lunes, 15 de septiembre de 2014

El significado político de la irreversibilidad

La semana pasada comenzó con las repercusiones del triunfo de la alianza PRO/UCR en la ciudad cordobesa de Marcos Juárez. Mal analizado, para variar.

Como dijéramos aquí luego de la contundente victoria de Gerardo Zamora en Santiago del Estero, la proyección representativa de una elección local a escala nacional resulta muy compleja, y no se puede reducir al mero intento de reproducir tendencias, suponiendo que las expresara. Todo lo cual se acentúa en el caso en comentario. Lo escribió Carlos Pagni en La Nación la mañana siguiente al comicio: eligió no caer en el ridículo de anunciar un vendaval republicano a partir de un territorio que, recordó, es más chico aún que el graciosamente mítico Perico alguna vez agitado por Carlos Menem luego de las legislativas de 1997. 

Episodios tales, antes que la radiografía de una correlación de fuerzas determinada, pueden ser el punto de partida desde el cual experimentar hipótesis de construcción partidaria. El componente local, siempre el de mayor relevancia, lo explicó Manolo Barge: el partido de gobierno en Marcos Juárez, vecinalista, se quebró, lo que favoreció a la confluencia que promueve la candidatura presidencial de Maurizio Macri. Y algo más: ya en 2010 se pretendió augurar complicaciones para el Frente para la Victoria por su derrota en la misma localidad. Con el epílogo por todos conocido. En resumidas cuentas, concluyó Manolo, nada cambió sustancialmente todavía en cuanto a los pilares de la política macro actual a raíz de lo sucedido en MJ.

Este paso de comedia por sí sólo alcanzaría para ilustrar acerca de la precariedad de la política opositora.

Pero el capricho de la Historia en situar algunos sucesos en llamativa simultaneidad agrava todo. Porque resultaron, los siete días inmediatamente previos, los mismos en que se encadenaron la sanción de la Ley de Pago Soberano, la promulgación de la nueva moratoria previsional --con que serán cubiertos el 100% de personas en edad de jubilarse--, la aprobación por mayoría abrumadora en la Asamblea General de ONU de un proyecto del G77+China para establecer un procedimiento internacional de reestructuración de deudas soberanas contra la oposición de EEUU, Gran Bretaña, Alemania y Japón y la confirmación oficial china de que el Griefault no afectará ni las inversiones comprometidas ni el swap de monedas por U$S11.000 millones.

Y otros dos más impactantes: una vez más, el Papa invitó a una reunión a solas a la presidenta CFK, justo cuando ella va camino a refrendar lo actuado por la ONU sobre el conflicto buitre; y la presentación pública de Máximo Kirchner en el marco de un acto imponente que convocó La Cámpora en el estadio de Argentinos Juniors.

Durante una entrevista con Eduardo Anguita en 2012, Alejandro Horowicz dijo algo que puede servir como guía explicativa a los efectos de este texto: “Desde que se constituyen los bloques regionales en el mercado mundial (Unión Europea, NAFTA, etc.), la posibilidad de hacer política, de verdad, con estas condiciones, supone la UNASUR. Sin una estrategia sudamericana vos no tenes nada. Y la Argentina es escandalosamente provincial. (…) Todos creen que es más importante la interna radical de Trenque Lauquen que lo que sucede en el PT o en el sindicato de los metalmecánicos en San Pablo, que es mucho más importante como política sudamericana.” Más ilustrativo respecto de las diferencias estratégicas sustanciales que marca el kirchnerismo respecto de sus adversarios (lo que intentamos explicar ahora), difícil de encontrar. (A partir del minuto 48:00)

Así, pues, lo que se observa a la fecha es que el kirchnerismo opera sobre la escena a través de un tablero que incorpora mucha mayor cantidad de botones. Una cancha de dimensiones superiores. De eso modo llamamos acá, por caso, a articular la postura de Francisco en relación al rol de los mercados financieros en la marcha socioeconómica global, expuesta en su encíclica Evangelii Gaudium; con la dinámica internacional que pone en crisis la hegemonía norteamericana en el concierto de naciones por el crecimiento de China, Rusia y el resto de los BRICS, más el intento de domesticación del esquema de negocios que de todo ello se tradujo en Argentina (discusión por las nuevas leyes de abastecimiento y de creación de tribunales del consumidor), en función de una encrucijada que, más vale, repercutirá en la competencia interna. Y no hace falta aclarar que más allá de ello (diríase, burdamente, en el día a día del tipo de a pie) también.

