Veamos…

Por supuesto, desde cualquier lógica, es de esperar que un gobierno, cualquiera este sea, se nutra de asesores igualmente eficientes y leales, para que la gestión ofrezca excelencia y cohesión. Hasta acá, lugar común. Pero como decía arriba, en el kirchnerismo los ministros han tenido un lugar de muy relativa o escasa preponderancia. ¿Alguien recuerda alguna política `03/`09 que haya sido iniciativa de un ministro y no de los propios Néstor y/o Cristina? Lavagna en los comienzos tuvo bastante poder; Alberto Fernández, quizá el Jefe de Gabinete que preponderancia logró desde la creación del cargo, aunque eso en razón de integrar la informal mesa chica del kirchnerato, donde se tomaron siempre las grandes decisiones (Néstor, Cris, Alberto y Zanini). Pero ninguno más. Se sabe que Tomada tiene ascendencia y gran trato con el sindicalismo, que Aníbal es respetado en los círculos judiciales y en la Corte, que Randazzo es un fino operador político, que Massa es eficiente y tiene carisma mediático. Pero en todos los casos son meros delegados de las iniciativas del poder matrimonial. Las decisiones vienen dadas de arriba y los ministros guardan el papel de ejecutores. Es un modo de gobernar. Nótese que quienes mas independencia (relativamente hablando) de poder han tenido no integran precisamente la formalidad del gabinete: Echagaray (AFIP), Redrado (Banco Central), Boudou (ANSES). Pero lo que hubo desde 2003 es una centralización de las expectativas en la mano del “Gran Jefe”, que no hizo más que determinar que no se pudieran proyectar los fracasos a terceros. Las testimoniales legislativas son hijas de esa forma de ejercer el poder.

Lo que quiero decir con toda esta cantinela (no-destituyente) es que el tema acá no es si Carlos Fernández es bueno o malo (es malo igual). El cambio servirá solo si los ministros pasan a ganar algún grado de relevancia en la definición de la agenda. Obviamente, muchos de los que están son irremplazables y mas lo serán si obtienen espacios decisivos. Pero mas que de nombres, el cambio debe ser de estilo. Igual que respecto a las ideas. Lo importante, como dice Sabbatella, es corregir errores de forma, para solidificar el fondo. También en el tema ministerial. Porque tirar nombres a la parrilla, será solo para la gilada. Y no es nuestra costumbre hacerle monerías a esa gilada.

¿Por qué un blog? (O "Capítulo cero de Segundas Lecturas")

Hace tiempo venía pensando en la posibilidad de crear un blog personal. Hoy doy los primeros pasos.

Participo, desde mediados de 2008, de artepolítica.com, uno de los mejores blogs colectivos que existen actualmente en la red. No lo digo desde un lugar narcicista -mas allá de poner en primer plano esa foto, que soy yo, sí- por ser partícipe de artepolítica, sino como lector asiduo de medios dominantes y alternativos.

Sin embargo, y más allá que planeo continuar en AP -en especial con los posts en duplex-, hace tiempo me venían las ganas de tener la posibilidad de armar algo propio. En especial por las ganas que tengo de comentar tambien sobre futbol o tenis, ya que soy consumidor-adicto de deportes y esa no es materia de AP.

Ergo, verán aquí aquellos que me hagan el honor de visitarlo, reflexiones acerca de los hechos políticos más salientes de la actualidad, mechados con algunas otras acerca del partido equis (en especial cuando juegue la Selección Argentina o Independiente, el club del que soy hincha).

Tambien es muy probable que escriba algo sobre personajes que me apasionen. Eso implicará alejarse de la coyuntura, muchas veces un sano ejercicio contra el stress del bombardeo noticioso o la primicia.

Pero estoy dejando de lado la cuestión mas importante. Aquella que me prendió la chispa para participar en AP y que, potenciada por mil, profundizo ahora con esta experiencia, mucho mas personal. Es el hecho de participar desde algún lado, en un cierto modo de épica, en la democratización del espacio de las ideas. "¿Este se cree que va a pelear contra el monopolio desde acá?". Nada de eso. Es la simple (y a la vez inmensa) sensación interna de tener la posibilidad de figurar en algún lado, que la extraordinaria masificación de internet ha brindado.

Y si desde algún lado, por pequeñito que sea, nos juntamos entre unos cuantos (o unos pocos, o uno solo, no importa) a pensar desde un lugar alternativo, a no quedarnos con el primer impacto que dan los medios masivos, bienvenido sea.

Precisamente en ese afán de no quedarse con la primera impresión, que está visto que no es siempre la que cuenta, el título del espacio. Supongo que sintetiza bien el espíritu que me nació de participar en la bloguera.

En fin, se larga el nuevo barco de la armada bloguera. Vaya momento para salir al ruedo. Me viene a la memoria cuando el General recomendó "ajustar las organizaciones, porque se vienen tiempos difíciles".

Espero aportar un granito desde este humilde sitio. ¡Manos a la obra!

Pablo Daniel Papini