La esterilidad opositora para intervenir en el debate parlamentario por la ley de pago soberano alarmó, con el proyecto alternativo de Sergio Massa al respecto, que hacía agua peligrosamente (por la posibilidad de dispare de la cláusula RUFO) por donde se lo mirara, como cúspide: garantizaba por ley hoy pago a 100% a los holdouts, mejorando la calidad de esos bonos.

Lo expresó mejor Mariano Grimoldi: “El oficialismo es la única formación política con capacidad para entender el alcance histórico real del conflicto con los buitres por la deuda externa. Los demás, piensan el mundo con los libros de hace 30 años, son incapaces de imaginarse algo distinto. El gobierno nacional, en cambio, decidió que Argentina sea vanguardia en los cambios de correlación de fuerzas y relaciones de poder entre las naciones que se darán en el mundo de acá a los próximos 50 años, y decidió asumir un rol activo en ese proceso. No está garantizado el éxito, puede salir mal. Pero haciéndole caso a Griesa estaría garantizado el fracaso y la humillación. Así, no.” 

Todo el cuadro habla de maniobras un poco superiores a una discusión casi de punteros. Que no está mal, ojo. Todo lo contrario. Salvo, claro, cuando se trata de todo el programa con que se cuenta, máxime frente a encrucijadas trascendentales.

* * *

¿Cómo entender la irrupción de Máximo Kirchner en este contexto?

Antes hacíamos mención del muevo mojón en los avances socioeconómicos de esta década, con el segundo programa de inclusión jubilatoria. Y la jefa de Estado suele recordar, y lo bien que hace, cada vez que se refiere a estos asuntos, que no se trata de magia, sino del producto de lo que se construye para sustento material de los derechos reconocidos (antes de las conquistas, hay que cobrar impuestos). Pero hay algo, más importante, que incide: las bases para el sostenimiento de todo eso en lo concreto. Los sujetos que encarnan, se diría. En el último número de El Dipló, Gabriel Kessler expone sobre la agenda social de la última década. Menciona avances, retrocesos y matices en distintas áreas (trabajo, distribución del ingreso, educación, vivienda, inseguridad, salud entre otras) y marca asimetrías, en una tendencia general de avances.

Pero cierra con algo más interesante: todo, opina, se hace posible porque “la igualdad está instalada como una demanda creciente de gran parte de la sociedad, omnipresente en el lenguaje de las reivindicaciones y en la lente con la que se miran, evalúan y critican distintas situaciones y políticas.” Ése es el quid de la cuestión.

Está claro que ningún otro espacio excepto el kirchnerismo puede hoy producir hechos como el de Argentinos Juniors. 
En adelante, se trata de preguntarse el para qué de todo eso. El lema de la convocatoria, #IrreVersible, habla a las claras. Más allá de ser --como pidiera Néstor Kirchner y se titula la biografía de la organización-- la fuerza propia del gobierno nacional, 40 mil personas se congregaron para gritar que no se dejarán correr fácilmente de la construcción del próximo escenario, a partir del cual surgirá un programa de gobierno, que no sólo un nuevo presidente. Jorge Asís (que, como Pagni, no por opositor eligió además idiotizarse, y analiza con honestidad intelectual y realismo) salió por Twitter a anunciar que se daba por notificado de la relevancia del suceso. Una plataforma más amplia convoca en mayor número. 
Porque, a la vez, requiere de apoyarse en ella. Así, la dinámica se retroalimenta.

El aviso está dado: quien quiera que sea depositario de la sucesión, deberá conjugar todo lo reseñado hasta este renglón. Nunca menos, pero leído como construcción político/partidaria en acción. En eso estamos.

viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Insaurralde al FR? y la lloronería en la política

De unos meses a esta parte, cada par de días se reaviva la polémica en torno a la posible fuga de Martín Insaurralde desde el FpV hacia el FR.

Luego de tantísimas cosas que ya se han dicho al respecto, aquí queremos, a efectos de no abundar, ocuparnos de las razones que, según dicen algunos, motivarían el pase del intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia: el supuesto maltrato que ha merecido por parte de algunos integrantes del oficialismo nacional. Es decir, MI emigraría, de confirmarse eso, por ejemplo debido a que su colega en la Cámara de Diputados de la Nación, Carlos Kunkel, dijo que su novia es una bataclana.

Poco serio. Y preocupante, de ser cierto. Cosa que aquí no creemos (entendemos que un dirigente de esa talla opera a partir de cuestiones de relieve superior). Pero es necesario decir algo a propósito del llamativo lugar que ganan en el debate público conceptos tales: políticos que se mueven en función de pucheritos personales. Y que eso sea aceptado por bueno.

Si alguien que aspira a mandar en la provincia más grande del país fuese capaz de manejarse en base a una puteada que se come de parte de un compañero de bancada, mal augurio: ¿cómo piensa entonces afrontar las amenazas de mucho mayor fuste que le plantearán los habituales interlocutores ante los que deberá vérselas en la tarea de gobierno?

Gobernar implica lidiar con demandas laberínticas. Siempre que uno aspire a algo más que meramente gerenciar lo otorgado, claro. Así las cosas, más que el hecho en sí lo que debe inquietar son sus fundamentos. 

Y lo que proyectan, más allá de la superficie. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Apuntes santiagueños bis

Hubo quienes nos señalaron acerca del post de ayer comentando las elecciones municipales en Santiago del Estero, que nuestra tesis sobre su escaso impacto nacional estaba escasamente fundada. Ampliemos, pues.

La provincia de Santiago del Estero representa una proporción muy menor del padrón total del país (2 y pico por ciento). La ciudad de La Banda, menos aún que eso, obvio. Por tanto, arriesgar proyecciones a partir de tales números es poco serio.

En el marco de la crisis de partidos inaugurada en 2001, que derivó en el actual mosaico hiperfragmentado de opciones más bien distritales, y que aún no se ha solucionado, la construcción electoral local, a contrario sensu de lo que chilla la zoncería, está menos intervenida por la dinámica central que nunca antes. Proceder desatendiendo las realidades territoriales es altamente desaconsejable. Se impone reconocer la correlación de fuerzas en cada ámbito, respetando la imposibilidad de trascender en prescindencia del otro, si existiera. Dicho sencillo: acordar. Tanto si se quiere expresión de lo general en lo particular, como viceversa.

En concreto, lo que a Néstor Kirchner, antes; y a la presidenta CFK, ahora, les ha interesado (en términos políticos) de Santiago del Estero son los legisladores nacionales que aporta. Las conducciones santiagueñas, de su lado, negocian así desde mejor posición recursos con la administración federal, mayormente abstraída (que no desinteresada) de la competencia comarcal (por el equilibrio que esa bifrontalidad sugería). Especialmente importantes resultan los tres senadores. Esto último explica la alianza, que duró hasta octubre pasado, con el intendente de La Banda, Héctor Ruiz, quien comandaba la banca por la minoría en la cámara alta. Eso ahora lo garantiza Gerardo Zamora, rival de Chabay en la interna provincial, por sí sólo. 

Ergo, se abrió un hueco para que el bandeño emigre hacia el Frente Renovador, como atajo para eludir el encierro definitivo en el patio propio como porvenir máximo. El escenario previo había devenido insostenible.

El zamorismo, por su parte, ha cobrado bien de lo que las nuevas condiciones de la alianza con el kirchnerismo le pueden proveer a la jefa del Estado: la presidencia provisional del Senado para su líder partidario. El sencillo concepto de otorgar expresión institucional a la electorabilidad territorial que la UCR se obstina en no incorporar, favoreciendo la huida recurrente de sus dirigentes taquilleros del interior, de los que Zamora, sobreviviente del radicalismo K, es apenas un caso. En buena hora si Sergio Massa ha decidido no desatender estas cuestiones frente a tanta teorización ridícula, incluso proveniente de sus propias filas, acerca de la aún mayor pavada de las supuestas bondades de un gobierno carente de mayorías parlamentarias. El dilema por cuya evitación rompen sus cabezas los doctrinarios de mayor renombre en las Ciencias Políticas (ver). 

Todo hace del acting massista de cruzada libertaria (tipo Unión Democrática del '45) de estas horas una broma payasesca. Manolo Barge ha escrito bastante en los últimos meses sobre el riesgo de la sobreoferta en la pelea por el voto ABC1.

Las coyunturas regionales funcionan según sus propias especificidades, resulta imposible replicar en cada una de ellas las disputas de la (así denominada) agenda grande tanto como enmarcarlas a través de las mismas. En el último de los casos, la tónica general que se puede extraer de un análisis global es la de oficialismos que, como regla, revalidan. Lo que sugiere conformidad con el rumbo general de las cosas. Es lo que sucedió en las 26 elecciones santiagueñas del último domingo y lo que se observa con fuerza desde 2011. También en las internas del Movimiento Popular Neuquino, donde prevaleció la fracción del gobernador Jorge Sapag. ¿Será muy riesgoso teorizar ya que la pluralidad arrima mejor en elecciones de medio término?

A lo mejor por eso es que todo este tipo de razonamientos son eludidos en el debate porteño mal llamado nacional. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Apuntes santiagueños

De un tiempo a esta parte, las distintas elecciones provinciales y municipales que se suceden deben leerse más desde especificidades locales que de tendencias generales. Nunca falta ni de una ni de otra; varían las proporciones según el caso, apenas.

El último domingo comicial en Santiago del Estero no fue la excepción.

El kirchnerismo se ha expresado, desde que la provincia norteña se normalizó institucionalmente en 2005, en más de una versión, a veces hasta en tres. Eso le ha permitido al contar siempre con los tres senadores nacionales que aporta Santiago a la cámara alta. El ex gobernador y actual presidente provisional del Senado, Gerardo Zamora, y su máximo rival en la interna provincial, el intendente de La Banda, Héctor Ruiz, han compartido, pese a ello, el Frente para la Victoria hasta las elecciones legislativas del año pasado. Ambos tienen alambrados sus territorios pero, a la vez, han sabido proyectarse, y respetable y competitivamente, a nivel federal.

Siempre, eso sí, con ventaja en las urnas para la tropa de Zamora. Que en octubre de 2013, a través de una división artificial de su Frente Cívico, arrebató, en 1/2, la senaduría minoritaria a Chabay, quien competía bajo la sigla FpV y quedó relegado al cuarto lugar (tercero fue UNEN). En la elección a gobernador, un mes después, fue igual: y Zamora impuso a su esposa.

Eso es todo cuanto puede extraerse como dato relevante para lo que será la discusión sucesoria presidencial de 2015. Y lo único que importa para entender el salto de Ruiz al Frente Renovador. La mejor --por no decir única-- jugada que pudo intentar el jefe político bandeño para evitar su encierro definitivo en el municipio. Que apunta en dirección a la candidatura a jefe del Estado santiagueño por la administración central en 2017 --eso supone que será Massa entonces--. Por su parte, el ex intendente de Tigre compró un caballo de comisario que por estas horas le permite un discurso triunfalista inverosímil, bañado de frepaseo republicanista/libertario (de sabor antiperonista), sobredimensionado en el microclima porteño. Humo, y barato.

Pero lo cierto es que, a fin de cuentas, lo que triunfó en la única sobre 26 intendencias santiagueñas disputadas que se llevó el FR --contra 24 del zamorismo, que promedió más de 60% de los votos globalmente considerados-- fue el oficialismo municipal.

Es natural y entendible esta disputa dialéctica que emprende Massa (el relato, al final del día, es una pasión transversal), al tiempo que explora el despliegue de su partido, por ahora distrital, en el interior. De hecho, le hace, le hará muchísima falta. A dichos respectos, es tan posible decir que quien apuesta al futuro institucional (Ruiz) lo hace sobre la montura del FR, como que el oficialismo provincial, frente a un desafío a su posición de privilegio --si se suscribe lo anterior--, no abandona el dispositivo que sintetiza la presidenta CFK, aún en la incierta perspectiva de 2015. No es por ahí, pues, que deben encararse los análisis; si se estiran tales razonamientos se caerá en inconsistencias a uno y otro lados del mostrador.   

El año pasado dijimos, a propósito de la elección a gobernador correntino, triunfo de la UCR en la única provincia que conserva, y siendo que se estaba diciendo que a partir de ello se podía aventurar un reverdecer radical, que no se trataba “de negar que el radicalismo tenga posibilidades de vencer dentro de dos años. Pero en modo alguno se puede colegir semejante cosa apenas a través del resultado de Corrientes. Mínimo, voluntarismo.”

Cámbiese UCR por Massa y Corrientes por Santiago del Estero, cópiese y péguese.

viernes, 29 de agosto de 2014

El raquitismo político del frente gremial opositor

Pasó otra huelga del moyanobarrionuevismo. Un fracaso contundente --medido en relación a las pretensiones que lo impulsaron--, del que abundan sobradas certezas.

Hemos escrito muchísimo aquí de la deriva del ex secretario general de la CGT, Hugo Moyano, desde que decidió desbarrancar demencialmente tras la reelección de la presidenta CFK en 2011. Tanto, que ya resulta imposible la originalidad.

El pasado 11 de abril habíamos sembrado dudas en cuanto al éxito que se había relatado con referencia al cese general del día anterior, que había estado apalancado en la adhesión de los gremios del transporte y de piquetazos varios a cargo del trotskismo. Casi un mes después, media Plaza de Mayo le quedó enorme a una convocatoria del mismo combo dirigencial para protestar contra la inseguridad, confirmando las sospechas: la protesta previa había funcionado, pero sin expresar representativamente; debido a la hábil construcción táctica con que la había sustentado Azopardo, no importaba cuántos se habían abstenido de prestar tareas sino dónde lo hicieron. 

No casualmente, estas jornadas de lucha, a diferencia de lo que usualmente se estila, se vienen celebrando sin que un acto las epilogue. Saúl Ubaldini enseñó una regla: "sin corte, con movilización". No obstante, se hace exactamente lo contrario.

Apenas entrada la tarde de ayer, en la web del Grupo Clarín, órgano oficial del paro, se publicó una columna de Ricardo Cárpena, en la que el periodista no pudo salir a incendiar al gobierno nacional ante lo obvio de que la medida tuvo un impacto mucho menor al que esperaban. Griseaba: “Ni parazo, ni parito”, era el título. Se la podía encontrar en la portada de la web, junto con las restantes noticias, en grande, de la protesta que estaba transcurriendo. Media hora después, aproximadamente, ya no estaba esa nota de opinión en primer plano, y la cobertura del asunto había quedado reducida a menos de la mitad del tamaño que mereciera hasta allí. No se habrían perdido la oportunidad de regodearse con Balcarce 50, de haberla tenido.

Evidencia del chasco en la movida que intentaba el sindicalismo opositor que encontraba un límite en la necesidad de evitar el ridículo, que al menos por una vez entendió Clarín, aunque también debía mixturarse con la complicación política de otorgar siquiera el empate a la administración. Un coctel periodístico casi imposible de domesticar racionalmente, tanto como le es esquiva a la escasa ductilidad estratégica de Moyano la síntesis de las distintas alianzas que explora desde hace tres años, sin mayor suerte: recordemos, en las elecciones 2013 Camioneros fiscalizó el 5% de votos de Francisco De Narváez, con el propio jefe sindical y varios otros de los suyos como candidatos. ¿Dónde serán mejor considerados que en el kirchnerismo?

La derrota, así las cosas, no requiere de acumular todavía mayor cantidad de probanzas; ahora, se trata de comprenderla.

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José Natanson explica en su libro La Nueva Izquierda que en América Latina no existen partidos puramente laboristas sencillamente porque con el viejo imaginario del obrerismo fabril, hoy muy disminuido, ya no alcanza para ganar elecciones.

Artemio López y Manolo Barge se expresaron, con algunos matices, en sintonía con ese diagnóstico.

En esos términos, no tiene sentido perderse en la discusión acerca del carácter político o no de las jugadas reivindicativas de un sindicato (más allá que el dato específico de reclamo es cada vez menos nítido en el caso de la dirigencia que estamos comentando): todas lo son, lo interesante es inquirir qué tipo de política fomentan. Habida cuenta de la incapacidad del dispositivo que se expresa en Moyano para, per se, imponer condiciones, requiere de acordar alianzas para viabilizar sus planteos en el campo institucional. Pero obstinado en sobreestimarse, intentó ocupar la silla decisoria que dejó vacante Néstor Kirchner al fallecer, de puro guapo. Sus errores en el territorio partidario, empero, derivan en heridas para el programa laboral.

De ahí que el jefe camionero descendió desde la pelea por el reparto de renta empresaria y la vicepresidencia de la Nación en 2011, a exigir disminución del impuesto a las ganancias en 2014. Ese conformismo asombroso es hijo de desaciertos precedentes: la impericia para concertar acuerdos que le permitan expandirse en la dinámica del poder.

Conviene recordar que, al mismo tiempo que Moyano se desperdiciaba en un nuevo sinsabor, la jefa del Estado conseguía la aprobación de un nuevo programa de incorporación previsional (que llevará la cobertura jubilatoria al 95%). Y discute una modificación del paradigma a través del cual Argentina se vincula con los mercados de deuda soberana, en un giro histórico para el promedio nacional, que resulta viable por la articulación que hizo la presidenta de la Nación de una coyuntura local con tendencias del plano geoestratégico que hacen prever una lenta pero inexorable modificación de la presente correlación de fuerzas internacional. Mientras sucede todo eso, algunos que cobran 5 mil pesos debieron resignar su presentismo para que los que ganan más de 15 mil no se vean perjudicados por el descuento de $98 mensuales de impuesto a las ganancias. 

Están enredados en un laberinto: entre un oficialismo que les pidió el temple y la paciencia que toda amalgama a veces demanda a alguno de sus componentes y... la nada. Desaconsejablemente módicos, por angurria, en sus intervenciones. ¿Qué rol quiere jugar el sindicalismo opositor en el contexto actual? De momento, retumban sus silencios. Es una corporación que eligió, casi por gusto, encerrarse como tal, sin mayor horizonte que el segmento convencionado al que mejor le ha ido.

La tradición argentina es la de una dirigencia gremial que disputaba en grande porque siempre pensó sobre los más diversos aspectos de la agenda pública. La Falda y Huerta Grande lo atestiguan. Está bien que uno no va a andar en estos tiempos, tras toda el agua que corrió bajo el puente (cuestiones muchísimas veces deliberadas), con ese nivel de exigencia.

Pero el vacío de acompañamiento es directamente proporcional al doctrinario.

martes, 26 de agosto de 2014

El nieto 115 y los que juegan a ser distintos

Cuando se conoció el hallazgo del nieto de Estela de Carlotto, algunos pares de pocos desorientados buscaron un lugar para diferenciarse de lo que era una alegría popular contundente, llamando la atención respecto de la mayor difusión que había merecido este caso en relación a los 113 previos. Resultó ser que el episodio 115 tuvo lugar muy pocos días después, y justamente aquellos que más dramatizaron en cuanto al famoseo que habría implicado el caso de Estela dijeron nada al respecto.

Ni bueno, ni malo: cero. ¿Quién era, entonces, responsable, si es que debiera haber alguno, de la discriminación negativa reprochada?

Es una constante de los últimos tiempos en Argentina que hay quienes se sienten en la necesidad de, casi en forma programada, salir a colocarse al margen de las tendencias sociales mayoritarias. No se trata de criticar las excentricidades, sino el modo en que se producen. El distinto lo es naturalmente, no porque busque serlo. Y si hace lo segundo, el asunto pierde la gracia. Porque así pierde protagonismo el tema, en cuya problematización uno puede distinguirse, para tomar el centro de la escena la individualidad de quien ansía la distinción.

Vaya si no han quedado en el camino tantos y tantas con sobrada trayectoria en el campo de los DDHH, enojados/as por la conducción que del tema asumieron en parte NK y CFK desde 2003, en base a la inverosímil excusa de la falta de méritos previos del matrimonio presidencial en la materia. No porque no sea cierto eso, sino por lo irrelevante que resulta en los momentos actuales de la correlación de fuerzas, que ha permitido avances allí como no se habían conocido en más tres décadas de recuperada la democracia. Privilegiaron una disputa personal a la continuidad en la causa en su mayor apogeo.

Y ahí vamos, camino a ver algo parecido en cuanto al nuevo arreglo de deuda externa por las dificultades que impone el fallo Griesa, que se procurará articulado con un ensayo novedoso y valiente, histórica y geopolíticamente considerado.

Uno podría intentar aventurarse en la Sociología, que no domina, como hacen muchos otros en diversas áreas que tampoco manejan, para intentar explicarse por qué actúan así. Tiene su hipótesis, pero no sería serio lanzarla, habida cuenta de la falta de sustentos científicos con los que verificarla. Que cada quien haga su propio análisis. Esta vez se prefiere dejar interrogantes abiertos. En última instancia, toda esta enunciación consigue, por sí misma, planteando interrogantes, decir bastante. 
O al menos eso se cree. Y/o se quiere.

Y no se puede prohibir a nadie perderse la alegría de lo colectivo y lo trascendente. Allá ellos.

sábado, 23 de agosto de 2014

El error político del escrache a Cavallo

"Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme (...) pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado." (José de San Martín en carta a Bernardo O’Higgins, acerca del fusilamiento de Manuel Dorrego. 1829)

* * *

Se leyó muy poco sobre el escrache a Domingo Cavallo en la UCA en los medios. Se dijo bastante más en las redes sociales: bueno, malo, regular; opinable, como todo.

A quien esto escribe le resulta especialmente convocante pronunciarse al respecto, a los fines de no caer en lo mismo que aquellos que por estas horas critican, con razón, el ataque al ex ministro de Economía de los gobiernos de Carlos Menem y de Fernando De La Rúa, pero se perdieron en matizaciones cuando algo similar le sucedió al actual, Axel Kicillof, a principios de 2013 (y peor, porque estaba en compañía de sus hijos, muy niños). La cita de apertura, como toda referencia historiográfica, puede fundadamente ser acusada de excesiva. La comparación en esos términos siempre implica un asunto complejo, pero uno tiende a creer que de las esencias se pueden extraer conceptos valiosos. Que sirvan como disparador intelectual.

La imagen de Cavallo debería estar asociada en Argentina a la idea y el recuerdo de violencia. 
No por él en sí. Ni tampoco por su desempeño en el Banco Central durante el Proceso de Reorganización Nacional. Sino por lo que representa como emblema de una filosofía económica que se proyectó en muchos otros aspectos de la vida nacional. Aquí neoliberalismo equivale a sangre. A los fines de desplegar un programa de gobierno inspirado en tales razones fueron asesinadas 30 mil personas entre 1976 y 1983, siendo que por la vía de las urnas, y gracias a las transformaciones políticas, culturales y socioeconómicas que antes había operado el peronismo, eso era imposible. Por otro lado, hacía falta liquidar la idea misma de resistencia de esta sociedad, para que retornada la democracia se hiciera complicado alterar dicho statu quo.

Si aún a más de tres décadas de recuperada la democracia esto no ha quedado claro fue por la intrusión que de ese debate hicieron ideas distractoras, como la actuación de las organizaciones revolucionarias como Montoneros y ERP. Que sirvieron apenas de pretexto para una maniobra con miras a transformaciones mucho más profundas que un combate armado.
Y acabaron, como no podía ser de otra manera, también en bala, en diciembre del año 2001.

Así, entonces, la agresión a Cavallo les sirve a quienes hicieron de la violencia un método corriente de acción política para posar de víctimas por aquello que nunca temblaron en mandar a hacer (en proporciones muy superiores, además) contra otros.

A los fines de la discusión democrática, y de los roles que cada quien juega allí, una verdadera pena.

viernes, 22 de agosto de 2014

Se acabó lo que se daba

El ofrecimiento de una variante de pago local que hace la presidenta CFK a los acreedores de los canjes de deuda exitosos de 05/10 es una jugada a doble banda.

Por un lado, se ha terminado de asumir la imposibilidad de solucionar este asunto sin perjuicios de soberanía económica. Y entendiendo su enorme entidad política más allá de las especificidades técnicas y jurídicas que lo definen --que, como siempre en estos casos, son lo de menos--, se intenta cambiar el eje de posibilidades de la economía argentina, observándola más allá del conflicto buitre. El lento pero aparentemente inexorable fin de la hegemonía unipolar norteamericana como rectoría del sistema de acumulación global, es un proceso que excede y trasciende a Argentina, más vale.

Cristina Fernández lee esos vientos y enfoca la vela del barco en dirección a un atajo que permita neutralizar los efectos negativos que el mamarracho jurídico organizado (en función de castigo) por la justicia neoyorquina le significará al país.
Hacia algún lugar en que se puedan tramitar operaciones financieras de otro modo que este desquicio demencial.

Explica en Yendo a Menos Mariano Grimoldi: "A determinado patrón de acumulación le corresponde un sistema financiero con centro en los lugares donde se acumulan los excedentes, que promueve los flujos que lo fortalecen como tal. Cuando eso comienza a modificarse por el desarrollo histórico de fuerzas productivas, y como en este caso emergen naciones con capacidad de acumular excedentes de producción considerables, se puede pensar en modificaciones similares en el sistema financiero para volverse funcional a esas novedades. La idea de Argentina es aportar a la conformación de ese proceso. Que no es algo que está predefinidio. Hay que construirlo." (Para más y, sobre todo, mejor, leerlo de él mismo.)

Se trata de una apuesta que es toda incertidumbre. Pero se carece de alternativa superadora.

La maniobra, obvio, supone también repercusiones a nivel doméstico. La convocatoria a la discusión de la iniciativa en el Congreso Nacional, procedimiento jurídicamente redundante en virtud de la delegación que --a través de la ley de administración financiera-- a favor del Poder Ejecutivo Nacional rige en materia de deuda externa (cuyo trámite es potestad constitucional originariamente asignada al Poder Legislativo), tiene por virtud exigir a la totalidad de las fuerzas políticas un pronunciamiento --cualquiera ése sea-- en la materia. Que venía, como ya se ha comentado acá, faltando. Lo que se hace por demás interesante estando tan en las proximidades y ya instalado definitivamente el debate por la sucesión presidencial. 
Faltan tanta cantidad de días, que dicen pedantemente algunos afiches callejeros.

Detalles y aplicación al margen, análisis que quedarán para mejor (y posterior) oportunidad, la presidenta de la Nación consigue de este modo otorgar centralidad en la agenda del debate público al expediente donde se siente mejor parada. Pone, además, a la oposición a lidiar intelectualmente con un tema complejísimo a partir de una movida de impacto histórico. Forzando así los límites de la lógica ABL del intendentismo, que desde 2013 opera fuerte sobre el sentido común para intentar imponer que lo grueso ya está hecho, y que en adelante sólo resta administrar el país. Una cantinela que, dicho sea de paso, de renovadora tiene bastante poco. La jefa del Estado involucra en su faena mucha mayor cantidad de teclas del tablero que cualquiera de sus adversarios. A quienes la responsabilidad los desborda: teclean y atrasan por estas horas. O se entregan, da igual.

Los aspirantes a gerente sufren, antes que de ideología, por falta de inteligencia. Y esto no es para improvisados ni facilistas.

martes, 19 de agosto de 2014

La natural convergencia entre FAUNEN y PRO

Cuando se lanzó el espacio FAUNEN, aquí se dijo que lo único que interesaba de todo ese experimento era si finalmente confluirá, o no, con el ingeniero Maurizio Macri.

Pasados casi 4 meses de aquello, se puede confirmar la tesis: no han discutido otro tema que los amagues de negociaciones en torno de la posibilidad de una alianza con el PRO. No se conoce que trasciendan con peso considerable por ninguna cosa que no sea ésa. La escena novelesca entre Fernandos Solanas y Elisa Carrió es sólo el último y, probablemente, definitivo capítulo de esta historia. En el post a que se hacía referencia en el párrafo de apertura, dijimos también que la, por así decirle, pata progresista de FAUNEN (que carece de electorabilidad) importa poco y nada en cuanto a ese debate. 

El vacío que le hizo Lilita a Pino es la escenificación letal de esa intrascendencia. El senador nacional porteño fue notificado de que su capacidad para imponer condiciones en la coalición es cero. Es consumidor y no productor de poder.

Esta vez, corresponde reconocerlo, Carrió se respalda en un razonamiento político impecable para conducirse: Pino se resiste a reconocer el territorio electoral que lo sustenta. Que comparte, de modo dominante, con el macrismo. Cuando quiso disputar el liderazgo de ese sector, en 2011, fue sopapeado. La competitividad del espacio pasará por no dividir ese voto a partir de la solución por la vía de las PASO de la carencia de un liderazgo que, per se, sintetice la pluralidad interna. Lo explicita el legislador porteño Gustavo Vera por estas horas: FAUNEN es una construcción antiperonista. Así es porque no tienen chance de ser otra cosa: expresan la representatividad que les da razón de ser en las urnas. Solanas insiste en un discurso ajeno al contrato que lo depositó en la Cámara Alta. Que, además, es propio de ciudadanía que hace tiempo le resulta refractaria.

De hecho, pocas han sido las diferencias sustanciales entre unos y otros en cuanto al programa inaugurado en 2003.

Es posible aventurar que el republicanismo se mueve en función de curarse de la testimonialidad. Fundamentalmente las estructuras radicales, que quieren frenar el drenaje que los desangra desde 2001: les queda una sola gobernación, no quieren perder también intendencias. No se trata apenas de agruparse, sino de ofrecer una idea de solidez alternativa

De movida, no hay peor cosa que creerse lo que no se es: uno corre riesgo de quedarse hablando sólo.

sábado, 16 de agosto de 2014

Legalízenla

La despenalización del consumo de estupefacientes significará --si es que finalmente se sanciona una ley al respecto-- un avance respecto del estado de situación actual, pero no solucionará el fondo de la cuestión delictiva vinculada a la principal.

Para ir rápido al punto central, existe delito asociado a la comercialización de droga debido al estatus de ilegalidad de la actividad; con lo cual, deviene necesario, para viabilizarla, montar una estructura criminal que permita superar las barreras que la legalidad, siempre arbitraria y producto de un desarrollo histórico determinado, dispone. Ello deriva, subsiguientemente, para peor, en un aumento sideral de los costos de producción: porque a una elaboración que, en sí, sería de lo más barata, hay que añadirle el sueldo del sicario que asesina al policía honesto, la coima para el funcionario que se corrompe, etc.

Nada de todo eso sería necesario de poder desarrollarse la industria igual que lo hace cualquier otra. 
El circuito de retroalimentación se torna crítico. En tanto no se domestique la demanda, la restricción construye, por lógica, un nicho para la corrupción o cualquier otra desestructuración por el estilo. La prohibición impide incluso experimentar con los narcóticos de modo tal de conservar los efectos que se consideran placenteros eliminando los perjudiciales. 

Y por supuesto, resulta trágico dar tratamiento de criminal a quien, en el peor de los casos, es un enfermo. 
Al que, además, se lo expone a tratar con organizaciones mafiosas para conseguir las sustancias; y se lo acerca al crimen por el incremento tarifario antes comentado, que hace inaccesible las dosis para muchos --o acuden a otras de menor calidad en su diseño, y por ende más dañinas--. Despenalizar evitará los trastornos jurídicos del consumidor, pero no afectará lo restante, que es la semilla de la pudrición. Los avances en la Historia son, casi siempre, de tipo parcial. Fruto de relaciones de fuerza, de carácter en esencia dinámico. La pantalla se correrá si esto prospera, lo definitivo estará más cerca.

Pero conviene no ilusionarse con los resultados más allá de la perspectiva individual. Eso sí: peor sería nada.